El capitalismo, con sus varios siglos de historia, ha sido un monumental depredador, sanguinario, feroz. Lo que está comenzando ahora, es una profundización de ese modelo. “Esa” democracia, a las amplias mayorías populares, no le sirve, por lo que hay que buscar otra democracia: la de base, la popular, la que solo puede permitir el socialismo.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“La desigualdad no es originada por la naturaleza, sino por el sistema [capitalista], que distribuye la miseria”.
Federico Engels
“El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”.
Carlos Marx
“El capitalismo es el genocida más respetado del mundo”.
Che Guevara
“La hora de los depredadores” es el título de un libro de reciente aparición del ensayista ítalo-suizo Giuliano da Empoli. De hecho, muy oportuno ese título para graficar lo que pasó a ser claramente, sin máscaras, el mundo actual. En otros términos: una radiografía reveladora de lo que siempre fue -y sigue siendo ahora, en versión corregida y aumentada- el sistema capitalista.
Desde que existe excedente social en la producción humana a partir de la agricultura, hace aproximadamente 10,000 años, la historia de toda la humanidad, en los diferentes pueblos y culturas en los cinco continentes, es la historia de la lucha de clases. Enfaticemos eso: lucha de clases. Es decir: un enfrentamiento a muerte (literalmente: ¡a muerte!), entre poseedores y desposeídos, una lucha permanente, una guerra, un combate donde, sin dudas, hay vencedores y vencidos.