Es llamativo que desde hace algunos años los poderes centrales pusieron en el tapete el tema de la corrupción como causa última de las miserias humanas. ¡Absoluta falsedad! Es la naturaleza del sistema la que no permite resolver sus cuellos de botella…
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“La corrupción y la impunidad en la región [de Centroamérica] socavan la democracia, alimentan la migración irregular y representan una amenaza para nuestra seguridad nacional porque sostienen organizaciones criminales y el crimen transnacional”.
Kenneth A. Polite Jr., Departamento de Justicia de Estados Unidos
¿Corrupción o explotación?
¿Por qué hay ricos y pobres? Si eso no es un destino natural o un designio divino, debe haber otra explicación. Marx consagró su vida a investigarlo. De los tres tomos de su obra cumbre, El Capital, se concluye que es la explotación del trabajador, el trabajo no remunerado que el capitalista roba a quien trabaja, a quien produce la riqueza, eso que se llama plusvalía, he ahí el origen de la abundancia de unos sobre la pobreza de otros. La corrupción es un elemento absolutamente marginal en esa dinámica. Qué se hace con el dinero así generado y dónde se guarda (en bancos “respetables” o en oscuros paraísos fiscales) es totalmente anecdótico, marginal.