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sábado, 29 de agosto de 2026

Raíces ancestrales del ecologismo latinoamericano

Durante la segunda mitad del siglo XX, la CEPAL y la teoría de la dependencia iniciaron los fundamentos decisivos de una teoría económica con visión latinoamericana, que no podía seguir replicando, sin crítica, las concepciones nacidas en Europa y los Estados Unidos. Pero todavía carecían de una visión propia sobre las relaciones entre el ser humano y la naturaleza. Ese vacío parecía llenarse con la economía ecológicaigualmente nacida en los países centrales.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

En efecto, desde fines de los años 80, autores como Nicholas Georgescu-Roegen, Herman Daly, Robert Costanza, Kenneth Boulding, Karl William Kapp y el catedrático español Joan Martínez Alier enfocaron a la naturaleza como fuente limitada de recursos y directamente interrelacionada con la vida humana, no como simple recurso ambiental o factor de la producción. Crearon instrumentos técnicos como el Análisis de Flujos de Materiales (AFM) o la medición de la Huella Ecológica, con cálculos en toneladas, energía o hectáreas de tierra. Reconocieron que las relaciones entre los
 centros y las periferias (https://t.ly/cEI_-) no se reducen al intercambio monetario desigual de mercancías, sino que existe un comercio ecológicamente desigual, que desmantela recursos naturales en las periferias para beneficio de la acumulación en los centros. Postularon la Justicia Ambiental y la Deuda Ecológica, un reclamo de reparaciones, compensaciones y pagos por la destrucción ecológica en el Sur Global. He considerado que esa deuda ecológica forma parte de la Deuda Histórica por la apropiación indebida o destrucción de los bienes culturales, arquitectónicos, artísticos, documentales e incluso archivísticos realizada precisamente en regiones como América Latina (https://t.ly/YxAym).

sábado, 19 de abril de 2025

San Francisco, en nuestro caso…

 Para Lynn  White el estudio religioso de la naturaleza orientado a lograr una mejor comprensión de Dios había dado lugar a una teología natural, que en Occidente se desarrolló “en el esfuerzo por comprender la mente de Dios mediante el descubrimiento de cómo funcionaba su creación.”

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá


“Detener lo que anda parece intento humano. -En el movimiento político ¡cuán viejo es esto como todo lo nuevo! – es necesario que haya quienes empujen y quienes refrenen. Todo partido conservador ha de ser liberal.  Todo partido liberal ha de ser conservador. Todo partido ha de ser generoso. Lo que no es generoso es odioso.”

José Martí, 1879[1]


En diciembre de 1966, el historiador norteamericano Lynn White (1907-1987) ofreció una conferencia sobre las raíces históricas de nuestra crisis ecológica. [2] Para entonces, dijo, “la preocupación por las repercusiones ecológicas negativas” del desarrollo económico y social aumentaba ya “a un ritmo frenético.” Quizás por eso, casi sesenta años después lo dicho por White conserva un indudable interés para la ecología integral que propuso en 2015 el papa Francisco en su encíclica Laudato Si’.[3]

sábado, 5 de abril de 2025

Francisco desde nuestra América, en el X Aniversario de Laudato Si’.

Hoy, nuestra propia transición civilizatoria abre paso a un nuevo desplazamiento de ese eje, desde la economía hacia la ecología. Desde allí, en rechazo a la mercantilización de la biosfera y las sociedades del descarte, Francisco plantea a la biosfera como un bien común cuyo cuidado es indispensable para garantizar la sustentabilidad del desarrollo humano hoy amenazado.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá


“… y el mérito es de la verdad, y no de quien la dice.”

José Martí, 1893[1]


El próximo 26 de mayo, la encíclica
 Laudato Si`, dedicada por el papa Francisco a los peligros y los motivos de esperanza que alientan en la crisis socio-ambiental que padecemos, cumplirá diez años de publicada. Como sabemos, el papa adoptó el nombre de Francisco inspirado en el ejemplo del compromiso con los pobres y con el mundo natural que inspiró a San Francisco de Asís (1181/1182-1226). De él nos dice en los primeros parágrafos de su Encíclica que

sábado, 15 de febrero de 2025

José Martí para una ecología política nuestra

 Para Martí, en la naturaleza así concebida “cada orden existente tiene relación con otro orden”, y “todo fortifica la creencia en la íntima dependencia y rigurosa analogía de las diversas creaciones de la naturaleza”.

Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá 


“Dóblese sobre el hombre el que quiera revelar las leyes del hombre.  Y no constituyan con la sotana científica la sotana religiosa. La buena fe del intento, la buena tendencia del intento no excusa sus yerros, porque los hace más peligrosos. Se han de estudiar a la vez, si se quiere saber de sociedades humanas, las influencias extrahumanas, los motivos generales de agencia humana, y las causas precipitantes o dilatorias que han obrado  para alterar el ajuste natural entre estas dos fuerzas paralelas.”

José Martí, s.f.[1]


Hace siete años ya que el historiador argentino Fernando González publicó en una revista colombiana su artículo “José Martí: antecedentes de una ecología popular latinoamericana”.[2] Allí abordó el tema a partir de la concepción martiana de la naturaleza que encontramos en sus notas filosófica:

 

¿Qué es la naturaleza? El pino agreste, el viejo roble, el bravo mar, los ríos que van al mar como a la Eternidad vamos los hombres: la naturaleza es el rayo de luz que penetra las nubes y se hace arco iris; el espíritu humano que se acerca y se eleva con las nubes del alma y se hace bienaventurado. Naturaleza es todo lo que existe, en toda forma, espíritus y cuerpos; corrientes esclavas en su cauce, raíces esclavas en la tierra; pies, esclavos como las raíces; almas menos esclavas que los pies. El misterioso mundo íntimo, el maravilloso mundo externo, cuanto es, deforme o luminoso u obscuro, cercano o lejano, vasto o raquítico, licuoso o terroso, regular todo, medido todo menos el cielo y el alma de los hombres, es naturaleza” (XIX, 364).[3]

sábado, 1 de febrero de 2025

La Dialéctica de la Naturaleza, de John Bellamy Foster

 Foster nos presenta un planteamiento de especial interés en lo que hace a las posibilidades de convergencia (y divergencia) de las relaciones entre las sociedades y su entorno en distintas vertientes culturales.

Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

“Se han de estudiar a la vez, si se quiere saber de sociedades humanas, las influencias extrahumanas, los motivos generales de agencia humana, y las causas precipitantes o dilatorias que han obrado para alterar el ajuste natural entre estas dos fuerzas paralelas.”

José Martí[1]                                                  


El año 2024 vio la publicación, en inglés, de un libro de John Bellamy Foster que ojalá circule pronto en nuestra América con el título de La Dialéctica de la Naturaleza.[2] La traducción al español de su Introducción, que ya está disponible en la red, sintetiza de manera clara y sencilla lo fundamental de su contenido.[3] Allí nos recuerda Foster que “la estructura de la historia, incluida la historia natural”

¿Fuerzas productivas o destructivas?

Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero abordaje ecológico siempre se convierte en un abordaje social, que debe integrar la justicia en los debates sobre el medioambiente, para oír tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres.

Frei Betto / Cubadebate

En 1974, Hans Magnus Enzensberger publicó un artículo titulado “Para una crítica de la ecología política” en el que cuestionaba el paradigma marxista de que el desarrollo de las fuerzas productivas erradicaría la miseria. Aliado a Marcuse, el intelectual alemán enfatizó que “las fuerzas productivas se revelan como fuerzas destructivas y amenazan toda la base natural de la vida humana”.

sábado, 25 de enero de 2025

Año de aniversarios

 De la convergencia entre personas distantes en el tiempo y el espacio nos llega la confirmación de la utilidad de la virtud en la tarea de construir las opciones de futuro que demandan los graves problemas de nuestro presente.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá

“El pueblo más grande no es aquel  en que una riqueza desigual y desenfrenada  produce hombres crudos y sórdidos,  y mujeres venales y egoístas: pueblo grande, cualquiera que sea su tamaño, es aquel que da hombres generosos y mujeres puras. La prueba de cada civilización humana  está en la especie de hombre y de mujer  que en ella se produce”.

José Martí, 1894[1]


En lo que hace a la cultura ambiental, 2025 nos traerá dos aniversarios de importancia. En lo más breve, en mayo próximo hará un decenio de la publicación de la Encíclica Laudato Sí, en la que el primer papa originario de nuestra América involucró de lleno a su Iglesia en el debate sobre la crisis ambiental de nuestro tiempo.  Y lo hizo además de un modo innovador, que trascendía la usual separación entre los mundos del espíritu y de la materia, al señalar que en su epígrafe 139 que

sábado, 18 de enero de 2025

Notas para el debate ambiental (II)

 Hoy asistimos a una nueva lectura de los debates ambientales presentes en la geocultura mundial entre mediados del siglo XIX y del XX, desde una valoración renovada de la cultura de la naturaleza de nuestras sociedades, y ante la preocupación por el lugar y las opciones de nuestra América en la crisis socio-ambiental generada por el Antropoceno.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Panamá


Una economía de la sostenibilidad.

La crisis socio-ambiental global ha estimulado el desarrollo de formas innovadoras de poner el conocimiento al servicio de la sostenibilidad del desarrollo humano. Eso es necesario, por ejemplo, para fomentar prácticas productivas más armoniosas con las limitaciones de los sistemas ambientales; generar formas de organización productiva correspondientes al carácter innovador de esas prácticas, e identificar sus vínculos de afinidad y conflicto con el pensamiento económico dominante. 

sábado, 16 de noviembre de 2024

Foster, tercera llamada

 Imaginar la extinción no es particularmente difícil: se trata, incluso, un tema cada vez más común en nuestra cultura de masas. Lo difícil es maginar la transformación social que la prevenga, cuando el Antropoceno nos conduce a una fase de nuestra historia en que esa extinción parece acercarse de lo eventual a lo posible y, ojalá no, a lo inevitable. 

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Panamá


“Se han de estudiar a la vez, si se quiere saber de sociedades humanas, las influencias extrahumanas, los motivos generales de agencia humana, y las causas precipitantes o dilatorias que han obrado para alterar el ajuste natural entre estas dos fuerzas paralelas.”

José Martí[1]


Circula desde agosto pasado, en inglés, el libro de John Bellamy Foster que algún día llegará a nuestra América con el título de La Dialéctica de la Naturaleza.[2] Como avance, ya está disponible en la red la traducción al español de la Introducción de la obra, que sintetiza de manera clara y sencilla lo fundamental de su contenido.[3]

 

El libro completa una trilogía iniciada en el año 2000 con la publicación de La Ecología de Marx, y continuada en 2020 con El Retorno de la Naturaleza. En su primera llamada, Foster abordó la relevancia que Marx otorgó a la interacción entre la especie humana y el mundo natural mediante el trabajo socialmente organizado, en particular en cuanto al desarrollo del capitalismo. A eso se refiere, por ejemplo, la observación hecha en 1875 por Marx en su “Crítica al Programa de Gotha”, donde señala que el trabajo “no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso […], ni más ni menos que el trabajo, que no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre.”[4]

sábado, 9 de noviembre de 2024

Camino al mayo que viene

 Una década después, la bancarrota económica y moral del neoliberalismo confirma el aporte de Laudato Si’ a la batalla de ideas de nuestro tiempo.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá

“¡Yo quiero romper las jaulas a todas las aves; 

- que la naturaleza siga su curso majestuoso, 

el cual el hombre, en vez de mejorar, interrumpe, 

- que el ave vuele libre en su árbol; 

- y que el ciervo salte libre en su bosque, 

- y el hombre ande libre en la humanidad!”

José Martí, 1881[1]

 

A (casi) diez años de su publicación en mayo de 2025, se hace evidente que Laudato Si', siendo como es un documento de posición del Vaticano sobre la crisis ambiental como expresión de una crisis de civilización, es también un documento de la ecología política vaticana. Y allí radica su mayor valor en la ecúmene global.

sábado, 5 de octubre de 2024

Francisco para tiempos de ira y extravío

 Entendida la política como cultura en acto, vemos confirmado en Francisco lo que nos advirtiera José Martí en 1891, que entre nosotros “el libro importado” ha sido vencido “por el hombre natural”, y no hay aquí batalla “entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza.”

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá


“Ha pasado por la zarza encendida del mundo; y compadece las debilidades de los hombres, y los ayuda a salvarse de ellas.”

José Martí, 1893 [1]


El pontificado de Francisco ha producido documentos de gran relevancia para los tiempos de transición por los que atraviesa el sistema mundial. Baste recordar a Laudato Si’, la llamada “Encíclica ambiental”, dada a conocer en 2015, y la social, Fratelli Tutti, de 2020. Otro de apariencia menor, Evangelii Gaudium, de 2013, forma parte de ese legado[2], y gana en relevancia en estos tiempos

sábado, 14 de septiembre de 2024

Laudato Si’, año 10

 La riqueza mayor del término ambiente radica en que vincula entre sí los términos naturaleza y sociedad, que usualmente utilizamos por separado. A esa relación nos remite Laudato Si’.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá


“Está además cada época en el lenguaje en que ella hablaba como en los hechos que en ella acontecieron, y ni debe poner mano en una época quien no la conozca como a cosa propia, ni conociéndola de esta manera es dable esquivar el encanto y unidad artística que lleva a decir las cosas en el que fue su natural lenguaje.  Este es el color, y el ambiente, y la gracia, y la riqueza del estilo.”

José Martí, 1881.[1]


2025 traerá consigo el décimo aniversario de la publicación de la Encíclica Laudato Sí, en la que el jesuita argentino Jorge Bergoglio, en su calidad de papa Francisco, llamara al cuidado de la Casa Común, que los humanos compartimos con todos los seres que pueblan la Tierra. Este aniversario coincide con un agravamiento simultáneo del deterioro del sistema internacional y el sistema Tierra, que confirman las preocupaciones y esperanzas que animan la llamada Encíclica ambiental de Francisco.

sábado, 20 de julio de 2024

Caminar en paz con la Tierra

 La defensa y la protección de los territorios resulta fundamental para convivir en Paz. La destrucción de la Naturaleza afecta las bases mismas de la existencia y exacerba los conflictos sociales.

Alberto Acosta y Enrique Viale / Rebelion

“No hay un camino para la paz, la paz es el camino” -Gandhi
 
Aceptemos, sin rodeos, que la Humanidad se encuentra en una encrucijada. Si seguimos por la misma senda, en el mejor de los casos, apenas una parte de sus miembros podrá sobrevivir el colapso ecológico. Aceptar ese destino nos resulta intolerable. Requerimos un golpe de timón, con transiciones que permitan, simultáneamente, paliar los impactos del colapso, que nos agobia, mientras apuntalamos, construimos y reconstruimos otras formas de vida acotadas a los ciclos ecológicos en clave de justicia social y de democracia radical.

sábado, 24 de febrero de 2024

Imposible, la “transición energética” en el capitalismo

 Buena parte del poderío del sistema está hoy colocado en potenciar un ecologismo que no cuestiona al capitalismo, con los más diversos nombres (incluyendo la “minería verde” o sustentable), para convencer a los ambientalistas de que necesitan creer en políticas progresistas.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

El capitalismo estaría promoviendo una “transición energética”, para consolidar al capitalismo, en un periodo de crisis y caos climático que puede amenazar su legitimidad. En este sentido, opera del mismo modo que ante los cuestionamientos al patriarcado y al colonialismo: buscando legitimarse con supuestas políticas contra el machismo y contra el racismo, aparentando que el sistema comparte aspectos de las luchas feministas y de los pueblos oprimidos con el objetivo de labrarse un pequeño sector de fieles que se incrustan en el tope de la pirámide del sistema.

sábado, 9 de mayo de 2020

La reactivación pos-Covid-19 será ecológica o no será

Las pandemias son llamadas de alarma sobre los desequilibrios causados por la expansión de los sistemas industriales de producción de alimentos basados en monocultivos y agroquímicos y en las granjas (de cerdos, reses y pollos) que utilizan antibióticos, hormonas y otros estimulantes químicos. Todo agrotóxico es un químico de guerra que tarde o temprano regresa en forma de enfermedades.

Víctor M. Toledo / LA JORNADA

Una nota periodística ha recorrido el mundo los últimos días. Angela Merkel llama a una reconstrucción verde tras la crisis del coronavirus. Esta declaración la hizo la ministra alemana en los Diálogos de Petersberg, un encuentro que desde 2010 se efectúa cada año sobre la crisis del clima y reúne a los ministros del Ambiente de 30 países, así como a líderes diplomáticos, empresariales y de organizaciones civiles. Merkel reiteró el compromiso de Alemania con el Acuerdo de París y aplaudió el plan verde de la Comisión Eu­ropea para que ese bloque neutralice las emisiones contaminantes de la atmósfera hacia la mitad del siglo. Durante el acto, Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), declaró: “ Si queremos que esta recuperación sea sostenible, si nuestro mundo debe transformarse para ser más resiliente, tenemos que hacer todo lo que podamos para promover una recuperación verde”. ¿Por qué estas declaraciones? Porque los poderes saben que esta pandemia (y las que siguen) provienen de los desequilibrios ecológicos y biológicos de la civilización industrial. Sin embargo, no es el verde que te quiero verde que surge desde los gobiernos neoliberales y los poderosos organismos internacionales, como el FMI, los que marcarán una normalidad alternativa. Tras el Covid-19 urgen cambios radicales que rebasen la visión neoliberal del mundo, y cada vez más ciudadanos toman conciencia de ello.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Ecología y teología de la liberación

La Ecología integral y la Teología de la Liberación tienen algo en común: ambas parten de un grito. La Ecología del grito de la Tierra, de los seres vivos, de los ecosistemas agredidos por el tipo de crecimiento material ilimitado que no respeta los recursos limitados de la Tierra.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

La Teología de la Liberación nació al escuchar el grito de los pobres económicos, de las clases explotadas, de las culturas humilladas, de los negros discriminados, de las mujeres oprimidas por la cultura patriarcal, de los LGBT y portadores de necesidades especiales. Todos gritan por liberación. De esta escucha nacieron las distintas tendencias de la Teología de la Liberación: la feminista, la indígena, la negra, la histórica entre otras. En todas ellas el respectivo oprimido es siempre el sujeto y protagonista principal de su correspondiente liberación.

Es importante recordar que ya en los años 80 del siglo pasado quedó claro que la misma lógica que explota a los oprimidos y a las clases empobrecidas, explota también la naturaleza y la Tierra. La marca registrada de la Teología de la Liberación es la opción por los pobres, contra la pobreza y en favor de su liberación.

sábado, 11 de mayo de 2019

Ecología en fragmentos: todo está relacionado con todo

La ecología se ha transformado en el contexto general de todos los problemas, proyectos oficiales y privados. A ella está ligado el futuro de nuestro planeta y de nuestra civilización. De donde se deriva su importancia ineludible. O cambiamos de manera de habitar la Casa Común o podemos conocer situaciones ecológicas y sociales dramáticas, dentro de no mucho tiempo. Aquí van fragmentos de un discurso ecológico, parte de un Todo más grande y vasto.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

1. La irracionalidad de nuestro estilo de vivir

El modelo de sociedad y el sentido de la vida que los seres humanos han proyectado para sí, por lo menos en los últimos 400 años, están en crisis.

Este modelo nos hacía creer que lo importante es acumular gran número de medios de vida, de riqueza material, de bienes y servicios a fin de poder disfrutar de nuestro corto paso por este planeta.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Dos Franciscos, y nosotros

Todo sugiere que el Papa intenta mover a la Iglesia desde una previa postura de contención del cambio en el mundo – que fue característica del papado de Karol Woytila -, a otra nueva, de colaboración con los principales protagonistas políticos y sociales de la transición hacia un orden mundial que sea nuevo por su capacidad para crear las condiciones necesarias para el desarrollo sostenible de nuestra especie.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para John Bellamy Foster, allá en su Norte, y tan cercano.

Un debate recorre las academias del Norte, entre partidarios y adversarios de la dialéctica marxista en el abordaje de los problemas que plantea la crisis ambiental.[1] En el nudo de ese debate está el problema de la relación entre la sociedad humana y la naturaleza que, en una dimensión más amplia, abarca también el lugar del ambiente en que esa relación se expresa. Y a eso subyace lo que a fin de cuentas es realmente fundamental, que es el juicio sobre el papel que la sociedad contemporánea desempeña en la crisis ambiental, y sus posibilidades para encarar las consecuencias que se derivan de ese papel. Los adversarios de la dialéctica marxista plantean que el capitalismo ha subsumido a la naturaleza, la ha hecho parte de sí y está en capacidad de producirla de maneras que superen los problemas presentes de la relación entre ambos. Los otros señalan que el capitalismo ha producido y reproduce constantemente la crisis ambiental a escalas de complejidad cada vez mayor, y que si deseamos una relación más sostenible entre ambas partes, necesitamos una sociedad capaz de producir esa relación de un modo que nos lleve a crear un ambiente distinto al que tenemos hoy.

sábado, 1 de octubre de 2016

Naturaleza

El ascenso meteórico de la “ecología” (junto al derivados como “ecosistema”, “ecosfera”, “ecodesarrollo”, “ecosocialismo” y “ecofeminismo”) es el resultado de interacciones rápidamente cambiantes entre el capitalismo y su ambiente natural. Los conceptos de ecología, ecosistema y del Sistema Tierra se han tornado centrales tanto para la ciencia como para las luchas populares. En ocasiones, incluso desplazan al propio concepto de naturaleza.

John Bellamy Foster / (Traducción de Guillermo Castro H.)

Este artículo ha sido adaptado de “Nature”, por John Bellamy Foster, en Kelly Fritsch, Clare O’Connor y AK Thompson, ed.: Keywords for Radical: The Constested Vocabulary of Late-Capitalist Struggle (Chico, CA: AK Press, 2016), 279 – 86, http://akpress.org/keywords-for-radicals.html. 

“Naturaleza,” escribió Raymond Williams en Keywords, “es quizás la palabra más compleja en el lenguaje.” [1] Se deriva del latín natura, como se aprecia en el gran poema didáctico de Lucrecio De rerum natura (Sobre la Naturaleza de las Cosas), del primer siglo AEC. La palabra “naturaleza” tiene tres significados primarios, interrelacionados entre sí: (1) las propiedades intrínsecas o esencia de las cosas o los procesos; (2) una fuerza inherente que dirige o determina el mundo; y (3) el mundo material o universo, el objeto de nuestra percepciones sensoriales— tanto en totalidad como referidas a las diversas maneras de entenderla, que incluyen o excluyen a Dios, el espíritu, la mente, los seres humanos, la sociedad, la historia, la cultura, etc.

sábado, 11 de junio de 2016

Laudato Si’ en la cultura latinoamericana de la Naturaleza

Es la capacidad de los humanos para colaborar entre sí en el cuidado y mejora de su entorno, en efecto, la que integra la naturaleza a nuestra vida, y a nuestra vida en ella.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Margarita Marino de Botero, maestra emérita del Colegio Verde,  allá en su Villa de Leyva.

A un año de ser presentada al mundo, Laudato Si’ ha creado ya un fecundo espacio de diálogo para una gama muy diversa de sectores intelectuales y movimientos sociales que desde fines del siglo XX adelantan esfuerzos convergentes en la perspectiva del desarrollo sostenible. Esa apertura es particularmente valiosa en lo que hace a la gran tradición liberal democrática – y anticlerical en sus orígenes – inaugurada por la generación de José Martí a fines del XIX, y a la intelectualidad forjada al calor de la crítica al desarrollismo y el neoliberalismo. Allí convergen, así, los principios fundamentales del ideario político y moral martiano –la fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud y en el poder transformador del amor triunfante – con el llamado constante de Leonardo Boff, de 1996 acá, a la construcción de sociedades capaces de ejercerse desde el cuidado de la casa común, y como parte integrante de ella. Así, al llamado de Laudato Si’ podría responder hoy José Martí diciendo –como lo dijo en 1883 – que “A Dios no hay que defenderlo, lo defiende la naturaleza”, para sumarse de inmediato a la búsqueda de los acuerdos y los medios para contribuir a esa defensa en nuestro tiempo.[1]