Las armas no dan seguridad; por el contrario, para nosotras y nosotros, ciudadanos de a pie que no decidimos la marcha del mundo, y mucho menos las guerras, constituyen un alto riesgo.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, decían los romanos del Imperio. Parece que la máxima continúa absolutamente vigente. Hoy la preparación para la guerra -aunque nos cansemos de hablar de paz y exista una Organización de Naciones Unidas que formalmente vela por ella (sin conseguirlo nunca, aclaremos)- es, por lejos, el negocio más voluminoso del planeta, que mueve los avances científico-técnicos más fabulosos, y la actividad que concita las mayores preocupaciones de toda la humanidad.




