Las distintas experiencias de triunfos electorales de candidatos o partidos nombrados “de izquierda” reafirman que cambios reales en la historia no se pueden dar en los marcos de las democracias parlamentarias.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
Alguna vez en el 2001 un analista político europeo dijo sobre el presidente argentino Fernando De la Rúa: “Ahí gobierna la izquierda”. Unos pocos meses después de esa aseveración (más que incorrecta, por cierto) la población enardecida sacaba a ese mandatario, y a cuatro más: Puerta, Rodríguez Saá, Camaño y Duhalde, en el lapso de una quincena, al grito –furioso, asqueado– de “¡que se vayan todos!”. ¿Era De la Rúa de izquierda? ¡En absoluto! Pero para un conservador de derecha, sí.


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