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sábado, 26 de julio de 2025

Humanidades ambientales: tiempo de saberes nuevos

 En nuestro tiempo ya es imposible ocultar que las relaciones “sociales” están plagadas de procesos “ecosistémicos” y que los diversos flujos de materia, de energía y de información que atraviesan en diferentes escalas el sistema Tierra están con frecuencia polarizados por actividades humanas diferenciadas.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá


“No hay obra permanente, porque las obras de los tiempos de reenquiciamiento y remolde son por esencia mudables e inquietas; no hay caminos constantes, vislúmbranse apenas los altares nuevos, grandes y abiertos como bosques. De todas partes solicitan la mente ideas diversas –y las ideas son como los pólipos, y como la luz de las estrellas, y como las olas de la mar. Se anhela incesantemente saber algo que confirme, o se teme saber algo que cambie las creencias actuales.”

José Martí, 1882[1]


De reenquiciamiento y remolde son estos tiempos, sin duda. De eso nos hablan – en lo que hace al conocer de nuestra época, y a las creencias en cambio- los historiadores Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz en lo que hace al Antropoceno como ámbito de relación entre la especie humana y el planeta del que hace parte.[2] Ese nombre, nos dicen, designa a “nuestra época, nuestra condición”, que está en curso desde fines del siglo XVIII y es a un tiempo “el signo nuestra potencia, pero también de nuestra impotencia”:

sábado, 15 de febrero de 2025

José Martí para una ecología política nuestra

 Para Martí, en la naturaleza así concebida “cada orden existente tiene relación con otro orden”, y “todo fortifica la creencia en la íntima dependencia y rigurosa analogía de las diversas creaciones de la naturaleza”.

Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá 


“Dóblese sobre el hombre el que quiera revelar las leyes del hombre.  Y no constituyan con la sotana científica la sotana religiosa. La buena fe del intento, la buena tendencia del intento no excusa sus yerros, porque los hace más peligrosos. Se han de estudiar a la vez, si se quiere saber de sociedades humanas, las influencias extrahumanas, los motivos generales de agencia humana, y las causas precipitantes o dilatorias que han obrado  para alterar el ajuste natural entre estas dos fuerzas paralelas.”

José Martí, s.f.[1]


Hace siete años ya que el historiador argentino Fernando González publicó en una revista colombiana su artículo “José Martí: antecedentes de una ecología popular latinoamericana”.[2] Allí abordó el tema a partir de la concepción martiana de la naturaleza que encontramos en sus notas filosófica:

 

¿Qué es la naturaleza? El pino agreste, el viejo roble, el bravo mar, los ríos que van al mar como a la Eternidad vamos los hombres: la naturaleza es el rayo de luz que penetra las nubes y se hace arco iris; el espíritu humano que se acerca y se eleva con las nubes del alma y se hace bienaventurado. Naturaleza es todo lo que existe, en toda forma, espíritus y cuerpos; corrientes esclavas en su cauce, raíces esclavas en la tierra; pies, esclavos como las raíces; almas menos esclavas que los pies. El misterioso mundo íntimo, el maravilloso mundo externo, cuanto es, deforme o luminoso u obscuro, cercano o lejano, vasto o raquítico, licuoso o terroso, regular todo, medido todo menos el cielo y el alma de los hombres, es naturaleza” (XIX, 364).[3]

sábado, 1 de febrero de 2025

¿Fuerzas productivas o destructivas?

Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero abordaje ecológico siempre se convierte en un abordaje social, que debe integrar la justicia en los debates sobre el medioambiente, para oír tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres.

Frei Betto / Cubadebate

En 1974, Hans Magnus Enzensberger publicó un artículo titulado “Para una crítica de la ecología política” en el que cuestionaba el paradigma marxista de que el desarrollo de las fuerzas productivas erradicaría la miseria. Aliado a Marcuse, el intelectual alemán enfatizó que “las fuerzas productivas se revelan como fuerzas destructivas y amenazan toda la base natural de la vida humana”.

sábado, 2 de marzo de 2024

La ecología, Marx y el metabolismo social (II parte y final)

 Hoy por hoy, el concepto de Metabolismo Social es clave para visualizar una nueva civilización sustentable, poscapitalista y posindustrial.

Víctor M. Toledo / LA JORNADA

Todo lo descrito en la primera parte de este ensayo (La Jornada, 13/2/24) permaneció en estado latente por más de un siglo, hasta que en 1997 Marina Fisher-Kowalsky, economista austriaca, publicó el capítulo de un libro con un título extravagante: “Society’s Metabolism: on the Childhood and adolescence of a Rising Conceptual Star” (“El metabolismo societario: la infancia y adolescencia de un naciente concepto estrella). Su revisión, que sólo incluyó media página sobre Marx y Engels ignorando todo lo escrito por A. Schmidt, logró, sin embargo, atraer la atención de los economistas interesados por los temas ambientales, especialmente los dedicados a la ecología urbana e industrial. 

sábado, 3 de abril de 2021

Del Antropoceno como futuro

 Cualquiera sea el resultado de esta crisis civilizatoria, ocurrirá en el entorno global creado por la civilización que se agota: aquella creada por el capitalismo a partir del desarrollo del primer mercado mundial, tan magistralmente descrita por Marx y Engels en El Manifiesto Comunista, hace más de 170 años.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


Desde fines del siglo XX el sistema mundial ingresó en un período de transición desde lo que había parecido ser una era de paz y progreso hacia en un futuro cargado de tensiones que se ampliaron con rapidez desde lo económico y lo político hacia lo ambiental. Ya en el siglo XXI, esa transición dio lugar a un período de incertidumbre económica, inequidad persistente, degradación ambiental y creciente disfuncionalidad institucional en lo grande como en lo pequeño.

sábado, 16 de junio de 2018

Desde ese conocer

El punto de partida para juzgar el aporte de José Martí a la formación de una cultura ambiental latinoamericana radica en su observación de enero de 1891, cuando planteó que no había aquí “batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”. 

Guillermo Castro Herrera
Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Ese planteamiento expresó el grado de madurez que había alcanzado en Martí el universo de preocupaciones, certidumbres y esperanzas que compartió con un amplio número de jóvenes intelectuales hispanoamericanos que se percibían a sí mismos como modernos en la medida en que se ejercían como liberales en lo ideológico, demócratas en lo político y patriotas en lo cultural, y aspiraban desde allí a representar con voz propia a sus sociedades en lo que entonces era llamado “el concierto de las naciones”.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Conversación con Margarita

Momentos de un diálogo sobre el ambientalismo latinoamericano con Margarita Marino de Botero, una de sus pioneras, en su Colegio Verde de Villa de Leyva, Colombia, hacia mediados de 2015.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Reflexión 1

El siglo XX estuvo lleno de barbarie, de guerras e injusticias, y al propio tiempo vio las más trascendentales revoluciones teóricas, tecnocientíficas y sociales de todos los tiempos. Esto último incluyó el inicio del gran debate global sobre los límites de la biosfera y del desarrollo sostenible. ¿Cuál de las tendencias que han participado de ese debate considera usted tuvo alguna o mucha trascendencia, en que ámbito?  ¿ cual sería para usted la corriente del  pensamiento ambiental más acertada hoy?

En mi opinión, uno de los frutos más importantes de ese debate ha sido el desarrollo del nuevo pensamiento ambiental latinoamericanos. No es fácil apreciar esto en toda su dimensión. Hay múltiples circunstancias que llevan a subestimar la trascendencia del ambientalismo latinoamericano en las tareas de investigación, reflexión, conciecianción, educación y movilización que demanda la crisis global de las relaciones de nuestra especie con el entorno natural. La primera y más importante de esas circunstancias consiste en la organización misma del sistema que organiza esas relaciones a escala planetaria.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Laudato Si’: 2015, 2017, y sigue

Vivimos en una tercera transición civilizatoria, tras las ocurridas entre la Antigüedad y la Edad Media, y entre ésta y la Moderna. En ese proceso, Laudato Si’ constituye una propuesta para la construcción de una amplia alianza de sectores que coincidan en la aspiración a hacer sostenible el desarrollo de nuestra especie.

Guillermo Castro Herrera / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

I

El vínculo entre la cultura de la naturaleza y la religiosidad de los latinoamericanos tiene una larga y rica trayectoria, que se nutre de al menos tres fuentes. Una es las de las culturas de los pueblos originarios; otra, la del catolicismo de la Contra Reforma del siglo XVI y otra más, proveniente de la religiosidad afroamericana.

La católica heredó de sus vínculos de origen con la Contra Reforma actitudes militantes, en particular a través de la actividad misionera y organizadora de las órdenes franciscana y dominica, la primera de las cuales, en particular, tenía y promovía una visión del mundo natural que hoy podría parecer cercana al animismo. Esa forma de religiosidad encontró puntos de contacto con las de las élites indígenas que sobrevivieron a la Conquista, sobre todo en la indoamérica mesoamericana y andina, y pasó a sustentar vínculos de servidumbre con los nuevos sectores dominantes, que incluyeron la preservación de formas de vida comunitaria con visiones de la naturaleza que combinaron elementos afines de origen europeo y americano.

sábado, 4 de noviembre de 2017

América Latina y el pensamiento ambiental del Sur

América latina, el Caribe incluido, es hoy la región más esperanzadora del mundo, porque en ella ocurren experimentos socioambientales totalmente inéditos que apuntan hacia la construcción de nuevas utopías realizables.

Víctor M. Toledo / LA JORNADA

El otoño de 2014 marcó una etapa de gran ebullición para la ecología política latinoamericana, pues en el breve lapso de seis semanas se efectuaron seis eventos internacionales entre los que destacaron un Congreso Latinoamericano de Ecología Política, en Santiago de Chile; un Seminario Internacional de Ecología Política Latinoamericana, que tuvo lugar en Río de Janeiro (12-14 de noviembre), y un Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales, organizado por la Universidad Nacional de General Sarmiento, en el área metropolitana de Buenos Aires, dentro del cual tuvo lugar el Simposio Internacional sobre Pensamiento Ambiental Latinoamericano. De ese simposio se acaba de publicar el libro que recoge las intervenciones del acto con el título de El pensamiento ambiental del Sur, el cual reúne magistralmente las reflexiones críticas de una decena de intelectuales (ver). Nunca podrá saberse qué tanto un conjunto de ideas inducen la acción colectiva y viceversa, pero las tres décadas de pensamiento ambiental latinoamericano que en ese libro se documentan y discuten han crecido en paralelo o al unísono con procesos culturales, productivos, educativos y sociales de enorme trascendencia para la región.