¿Cómo lograr un mínimo sentido de unidad regional en medio de un escenario caracterizado por una creciente fragmentación, la profundización de las disputas geopolíticas, el debilitamiento del multilateralismo y el auge de la extrema derecha? Lo que a todas luces parece algo prácticamente imposible, fue logrado con éxito por el actual gobierno de Lula da Silva.
Daniel Kersffeld / Página12
En este proceso, no solo debe ser tomado en cuenta el indiscutible peso económico de Brasil en el contexto sudamericano, sino, más aún, el despliegue y la cintura política evidenciada por un mandatario con una experiencia enorme para concretar acuerdos, incluso con aquellos gobiernos ideológicamente enfrentados y que, en principio, solo buscan sabotear iniciativas convenientes a todas las naciones del bloque sudamericano.


















