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sábado, 23 de mayo de 2026

Vigencia de la unidad bolivariana para hacer frente al corolario Trump de la Doctrina Monroe

Doscientos años después de la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá, por parte de El Libertador, Simón Bolívar, se ciernen enormes peligros sobre las naciones llevadas a la independencia nacional bajo su liderazgo político y militar.

Olmedo Beluche / Para Con Nuestra América

Los derechos nacionales a la soberanía territorial, a la autonomía económica y a la libertad política están amenazados para el conjunto de Latinoamérica y El Caribe, no por una fuerza extracontinental, como lo era la Santa Alianza de monarquías absolutistas europeas en la década de 1820, sino por parte de Estados Unidos de América.

sábado, 30 de julio de 2022

El encuentro de Bolívar y San Martín en Guayaquil. Pilar fundacional de la integración latinoamericana

 Si usáramos términos modernos, tendríamos que decir que este 26 y 27 de julio se ha conmemorado  lo que podría considerarse la reunión Cumbre más importante de la historia de América Latina: la que convocó al general José de San Martín, el Libertador del sur y a nuestro Libertador y Padre de la Patria, Simón Bolívar.

Sergio Rodríguez Gelfenstein
Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela


Sin duda estamos ante un acontecimiento de la mayor relevancia no sólo por lo que significó en el momento de su realización, sino que –y sobre todo- por la proyección que este hecho ha tenido a lo largo de la historia.

sábado, 6 de junio de 2015

¡La patria es la América! Una lectura actual de la proclama del Libertador (II)

América Latina y el Caribe solo tienen opción de presencia real en el escenario internacional, si logra constituirse en un bloque de poder que aprovechando sus potencialidades, complementando las carencias de unos con las abundancias de otros, generando así una economía integrada y una visión general de los problemas planetarios que acepte la multidiversidad de ideas que bullen en la región.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La semana pasada esbozábamos elemento de orden general respecto de la proclama del Libertador y su relación con la integración y la identidad nacional para intentar entender cuánto valor pudiera tener la máxima bolivariana en las condiciones actuales. Sin embargo, en las condiciones actuales es imposible sustraer este debate a la noción de modernidad. La complejidad de los conceptos que se relacionan y la búsqueda de explicaciones, direccionan necesariamente a este paradigma que sobre todo en años recientes ha manifestado una multivisión que le atrapa en un espacio amplio que va desde los que enarbolan la idea de su crisis o incluso su fin, hasta el de su vigencia siempre renovadora.

sábado, 30 de mayo de 2015

¡La patria es la América! Una lectura actual de la proclama del Libertador (I)

La fortaleza de la identidad será el elemento decisivo para salvar la nación en estos tiempos de imposiciones e intentos de uniformar y universalizar la vida desde una visión que se pretende imponer por vía de la fuerza.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

El 12 de noviembre de 1814, en una proclama a los soldados de la División del general Rafael Urdaneta en Pamplona, el Libertador pronunció una frase que quedaría para la posteridad: “Para  nosotros la patria es la América” la cual, retomando el credo de Francisco de Miranda, adelantaba el eje central de las ideas que menos de un año después esbozaría en la Carta de Jamaica, la cual este año conmemora su bicentenario. Vale la pena, -en el contexto actual- intentar una proyección de esta máxima del ideario bolivariano cuando entramos raudos en el siglo XXI y la región se adentra en nuevas vicisitudes y se aproxima a inéditos retos en tiempos de globalización en el marco de la incertidumbre de un mundo que se torna agresivo y confuso.

sábado, 25 de abril de 2015

Bolívar, padre y forjador de la diplomacia venezolana

Bolívar actuó como un avezado Jefe de Estado en términos del manejo de la diplomacia, con honor, dignidad y firmeza, entendiendo la valía de establecer –en su contexto-  sólidas relaciones de amistad con Estados Unidos, sin dejar de salvaguardar los intereses soberanos de la naciente República, sembrando con ello parámetros insoslayables de comportamiento republicano, independiente y soberano en los manejos de la política exterior de la Nación.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

En 1818, la ambición de Estados Unidos por forjarse un espacio preponderante entre las naciones que emergían independientes era acelerada y constante. El 12 de julio de ese año arribó a Angostura el agente diplomático estadounidense Juan Bautista Irvine.

En el papel, tres eran las tareas encomendadas a Irvine por el Secretario de Estado John Quincy Adams: 1. Manifestar la simpatía de su país hacia las nuevas repúblicas que nacían en América del Sur. 2.  Protestar por los dos barcos capturados (Tigre y Libertad) por las fuerzas patriotas en el Orinoco y 3. Esclarecer el curso que tomarían las relaciones entre su país y Venezuela Los acontecimientos futuros mostrarían otro derrotero respecto de las prioridades de la misión del agente estadounidense.

sábado, 28 de julio de 2012

El rostro de Bolívar en el siglo XXI

La divulgación del rostro de Bolívar tiene la intencionalidad clara de mostrarlo en su condición humana. Se trata de desmitificar al Bolívar que la historiografía venezolana muestra inalcanzable, inaccesible y por lo tanto, incapaz de calar en el significado de sus ideas para el ciudadano común.

Juan E. Romero / Rebelion

Reconstrucción del rostro de Bolívar
Los actos de un nuevo aniversario del Natalicio de Simón Bolívar, vinieron rodeados de un gran simbolismo histórico y cultural. En primer lugar, debe resaltarse el trabajo científico de antropología forense y antropometría que realizaron los equipos nombrados y direccionados desde la Comisión de la Vice-presidencia de la república. El trabajo que permitió definir a partir de estudios antropométricos las verdaderas características de la fisionomía de Bolívar muestra un esfuerzo sistemático que desmiente manipulaciones y alteraciones. Es sorprendente como la comunidad científica venezolana ha mantenido un mutis asombroso que señala una ausencia total de sentido patrio. Y no se trata de una exaltación personalista de la historia y del personaje, al contrario se trata de un esfuerzo por humanizar la condición histórica de Bolívar que históricamente ha sido manipulada y utilizada por las elites privilegiadas en Venezuela y Nuestra América.

sábado, 27 de junio de 2009

Nuestra América, una idea martiana que consuma el proyecto de Bolívar

Ponencia presentada en la Cátedra Bolívar-Martí-Sandino. Santiago de Chile. Junio de 2009.

"No es una ilusión la utopía, sino el creer que los ideales se realizan sin esfuerzo y sin sacrificio. Hay que trabajar. Nuestro ideal no será la obra de uno, dos o tres hombres de genio, sino de la cooperación sostenida, llena de fe de muchos, de innumerables hombres modestos". (Pedro Henríquez Ureña)
"A los idealistas se nos usa, pero nunca se confía del todo en nosotros"(Draco en "El Muro de Adriano", William Dietrich)
Sergio Rodríguez Gelfenstein / ADITAL
Nuestra América y la Segunda Independencia son dos categorías que envuelven una noción de futuro necesaria para enfrentar los grandes retos que los pueblos de nuestro continente se proponen para el Siglo XXI. Me voy a permitir, intentar exponer un debate sobre estos dos conceptos, para que nos ayude después a formular algunas conclusiones al respecto. La idea de Nuestra América esbozada por José Martí en un artículo con ese nombre publicado la Revista Ilustrada de Nueva York el 10 de enero de 1891 (1), encara por primera vez la noción de una identidad única para aquellos pueblos al sur del Río Bravo.
Mucho antes, diferentes pensadores habían planteado propuestas referentes a tal idea en esta parte del planeta. Pero, hablar de identidades encara un debate conflictivo y no resuelto en el mundo del siglo XXI, sobre todo cuando pretendemos construir una de carácter supranacional como sería la "nuestramericana". Leer más...

sábado, 7 de febrero de 2009

El pensamiento y la obra del Libertador en materia de educación

Ponencia presentada en la Cátedra Bolívar-Martí-Sandino, La Habana, Cuba. 28 de enero de 2009.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / ADITAL
(Ilustración: "Bolívar", mural de Pavel Eguez)
Hablar del pensamiento del Libertador Simón Bolívar en materia de educación y hacerlo en La Habana ante un público tan educado y culto, por tanto libre como dijo Martí, entrañó un compromiso y un reto desde que comencé a esbozar estas líneas.
Significaba, antes de empezar, entender -por cuanto no soy especialista- en qué marco conceptual debía moverme, cómo hablar de Bolívar y sus ideas de la educación en la época que vivió y qué objetivos debía proponer al hacer esta presentación arropada en la Cátedra Bolívar, Martí, Sandino incorporada en esta ocasión a un magno evento como "Pedagogía 2009" y en el día del natalicio de José Martí en esta misma ciudad.
Obras magistrales han encarado el estudio de las preocupaciones, las ideas y las acciones de Simón Bolívar en materia de educación. Baste mencionar "Ideas educativas de Simón Bolívar" del Dr. Armando Rojas, "El primer deber" de J.L Salcedo Bastardo y "El Magisterio Americano de Bolívar" de Luis Beltrán Prieto Figueroa. Sería suficiente leer cualquiera de estos magníficos libros -mejor, los tres- para tener una opinión bastante acabada en lo general y en lo particular del pensamiento del Libertador en lo que respecta a la educación. Intentaré en unas pocas cuartillas exponer de manera resumida un tema que la somera investigación adivina una constante en el torbellino de ideas sobre el porvenir que revoloteaban en la mente de Bolívar.
Habría que partir diciendo que entendemos la educación como un sistema coherente de formación sistemática de individuos integralmente desarrollados, en los que se pueda incorporar de forma armónica un sentido colectivo del trabajo, un alto nivel ideológico, una capacidad de organización y dotes espirituales, morales, éticas y físicas que lo preparen para la vida laboral en particular y para todo su quehacer en general. De esta manera no podemos entender el concepto de educación aislado de nociones como ideología y conciencia.
No se puede -por tanto- estudiar la educación como un fenómeno aislado de la sociedad que la organiza e imparte. La sociedad capitalista ha preconizado una educación al servicio de la clase que ostenta el poder y que construye valores propios de ella, como el individualismo, la primacía de lo material por sobre el ser humano, el egoísmo, el lucro, el despilfarro y el consumo irracional.
A este respecto Marx nos recuerda que "la teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria".
Al mismo tiempo, en momentos muy cercanos del inicio de la Revolución Cubana, el Ché apuntaba ya en 1960, -al observar la relación entre desarrollo económico, productividad, conciencia y educación- que no creía que fuera " la educación la que modele a un país, y hemos demostrado incluso que no es así, rompiendo con nuestro ejército de incultos una serie de trabas y prejuicios, pero tampoco es cierto que el proceso económico sólo vaya a conferir a la educación por el solo efecto de una transformación económica, una transformación a ese nivel. La educación y el desarrollo económico están constantemente actuando entre si y configurándose plenamente…". Esto nos señala una idea mucho más abarcadora del concepto educación donde la formación económica social y la sociedad en su conjunto crean las bases para la misma, perfilándose un concepto que va más allá de la sola concepción de instrucción con la que se pretende establecer un símil. La instrucción es sólo una parte de la educación que tiene relación con el caudal de conocimientos adquiridos y por tanto no se le puede circunscribir a ella, toda la amplia significación que la educación tiene, sobre todo en tiempos revolucionarios.
Estos tiempos son los que le tocaron vivir a Bolívar. Es producto de sus circunstancias. Nuestras guerras de independencia resolvieron el problema nacional, pero no el de clases. Los estados nacionales que surgieron de la Independencia, estructurados a partir de los intereses de las oligarquías que usufructuaron el poder -y que aún hoy lo hacen en algunos países- organizaron la educación a partir de estos criterios. Sólo una mente preclara como la del Libertador Simón Bolívar pudo adelantarse a su época y ya, en los avatares de la confrontación, aún antes de la derrota final del colonialismo, esbozaba ideas y aportaba propuestas respecto de lo que debía ser la formación de las futuras generaciones que iban a asumir la conducción y dirección del Estado y gobierno, de la sociedad y la economía, una vez consumada la Independencia. Leer más...

sábado, 18 de octubre de 2008

Bolívar: justicia para todos

Evaristo Pérez Suárez /ARGENPRESS CULTURAL
Las dimensiones del aporte de Bolívar, profundas, extensas, no araron en el mar y su legado no terminará de ensancharse dado el profuso contenido principista que como verdadero emancipador reunía. Estadista, estratega militar, táctico guerrero, vivaz estudiante, pasional romántico en sus amoríos, valiente inagotable, activo luchador, pensador crítico, práctico hacedor revolucionario, escritor y orador mordaz y agudo, en fin… el gran liderazgo que se necesitaba para finalmente trastocar el imperialismo de aquella vetusta monarquía colonial y que curiosamente llevó su sangre. Leer más...