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sábado, 4 de julio de 2015

“La creación de Telesur demostró que podemos tener una mirada latinoamericana propia”

En ocasión del Día del Periodista en Argentina, la Agencia​ de Noticias Prensa Armenia entrevistó al periodista uruguayo y fundador del canal TeleSur, para hablar sobre su nuevo libro “La internacional del terror mediático. Vernos con nuestros propios ojos”, en el que aborda el rol de los medios y el periodismo desde una perspectiva latinoamericana.

Agencia de Noticias Prensa Armenia

Aram Aharonian, fundador de TeleSur.
-¿Por qué elegiste como figura simbólica “la guerra” para graficar “la guerra simbólica”, “batalla ideológica” o los medios hegemónicos como “unidades militares”?

-Primero, porque esta es la misma lucha: lo que han cambiado han sido las armas. Guerra convencional, guerra de guerrillas, guerra cultural: el enemigo es el mismo, la utopía sigue siendo la misma. Lo que cambia es el escenario, los fierros. El enemigo antes -hace cuatro décadas- usaba a las fuerzas armadas para imponer un modelo político, económico y social (con muertos, desaparecidos, torturados). Hoy no necesita bayonetas ni tanques; le basta el control de los medios masivos de comunicación. Y así nos bombardean con información, publicidad, entretenimiento (series de televisión, juegos cibernéticos, por ejemplo), las 24 horas del día, con su mensaje e imagen única, en la sala o en el dormitorio de nuestras propias casas.

Hoy el campo de batalla es simbólico. Estamos en plena batalla cultural: la guerra por imponer imaginarios colectivos se da a través de medios cibernéticos, audiovisuales, gráficos. Y para pelear esas batallas por la democratización de la palabra y de la imagen, de nuestra sociedades, hay que aprender a usar estas nuevas armas, las cámaras, internet, micrófonos

sábado, 28 de enero de 2012

Guerra mediática: La muerte como mensaje

Está en curso una nueva ofensiva política y mediática, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: publicación del diario ABC de España sobre la salud del presidente Chávez)

En América Latina, la tradicional alianza entre los poderes político y económico con las grandes empresas de la comunicación, fortalecida por el festín de las privatizaciones neoliberales, la apropiación de concesiones de frecuencias de radio y televisión, y una concentración de la propiedad de los medios sin precedentes, derivó en la consolidación de un actor de primer orden en nuestros sistemas políticos: el poder mediático.

Tratándose de un poder fáctico, es decir, que se ejerce al margen de las instituciones y procedimientos democráticos, y que además dispone de una enorme capacidad de influencia en la formación y movilización de la llamada opinión pública, no sorprende que los medios de comunicación se hayan convertido en la principal arma de batalla de las derechas, especialmente allí donde el ascenso popular, la resistencia social y el triunfo electoral de fuerzas políticas de izquierda debilitan el entramado de la dominación en nuestra América.

En esta guerra mediática emprendida contra líderes políticos y gobiernos latinoamericanos, en particular aquellos que intentan romper –con más o menos radicalidad- con el sistema neoliberal y neocolonial, está en curso una nueva ofensiva, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.

sábado, 7 de enero de 2012

CNN contra Chávez

Si alguna vez CNN tuvo algo de credibilidad (¿?), ahora no es otra cosa que una fachada de la derecha política más rancia e inculta de América Latina, que se desvela por volver al poder.

Abner Barrera / AUNA-Costa Rica

Como bien han señalado algunos medios alternativos, desde hace varios años -pero últimamente con mayor intensidad y sistemáticamente-, la dictadura mediática comercial al servicio de los intereses de Washington arrecia todas sus fuerzas para derrotar la candidatura de Hugo Chávez en las próximas elecciones presidenciales el 07 de octubre.

En estos días CNN, mientras publicita el circo electoral de los precandidatos republicanos en busca de sus posibles nuevos amos, no cesa con sus reportajes, entrevistas y noticias de atacar a la Revolución Bolivariana. Esta “prestigiosa” empresa de comunicación no ha aprendido en estos dos lustros recientes que, cada vez que apuesta a los candidatos de derecha en Sudamérica, el efecto que produce es contrario: los indecisos terminan votando por los candidatos que no son del agrado del imperio. El poder de manipulación que otrora tenían algunos medios comerciales pareciera que ahora empieza a expirar, y las redes sociales han iniciado una actuación de contracultura a la clase política dominante.

Si alguna vez CNN tuvo algo de credibilidad (¿?), ahora no es otra cosa que una fachada de la derecha política más rancia e inculta de América Latina, que se desvela por volver al poder; se trata de esa clase política compuesta por los peones que el imperio utiliza para recuperar hegemonía en la región. Por eso ha hecho bien Hugo Chávez en plantear que las próximas elecciones en Venezuela son entre él y Obama.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El derecho a la censura sobre la información de Cuba

Ahora, cuando se difunden todos los cables de Wikileaks, los grandes medios de comunicación emiten un comunicado donde condenan la publicación de todos los cables sin su censura. Y es que, una vez más, lo que ellos reivindican es el derecho a la censura no la libertad de prensa.

Pascual Serrano / www.pascualserrano.net

Cuando la información de Wikileaks ha dejado de ser exclusiva del cártel de periódicos al que Julian Anssage cedió la información comenzamos a conocer cosas muy interesantes sobre Cuba. Se trata de informaciones que desde noviembre de 2010 los diarios El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde y el semanario Der Spiegel tenían sobre la mesa de sus directivos y que ocultaban a los ciudadanos. Los cables ahora conocidos han mostrado dos de las tesis que el gobierno cubano llevan manteniendo desde hace años: que los grupos anticastristas están siendo financiados por el gobierno de Estados Unidos y que el denominado periodismo independiente cubano que se jalea desde el exterior es solo otro departamento de colaboración con los gobiernos agresores a la revolución cubana. En uno de los documentos, fechado el 31 de julio de 2008, se solicitan fondos destinados a una de las portavoces de las denominadas “Damas de blanco”. En el mismo cable se pide además dinero para una institución educativa con el objetivo de que continúe su labor de agresión a la revolución. Otro cable, de fecha 15 de septiembre de 2008, contiene la solicitud de 5000 dólares con destino a una llamada “Agenda de Transición”, con los datos de Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca y Elizardo Sánchez, quien por cierto había suministrado a la prensa extranjera acreditada en Cuba supuestos listados de “presos políticos” donde se incluían futbolistas bolivianos, un pintor del siglo XVIII y voleibolistas peruanas.

Alfredo Jalife: “Tenemos que optar por una guerra de guerrillas de la libre información”

“Se murieron los periodistas hace mucho. Mataron al periodismo hace tiempo. Me refiero a los periodistas que trabajan para quienes dominan los medios. La verdad es el antídoto de esos medios. Por eso debemos recurrir a una guerra de guerrillas de la verdad”, afirma en esta entrevista el analista mexicano Alfredo Jalife.

Vanessa Davies / El Correo del Orinoco (Venezuela)

Preguntarle a Alfredo Jalife sobre el rol que han cumplido las corporaciones mediáticas en la invasión de Libia es como abrir un libro que contiene, completos, los pormenores de la mentira y la manipulación. “El rol que han cumplido es el rol asignado: desinformar y ser el brazo armado mediático del banco de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, sostiene el analista mexicano, colaborador del diario La Jornada y autor de varios libros sobre la globalización.

-¿El banco de la OTAN?

-La OTAN es un banco. Lo primero que hizo fue capturar los recursos financieros de Libia, mediante los fondos soberanos de riqueza (suerte de Fonden que recoge los excedentes del petróleo), que consistían en unos 165 mil millones de dólares; ya los podaron, y dicen que nada más hay 50 mil millones. Seguro que le echarán la culpa a la familia Gaddafi y dirán que los enterró en el desierto. También tomó las reservas de divisas, que son las que, por el PIB, ha venido acumulando el país, y que el Banco Mundial acepta que son de 150 mil millones de dólares. Luego están las 155 toneladas de oro.

“No es gratuito que a la operación de la OTAN la llamen la odisea”, asevera Jalife “Es como el saqueo de la Ilíada y la Odisea. Para mí es muy claro: es el saqueo del botín de la riqueza”, agrega el analista, en entrevista con el Correo del Orinoco.

Jalife participó como ponente en el ciclo de foros Artillería del Pensamiento versus Fábrica de Mentiras, efectuado este mes y organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Minci) para festejar los dos años del Correo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El enjambre: la guerra de cuarta generación contra Venezuela (Video)

Documental de Guarataro Films y Venezolana de Televisión que analiza la doctrina de Guerra en Red o Guerra de Cuarta Generación y su aplicación en Venezuela.


sábado, 11 de junio de 2011

Cuba: El truhán y su “nuevo” show

Ahora que el pueblo revolucionario se apresta a la ejecución de los acuerdos aprobados, los enemigos no quieren quedarse con los brazos cruzados y tratan de alterar el orden y minar la reputación y el decoro de la Revolución.

Abner Barrera Rivera / AUNA-Costa Rica

El truhán santaclareño Fariñas decidió iniciar -el pasado 03 de junio-, otra vez una huelga de hambre. Lo hizo en mal momento, porque el mundo en estos días ha estado pendiente de otras noticias; los grandes medios estuvieron dedicados a informar sobre el retorno de Manuel Zelaya a Honduras, las manifestaciones de protesta de los indignados en España, los ataques de la OTAN contra el Líbano y la reciente elección presidencial del líder de la izquierda peruana Ollanta Humala. Por eso la figura del escuálido huelguista, que suele ser presentado semidesnudo por la prensa contrarrevolucionaria todavía no ha logrado ocupar los grandes titulares mediáticos como otras veces. La misma CNN, vocera oficial de los grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba ha estado “distraída” en otros asuntos, por ejemplo, participando de la guerra sucia contra la candidatura de Ollanta Humala en Perú. Pero pronto el santaclareño aparecerá en los grandes medios, a cada rato y a todo color.

Este nuevo show –en realidad es un show viejo-, tiene como objetivo dizque exigir al gobierno de la Isla que juzgue a los responsables de la muerte de Juan Wilfredo Soto, quien falleció en el hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara. Fariñas afirma que la muerte de Soto es consecuencia de haber sido golpeado por la policía. Lo que de buenas a primeras llama la atención, es que dicha muerte sucedió hace más de un mes y recién ahora el huelguista decidió emprender esta medida de fuerza. Todo indica que sus jefes de la Sección de Intereses Norteamericana (SINA) en La Habana actuaron con retraso y le dieron muy tarde las instrucciones a Fariñas para esta nueva odisea. Soto falleció el pasado 08 de mayo y la causa de su deceso ha sido ampliamente explicada por los profesionales cubanos de la salud. Lo que sucede es que ni siquiera el huelguista se ha enterado (o se hace el desentendido), que ante tanta calumnia las autoridades cubanas explicaron convincentemente lo sucedido en una Nota Informativa publicada en el periódico Granma.

Ahí se puede leer: “El 6 de mayo, dicho ciudadano ingresó en el citado hospital al presentar dolor abdominal intenso, provocado por una pancreatitis aguda. Posteriormente se diagnostica, además, una descompensación de otras enfermedades de base como la miocardiopatía dilatada, una hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre), una diabetes y hepatitis crónica producto de hígado graso. Las pruebas patológicas practicadas al occiso, arrojaron una muerte de tipo natural, estableciéndose como causa preliminar: "shock multifactorial por fallo multiorgánico, debido a una pancreatitis. No se observaron signos de violencia internos o externos.”


Pero como se trata de un nuevo show orquestado desde la SINA, no hay explicaciones que valgan. Inclusive los propios familiares del fallecido aclararon lo sucedido; su hermana Rosa Soto García, dijo que él “padecía varias enfermedades, entre ellas gota, hipertensión arterial, migraña y crecimiento del corazón, razón por la cual recibía atención médica desde hacía muchos años”, reconoció que Juan Wilfredo “llevaba una vida muy desordenada y no cumplía las indicaciones médicas”. Doña Rosa añadió: “Eso de que lo golpearon es una gran mentira. No tenía ninguna marca de golpeadura, todo es un invento de la propaganda contrarrevolucionaria. Estamos muy dolidos con esta campaña que se ha formado, causante de un gran dolor en la familia".


Como puede verse, la SINA y sus peones -entre ellos el truhán Fariñas-, no respetan sentimientos ni dolores ajenos; están decididos a utilizar la muerte de ese hombre para acusar al gobierno cubano, levantar calumnias y buscar publicidad para los contrarrevolucionarios (otro premio para el huelguista no le vendría nada mal). El poder mediático reaccionario tampoco ha logrado ponerse de acuerdo, porque presentan al huelguista como escritor, psicólogo, periodista, defensor de los derechos humanos, profesor, poeta, etc.; pronto lo llamarán candidato a la presidencia de Cuba o nominado al Premio Nobel de la Paz.

Como es de conocimiento general, durante el último año el gobierno cubano (inclusive contra la voluntad del pueblo) poco a poco fue liberando presos contrarrevolucionarios, quienes años atrás habían puesto en peligro la soberanía nacional. Además fue desmontando y develando, gracias a los órganos del Ministerio del Interior, toda la guerra sucia empleada por la mafia de Miami, la SINA y los contrarrevolucionarios en la isla. Así los enemigos de la revolución se quedaron sin pretexto ni bandera para luchar. A esto se suma el amplio apoyo popular a los resultados del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba realizado en abril pasado, que tuvo también una gran repercusión internacional. Ahora que el pueblo revolucionario se apresta a la ejecución de los acuerdos aprobados, los enemigos no quieren quedarse con los brazos cruzados y tratan de alterar el orden y minar la reputación y el decoro de la Revolución.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Moral farisea

Moral farisea la del que, histriónicamente, deja la silla vacía de Liu Xiaobo en la sala en la que se entregan los Premios Nobel, pero no dice nada de la persecución desatada contra quien, de verdad, está haciendo temblar al poder dominante de nuestros días, a los Estados Unidos de América.
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUN-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com
Farisea se llama en la Biblia a la doble moral, hipócrita, la que dice una cosa y hace otra, la que juzga a los demás con estándares que no se aplican a sí misma. Tienen moral farisea los que en público condenan a otros, pero en privado hacen lo mismo o peor, los que aparecen como impolutos portadores de la verdad pero esconden sus vicios privados y los niegan si se les descubren.
La moral farisea pulula en nuestro mundo. Muchos de los detentores del poder, en sus distintos grados y maneras, se erigen como jueces de “los otros”, los juzgan, condenan y castigan, publicitan a los cuatro vientos sus conclusiones y se rasgan las vestiduras pero, por detrás, sin parar en mientes, se ceban en lo mismo o peor, pero con ellos son indulgentes y justificativos.
No hay nadie más fundamentalista, intolerante y abusivo que el portador de la moral farisea, la moral de la doble cara. Tal vez como mecanismo sicológico que intenta alejar de sí lo que considera condenable, pecaminoso, pero que no puede eliminar de su propio comportamiento, el portador de la moral farisea se ensaña con quien hace objeto de su atención persecutoria, lo anatemiza y repudia, y llama a los demás a que hagan lo mismo en aras de la pureza y la verdad.
Fariseos los que tiran la primera piedra y esconden la mano.
Fariseos los que a la hora de llamar a cuentas salen huyendo.
Moral farisea la de los que se llenan la boca con la libertad de prensa, hacen de ella su portaestandarte, convocan reuniones internacionales para cuidarla y protegerla, hacen declaraciones altisonantes desde hemiciclos bien iluminados y climatizados, condenan a los que ellos consideran que la violan pero no dicen ni pío cuando, como está sucediendo en nuestros días, se desata una cacería implacable contra alguien que ha dado a conocer información que los pone a ellos al descubierto.
Fariseas las compañías que detentan la propiedad de medios de comunicación, de redes sociales como Facebook o Twitter, de portales en Internet, que cuando alguien divulga algo que consideran que no va con sus intereses corporativos o políticos lo censuran, lo marginan, todo con el afán que la gente no tenga acceso a lo que se dice para que no sepa lo que se está divulgando, para mantenerla en la ignorancia y poder, así, manipularla fácilmente, orientarla como ganado manso hacia donde ellos quieren.
Fariseos los gobiernos que se autoproclaman defensores del mundo libre, paladines de la libertad, que en nombre de tales valores justifican los más atroces procedimientos, aventuras bélicas, avasallamiento de países y pueblos en todas las esquinas del orbe, pero ponen el grito en el cielo cuando alguien pone al descubierto las matráfulas que están detrás de esa careta de santos inmaculados y desatan su ira como dioses tonantes ofendidos. Tomados de sorpresa, descubierta su doble moral, puesta en evidencia su farisaica forma de actuar, desatan su ira sobre el mensajero, sobre aquel que lo único que hizo fue exponer sus trapos sucios al sol, en donde todos los miran, ventilarlos más allá de la casa en donde ellos querían que quedaran guardados a la vista de todos.
Son los pájaros tirándole a las escopetas. El mundo patas arriba, como diría Galeano.
Moral farisea la del que, histriónicamente, deja la silla vacía de Liu Xiaobo en la sala en la que se entregan los Premios Nobel, pero no dice nada de la persecución desatada contra quien, de verdad, está haciendo temblar al poder dominante de nuestros días, a los Estados Unidos de América.
Moral farisea la de los poderosos del mundo contemporáneo, la de los que “construyen el consenso”, el sentido común, utilizando su poder económico, su detención abusiva de los medios.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La SIP: denuncias y omisiones del poder mediático

Una vez más, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denuncia los "ataques" de los gobiernos progresistas latinoamericanos, pero deliberadamente guarda silencio sobre el autoritarismo del mercado y el control oligopólico que ejercen sus empresas asociadas en toda la región.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografía: Asamblea anual de la SIP en Mérida, México)
Parecía una broma de pésimo gusto. Pero no lo fue. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró en días pasados su asamblea anual con la presencia de tres invitados distinguidos: los presidentes de México, Felipe Calderón; de Colombia, Juan Manuel Santos; y de Honduras, Porfirio Lobo. Gobernantes de tres de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo en América Latina, pero también, donde los vínculos entre el poder político-económico y el poder mediático son más fuertes y tenebrosamente articulados.
Reunidos en la ciudad mexicana de Mérida, cuyo nombre fue empleado por la administración Bush II para bautizar el proyecto estratégico estadounidense de “guerra contra el narcotráfico” y control geopolítico de Mesoamérica, los miembros de la SIP protagonizaron un nuevo episodio de la guerra mediática contra los gobiernos progresistas en América Latina: en las conclusiones de su cónclave, los grandes propietarios y directores de los medios hegemónicos, declararon que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, “los gobiernos están recurriendo a medidas anti-democráticas para reprimir a los medios de comunicación independientes y colocar el flujo de informaciones y noticias en las manos de entidades controladas por el estado”.
Para los dueños de la palabra, esos censores de lo posible y lo imposible en nuestros países, la situación de la prensa en el continente es más o menos así: “a lo largo y ancho de las Américas existen esfuerzos renovados para imponer disposiciones legales destinadas a ‘regular’ el funcionamiento de los medios de comunicación. Aunque se expresan a menudo en términos altisonantes, son intentos evidentes para controlar y limitar el libre flujo de información”.
El doble rasero de la SIP y su cinismo son inigualables: acusa el supuesto “autoritarismo” de los gobiernos progresistas latinoamericanos, pero nada dice del control oligopólico que ejercen sus empresas asociadas en cada uno de estos países. Y por supuesto, tampoco denuncia el autoritarismo del mercado en virtud del cual han consolidado sus posiciones dominantes.
Los datos del más reciente estudio realizado por los investigadores argentinos Martín Becerra y Guillermo Mastrini, sobre el tema de concentración de la propiedad de los medios infocomunicacionales en América Latina, son inobjetables: el índice general de concentración, y por ende, su tendencia al monopolio u oligopolio, pasó del 0,77 en el año 2000, al 0,82 en 2004. En términos más específicos, esto significa que los cuatro principales operadores (empresas privadas) en cada sector de las industrias culturales y de la información, controlan entre el 77% y el 82% del mercado latinoamericano.
En palabras de los investigadores, esto supone que “el resto de propuestas culturales, informativas y de entretenimientos de la región se restringió a un promedio del 18% del mercado, siendo de este modo casi impracticable la verdadera competencia, en el sentido de contraste de versiones sobre la realidad, de comparación de opiniones y mensajes diferentes, en el ámbito de los medios, la cultura y la información[1].
Es decir, el espacio comunicacional latinoamericano –impreso, electrónico o audiovisual- se caracteriza por ser profundamente excluyente de todas aquellas manifestaciones del pensamiento y el ejercicio de los derechos más elementales -individuales y colectivos-, que no se subordinen al orden social hegemónico, y para ello, despliega poderosos mecanismos de anulación de la diversidad cultural, así como de ocultamiento de la pluralidad ideológica.
De estas problemáticas dimensiones de la realidad social, que deberían estar en el centro de cualquier discusión sobre la construcción de la democracia en la región, nada dijo la SIP.
De ahí que las conclusiones de su asamblea solo puedan explicarse en el marco de las disputas simbólicas y materiales que sostiene el poder mediático regional -el nuevo partido de la oposición-, contra los procesos políticos nacional-populares y las iniciativas de ley que, al procurar la democratización de las comunicaciones, están permitiendo además la emergencia de discursos alternativos y una mayor visibilidad de actores sociales y poblaciones tradicionalmente marginadas.
Mucha razón tiene Eduardo Galeano cuando afirma que aquí, en estas tierras de América Latina, se sigue llamando “comunicación” al monólogo del poder. Y al afán de los poderosos de seguir mandando a su antojo, invocando la ley del más fuerte del capitalismo salvaje, se lo sigue disfrazando con la máscara de una pretendida defensa del derecho a la libertad de expresión.
Nuestro mundo y nuestro tiempo, ¡qué duda cabe!, son el mundo y el tiempo del revés. Más todavía cuando se mira desde la restringida óptica de la SIP.
NOTA
[1] Becerra, Martín y Mastrini, Guillermo (2009). Los dueños de la palabra. Acceso, estructura y concentración de los medios en la América latina del siglo XXI. Buenos Aires: Prometeo Libros. Pág. 213.

sábado, 4 de septiembre de 2010

La contaminación informativa

La contaminación de la palabra y la propaganda mediática han llegado a tal extremo que no permite ver con claridad donde está la veracidad informativa. La ética y búsqueda de la verdad están ausentes y prevalece la distorsión de la realidad.
Adolfo Pérez Esquivel / ALAI
La vida de los pueblos está sometida a los impactos ambientales, a la contaminación auditiva y visual de la palabra y las ideas, es imponer el monocultivo de las mentes. Los avances tecnológicos se utilizan muchas veces, para el control de los medios de comunicación y así condicionar y manipular a los pueblos. Ningún medio informativo es aséptico, pero deben basarse en la ética y valores al servicio de los pueblos y no servirse de los mismos.
Una de las grandes conquistas de las luchas sociales fue la libertad de prensa, el derecho de informar y ser informado, pero los grandes monopolios económicos, ideológicos y políticos que controlan los medios de información han matado la libertad de prensa y quieren confundirla y reducirla a la libertad de empresa y no son sinónimos.
La contaminación de la palabra y la propaganda mediática han llegado a tal extremo que no permite ver con claridad donde está la veracidad informativa. La ética y búsqueda de la verdad están ausentes y prevalece la distorsión de la realidad. La CNN es el ejemplo de esa contaminación que sufren los pueblos. Su accionar en Irak es y fue para justificar la guerra, y difundir que ese país poseía armas de destrucción masiva. Algo semejante están armando actualmente contra Irán y otros países; y por otra parte ocultan las masacres y asesinatos de niños y población en Irak y Afganistán, donde los que dicen defender la “democracia”, se dedican al saqueo del patrimonio del pueblo iraquí, e implantan centros de torturas llevando a esa región destrucción y muerte. Se los acusa de “terrorismo islámico”, cuando los verdaderos terroristas son los torturadores y asesinos que invadieron esos países, violando los derechos humanos y derechos de los pueblos y todas las convenciones internacionales.
Los grandes monopolios informativos de Europa, EEUU y América Latina están en una fuerte campaña internacional para atacar y desprestigiar a gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, acusándolo de tirano y de todos los males; ignorando en sus olvidos intencionados, que Chávez es de los pocos presidentes que se presenta a elecciones y el pueblo lo re-elige, por sus políticas sociales y trabajo en bien de los sectores más postergados.
Otro blanco mediático de esa campaña de desprestigio es el presidente Evo Morales, de Bolivia, quien debe soportar la campaña y acción de los medios concentrados de comunicación, contra un gobierno que ha buscado la integración y vida de los pueblos en un país pluricultural y nacional y ha tocado a los intereses económicos y políticos que siempre dominaron en Bolivia.
Las campañas mediáticas de los grandes monopolios informativos están dirigidas a la contaminación mental que debilite a los gobiernos progresistas. A través del tiempo vemos que lo mismo ocurre con Fidel Castro y el gobierno cubano; 50 años de resistencia y asombro en el mundo sobre los avances y capacidad de su pueblo, sus programas de salud, educación y lucha contra el analfabetismo y la pobreza.
Lo evidente es que Cuba es un pueblo solidario con otros pueblos más necesitados y los hechos hablan por si mismos. Desde hace mucho tiempo, antes del terremoto que asoló a Haití, Cuba envió médicos, educadores, técnicos para apoyar y trabajar solidariamente junto al pueblo haitiano, víctima de la pobreza, marginalidad, violencia social y estructural y de los desastres naturales.
Estados Unidos, como respuesta a las necesidades del pueblo haitiano, envió 20 mil soldados para controlar y someter al pueblo. Pero de esto no se habla, la intencionalidad de las campañas periodísticas es estar al servicio de los intereses económicos y políticos de los poderosos para someter a los pueblos.
Muchas acciones solidarias y hechos positivos son ocultados por los medios informativos. La presidenta Cristina Fernández Kirchner en su viaje a Europa, señaló, la crisis vivida por esos países y sugirió no aceptar la receta del FMI y del BM, advirtiéndoles las graves consecuencias sobre la vida del pueblo argentino y la crisis financiera.
La soberbia de los grandes medios de comunicación europeos se refirieron en forma despectiva y hablan de “esa señora que nos quiere enseñar que debemos hacer”. Sería bueno y saludable que presten atención a los consejos de la presidenta quien solidariamente les ha tendido la mano.
He hecho público y sostengo que la Ley de Medios Audiovisuales sancionada por el Parlamento es necesaria, ya que permite romper el control de los monopolios informativos y generar el pluralismo periodístico, y recuperar la libertad de prensa. La reacción de las corporaciones, como el Grupo Clarín, han desatado una campaña virulenta contra el gobierno acompañada por la voracidad de una oposición sin ideas, que busca únicamente golpear al gobierno y que tienen todos los medios a su disposición, como la pitonisa que anuncia toda clase de catástrofes, sin diferenciar los aportes y avances del gobierno, y señalando solamente sus errores y magnificados. Es preocupante para la vigencia democrática del país.
Con el tema Papel Prensa, empresa monopólica, se hace necesario investigar el accionar de la dictadura militar y a quienes han favorecido. La familia Graiver fue sometida a secuestros, torturas, cárcel y muerte, y le fueron apropiados sus bienes. El gobierno argentino ha iniciado una investigación para determinar responsabilidades. Maniobras similares a Papel Prensa, utilizó la dictadura militar para apropiarse de las empresas y recursos de los hermanos Iaccarino, víctimas de la violencia y la impunidad de esos años.
Al mismo tiempo, el gobierno, y lo he señalado en reiteradas oportunidades, no sabe y no quiere dialogar; es un gobierno de confrontación y agudización de los conflictos, se mueve con mucha soberbia y poco sentido político para resolver los problemas del país, a eso se suma las políticas provinciales de los señores feudales, que hacen lo que quieren y no lo que deben, y están llevando a las provincias a su desintegración, social, cultural, política y económica. Una cosa es el federalismo que comparte la integración y un proyecto de país y otra el feudalismo que lleva la desintegración nacional.
La política neoliberal que impulsa el gobierno no se ha modificado desde el menemismo que tanto daño hizo al país. Por el contrario se ha profundizado porque una cosa son los discursos progresistas y otra la realidad. El problema político y económico del gobierno y la Sociedad Rural Argentina, no son muy diferentes, simplemente la disputa está en quien se queda con la parte mayor de la torta. Basta tener presente que el gobierno no hace nada para frenar los daños ambientales y los agro-tóxicos, ni la explotación de la megaminería con su desastres y daños para la salud de las poblaciones y sus economías regionales y familiares.
Por otra parte debemos tener presente que el gobierno, en sus contradicciones, ha avanzado en diversos campos sociales. Sería importante para el país que las fuerzas progresistas, opositoras al gobierno presenten alternativas al modelo imperante, en lugar de desgañitarse con críticas que no van a ningún lado.
Los desafíos son enormes y se necesita reprensar el país, generar un nuevo contrato social que permita avanzar en la construcción democrática y la vigencia de los derechos humanos en su integridad.
La libertad de prensa permitirá mayor conciencia crítica y el fortalecimiento de valores éticos, sociales, culturales y políticos. Superará la contaminación informativa y así poder repensar el país que queremos
Buenos Aires, 1º de septiembre del 2010

sábado, 21 de agosto de 2010

Brasil y Venezuela: elecciones y guerra mediática

Decisivas y definitorias como son las contiendas venezolanas y brasileñas para el futuro de América Latina, las derechas criollas y sus aliados transregionales no repararán en escrúpulos ni consideraciones éticas para descarrilar los eventuales triunfos del PSUV y el PT.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografìa: Guerra mediática y elecciones. La revista Epoca, de Brasil, publicó un reportaje sobre el "pasado guerrillero" de Dilma Rousseff, candidata presidencial del PT)
En las próximas semanas, los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela y Brasil acudirán a las urnas en el marco de elecciones legislativas (setiembre) y presidenciales (octubre), respectivamente, cuya importancia trasciende las fronteras de ambos países, al punto de que no sería aventurado afirmar que estos comicios concitan el interés de todo el continente.
Y no es para menos. Durante casi una década, los gobiernos de los presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez han logrado consolidar una alianza estratégica que, más allá de los acuerdos bilaterales de comercio, inversiones, transferencia tecnológica o energía, tendió un arco (geo)político, social y cultural, arraigado en la idea de la unidad y la integración, bajo el que encontraron respaldo y solidaridad los procesos nacional-populares y progresistas en los que se encuentran inmersos varios pueblos de nuestra América.
Diferentes como son en sus historias, proyectos, contenidos y prácticas políticas, pero también con numerosos puntos de encuentro y aspiraciones compartidas, el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) y la Revolución Bolivariana mantienen un inobjetable respaldo popular.
Las encuestas de opinión divulgadas recientemente por diversas firmas así lo demuestran: en Brasil, Ibope ubica a Dilma Rousseff, candidata del PT, con un 43% de intención de voto, 11 puntos por arriba de José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña[1]; en tanto que una medición de Datafolha amplía esta ventaja: Rousseff sube a 47% y Serra cae al 30%[2].
En Venezuela, por su parte, el panorama que dibujan las encuestas señala tendencias favorables al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), con porcentajes de apoyo que se mantienen en los márgenes alcanzados en los últimos procesos electorales: el Grupo de Investigación Social XXI otorga el 55,58% de intención de voto al PSUV y al Partido Comunista, frente al 42,42% de la oposición; mientras que el Instituto Venezolano de Análisis de Datos registró 43,7% de respaldo a los candidatos del PSUV, y 38,7% para los de la oposición. Finalmente, Datanálisis estima que el movimiento bolivariano alcanzaría 124 legisladores, contra los 41 de la oposición[3].
En coincidencia con la divulgación de estos resultados, en las últimas semanas han aumentado en número e intensidad las maniobras de la guerra mediática: desde la difusión del documental “Los guardianes de Chávez”, producido por el español Grupo Prisa (propietario del diario El País y con fuertes inversiones en televisión, radio y editoriales en toda la región latinoamericana) y en el que se pretende vincular a la Revolución Bolivariana con ETA y las FARC; hasta la publicación de reportajes tendenciosos, como el de la revista Epoca, del Grupo O’Globo, que intenta infundir “temor” entre los electores por el pasado de militancia guerrillera de Dilma Rousseff, durante los difíciles años de la dictadura militar brasileña[4].
No se trata, pues, de incidentes aislados o hechos casuales, sino el resultado lógico -y negativo- del fenómeno de concentración de la propiedad de los medios de comunicación en América Latina, particularmente en Brasil y Venezuela, donde los grupos empresariales, ante el deterioro de los partidos afines al establishment neoliberal, acaban por asumir un protagonismo político que no les corresponde, en defensa de sus particularísimos intereses económicos y en abierta oposición a las transformaciones sociales emprendidas por los gobiernos de izquierda y centroizquierda.
La guerra mediática tiene objetivos muy claros: informar a medias, desinformar a los ciudadanos, o deliberadamente manipular y construir versiones distorsionadas de la realidad, en el marco más amplio del contraataque de la derecha latinoamericana. Valter Pomar, secretario ejecutivo del Foro de Sao Paulo, que celebró su encuentro esta semana en Buenos Aires, lo explica así: “La derecha está haciendo un contraataque, no es aún una avanzada, contra los gobiernos y las fuerzas de izquierda en la región. El contraataque tiene una dimensión electoral (como pasó en Chile con el triunfo de Sebastián Piñera); una mediática (como sucede en Venezuela), una golpista, como en Honduras, y otra militar”[5].
Decisivas y definitorias como son las contiendas venezolanas y brasileñas para el futuro de América Latina, las derechas criollas y sus aliados transregionales no repararán en escrúpulos ni consideraciones éticas para descarrilar los eventuales triunfos del PSUV y el PT.
Vencer a esos poderosos adversarios, como ya la han hecho Chávez y Lula en más de una ocasión, es el desafío de unas elecciones en las que se juega la profundización y sostenibilidad en el tiempo de los logros alcanzados durante más de diez años de lucha política, y de búsqueda y construcción de alternativas desde y para nuestra América.
NOTAS
[1]Dilma Rouseff encabeza última encuesta de intención de voto en Brasil”. Telesur, 17-08-2010. Disponible en: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/76712-NN/dilma-rouseff-encabeza-ultima-encuesta-de-intencion-de-voto-en-brasil
[2]Encuesta revela que Rousseff adelanta por casi 20 puntos a Serra en Brasil”. Telesur, 21-08-2010. Disponible en: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/76930-NN/encuesta-revela-que-rousseff-adelanta-por-casi-20-puntos-a-serra-en-brasil
[3]Más de 70 por ciento de los venezolanos irá a votar en los comicios de setiembre”. Telesur, 19-08-2010. Disponible en: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/76808-NN/mas-de-70-por-ciento-de-los-venezolanos-ira-a-votar-en-comicios-de-septiembre
[4] Weisheimer, Marco Aurelio. “El pasado y el presente de la prensa brasileña”, en Carta Maior y Rebelion, 19-08-2010. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=111566
[5]El Foro de São Paulo denunció el golpe en Honduras”. Página/12, 19-08-2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-151617-2010-08-19.html

sábado, 16 de enero de 2010

El bumerán de la red de redes

La crisis de credibilidad avanza y algunos hablan de insurrecciones mediáticas ante la creciente “inseguridad informacional”. El cuerpo social está desarrollando mecanismos de alerta ante lo que escucha, lee o ve en los aparatos ideológicos de la globalización
Isabel Soto Mayedo / LA VENTANA
Frente a la información oficial difundida por los megamedios, la telefonía celular e Internet se erigen en este siglo como mecanismos de defensa del derecho a conocer la verdad o al menos, otras visiones sobre un mismo acontecimiento. La cuestionable apertura y participación en los procesos de comunicación se desdobló en un bumerán para sus impulsores, quienes probablemente nunca previeron las insurrecciones mediáticas gestadas en los últimos años contra sus proyectos de dominación.
El despliegue de redes detractoras del Área de Libre Comercio en las Américas, de los Tratados de Libre Comercio, y la hemorragia bloguera desatada a raíz del golpe de Estado contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, son apenas algunas muestras.
Los sucesivos descalabros de sistemas políticos orientados al socialismo, las dictaduras militares de la década de 1980 y otros factores, permitieron al aparato mediático cultivar un imaginario derrotista en relación con las revoluciones y reforzar la cultura del mercado. En medio de este escenario, muchos aceptaron de manera acrítica la devaluación de ideologías, de proyectos políticos transformadores, de las pasiones encarnadas por estos, de las prácticas sociales colectivas, y de sentimientos y valores humanos considerados trascendentes.
El “vale todo” plantó sus botas sobre las culturas locales y trocó todo en descartable y efímero, con el respaldo de una discursiva mediática potenciadora de la desfragmentación y el desprecio a las prácticas anticapitalistas conscientes o simbólicas. Los avances tecnológicos, en tanto favorecieron la globalización del conocimiento de lo que sucede en los lugares más remotos, fomentaron la conformación de la subjetividad de esta época histórica, la saturación informativa y la incomunicación alienante.
La enajenación de los sujetos se puso a la orden del día con el distanciamiento creado por la política hegemónica, entre las imágenes y dichos que saturan los medios y el ancho campo de las resistencias, dolores y esperanzas populares. Tal estado de hecho redundó en el desencuentro entre las palabras y sus significados y de las imágenes que consumimos con las representaciones de nuestros actos cotidianos, considera la argentina Claudia Korol.
La “comunicación en formato zapping” condujo a la proliferación de interpretaciones mesiánicas, de fundamentalismos, la exacerbación de los individualismos, y la continua frustración de la creencia en los fetiches sucesivos establecidos por el mercado.
La generación permanente de mensajes estimuladores de necesidades y ansiedades materiales es inherente a un sistema social cuya prioridad es la reproducción ampliada del capital y su embellecimiento responde a la necesidad de fomentar la cultura consumista.
Varios estudiosos coinciden en que el sentido de pertenencia localista se diluye con las ofertas de los emporios mediáticos, porque muchos no encuentran respuestas a sus necesidades básicas en la cotidianeidad y, ante lo que le muestran, sienten cada día más empobrecidos sus rasgos.
La incomunicación, como estrategia de dominación, marcha acompañada del terrorismo mediático, novísimo adjetivo en boga, alusivo a una práctica que supera la centuria. Desde que William R. Hearst definiera a los titubeantes reporteros del New York Journal —designados para cubrir el conflicto hispano-cubano de finales del siglo XIX— que él se encargaría de fabricar la guerra con las informaciones de ellos, sentó las pautas de lo que sería ejercicio constante en esta centuria.
Numerosos son los ejemplos de la complicidad de los medios con las fuerzas más retrógradas y su predisposición a invadir los espacios ajenos para, a tono con los objetivos de ellas, secuestrar mentes e inducirlas a aceptar el dominio al que se les somete. El terrorismo mediático alude a la manipulación de la información, establecida mediante el silencio, la censura, y la propaganda, con la intención de influir en la opinión pública para crear dudas, temores, y zozobras con fines políticos, económicos, religiosos, u otros.
Es incalculable el potencial de la información para arrastrar a un país a un conflicto y la de los medios y agencias publicitarias para usar la verdad, en detrimento de ella misma, sin descuidar las reglas del espectáculo. La guerra mediática es un complemento de las otras guerras, aunque no alcanza a sustituirlas. En todo caso, se suma a las formas tradicionales de represión contra los pueblos y en Latinoamérica, cobra rango de problema de seguridad nacional y regional.
Fernando Buen Abad, comunicólogo mexicano, considera que la envergadura de las campañas mediáticas por desacreditar a los elementos de progreso en este continente debe ser contrarrestada con la instalación de un frente de comunicólogos del área, que en constante intercambio con los movimientos sociales de bases, articule la defensa ante esa agresión. Para sus artífices, son meras trivialidades las masacres étnicas, la muerte diaria de miles de personas por hambre o enfermedades curables en el mundo, o el ametrallamiento de poblaciones enteras bajo cuestionables ideales democráticos.
El terrorismo mediático guarda vínculos estrechos con la tríada periodismo, periodista y poder, y prevalece desde los comienzos de la hostilidad entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos. Ambos, empeñados en sostener el liderazgo en sus respectivos bloques geopolíticos y controlar políticamente los territorios ultramarinos, ricos en reservas de materias primas y fuentes de energía no renovables, hicieron del terrorismo mediático un arma común, recuerda Gregorio Javier Pérez Almeida.
Pero por suerte, la historia de la comunicación contemporánea muestra el progresivo incremento de la insatisfacción con este modo de obrar de los medios de difusión masiva. La crisis de credibilidad avanza y algunos hablan de insurrecciones mediáticas ante la creciente “inseguridad informacional”. Ramonet insiste en que el cuerpo social está desarrollando mecanismos de alerta ante lo que escucha, lee o ve en los aparatos ideológicos de la globalización.
Baste un recorrido por el espacio virtual y saltarán a la vista las muestras de que la ciudadanía, cercana al convencimiento de que estos la engañan por razones políticas y financieras, les hace la contrapartida.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Terrorista Montaner defiende a bloguera

Los medios pertenecientes al SIP no son libres para decir la verdad de lo que sucede en Cuba; están amordazados y su objetivo es calumniar a todos los movimientos políticos revolucionarios alternativos al imperio.
MSc. Abner Barrera Rivera / AUNA-Costa Rica
Como ha sido señalado muchas veces, los grandes medios al servicio de los intereses imperiales en América Latina, juegan un papel denigrante cuando de Cuba se trata. Cualquier cosa que suceda en la mayor de las Antillas –que puede suceder de igual manera en otros países- es noticia en el mundo, pero presentada de manera tergiversada, exagerada y escandalosa por ese tipo de periodismo. Lo insólito de esto es que, respecto a Cuba se inventan sucesos con partida doble: para atacar a la revolución y para vender y ganar por el escándalo. Quienes ejercen este tipo de periodismo son los medios vinculados al Sistema Interamericano de Prensa (SIP); medios que levantan la bandera de la libertad de expresión, pero para defender los intereses individuales de las oligarquías y empresas privadas, pero nunca para defender los intereses colectivos de los pueblos[1].
Los medios pertenecientes al SIP no son libres para decir la verdad de lo que sucede en Cuba; están amordazados y su objetivo es calumniar a todos los movimientos políticos revolucionarios alternativos al imperio. El SIP fue creado en 1943, y en breve tiempo pasó a formar parte de los intereses de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y del Departamento de Estado en Nueva York.
Pero contra los propósitos ideológicos que éstos desempeñan, como son los de desinformar o mal informar los hechos respecto a la revolución cubana, cada vez son más las personas que descubren la realidad ocultada por ese periodismo servil; la gente ha aprendido a leer entre líneas lo que no se dice, y a entender las intenciones calumniosas que condensan.
Sabiendo que así funcionan los medios pertenecientes al SIP, no es difícil analizar el reciente hecho de la bloguera “agredida” en La Habana como noticia política/comercial orquestada desde el imperio. Estos medios tienen sus escribidores, articulistas y editorialistas a sueldo. Los cuales son aceptados por profesar ideologías conservadoras y neoliberales, pero sobre todo si tienen una posición política visceralmente contraria a la revolución cubana. El mejor –y peor- ejemplo es el caso del terrorista Carlos Alberto Montaner[2], agente de la CIA, que desde hace varias décadas se dedica a despotricar contra la revolución cubana. El prontuario violento de este facineroso -camuflado de periodista- es ampliamente conocido en círculos políticos. Basta con señalar que tiene estrecha amistad con connotados terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosch y varios dictadores que ha habido en algunos países de América Latina.
De manera que hablar de Montaner es hablar de terrorismo, mentira, calumnia, difamación[3]. Por eso no llama la atención que sea este hombrecito decente y pacífico quien hiciera circular en días pasados un panfletillo en el que defiende a la bloguera “agredida”. Cómicamente titula su ocurrencia: “Raúl y Yoani: fin de régimen” (sic).
Mentiner[4] viene vaticinando el fin de la revolución cubana desde que fue apresado en La Habana en 1960 por tenencia de explosivos para sabotaje. Esta idea enfermiza -fin de la revolución cubana- le acompaña en todo lo que eructa. Esta vez, vuelve a escupirla, pero para ponerse de lado de la bloguera Sánchez, quien aprendió de él, a amasar dólares calumniando.
Sánchez conoce muy bien que Montaner es un capo en mentiras, difamaciones y terror; sabe que Mentiner trabaja para los órganos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Éste al defenderla, en lugar de hacerle un bien, terminó por enlodarla: Sánchez es una aliada de la política de agresión del imperio contra Cuba.
Si analizamos la escalada que caracteriza al personaje Sánchez, vemos que sigue varias etapas, dirigida cada una de ellas por la CIA. Obsérvese la ascendencia. Primero: se construye al personaje (puede ser cualquier hijo de vecino que se preste para denigrar a su patria a cambio de dinero). Segundo: se declara contrarrevolucionaria y resentida social. Tercero: lanzamiento mediático del personaje a nivel internacional. Cuarto: ser galardonada con premios internacionales (inventados por las mafias en Estados Unidos y Europa). Quinto: “inmolarse”[5], es decir, “sacrificarse”, hacer ayunos, huelgas de hambre, peregrinaciones; todas poses para las fotos de la prensa imperial.
La lógica más elemental dice: si el terrorista Montaner defiende a la agredida entonces se trata de una autoagresión. Todo este tipo de negocios sucio de la contrarrevolución, donde campea las peleas por el dinero, las simulaciones, los premios y los viajes han sido denunciados en varios libros y nadie ha podido desmentirlos[6].
Montaner ducho en maniobras macabras describe la “agresión” con el mismo guión que caracteriza todas sus calumnias e inventos contra Cuba. Sánchez no es ninguna independiente, con este defensor quedó desnuda de cuerpo entero. ¡Qué flaco favor le hizo el terrorista Mentiner!

NOTAS
[1] Un buen ejemplo de esto es la función que ejercen los consorcios y monopolios privados del periodismo en Venezuela contra la revolución bolivariana que dirige el presidente Hugo Chávez.
[2] Hijo de Ernesto Montaner, escritor que estuvo ligado al Gobierno del dictador Fulgencio Batista.
[3] Luis Ortega (periodista cubano radicado en Miami) hablando de Montaner dice: “Entre los cubanos circula un chiste muy gracioso. Se dice que cuando Montaner iba a nacer asomó primero los pies y la enfermera preguntó si era varón o hembra y el médico se limitó a responder: “No, es tramposo””. Ver Luis Báez, Miami donde el tiempo de detuvo, p. 76-77
[4] Montaner es conocido en Costa Rica como Mentiner, por las reiteradas mentiras que contienen todos los artículos que publica en el periódico comercial La Nación.
[5] Esta escalada es la misma que han seguido todos los denominados disidentes que, no son otra cosa que contrarrevolucionarios y mercenarios. No es una historia reciente. Los casos abundan: Armando Valladares, las Damas de Blanco, Raúl Rivero, Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez. ¡Pobrecitos, todos estos se han sacrificado por el pueblo cubano!
[6] Ver Rosa Mirian, Elizalde y Luis Báez: “Los disidentes”; Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo: El camaján; Hernando Calvo Ospina y Katlijn Declercq: ¿Di$identes o mercenarios?

sábado, 21 de noviembre de 2009

“En Argentina la ley sobre los medios es más avanzada que en Venezuela”

Andrés Izarra, presidente de TeleSur, ve elementos comunes en relación con la comunicación en América Latina, por ejemplo la necesidad de democratizar el espacio radioeléctrico. Define al canal de noticias que dirige como “la voz del sur” y afirma que Venezuela no se libró de la guerra mediática.
Mercedes López San Miguel / Página12
–Telesur empezó su salida al aire en 2005, ¿qué evaluación puede hacer de su desarrollo como cadena de noticias internacional?
–El impacto que tiene Telesur se ha reflejado sobre todo en momentos álgidos, por ejemplo, con Honduras. Sin Telesur quizás el golpe hubiera quedado como una reseña en alguna página internacional de un diario quince días más tarde, y gracias al canal pudieron ver cómo se desarrolló el golpe de Estado, desde las primeras decisiones que se tomaron cuando se llevaron al presidente Zelaya en pijama. Mientras Telesur lo cubría, otros desarrollaban la muerte de Michael Jackson. Cubrimos América latina desde América latina, no desde Atlanta (sede de la cadena estadounidense CNN). Es importante tener una voz del sur, que realmente represente los intereses de los pueblos y no que estén suscriptos o bajo los intereses de la oligarquía y los imperios que dominan el continente. Lo de Honduras ha sido como un hito, como fue la guerra en Irak para el canal árabe Al Jazeera. Tuvimos otras coberturas de impacto, como la liberación de los rehenes de las FARC en Colombia. Logramos un acceso que nos ganamos con todo el seguimiento del conflicto colombiano.
–¿En qué consistió la campaña que hubo en Argentina en contra del canal?
–Telesur fue uno de los temas emblemáticos de estos inmorales que se reúnen a manipular y a mentir y a vociferar en contra de los procesos de liberación que se dan en el continente. Son dinosaurios del siglo XX que siguen proyectando su sombra sobre nuestros pueblos, amenazando las conquistas sociales y políticas que se lograron. Telesur ha sido demonizado, es favorito de estos medios privados porque ha podido romper con la hegemonía de los contenidos mediáticos. El canal fue utilizado para decir que con la nueva ley de medios en Argentina se iba a ver sólo Telesur y Canal Siete. Hubo un spot publicitario que así lo reflejó. Ellos manipularon y mintieron sobre lo que buscaba esta ley de medios. Pero esto no es nuevo. Antes de siquiera producir un centímetro de video, cuando Telesur era tan sólo un proyecto del gobierno de Chávez como parte de otras iniciativas, como el Banco del Sur o el Gasoducto del Sur, ya el diario El Tiempo lanzaba editoriales diciendo que el canal era una iniciativa para promover el terrorismo en la región, desatando los miedos para que la comunicación no se pluralice.
–¿Qué opinión tiene sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina?
–Creo que en América latina hay elementos comunes de lo que sucede con la comunicación, como producto de los cambios en los procesos políticos. Uno de ellos es el surgimiento de nuevos actores de la comunicación que reclaman espacio. En Venezuela hay más de 500 radios comunitarias que hoy día están emitiendo. Lo mismo ocurre en Ecuador; hay un boom de radios comunitarias y alternativas y en Bolivia igual. En Argentina la legislación es más avanzada que en Venezuela: un tercio del espacio radioeléctrico va para las comunidades organizadas, las ONG. Es decir, la ley da legitimidad al reclamo de uso del espacio radioeléctrico por parte de los medios alternativos. Creo que va a ser muy positivo para Argentina, porque pone al país en sintonía con estos tiempos. El espacio ya no es sólo de la oligarquía ni de los privados, se está democratizando: es un factor común para todos nuestros procesos. Aparecen nuevos actores que antes ni soñaban estar en la comunicación. Cuando antes hacías un panfleto, un diario, lo que sea, aquí te desaparecían, te mataban. Tras la sanción de la ley en Argentina, en Ecuador comenzó el mismo debate, un debate que fue fuerte en la Constituyente y ahora se está elevando una ley para reglamentar a los medios. Hasta en México ha habido una discusión sobre los medios. La famosa ley Televisa fue rechazada por la Corte Suprema.
–¿Qué otros elementos en común se dan en nuestros países?
–Otro factor común en todos es el tema de la recuperación de lo público. Ecuador no tenía canal de televisión público, hoy lo tiene gracias a Correa; en Argentina aparecieron nuevos canales públicos como Encuentro, que es un canal muy exitoso; en Venezuela se lanzaron tres canales públicos más: VTV (Venezuela de Televisión), Tevés (Fundación Televisora Venezolana Social) y Vive Televisión. Telesur forma parte de la oferta de lo público que conforma la opción de los venezolanos.
–¿Qué sucede en Venezuela con los canales que no adscriben a las ideas socialistas?
–Ahí están, siguen operando. La construcción de hegemonía, en el sentido gramsciano, no niega la construcción de otras voces o la pluralidad. En mi país los medios fueron la plataforma para el golpe de Estado en abril de 2002. No contentos con el golpe que sacó a Chávez 48 horas del poder, a fines de ese año los medios y la elite petrolera lanzaron el lockout patronal, ¡pararon la producción de combustible durante 64 días! Los mensajes que se transmitían, sin que hubiera un solo comercial, eran desestabilizadores. Hoy día la correlación de fuerzas es otra. De todas formas, Venezuela no está libre de la guerra mediática. Siempre hay un ataque clasista contra Chávez. En base a la coyuntura, apuntan con su batería de ataque.
–¿No fortalecería a Telesur que como canal estatal fuera más independiente y pluralista? El caso modélico es la BBC de Londres.
–Nosotros hacemos periodismo con los niveles y estándares de la BBC. Ahora bien, tenemos una línea editorial.
–Partidaria.
–Bueno, claro, nosotros estamos con la liberación de los pueblos latinoamericanos. ¿Crees que la BBC no tiene una línea editorial? ¿O Clarín, La Nación o Página/12?
Pero son empresas privadas. Le pregunto para el caso de una empresa estatal.
–Nuestra labor es independiente. Tengo que discrepar contigo. Hacemos un periodismo en el que mostramos todas las partes involucradas en el desarrollo de una noticia, que se ven reflejadas. Todos tenemos un punto de vista. La BBC ha tenido cuestionamientos editoriales por coberturas que ha desarrollado en distintos países. Recientemente fue con Afganistán. Nosotros sí reflejamos un punto de vista y acompañamos los procesos de la región y somos producto de ellos. Sin Hugo Chávez, sin Evo Morales, sin Rafael Correa y sin Cristina Kirchner Telesur no sería posible.
–Telesur se planteó como una alternativa a la cadena norteamericana CNN, ¿por qué no se ve en Argentina?
–En Argentina no se ve porque estos paladines de la libertad de expresión de los que hice mención simplemente lo tienen bloqueado de la oferta de la grilla programática de los cables privados, que son los que dominan el mercado. Hablan mucho en nombre de la libertad, pero ejercen la censura. Se dedican a ejercer el terrorismo desde los medios en toda América Latina.
–¿Tuvieron trabas para trabajar en algunos países?
–En Honduras nos echaron unos hombres armados que llevaban capuchas. En Colombia tuvimos que extremar las medidas de seguridad y trabajar con mucho alerta. En Ecuador, nuestra corresponsal fue brutalmente agredida hace unos meses.
–¿Se sabe quiénes eran?
–Después de golpearla, le dejaron una nota: “La próxima no te salvas, puta de Correa y Chávez”. ¿Quiénes son? Los de la derecha golpista, los que pensaron que en el siglo XXI iban a seguir con la experiencia de la brutalidad dictatorial; lamentablemente todavía no son el pasado. Mira lo que sucede en Honduras. Hay una dictadura amenazando a toda la región, lo que se potencia con la instalación de siete bases norteamericanas en Colombia, cuyo objetivo es amenazar al continente.
–¿Cómo interpreta las conclusiones de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) acerca del supuesto hostigamiento a los medios de parte del gobierno de Chávez?
–Estamos cansados de escuchar las mismas estupideces de la SIP cada año, yo creo que es un club de terroristas mediáticos, de violadores de los derechos de la comunicación y de la información y de la libertad de expresión de nuestros pueblos. La SIP da asco. Todo lo que dice son mentiras y manipulaciones. Pon todos los adjetivos, por favor.
–Una de las críticas que le hicieron los empresarios de medios al presidente Chávez fue que se le retire la licencia al canal RCTV.
–Fue una decisión muy positiva, porque en Venezuela nos liberamos de unos terroristas mediáticos más y se pudo lanzar un canal de servicio público –Teves– que le ha puesto énfasis al deporte. El gobierno bolivariano tomó esa medida en pos de la profilaxia de nuestro espacio radioeléctrico. Es una mentira que RCTV esté cerrado: sigue operando por cable, sigue transmitiendo sus novelas y sus noticieros. Y su llegada no es menor, porque el cable tiene un 40 por ciento de penetración en mi país.
–¿Lo mismo sucedió con otras 34 emisoras?
–No se cerraron 34 emisoras. En Venezuela se regularizó el espacio. El organismo regulador llamó a que se resuelvan las irregularidades en la explotación del recurso de todos los venezolanos. Por ejemplo, en Venezuela si eres concesionario de una radio, esa concesión no es ni hereditaria ni transferible.
–¿Desde cuándo?
–Desde hace más de 10 años. Fue una ley aplaudida en su momento por todos los operadores mediáticos. Se llamó a que se pusieran en regla y los concesionarios que siguieron en situación ilegal fueron sacados del aire. El espacio público es de todos los venezolanos y tiene derecho a él un empresario, una ONG, quien esté legal.
–¿En qué estado se encuentra la Ley de Delitos Mediáticos, que la oposición llamó “mordaza”?
–Fue una propuesta de un grupo de la Asamblea Nacional. Ni hubo discusión sobre el tema. En Venezuela lanzamos la Ley Resorte en 2005 para dar horario a los contenidos, a las 2 de la tarde la telenovela no puede mostrar escenas de sexo, porque están expuestos nuestros niños. Al apuntar a los contenidos, se democratiza la producción (cada concesionario debe tener hasta cinco horas de producción nacional) y así se quiebra el oligopolio. Ahora se creó una industria nacional de productoras independientes.
–¿En Venezuela se puede ser dueño de un diario y un canal al mismo tiempo?
–Sí, no hay un límite a esa concentración. La ley resorte limita sólo la acción del espacio radioeléctrico, los horarios de los contenidos y democratiza la producción. El uso del espacio radioeléctrico ya no es un tabú, ni forma parte de los privilegios de una elite o casta que ha mandado monárquicamente sobre él toda una vida.
–¿En qué momento se está en la batalla por el control de los medios?
–Es una lucha en pleno desarrollo y tensión. Tiene varias fases de evolución en cada país. Hasta Obama enfrenta un problema grandísimo con Fox News. En Venezuela tenemos una emisora terrorista desde donde Fox aprendió todo: Globovisión. Es la televisora dedicada a envenenar las mentes de los espectadores, a crear zozobra. En Venezuela apareció un psicólogo que utilizó el término “disociación psicológica”: hay mucha gente disociada a partir de los medios que les alimentan los prejuicios, la percepción de intranquilidad y de incertidumbre. La Fox News organiza las fiestas de té, donde llevan a los republicanos, y dicen mentiras, manipulan. Obama se queja de Fox News ¡Obama!, que no es Chávez. O sea, el tema está vigente y es parte de las políticas de las democracias de nuestros países.
–El filósofo argentino José Pablo Feinmann habla del “sujeto sujetado”, en tanto el poder comunicacional coloniza la subjetividad. ¿Usted que cree que hay lugar para la individualidad del televidente u oyente?
–Los medios tienen una gran influencia en la construcción de todo un imaginario y una percepción de la realidad, sobre todo, en individuos que no tienen tiempo o que no pueden acceder a otras fuentes informativas y recurren a la televisión como algo inmediato.
–En ese caso, ¿se les coloniza el cerebro?
–Creo que sí. Mucha gente, lamentablemente. Yo veo Todo Noticias que dice: “Paro de piqueteros, caos” y ¡son tres personas! Pero constantemente te lo pasan y crees que Buenos Aires es una ciudad del caos. Hay una intención de magnificar algunos hechos porque en el fondo existe un interés político. Por eso, la importancia que tienen la educación y la cultura.