Alberto Acosta / Rebelion
“Tenemos el deber de no ignorar la realidad nacional, pero tenemos también el deber de no ignorar la realidad mundial.” –José Carlos Mariátegui, 1924
Ecuador dejó de ser “una isla de paz” hace varios años. Las recientes explosiones de violencia extrema son solo el clímax de una conjunción de varios procesos internos y externos. La reciente declaratoria de “conflicto interno armado” contra el narcotráfico y el crimen organizado constituye un paso que profundiza en mucho el hasta ahora fallido intento de enfrentar la creciente seguridad priorizando la fuerza. Sin negar la importancia de desmontar todo tipo de criminalidad, más aún una tan mortífera como la vinculada al narcotráfico, las preocupaciones que emergen por las estrategias y acciones desplegadas por el gobierno son muchas.








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