sábado, 26 de julio de 2025
La izquierda y el ecosistema mediático perdido
sábado, 24 de mayo de 2014
Lula y la ley de medios para Brasil
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| El expresidente de Brasil criticó a los medios hegemónicos durante un foro con blogueros. |
Los bárbaros en tiempos de internet
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| Ilustración del artista Pawła Kuczyńskiego |
sábado, 9 de febrero de 2013
De José Martí a Facebook, periodismo y compromiso.
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| Ignacio Ramonet. |
sábado, 12 de enero de 2013
“Apostamos a la democratización total de la comunicación”
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| Ermanno Allegri, fundador de la ADITAL |
sábado, 30 de junio de 2012
Medios alternativos comunitarios desde la noción de servicio público: entrevista a Marcelo Colussi
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| Marcelo Colussi, analista argentino radicado en Guatemala |
sábado, 24 de septiembre de 2011
Alfredo Jalife: “Tenemos que optar por una guerra de guerrillas de la libre información”
“Se murieron los periodistas hace mucho. Mataron al periodismo hace tiempo. Me refiero a los periodistas que trabajan para quienes dominan los medios. La verdad es el antídoto de esos medios. Por eso debemos recurrir a una guerra de guerrillas de la verdad”, afirma en esta entrevista el analista mexicano Alfredo Jalife.
Vanessa Davies / El Correo del Orinoco (Venezuela)

Preguntarle a Alfredo Jalife sobre el rol que han cumplido las corporaciones mediáticas en la invasión de Libia es como abrir un libro que contiene, completos, los pormenores de la mentira y la manipulación. “El rol que han cumplido es el rol asignado: desinformar y ser el brazo armado mediático del banco de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, sostiene el analista mexicano, colaborador del diario La Jornada y autor de varios libros sobre la globalización.
-¿El banco de la OTAN?
-La OTAN es un banco. Lo primero que hizo fue capturar los recursos financieros de Libia, mediante los fondos soberanos de riqueza (suerte de Fonden que recoge los excedentes del petróleo), que consistían en unos 165 mil millones de dólares; ya los podaron, y dicen que nada más hay 50 mil millones. Seguro que le echarán la culpa a la familia Gaddafi y dirán que los enterró en el desierto. También tomó las reservas de divisas, que son las que, por el PIB, ha venido acumulando el país, y que el Banco Mundial acepta que son de 150 mil millones de dólares. Luego están las 155 toneladas de oro.
“No es gratuito que a la operación de la OTAN la llamen la odisea”, asevera Jalife “Es como el saqueo de la Ilíada y la Odisea. Para mí es muy claro: es el saqueo del botín de la riqueza”, agrega el analista, en entrevista con el Correo del Orinoco.
Jalife participó como ponente en el ciclo de foros Artillería del Pensamiento versus Fábrica de Mentiras, efectuado este mes y organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Minci) para festejar los dos años del Correo.
sábado, 30 de julio de 2011
“¡Una, dos, tres, muchas Telesur…!”
Las iniciativas de integración comunicacional, y por lo tanto cultural, resultan de la mayor importancia en el apuntalamiento del gran proyecto nacional popular latinoamericano.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
El título de este comentario retoma una idea del politólogo argentino Dr. Atilio Borón, expuesta en un foro sobre el poder de los medios de comunicación, organizado la semana pasada por la cadena Telesur en su sitio web: precisamente, en ocasión del sexto aniversario de la creación y salida al aire de la señal de esta televisora multiestatal nuestroamericana.
Ante la consulta de un cibernauta, quien le interrogó sobre qué hacer para contrarrestar el bombardeo informativo de los conglomerados empresariales de la información en América Latina, Borón, parafraseando a Ernesto Che Guevara en su tesis internacionalista y anitimperialista plasmada en el célebre “Mensaje a la Tricontinental” , de 1967 (“Crear uno, dos, tres Vietnam es la consigna”), respondió así: “Tener (…) ¡"una, dos, tres, muchas Telesur"! Y desde allí denunciar los intereses a los que sirven esas empresas, sus conexiones con los grandes grupos económicos, con el imperialismo, con la reacción. Su complicidad con las matanzas que hay y hubo en Nuestra América, su ocultamiento de las noticias que hablan de lo que realmente está ocurriendo en nuestros países”.
Lo que el intelectual argentino señala no es otra cosa sino el carácter revolucionario, emancipador, capaz de subvertir el orden y el sentido común dominante desde la fuerza de las ideas y la búsqueda honesta de la verdad profunda de nuestras sociedades, al que deben aspirar los proyectos de comunicación alternativa, popular, democrática y contrahegemónica, independientemente de que dispongan de respaldo tecnológico y financiero como el de Telesur.
Es decir, que asuman como una práctica intrínseca a su ejercicio periodístico y comunicacional ese aprender a mirarnos con nuestros propios ojos, condición sin la cual tampoco es posible emprender el proceso de liberación y descolonización cultural y mental que tanto requerimos en nuestra América.
La construcción de un nuevo orden de la comunicación social, que recupere para el bien común la infraestructura, espacios, recursos y frecuencias públicas, es un imperativo en países como los latinoamericanos y caribeños, sometidos al dominio casi incontestable de los grupos económicos e infocomunicacionales que controlan los medios de producción, los circuitos de distribución, y los canales de difusión y producción de contenidos en las industrias culturales del continente.
En este sentido, la unidad es la palabra y el concepto clave de nuestra época. Por ejemplo, desde Telesur, de la que participan Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, ya se ha posicionado con claridad la idea de la integración latinoamericana desde los medios de comunicación.
Además, recientemente se constituyó la Unión Latinoamericanana de Agencias de Noticias (ULAN), que agrupa a nueve agencias de Argentina, Bolivia, Venezuela, México, Paraguay, Guatemala, Ecuador, Brasil y Cuba, con el objeto de “promover la democratización de la comunicación en América Latina y aportar a la integración regional de los pueblos”. En sus estatutos, la ULAN se propone “aumentar y facilitar el libre flujo de información de la región producida por las Agencias de Noticias públicas y estatales de los distintos países de América Latina y el Caribe”, desde una práctica comunicacional fundada “en el rechaza a toda forma de racismo, colonialismo y dependencia económica y cultural”.
Estos y otros proyectos de vocación latinoamericanista, que puedan surgir en el futuro cercano, con mayor o menor identificación y respaldo de los gobiernos nacionales, tienen ante sí una tarea prioritaria: revertir, en todo lo que sea posible, el entramado de negocios, privilegios, padrinazgos oligárquicos y desigualdades en el acceso a los bienes culturales, en torno al cual se construyó el sistema hegemónico de medios de comunicación en América Latina, durante las últimas cuatro décadas de dictaduras militares, gobiernos autoritarios y democracias mínimas y de baja intensidad.
En momentos en que los complejos procesos políticos regionales se debaten entre la continuidad del neoliberalismo y la construcción de alternativas posneoliberales, y al mismo tiempo, se mira en el horizonte la posibilidad de consolidar valiosas instancias de acción política y concertación regional, como la UNASUR y la CELAC, las iniciativas de integración comunicacional, y por lo tanto cultural, resultan de la mayor importancia en el apuntalamiento del gran proyecto nacional popular latinoamericano.
Nuestra América vive tiempos excepcionales. Y así deben ser las respuestas a los problemas y retos que se le presentan en todos los ámbitos.
sábado, 9 de abril de 2011
Conversando con Aram Aharonian: "El problema fundamental es tener ideas"
Entrevista de Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica.
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Rafael Cuevas Molina (RC): ¿Por qué son necesarios los medios de comunicación alternativos?
Aram Aharoniam (AA): Primero hay que entender alternativos a qué. Alternativos al mensaje hegemónico que nos llega por las repetidoras locales de las corporaciones transnacionales; medios que están cartelizados atrás del pensamiento único, del mensaje único, de la imagen única. Entonces, lo que tenemos que hacer es democratizar la palabra y la imagen y crear medios alternativos a ese mensaje hegemónico.
RC: ¿Qué características deberían tener esos medios alternativos?
AA: Para ser alternativos tienen que ser también masivos, tienen que poder llegar con el mensaje a las grandes mayorías; si no, nos quedamos en pequeños nichos y morimos en pequeños nichos con nuestro mensaje que no le llega a nadie. Sería una endogamia: hablamos con nosotros mismos.
RC: Para eso se necesita dinero...
AA: Para eso se necesita convicción y proyectos. El problema es que nosotros siempre hemos puesto la plata por delante y generalmente el problema mayor es que no tenemos ideas.
RC: ¿Es ese el problema fundamental?
AA: El problema fundamental es tener ideas, tener proyectos, tener sueños y saber que las utopías son para alcanzarlas y no para hablar de ellas todo el día y no hacer nada.
RC: ¿Por eso participaste en la construcción de TeleSUR?
AA: Por eso hicimos TeleSUR, exactamente. Calificados de locos y soñadores. TeleSUR creo que es la demostración de que sí se puede hacer.
RC: Pero ahí había financiamiento...
AA: Ahí se buscó el financiamiento.
RC: ¿Quién financió?
AA: Pusieron los gobiernos. En principio el gobierno venezolano, luego el argentino, el uruguayo y el cubano.
RC: Luego tuviste discrepancias con TeleSUR…
AA: Sí, tuve discrepancias porque no se siguió el modelo original del proyecto. Creo que nos cuesta mucho dejar de copiar los modelos que vienen de afuera, nos cuesta mucho hacer una agenda informativa propia, nos cuesta mucho vernos con nuestros propios ojos y darle voz e imagen a todos aquellos que por más de 500 años no tuvieron imagen ni voz en el continente.
RC: ¿Podríamos precisar un poco más en qué cambió el proyecto original y que te llevó a discrepar?
AA: Primero en la concepción misma de desde dónde se ve la realidad. No puede ser un canal reactivo a lo que dicen los otros, sino que tiene que mostrar todo eso que no muestran los otros; o sea, la realidad de América Latina, sus movimientos sociales, su cultura, su memoria. Falla en una confrontación directa donde se vuelve un canal reactivo de lo que dicen los canales hegemónicos y copia los modelos, las formas, los formatos, lo que significa que sigue con la dependencia colonial o con el coloniaje cultural.
RC: Pero si las características del modelo alternativo están tan claras, ¿por qué hay resistencia?
AA: Porque creo que hay resistencia a todo lo que sea construcción, que es más fácil la etapa de la resistencia, la denunciología, la autoflagelación del "qué mal estamos", pero tenemos muchos problemas en construir, en pensar hacia adelante, en pensar en cosas nuestras; en crear y errar también, pero hasta ahora erramos siempre y nunca creamos nada.
RC: ¿Hay una dictadura de los medios de comunicación a nivel global?
AA: Sí, claro. Si antes necesitaban fuerzas armadas para imponer modelos políticos, económicos y sociales, hoy no necesitan bayonetas sino que nos bombardean todos los días, permanentemente, en la sala de nuestras cosas y nuestros propios dormitorios con un mensaje único, una verdad virtual. Si antes se consideraban el cuarto poder, hoy muchas veces son el primero, por encima del poder político.
RC: ¿Cuál es tu opinión sobre Internet y los medios de comunicación en Internet?
AA: Es una herramienta muy válida, muy nueva en sentido general; puede ser explotada de distintas formas y exige algo en lo que nosotros insistimos mucho que es la profesionalización del comunicador popular, en el sentido de apropiación de tecnologías, capacitación para su uso como arma para dar un mejor combate ideológico.
RC: ¿Democratiza Internet?
AA: Sí y no. Democratiza el mensaje, es una herramienta. Creer que la digitalización democratiza, o que Internet democratiza es ser muy primario en las consideraciones. Son herramientas dominadas por el enemigo pero que dan la posibilidad de llegar a unos públicos a los que antes no accedíamos, y en los que hoy tenemos la posibilidad de mezclar texto, imagen y sonido en un mismo mensaje, y enviar eso a una cantidad de destinatarios, obviamente que tiene que ser gente que tenga también Internet.
RC: ¿Qué opinión te merece el papel de las redes sociales en los movimientos árabes de estos días?
AA: Son herramientas. No creo que las redes sociales decidan nada, es cómo se usan esas herramientas. Las herramientas sirvieron para algo y se quedaron ahí, o sea, sirvieron para encender la chispa quizás, pero el fin no lo determinaron las redes sociales.
RC: La presencia de estas herramientas, ¿le dan características especiales a esos movimientos sociales?
AA: No, creo que no hay que confundir la herramienta con el fin. Creo que si antes funcionaba "radio bemba" hoy funciona Twitter, es decir, son distintas clases de herramientas de acuerdo a la tecnología que se va sucediendo. Es decir, no hay que tenerle miedo, hay que apropiarse de ellas y saber usarlas como herramientas. También, a veces hay que llegar a la combinación de "radio bemba" y utilizar la tecnología que nos permite mandar mensajes de punto a multipunto de forma permanente e instantánea.
RC: En América Latina ¿existe conciencia de la necesidad de desarrollar medios de comunicación alternativos?
AA: Yo creo que estamos en una etapa en la que tenemos conciencia de que lo necesitamos pero no sabemos cómo hacerlo, y en muchos países tenemos legislaciones que nos impiden poder crecer. Hay muchas legislaciones que criminalizan los medios populares defendiendo a los grandes oligopolios y monopolios; hay otros países en donde hay legislaciones que permiten o amparan la presencia de medios alternativos, populares o como se les quiera llamar, pero en donde falta la conciencia de que el medio por sí solo no lleva el mensaje masivamente, sino que tenemos que buscar la forma de masificar ese mensaje, que puede ser a través de redes, de medios comunitarios o a través de medios alternativos.
RC: Hablando de legislación, existe la percepción de que en Venezuela hay una actitud autoritaria por parte del gobierno en relación con los medios de comunicación...
AA: En Venezuela hay más de 400 radios privadas, 47 televisoras privadas, dos o tres radios oficiales, cinco canales de televisión oficiales; o sea que hay una enorme mayoría de medios privados que son agresivamente antigobierno, donde hacen uso no de la libertad sino del libertinaje de expresión. Los que hablan de que no hay libertad de prensa que escuchen la radio y vean la televisión, y van a ver la cantidad de cosas que se dicen y se ven ahí. No hay ni un solo periodista preso, a menos que haya robado; no hay medios clausurados, y la única situación, que por demás fue muy manipulada, es el fin de una concesión de televisión que, como todo Estado, el Estado venezolano tienen derecho a renovar o no en función de que cumpla o no con las normativas vigentes.
RC: ¿Que opinión te merece la Ley de Medios argentina?
AA: Me parece uno de los logros más grandes del campo popular en los últimos años. Creo que es una ley de la democracia y para democratizar. La ley en sí es solamente un puntapié inicial, que permite el crecimiento de lo que es el campo popular en lo que se refiere a lo mediático, permite eso aunque no lo estimula. Ahora viene la etapa de la construcción que es la más difícil. Se logró desde el abajo, porque es una reivindicación de los movimientos sociales que durante los 26 años de democracia pelearon por esa ley de medios. Se tiró abajo una ley de la dictadura, se terminan los monopolios mediáticos, se termina la concentración y se establece que por lo menos una tercera parte de las frecuencias sean adjudicadas a medios populares.
RC: Has reiterado la necesidad de la construcción de alternativas y en eso estás trabajando ahora. ¿Qué hacés específicamente?
AA: Yo creo que lo más importante es el debate de las ideas, el tratar de reformatear nuestros discos duros, romper con los viejos paradigmas, insistir en la necesidad de que la academia también ayude en la conceptualización de estas nuevas realidades, y que tengamos también nuevas teorías de la comunicación pues seguimos con teorías de hace más de 40 años. Y sobre todo capacitar a la gente para que pueda tener medios populares, para que puedan hacer su función dentro de estas legislaciones que son mucho más permisivas de las que había antes.
sábado, 19 de marzo de 2011
Sentidos, medios y emancipaciones
Nuestra historia, la de los pueblos en resistencia desde hace por lo menos 520 años, tiene que ser rehecha, contada, recuperada, reconstruida. Nuestra historia es nuestra fuerza, es lo que da sentido a la vida y al cosmos. Recuperar y reinventar las cosmovisiones es el modo de orientar el camino hacia las utopías.

Ana Esther Ceceña / LA JIRIBILLA (Cuba)
Después de tres o cuatro décadas de neoliberalismo, el mundo se encuentra en muchos sentidos desertificado. La competencia se desplazó del mercado al territorio, y una nueva gran conquista se puso en marcha. El capital disputaba el acceso directo y exclusivo a las fuentes de riqueza y de poder que no podían ser simplemente removidas: las selvas del mundo, las fuentes de agua, los yacimientos de metales e hidrocarburos. La apropiación implicaba un trabajo in situ que propició un cambio de territorialidad.
Los pueblos que ocupaban los territorios deseados fueron violentados de diferentes maneras y obligados a salir a la escena pública. La emergencia de movimientos de pueblos originarios, teniendo en el extremo a ese pueblo amazónico que quiso defenderse de la invasión de avionetas con sus arcos y flechas, fue uno de los llamados a recolocarnos en una historia que es más larga que el capitalismo, y que lo cuestiona y lo contradice.
Fueron décadas de una dura disputa político-cultural en la que las tecnologías del poder trabajaron arduamente para transformar la realidad en una imagen que nadie podía asumir como propia, pero que era insistentemente colocada en los medios de difusión masiva como incuestionable. La historia era un enemigo a vencer y todos los recursos del poder se volcaron a esa tarea. Se intentó desaparecerla, en ocasiones, incluso, desapareciendo a sus portadores, pero la necia memoria tiene demasiadas raíces y estas quedaron a flor de tierra recordando que nuestros sentidos tienen una edad mayor a 500 años. Se intentó rehacerla, y se crearon narrativas que borraban los grandes clivajes del pasado como el genocidio de la conquista con el que se fundó el capitalismo, para producir un cuento corto y manejable. La historia quiso ser convertida en el relato de un presente perpetuo, sin profundidad ni proyección, a través del llamado “fin de la historia”. Las historias culturales particulares y los acumulados de los procesos de emancipación pretendieron ser así expulsados de la memoria colectiva y de los sentidos comunes para hacer posible la apropiación de territorios. Lea el artículo completo aquí…
sábado, 5 de marzo de 2011
Frei Betto: Para una relación de alteridad con los medios
"Cuando hacemos una utilización de los medios dentro de una perspectiva revolucionaria, debemos partir de lo que motiva a la gente y no de las convicciones dogmáticas de nuestras ideas revolucionarias. Ese es el desafío, descubrir cómo hacer algo que interese a la gente y desde ahí desarrollar una pedagogía", sostiene en esta entrevista el teólogo brasileño.
Yinett Polanco / LA JIRIBILLA
El mundo vive hoy una etapa de transformaciones que remueve los cimientos de lo que durante décadas se consideró como cierto o establecido. Esta situación se hace realidad particularmente en América Latina, donde una serie de mandatarios progresistas han intentado durante los últimos años conducir a los países del continente fuera de los abismos en que los habían sumido los gobiernos neoliberales y las dictaduras precedentes. Pero si en muchos de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia se vive hoy una revolución social, esta no siempre es expresada por los medios de comunicación dominantes dentro y fuera de los límites continentales.
Con motivo de la realización del II Taller Internacional Medios Digitales y Contexto Social: Desafíos ante el cambio, convocado por La Jiribilla y La Ventana, portal informativo de Casa de las Américas, conversamos con el teólogo e intelectual brasileño Frei Betto, quien se encuentra nuevamente en Cuba participando de la Feria Internacional del Libro. Los retos que para los llamados medios alternativos presenta esta situación, y qué armas pueden utilizarse para un acercamiento crítico al producto que venden los grandes consorcios de la información sirvieron de punto de partida para este breve encuentro. LEA LA ENTREVISTA COMPLETA AQUI
lunes, 27 de diciembre de 2010
Las 10 verdaderas revelaciones de Wikileaks
Que las autoridades estadounidenses secuestran, torturan, asesinan. Que rigen campos de exterminio y genocidio. Que sus embajadas espían y desestabilizan gobiernos progresistas. Que sus guerras pillan recursos o zonas estratégicas. Que las supuestas agresiones que invocan como pretexto para ellas son provocaciones montadas por los propios estadounidenses. Todo eso lo sabía quien no fuera bobo. No. Las revelaciones que convierten a Julián Assange en el comunicador más célebre del planeta y a Wikileaks en el medio más consultado son mucho más graves, subversivas y demoledoras:sábado, 5 de junio de 2010
Nuestra América, los caminos alternativos y los medios
(Fotografía: El presidente Chávez y Oliver Stone, en el estreno del documental "Al sur de la frontera", en Caracas)[1] “Al cine con Oliver Stone y Evo Morales”, en Página/12, Argentina. 3 de junio de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-146856-2010-06-03.html
[2] Mastrini, Gustavo y Becerra, Martín (2006). Periodistas y magnates. Buenos Aires: Instituto Prensa y Sociedad. Pp. 307-319.
[3] Aharonian, Aram (2007). Vernos con nuestros propios ojos. Caracas: Fundación Editorial la rana y el perro. Pp. 19.
[4] Benedetti, Mario (1987). Subdesarrollo y letras de osadía. Madrid: Alianza Editorial.






