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sábado, 25 de julio de 2020

15 años de Telesur

Hoy en 2020, Telesur, esa empresa multinacional al servicio de los pueblos de América Latina y el Caribe, sigue haciendo presencia en el mundo. Su ejemplo, ha sido retomado por otros medios informativos en otros países y regiones culturales del mundo.


Adalberto Santana / Especial para Con Nuestro América

Desde Ciudad de México


Desde hace muchos años he sido un fiel colaborador de nuestra emisora latinoamericana y caribeña, tanto haciendo comentarios y análisis televisivos, así como escribiendo para Blogs Telesur. Televisora multinacional de nuestra América que nació con la propuesta del presidente Hugo Chávez. Su acta de nacimiento acontece el 24 de julio de 2005.  La misma fecha en que se cumplía un aniversario más del natalicio de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte Andrade y Blanco, mejor conocido como Simón Bolívar. Es decir, nace esa televisora a los 222 años del nacimiento del más grande libertador de nuestros pueblos y forjador ideológico de nuestras repúblicas. A los 237 años del natalicio del Gran Libertador, la televisora del sur sigue siendo un gran canal informativo al servicio de la emancipación latinoamericana, caribeña y del mundo.

sábado, 23 de febrero de 2019

Si se apaga Telesur

Entre los propósitos principales de la arremetida del gobierno estadounidense para terminar con el virus de la Revolución Bolivariana, adueñarse de los recursos naturales, y convertir a Venezuela en una colonia, está acabar con Telesur, una de las escasas fuentes de información de la realidad, opuesta a la imposición del pensamiento único imperial.

Aram Aharonian / Rebelion

Telesur fue el proyecto más importante en materia de comunicación, en lo que va del siglo en América Latina y el Caribe, apadrinado por la Revolución Bolivariana y por el presidente Hugo Chávez. Desde antes de salir al aire, congresistas, diplomáticos y gobierno de EEUU trataron por varios medios de abortar el proyecto, a veces con colaboración de funcionarios locales.

sábado, 2 de abril de 2016

¿Por qué Macri no soporta Telesur? (Es que Telesur no es un canal, Telesur somos todos)

A nadie debiera sorprender los pasos que, en materia de comunicación e información, esté dando el nuevo gobierno argentino, atentando contra la democratización y contra la pluralidad de opiniones, favoreciendo groseramente a grandes grupos mediáticos.

Aram Aharonian / ALAI

En esta Argentina donde se gobierna a través de decretos inconstitucionales, se intenta imponer la verdad única, la imagen única. Para ello es necesario acallar las voces e imágenes –los contenidos, las señales- que contradigan esos mensajes únicos, con relatos digitados y transmitidos casi al unísono desde las metrópolis del capital.

No hay anuncio oficial -¿apenas un globito de ensayo?- pero los medios comerciales repiten que Argentina se retirará como socio de La Nueva Televisora del Sur y que, a la vez, se elimina el canal (Telesur) de la Televisión Digital Abierta, por lo que tampoco sería de inclusión obligatoria en las grillas de todos los cableoperadores.

sábado, 18 de julio de 2015

Telesur, señal veraz, rebelde, muy nuestra

La salida al aire de Telesur en julio de 2005, hace exactamente 10 años, fue una clara expresión de los vientos de rebeldía, independencia, unidad e integración que como un huracán volvían a soplar al sur del Río Bravo.

Ángel Guerra Cabrera / Cubadebate

Fue también una necesidad imperiosa demandada por la nueva época que se abría en nuestra América con el renovado auge de las luchas sociales, de un pensamiento crítico nacido o revitalizado a su calor y la rica tradición histórica y cultural de siglos en que se arraigaba.

Telesur estaba llamado a convertirse en el vehículo de comunicación entonces inexistente que diera a conocer esas realidades en nuestra región y en el mundo y, a la vez, combatiera el discurso chato, servil y mendaz de la globalización neoliberal difundido por un puñado de gigantescos consorcios multimedios a escala planetaria y sus cuatro o cinco clones regionales(Televisa, Clarín, El Tiempo, El Mercurio) todos cómplices e instrumentos del capital financiero internacional y del pensamiento único de cuño eminentemente estadunidense que se pretende imponer.

sábado, 4 de julio de 2015

“La creación de Telesur demostró que podemos tener una mirada latinoamericana propia”

En ocasión del Día del Periodista en Argentina, la Agencia​ de Noticias Prensa Armenia entrevistó al periodista uruguayo y fundador del canal TeleSur, para hablar sobre su nuevo libro “La internacional del terror mediático. Vernos con nuestros propios ojos”, en el que aborda el rol de los medios y el periodismo desde una perspectiva latinoamericana.

Agencia de Noticias Prensa Armenia

Aram Aharonian, fundador de TeleSur.
-¿Por qué elegiste como figura simbólica “la guerra” para graficar “la guerra simbólica”, “batalla ideológica” o los medios hegemónicos como “unidades militares”?

-Primero, porque esta es la misma lucha: lo que han cambiado han sido las armas. Guerra convencional, guerra de guerrillas, guerra cultural: el enemigo es el mismo, la utopía sigue siendo la misma. Lo que cambia es el escenario, los fierros. El enemigo antes -hace cuatro décadas- usaba a las fuerzas armadas para imponer un modelo político, económico y social (con muertos, desaparecidos, torturados). Hoy no necesita bayonetas ni tanques; le basta el control de los medios masivos de comunicación. Y así nos bombardean con información, publicidad, entretenimiento (series de televisión, juegos cibernéticos, por ejemplo), las 24 horas del día, con su mensaje e imagen única, en la sala o en el dormitorio de nuestras propias casas.

Hoy el campo de batalla es simbólico. Estamos en plena batalla cultural: la guerra por imponer imaginarios colectivos se da a través de medios cibernéticos, audiovisuales, gráficos. Y para pelear esas batallas por la democratización de la palabra y de la imagen, de nuestra sociedades, hay que aprender a usar estas nuevas armas, las cámaras, internet, micrófonos

sábado, 28 de junio de 2014

La otra mirada al mundial nuestroamericano

Con un discurso efectivo, y pleno de emotividad oral y audiovisual, que tiene a la Patria Grande como una de sus categorías centrales, el programa "De zurda", de la cadena TeleSur, es un punto alto como cobertura alternativa de la otra cara detrás del gran espectáculo comercial que organiza la FIFA cada cuatro años.

“Cuando el mundo está al revés / es mejor pegarle de zurda…”
Gustavo Santaolalla

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El campeonato mundial de fútbol que se celebra en Brasil, como es propio de este megaevento global, acapara  -bien que mal- la atención de millones de aficionados de todo el planeta, de gobiernos que capitalizan políticamente el desempeño de los equipos nacionales, y de los medios de comunicación y las empresas que, del más pequeño negocio de barrio a las más poderosa transnacional –en particular, la FIFA-, hacen de todo aquello que se relacione con este deporte y sus protagonistas una mercancía de la que se extrae, literalmente, hasta el último centavo y hasta la última gota de sangre.

Telesur y el golazo de Fidel

En pleno Mundial de Brasil 2014, Fidel apareció en medio del campo, con una carta que denota integridad y vitalidad.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América


El pasado lunes 23 de junio una vez más, para desesperación de sus enemigos, volvió a aparecer el Comandante Fidel Castro. Hizo su reaparición pública –para alegría de todos los que resisten y luchan por un mundo más justo y más humano- a través de una epístola dirigida a Diego Armando Maradona, uno de los máximos exponentes del fútbol estético y preciosista del mundo. Sí, un mensaje de Fidel a Diego. Se trata de la carta de un grande (en la política) a otro grande (en el fútbol); dos personajes poco queridos por los amos del poder político y económico en el mundo.

sábado, 30 de julio de 2011

“¡Una, dos, tres, muchas Telesur…!”

Las iniciativas de integración comunicacional, y por lo tanto cultural, resultan de la mayor importancia en el apuntalamiento del gran proyecto nacional popular latinoamericano.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El título de este comentario retoma una idea del politólogo argentino Dr. Atilio Borón, expuesta en un foro sobre el poder de los medios de comunicación, organizado la semana pasada por la cadena Telesur en su sitio web: precisamente, en ocasión del sexto aniversario de la creación y salida al aire de la señal de esta televisora multiestatal nuestroamericana.

Ante la consulta de un cibernauta, quien le interrogó sobre qué hacer para contrarrestar el bombardeo informativo de los conglomerados empresariales de la información en América Latina, Borón, parafraseando a Ernesto Che Guevara en su tesis internacionalista y anitimperialista plasmada en el célebre “Mensaje a la Tricontinental” , de 1967 (“Crear uno, dos, tres Vietnam es la consigna”), respondió así:Tener (…) ¡"una, dos, tres, muchas Telesur"! Y desde allí denunciar los intereses a los que sirven esas empresas, sus conexiones con los grandes grupos económicos, con el imperialismo, con la reacción. Su complicidad con las matanzas que hay y hubo en Nuestra América, su ocultamiento de las noticias que hablan de lo que realmente está ocurriendo en nuestros países”.

Lo que el intelectual argentino señala no es otra cosa sino el carácter revolucionario, emancipador, capaz de subvertir el orden y el sentido común dominante desde la fuerza de las ideas y la búsqueda honesta de la verdad profunda de nuestras sociedades, al que deben aspirar los proyectos de comunicación alternativa, popular, democrática y contrahegemónica, independientemente de que dispongan de respaldo tecnológico y financiero como el de Telesur.

Es decir, que asuman como una práctica intrínseca a su ejercicio periodístico y comunicacional ese aprender a mirarnos con nuestros propios ojos, condición sin la cual tampoco es posible emprender el proceso de liberación y descolonización cultural y mental que tanto requerimos en nuestra América.

La construcción de un nuevo orden de la comunicación social, que recupere para el bien común la infraestructura, espacios, recursos y frecuencias públicas, es un imperativo en países como los latinoamericanos y caribeños, sometidos al dominio casi incontestable de los grupos económicos e infocomunicacionales que controlan los medios de producción, los circuitos de distribución, y los canales de difusión y producción de contenidos en las industrias culturales del continente.

En este sentido, la unidad es la palabra y el concepto clave de nuestra época. Por ejemplo, desde Telesur, de la que participan Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, ya se ha posicionado con claridad la idea de la integración latinoamericana desde los medios de comunicación.

Además, recientemente se constituyó la Unión Latinoamericanana de Agencias de Noticias (ULAN), que agrupa a nueve agencias de Argentina, Bolivia, Venezuela, México, Paraguay, Guatemala, Ecuador, Brasil y Cuba, con el objeto de “promover la democratización de la comunicación en América Latina y aportar a la integración regional de los pueblos”. En sus estatutos, la ULAN se propone “aumentar y facilitar el libre flujo de información de la región producida por las Agencias de Noticias públicas y estatales de los distintos países de América Latina y el Caribe”, desde una práctica comunicacional fundada “en el rechaza a toda forma de racismo, colonialismo y dependencia económica y cultural”.

Estos y otros proyectos de vocación latinoamericanista, que puedan surgir en el futuro cercano, con mayor o menor identificación y respaldo de los gobiernos nacionales, tienen ante sí una tarea prioritaria: revertir, en todo lo que sea posible, el entramado de negocios, privilegios, padrinazgos oligárquicos y desigualdades en el acceso a los bienes culturales, en torno al cual se construyó el sistema hegemónico de medios de comunicación en América Latina, durante las últimas cuatro décadas de dictaduras militares, gobiernos autoritarios y democracias mínimas y de baja intensidad.

En momentos en que los complejos procesos políticos regionales se debaten entre la continuidad del neoliberalismo y la construcción de alternativas posneoliberales, y al mismo tiempo, se mira en el horizonte la posibilidad de consolidar valiosas instancias de acción política y concertación regional, como la UNASUR y la CELAC, las iniciativas de integración comunicacional, y por lo tanto cultural, resultan de la mayor importancia en el apuntalamiento del gran proyecto nacional popular latinoamericano.

Nuestra América vive tiempos excepcionales. Y así deben ser las respuestas a los problemas y retos que se le presentan en todos los ámbitos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

“En Argentina la ley sobre los medios es más avanzada que en Venezuela”

Andrés Izarra, presidente de TeleSur, ve elementos comunes en relación con la comunicación en América Latina, por ejemplo la necesidad de democratizar el espacio radioeléctrico. Define al canal de noticias que dirige como “la voz del sur” y afirma que Venezuela no se libró de la guerra mediática.
Mercedes López San Miguel / Página12
–Telesur empezó su salida al aire en 2005, ¿qué evaluación puede hacer de su desarrollo como cadena de noticias internacional?
–El impacto que tiene Telesur se ha reflejado sobre todo en momentos álgidos, por ejemplo, con Honduras. Sin Telesur quizás el golpe hubiera quedado como una reseña en alguna página internacional de un diario quince días más tarde, y gracias al canal pudieron ver cómo se desarrolló el golpe de Estado, desde las primeras decisiones que se tomaron cuando se llevaron al presidente Zelaya en pijama. Mientras Telesur lo cubría, otros desarrollaban la muerte de Michael Jackson. Cubrimos América latina desde América latina, no desde Atlanta (sede de la cadena estadounidense CNN). Es importante tener una voz del sur, que realmente represente los intereses de los pueblos y no que estén suscriptos o bajo los intereses de la oligarquía y los imperios que dominan el continente. Lo de Honduras ha sido como un hito, como fue la guerra en Irak para el canal árabe Al Jazeera. Tuvimos otras coberturas de impacto, como la liberación de los rehenes de las FARC en Colombia. Logramos un acceso que nos ganamos con todo el seguimiento del conflicto colombiano.
–¿En qué consistió la campaña que hubo en Argentina en contra del canal?
–Telesur fue uno de los temas emblemáticos de estos inmorales que se reúnen a manipular y a mentir y a vociferar en contra de los procesos de liberación que se dan en el continente. Son dinosaurios del siglo XX que siguen proyectando su sombra sobre nuestros pueblos, amenazando las conquistas sociales y políticas que se lograron. Telesur ha sido demonizado, es favorito de estos medios privados porque ha podido romper con la hegemonía de los contenidos mediáticos. El canal fue utilizado para decir que con la nueva ley de medios en Argentina se iba a ver sólo Telesur y Canal Siete. Hubo un spot publicitario que así lo reflejó. Ellos manipularon y mintieron sobre lo que buscaba esta ley de medios. Pero esto no es nuevo. Antes de siquiera producir un centímetro de video, cuando Telesur era tan sólo un proyecto del gobierno de Chávez como parte de otras iniciativas, como el Banco del Sur o el Gasoducto del Sur, ya el diario El Tiempo lanzaba editoriales diciendo que el canal era una iniciativa para promover el terrorismo en la región, desatando los miedos para que la comunicación no se pluralice.
–¿Qué opinión tiene sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina?
–Creo que en América latina hay elementos comunes de lo que sucede con la comunicación, como producto de los cambios en los procesos políticos. Uno de ellos es el surgimiento de nuevos actores de la comunicación que reclaman espacio. En Venezuela hay más de 500 radios comunitarias que hoy día están emitiendo. Lo mismo ocurre en Ecuador; hay un boom de radios comunitarias y alternativas y en Bolivia igual. En Argentina la legislación es más avanzada que en Venezuela: un tercio del espacio radioeléctrico va para las comunidades organizadas, las ONG. Es decir, la ley da legitimidad al reclamo de uso del espacio radioeléctrico por parte de los medios alternativos. Creo que va a ser muy positivo para Argentina, porque pone al país en sintonía con estos tiempos. El espacio ya no es sólo de la oligarquía ni de los privados, se está democratizando: es un factor común para todos nuestros procesos. Aparecen nuevos actores que antes ni soñaban estar en la comunicación. Cuando antes hacías un panfleto, un diario, lo que sea, aquí te desaparecían, te mataban. Tras la sanción de la ley en Argentina, en Ecuador comenzó el mismo debate, un debate que fue fuerte en la Constituyente y ahora se está elevando una ley para reglamentar a los medios. Hasta en México ha habido una discusión sobre los medios. La famosa ley Televisa fue rechazada por la Corte Suprema.
–¿Qué otros elementos en común se dan en nuestros países?
–Otro factor común en todos es el tema de la recuperación de lo público. Ecuador no tenía canal de televisión público, hoy lo tiene gracias a Correa; en Argentina aparecieron nuevos canales públicos como Encuentro, que es un canal muy exitoso; en Venezuela se lanzaron tres canales públicos más: VTV (Venezuela de Televisión), Tevés (Fundación Televisora Venezolana Social) y Vive Televisión. Telesur forma parte de la oferta de lo público que conforma la opción de los venezolanos.
–¿Qué sucede en Venezuela con los canales que no adscriben a las ideas socialistas?
–Ahí están, siguen operando. La construcción de hegemonía, en el sentido gramsciano, no niega la construcción de otras voces o la pluralidad. En mi país los medios fueron la plataforma para el golpe de Estado en abril de 2002. No contentos con el golpe que sacó a Chávez 48 horas del poder, a fines de ese año los medios y la elite petrolera lanzaron el lockout patronal, ¡pararon la producción de combustible durante 64 días! Los mensajes que se transmitían, sin que hubiera un solo comercial, eran desestabilizadores. Hoy día la correlación de fuerzas es otra. De todas formas, Venezuela no está libre de la guerra mediática. Siempre hay un ataque clasista contra Chávez. En base a la coyuntura, apuntan con su batería de ataque.
–¿No fortalecería a Telesur que como canal estatal fuera más independiente y pluralista? El caso modélico es la BBC de Londres.
–Nosotros hacemos periodismo con los niveles y estándares de la BBC. Ahora bien, tenemos una línea editorial.
–Partidaria.
–Bueno, claro, nosotros estamos con la liberación de los pueblos latinoamericanos. ¿Crees que la BBC no tiene una línea editorial? ¿O Clarín, La Nación o Página/12?
Pero son empresas privadas. Le pregunto para el caso de una empresa estatal.
–Nuestra labor es independiente. Tengo que discrepar contigo. Hacemos un periodismo en el que mostramos todas las partes involucradas en el desarrollo de una noticia, que se ven reflejadas. Todos tenemos un punto de vista. La BBC ha tenido cuestionamientos editoriales por coberturas que ha desarrollado en distintos países. Recientemente fue con Afganistán. Nosotros sí reflejamos un punto de vista y acompañamos los procesos de la región y somos producto de ellos. Sin Hugo Chávez, sin Evo Morales, sin Rafael Correa y sin Cristina Kirchner Telesur no sería posible.
–Telesur se planteó como una alternativa a la cadena norteamericana CNN, ¿por qué no se ve en Argentina?
–En Argentina no se ve porque estos paladines de la libertad de expresión de los que hice mención simplemente lo tienen bloqueado de la oferta de la grilla programática de los cables privados, que son los que dominan el mercado. Hablan mucho en nombre de la libertad, pero ejercen la censura. Se dedican a ejercer el terrorismo desde los medios en toda América Latina.
–¿Tuvieron trabas para trabajar en algunos países?
–En Honduras nos echaron unos hombres armados que llevaban capuchas. En Colombia tuvimos que extremar las medidas de seguridad y trabajar con mucho alerta. En Ecuador, nuestra corresponsal fue brutalmente agredida hace unos meses.
–¿Se sabe quiénes eran?
–Después de golpearla, le dejaron una nota: “La próxima no te salvas, puta de Correa y Chávez”. ¿Quiénes son? Los de la derecha golpista, los que pensaron que en el siglo XXI iban a seguir con la experiencia de la brutalidad dictatorial; lamentablemente todavía no son el pasado. Mira lo que sucede en Honduras. Hay una dictadura amenazando a toda la región, lo que se potencia con la instalación de siete bases norteamericanas en Colombia, cuyo objetivo es amenazar al continente.
–¿Cómo interpreta las conclusiones de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) acerca del supuesto hostigamiento a los medios de parte del gobierno de Chávez?
–Estamos cansados de escuchar las mismas estupideces de la SIP cada año, yo creo que es un club de terroristas mediáticos, de violadores de los derechos de la comunicación y de la información y de la libertad de expresión de nuestros pueblos. La SIP da asco. Todo lo que dice son mentiras y manipulaciones. Pon todos los adjetivos, por favor.
–Una de las críticas que le hicieron los empresarios de medios al presidente Chávez fue que se le retire la licencia al canal RCTV.
–Fue una decisión muy positiva, porque en Venezuela nos liberamos de unos terroristas mediáticos más y se pudo lanzar un canal de servicio público –Teves– que le ha puesto énfasis al deporte. El gobierno bolivariano tomó esa medida en pos de la profilaxia de nuestro espacio radioeléctrico. Es una mentira que RCTV esté cerrado: sigue operando por cable, sigue transmitiendo sus novelas y sus noticieros. Y su llegada no es menor, porque el cable tiene un 40 por ciento de penetración en mi país.
–¿Lo mismo sucedió con otras 34 emisoras?
–No se cerraron 34 emisoras. En Venezuela se regularizó el espacio. El organismo regulador llamó a que se resuelvan las irregularidades en la explotación del recurso de todos los venezolanos. Por ejemplo, en Venezuela si eres concesionario de una radio, esa concesión no es ni hereditaria ni transferible.
–¿Desde cuándo?
–Desde hace más de 10 años. Fue una ley aplaudida en su momento por todos los operadores mediáticos. Se llamó a que se pusieran en regla y los concesionarios que siguieron en situación ilegal fueron sacados del aire. El espacio público es de todos los venezolanos y tiene derecho a él un empresario, una ONG, quien esté legal.
–¿En qué estado se encuentra la Ley de Delitos Mediáticos, que la oposición llamó “mordaza”?
–Fue una propuesta de un grupo de la Asamblea Nacional. Ni hubo discusión sobre el tema. En Venezuela lanzamos la Ley Resorte en 2005 para dar horario a los contenidos, a las 2 de la tarde la telenovela no puede mostrar escenas de sexo, porque están expuestos nuestros niños. Al apuntar a los contenidos, se democratiza la producción (cada concesionario debe tener hasta cinco horas de producción nacional) y así se quiebra el oligopolio. Ahora se creó una industria nacional de productoras independientes.
–¿En Venezuela se puede ser dueño de un diario y un canal al mismo tiempo?
–Sí, no hay un límite a esa concentración. La ley resorte limita sólo la acción del espacio radioeléctrico, los horarios de los contenidos y democratiza la producción. El uso del espacio radioeléctrico ya no es un tabú, ni forma parte de los privilegios de una elite o casta que ha mandado monárquicamente sobre él toda una vida.
–¿En qué momento se está en la batalla por el control de los medios?
–Es una lucha en pleno desarrollo y tensión. Tiene varias fases de evolución en cada país. Hasta Obama enfrenta un problema grandísimo con Fox News. En Venezuela tenemos una emisora terrorista desde donde Fox aprendió todo: Globovisión. Es la televisora dedicada a envenenar las mentes de los espectadores, a crear zozobra. En Venezuela apareció un psicólogo que utilizó el término “disociación psicológica”: hay mucha gente disociada a partir de los medios que les alimentan los prejuicios, la percepción de intranquilidad y de incertidumbre. La Fox News organiza las fiestas de té, donde llevan a los republicanos, y dicen mentiras, manipulan. Obama se queja de Fox News ¡Obama!, que no es Chávez. O sea, el tema está vigente y es parte de las políticas de las democracias de nuestros países.
–El filósofo argentino José Pablo Feinmann habla del “sujeto sujetado”, en tanto el poder comunicacional coloniza la subjetividad. ¿Usted que cree que hay lugar para la individualidad del televidente u oyente?
–Los medios tienen una gran influencia en la construcción de todo un imaginario y una percepción de la realidad, sobre todo, en individuos que no tienen tiempo o que no pueden acceder a otras fuentes informativas y recurren a la televisión como algo inmediato.
–En ese caso, ¿se les coloniza el cerebro?
–Creo que sí. Mucha gente, lamentablemente. Yo veo Todo Noticias que dice: “Paro de piqueteros, caos” y ¡son tres personas! Pero constantemente te lo pasan y crees que Buenos Aires es una ciudad del caos. Hay una intención de magnificar algunos hechos porque en el fondo existe un interés político. Por eso, la importancia que tienen la educación y la cultura.