lunes, 6 de febrero de 2012

Frente a la represión que han sido objeto los indígenas de la comarca Ngöbe Bugle

El Partido Revolucionario Democrático denuncia que lo que está ocurriendo es responsabilidad exclusiva del Presidente de la República que sin ninguna credibilidad, busca en la confrontación y en la violencia, ocultar su incapacidad para generar un diálogo responsable y participativo, que hubiese evitado el actual derramamiento de sangre de humildes pobladores indígenas que lo único que hacían era defender los derechos inalienables del pueblo.

COMUNICADO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO DEMOCRÁTICO DE PANAMÁ

Nuevamente, se repiten los acontecimientos de julio de 2010 de Changuinola, cuando el pueblo trabajador y los indígenas bocatoreños rechazaron la "Ley Chorizo", a costa de varios muertos y decenas de heridos, muchos privados para siempre de la vista.

Hace menos de un año, San Félix y regiones aledañas fueron el escenario de lucha del pueblo Ngöbe Bugle, en contra de una ley minera, que respondiendo a la insaciable avidez lucrativa de Ricardo Martinelli y sus allegados, pretendía entregar los recursos naturales de esa Comarca en beneficio de los gobiernos de Corea del Sur y Singapur y de las transnacionales asiáticas que se dedican a la comercialización del cobre.

En aquella ocasión, con la mediación oportuna y acertada de la Iglesia Católica, en la persona de monseñor José Luis Lacunza, luego de serios enfrentamientos con la población indígena, se comprometieron a prohibir expresamente, por ley, que se permitiera en el futuro la explotación cuprífera en la Comarca Ngöbe Bugle. Pero, nuevamente, como es su costumbre, el Presidente de la República engaña al país y en particular a los pueblos indígenas, pretendiendo desconocer con subterfugios y mentiras el compromiso asumido e impulsa la explotación minera en esa región para agrandar sus cuentas bancarias y hacer realidad su deseo de convertirse en el hombre más rico del país y Centroamérica sin importarle cuántas vidas haya que sacrificar, cuánta orfandad, viudez, luto y destrucción y dolor cause su desmedida ambición.

sábado, 4 de febrero de 2012

Guatemala: Los signos de los tiempos

Guatemala es un país atrasado, no solo económica y socialmente sino también política e ideológicamente. Han sido años de años viviendo bajo las dictaduras más férreas que, como es su sino en este mundo, prefieren mantener a la población en la ignorancia. Se trata de un oscurantismo ideológico que permea a toda la sociedad.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

La llegada al gobierno del actual presidente, el exgeneral Otto Pérez Molina, ha significado para Guatemala el envalentonamiento de las fuerzas regresivas de derecha que, aunque nunca han dejado de tener el poder real en el país, habían visto los avances en materia de derechos humanos que se lograron en los últimos años en el país, relativamente de lejos.

En efecto, el mismísimo exgeneral-presidente Pérez Molina ha hecho pública su posición de que en el conflicto armado interno que vivió Guatemala en la década de los ochenta, no se cometió genocidio. Esgrime y manipula para ello ciertos tecnicismos según los cuales, no existiendo aparentemente documentos del Ejército en los que conste que se proponía hacer desaparecer a la población indígena, o a alguna etnia en particular, no existe tal delito.

No es de extrañar la posición del señor exgeneral en la medida en que él mismo fue activo ejecutor de las políticas de tierra arrasada que dejaron miles de muertos, desplazados, exiliados, etc. Él y sus colegas militares no aceptarán nunca que lo que estaba cometiendo era un acto atroz que debe ser conocido por la justicia y, de ser comprobadas todas las barbaridades, castigados los culpables.

Cuba en las elecciones de Estados Unidos

Son los ecos del apetito imperial, ansioso por devorar a Cuba, y no los de la “libertad” capitalista que pregonan los aspirantes presidenciales Romney, Gingrich y Santorum, los que resuenan en la actual contienda republicana, y en general, en los oscuros laberintos del Departamento de Estado norteamericano.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: los aspirantes presidenciales Rick Santorum, Newt Gingrich y Mitt Romney, en el debate del Partido Republicano en Florida)

Cuba, isla mayor de las Antillas, ese fiel de la balanza americana ante la fuerza de la república imperial del norte -como las llamó con acierto José Martí-, ha sido el centro de la campaña del Partido Republicano para definir a su candidato a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, del próximo mes de noviembre.

En las primarias de Florida, los aspirantes republicanos, sin ocultar la voracidad de los apetitos imperiales, se aferraron a los viejos libretos de la Guerra Fría y dieron cátedra de terrorismo de Estado en debates e intervenciones ante los medios de comunicación: el multimillonario Mitt Romney -ganador de la contienda-, Newt Gingrich y Rick Santorum, casi al unísono, declararon estar dispuestos a prolongar el bloqueo económico a Cuba “hasta que los Castro mueran” y a emplear todos los recursos y métodos disponibles (incluidas las operaciones encubiertas en apoyo a “la disidencia”), para destruir la Revolución Cubana, y entonces, cuando eso ocurra, salir al auxilio financiero de la isla con una invasión de inversiones, créditos y capitales que garantincen, según estos altruistas prohombres, la "libertad" del pueblo.

Cuba: Fidel y Raúl

La derecha ha procurado una visión de Raúl como una especie de “hermano pequeño y obsecuente del dictador cubano”. En realidad una lectura sutil, como la que suelen hacer los opositores inteligentes desde La Florida, lo ven como un dirigente con una visión propia que ha tenido una relación compleja con un líder que es un héroe nacional y al que la inmensa mayoría del pueblo cubano admira y quiere.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

Desde 1996 por motivos familiares he viajado a Cuba muchas veces. Mi perspectiva de lo que en la isla sucede es la de un asiduo visitante que se va a vivir a alguno de los barrios de La Habana y que platica con familiares, amigos y conocidos. Que lee permanentemente con atención cuanto material le llega a las manos, con mayor razón los que puede obtener durante sus estancias en el país. No es la perspectiva de quien vive a Cuba desde un hotel y a través de tours. Ciertamente mi visión de Cuba es predominantemente habanera y eso la hace parcial, por más que jocosamente los habaneros digan que “Cuba es La Habana y lo demás son áreas verdes y paisaje”. He visto pues el transcurrir de los hechos en Cuba en los últimos 16 años.

La novedad ahora son los “timbiriches” que han empezado a proliferar en La Habana y demás ciudades. Son los puestos de ventas que por ejemplo se han expandido en la calzada de Luyanó aprovechando los portales que abundan en la misma. Cafeterías, pizzerías, cerrajerías, plomerías, electricistas, ventas de discos y películas piratas, combustible para encendedores, ropa, frutas y verduras, y muchas otras cosas más. Todo esto se une a los llamados “paladares” pequeños restaurantes privados que desde hace varios años han estado funcionando. Hoy la nueva política económica aprobada por el VI Congreso del Partido comunista de Cuba en abril de 2011, les ha permitido aumentar sus dimensiones y cobertura. La gran novedad desde la última vez que estuve en Cuba en septiembre de 2009 es el trabajo por cuenta propia, el “cuentapropismo”. Las “Regulaciones sobre el ejercicio del trabajo por cuenta propia y los procesos de reducción de plantillas infladas”, publicadas en septiembre de 2011 nos dan cuenta de más 200 actividades autorizadas por medio de las cuales los cubanos ejercen el autoempleo. Desde la perspectiva neoliberal esto es el paraíso de las microempresas. Desde el pensamiento crítico esto sería el infierno de la economía informal. En Cuba es más lo primero que lo segundo, porque el Estado se cuida bien de regular todas estas actividades y de que paguen los impuestos respectivos.

Notas sobre la violencia delictiva en Centroamérica

Decir que Centroamérica es un canal de tránsito de drogas que fluyen hacia el norte, y de armas y dineros que bajan al sur es una verdad a medias, que esconde otra parte del asunto. Lo mismo ocurre al afirmar que el aumento de la persecución al delito en México y Colombia motivó que los narcotraficantes mudaran sus operaciones a Centroamérica. Esas verdades incompletas sirven de excusa a algunos funcionarios que no cumplieron oportunamente sus tareas.

Nils Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Este no es un ensayo académico, sino apenas un conjunto de observaciones suscitadas por la lectura de despachos noticiosos y periódicos centroamericanos, entre finales del 2011 e inicios del 2012.

Aunque los países centroamericanos, salvo una reciente excepción, no son productores de drogas ilícitas sino territorios de tránsito, esto no es prueba de inocencia y tiene diversas implicaciones. Una, ser partes de una cadena cuyos motores están fuera del área; otra, darles zonas y medios de trasiego (de recepción, custodia, reembarque, reclutamiento de personal, castigo de desleales, facilidades para operaciones marinas, aéreas y terrestres, lavado y movimiento de ganancias, etc.). Eso conlleva tanto actividades de agentes foráneos y colaboradores nativos, como de corrupción y complicidad de funcionarios locales.

La ilegalidad de esas actividades, junto con las rivalidades entre las bandas e individuos que las llevan a cabo, dinamiza una violencia criminal que llega más allá de los personajes directamente implicados. Eso incrementa la delincuencia organizada y la violencia criminal en Centroamérica, pero no las explica en su totalidad; porque esos problemas ya ocurrían antes del auge del tráfico de drogas, que ahora los involucra y agiganta. En otras palabras, resolver la cuestión implica combatir al narcotráfico pero incluye más que esta necesidad inmediata.

¿Acaso alguien sobra en el mundo? La miseria es violencia

La pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido “pobreza” significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fines propios, empezando por el más elemental de sobrevivir.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión de invocaciones a la paz… pero al mismo tiempo, la historia también es una interminable sucesión de guerras, de negación sistemática de la paz, de situaciones donde lo que prima es el más descarnado enfrentamiento con su secuela de sufrimiento y pérdida de la dignidad.

Extraer de todo ello la conclusión que habría una “esencia guerrera” en lo humano que nos condena fatalmente al conflicto violento (“el hombre como lobo del propio hombre”), puede ser apresurado. O, en todo caso, habría que matizarla: la convivencia pacífica sigue siendo una aspiración, por lo que se ve, siempre bastante lejana, ¡pero sin dudas válida! ¿Es quimérico pensar y buscar un mundo menos violento que el que conocemos? No lo sabemos. No importa incluso. Lo que debe impulsarnos es una ética de la justicia. Esas búsquedas son como las estrellas: inalcanzables en un sentido, pero nos marcan el camino.

La herencia de José Julián

En estos tiempos de poquedad y desesperanza para evidentes mayorías, no hay como disponer de una fuente gratuita para restañar y vitalizar la marcha hacia un mundo mejor, como deseó Martí: con todos y para el bien de todos. El mejor homenaje en su memoria es leerlo, acceder a su herencia. El legado está abierto, como una invitación permanente.

Salvador E. Morales Pérez* / Cubadebate

A mi hija Victoria, que también cumpleaños, como Martí, el 28 de enero.

Pocas personas tienen la previsión de suscribir testamento. El consabido documento jurídico en el cual se recogen las disposiciones post morten, que por regla general definen el reparto de bienes a su nombre. A la mayoría nos sorprende el abordaje del viaje definitivo sin el acto. Quedan ab intestato, como se dice en la jerga notarial. Provocando así muchas veces un nefasto intríngulis familiar. La imprevisión tiene lugar porque casi siempre hay poco que heredar o porque dudamos que la Parca nos pueda sorprender. Ciertamente, quienes tienen mucho patrimonio son más propensos al buen testar. El pobrerío, salvo el caso de Pito Pérez, aquel bohemio de provincia que describió José Rubén Romero, quien en el difundido testamento en los medios electrónicos, legó a los pobres, por cobardes, su desprecio, por no rebelarse; a los ricos, sedientos de oro, la mierda de su vida; y a la Humanidad, el caudal de su amargura.

Distinto es el caso y el tono de otro pobre en efectos materiales: José Julián Martí.

Crónicas de género en José Carlos Mariátegui

La capacidad de autocrítica - radicalmente transformadora – hace de José Carlos Mariátegui el personaje tan artístico como político que se trascendió a sí mismo. Su adhesión total hacia el movimiento feminista se dio sin medias tintas: “A este movimiento –dijo- no deben ni pueden sentirse extraños ni indiferentes los hombres sensibles a las grandes emociones de la época. La cuestión femenina es una parte de la cuestión humana”.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Desde Lima, Perú

(Fotografía: Mariátegui con modelos de la Escuela de Arte Anticoli Corrado de Roma, 1920)

"No se nace mujer; mujer se llega a serlo". Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo, 1949

El sembrador salió a sembrar. Queremos dar inicio con una alegoría realizada por María Wiesse sobre el significado del legado de José Carlos Mariátegui. “El sembrador; así veo a Mariátegui, en actitud de aventar el grano en las llanuras costeñas melancólicas y desoladas, en los valles risueños e idílicos del Ande, en la floresta enmarañada del Oriente. ¡Qué energía la de este hombre, a quien amenaza la enfermedad, que jamás supo de la fortuna y a quien la muerte se llevará en plena juventud! ¡Qué energía y qué alegría sencilla y comunicativa! ¡Y qué ansiedad por todos los aspectos de la vida y del arte! …Por eso se dio por entero al Perú, donde el problema humano es hondo y trágico y la tradición artística, rica y variada”.[1]

En la urgente tarea de hacer del socialismo la opción política en el mundo y darle fin a la unilateralidad globalizada nos viene el Amauta al encuentro o vamos al su encuentro. Escuchar decir que el socialismo es cosa del pasado, argumento anacrónico y que cayó junto con el muro de Berlín, nos convence de la necesidad de remitirnos a las bases teóricas del socialismo mundial. En el caso latinoamericano, la prolija información heredada de José Carlos, desde diversos matices, nos interpela a verificar la autenticidad de sus análisis, investigaciones y praxis aplicada a los tiempos actuales. Contextualizados y aplicados a cada realidad como él nunca se cansó de recomendar.

Retóricas de la confrontación

Pasar de la confrontación al diálogo de sordos, y de allí al consenso, es una tarea nada fácil en todas y cada una de las sociedades de nuestro tiempo, pero imprescindible si acaso queremos abrir desde ahora el camino a un tiempo mejor.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá

En su libro The Rethorics of Reaction. Perversity, futility, jeopardy*, Albert Hirschman hace suya la tesis de la existencia de tres momentos de acción transformadora de la moderna sociedad liberal: la institución de la ciudadanía civil, en el siglo XVIII; la institución de la ciudadanía política en el siglo XIX, y por último, la del Estado benefactor, en el siglo XX. A cada uno de esos momentos de acción progresista, agrega, siguió uno de reacción conservadora.

El primero se opuso a la afirmación de la igualdad antes ley y de los derechos civiles en general (en Panamá, la esclavitud sólo vino a ser abolida en 1851). El segundo se opuso a la universalización del sufragio (en Panamá, sólo se extendió a las mujeres a partir de 1940). El tercero desplegó (y mantiene) una activa crítica al Estado benefactor, acompañada de un constante esfuerzo por deshacer o reformar algunas de sus medidas (como viene ocurriendo en Panamá de 1980 a nuestros días).

Venezuela: Febrero histórico

Los militares agrupados en torno al Movimiento Bolivariano revolucionario 200 (MBR200) prontamente se conectaron con sectores civiles y políticos que habían mantenido una lucha histórica de movilización y denuncia de las desviaciones de la democracia representativa. Esa conjunción se expresó con toda fuerza el 4 de febrero de 1992, generando una ruptura de la elite política que hegemonizó el accionar institucional a partir de 1958.

Juan Eduardo Romero / Rebelion

Febrero marca procesos históricos claves en Venezuela, tanto en el siglo XX, como en el XXI. En el siglo XX, particularmente en febrero de 1936, la formulación del Programa de Febrero por parte del presidente Eleazar López Contreras, se tradujo en una reacción política ante la presión y movilización nacional. Los actores políticos emergentes, precariamente organizados, pero con un conjunto de expectativas surgidas a la muerte del dictador Juan V. Gómez, exigían espacios de participación y ampliación de los derechos políticos. Esa presión popular, generó el anuncio por parte de Eleazar López Contreras del Programa de febrero, que contenía un conjunto de acciones políticas sobre las cuales se conforma el 1er proyecto de país moderno ejecutado.

Uso político de la historia

Para el observador académico resulta comprensible que el presidente Hugo Chávez exalte a Bolívar y que Rafael Correa lo haga con Alfaro. Comparativamente, demuestran que sus intencionalidades políticas 
son evidentemente distintas frente a aquellos que todavía piden en Chile un monumento para Pinochet, o de quienes patrocinaron un monumento para Febres-Cordero en Ecuador.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

La historia tiene dos dimensiones inevitables en la sociedad: una académica y otra política. El ejercicio académico de la historia supone la investigación científica, que significa, ante todo, trabajo sobre fuentes “primarias” e interpretación fundamentada de los hechos y procesos para comprenderlos en su dinamia. Desde luego, hay distintas interpretaciones históricas, en función de los intereses sociales que se defiendan.

El uso político de la historia tiene que ver, entre otros asuntos, con la legitimidad social, las referencias significativas de los hechos o procesos en las confrontaciones partidistas, la necesidad de dar fundamentos a un proyecto político o la creación de mitos y símbolos para el imaginario colectivo.

Argentina: El significado de Malvinas

Recobrar las Islas presupone reinterpretar la historia moderna a la luz de una crítica al colonialismo, que debe ser nueva y original. No es posible que este gran acto recuperatorio que cambiaría la historia misma de Latinoamérica se produzca meramente en el marco de la globalización. Un sentimiento público latinoamericano y emancipador debe ser en primer lugar el alimento de la juridicidad político-histórica que enmarque el caso.

Horacio González* / Página12

Cualquier lectura de la historia de las islas Malvinas –la más recomendable es, sin duda, la de Paul Groussac, escrita en 1898, que a su ponderada visión histórica le agrega el condimento sutil de la ironía– arroja un resultado palmario. Son una pieza fundamental de la historia marítima, comercial, militar y científica de esta región del planeta. No puede haber dudas sobre los títulos de la potestad argentina sobre el archipiélago, y ellos surgen de ningún otro lugar que de la irreversible geología que las ata al continente y del combate por su pertenencia, que ocupó varios siglos, multitud de informes y escaramuzas, cambios de mano y escritos diplomáticos de las más diversas especies. Entre éstos se destaca el del doctor Johnson, uno de los mayores críticos shakespeareanos, que implícitamente valida en 1771 los derechos de España. Un océano de papeles y hasta de debates filológicos permite realizar una pregunta casi impertinente por su obviedad. ¿Por qué las Malvinas se tornaron tan esenciales, una pieza clave de la historia moderna, que es la historia de las guerras económicas expansionistas desde el siglo XVII, a pesar de tener ellas una posición marginal y aparecer tardíamente en los mapamundis? ¿Por qué su nombre permanece enigmático, y el que adoptamos como inescindible con nuestro idioma proviene, más allá de inagotables discusiones, de los navegantes bretones de Saint-Malo?

Desarrollo sostenible: crítica al modelo estándar

El “desarrollo sostenible” de los documentos de la ONU y el borrador de Río+20 es una trampa del sistema imperante: asume los términos de la ecología (sostenibilidad) para vaciarlos. Asume el ideal de la economía (crecimiento) enmascarando la pobreza que el mismo produce.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Los documentos oficiales de la ONU así como el borrador actual de Río+20 dedican gran espacio al modelo de desarrollo sostenible: debe ser económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente correcto. Es la famosa tripleta llamada Triple Botton Line (la línea de los tres pilares) , creada en 1990 por el británico John Elkington, fundador de la ONG SustainAbility. Pero este modelo no resiste una crítica seria.

Desarrollo económicamente viable: En el lenguaje político de los gobiernos de las empresas, desarrollo equivale al producto interior bruto (PIB). ¡Ay de la empresa y del país que no tengan índices positivos de crecimiento anual! Entran en crisis o en recesión con la consiguiente disminución del consumo y generación de desempleo: en el mundo de los negocios, éste consiste en ganar dinero, con la menor inversión posible, con la máxima rentabilidad posible, con la competencia más fuerte y en el menor tiempo posible.

sábado, 28 de enero de 2012

Guatemala: El destino ha alcanzado a Efraín Ríos Montt

El exgeneral guatemalteco Efraín Ríos Montt deberá enfrentar un proceso penal por una acusación de genocidio perpetrado durante su gobierno en los años 1980. Ante el emplazamiento de la justicia, el represor y antiguo hombre fuerte de la guerra de contrainsurgencia, se refugió en el silencio…

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Sentado en el banquillo de los acusados, con el pelo cano y sus más de 80 años a cuestas, el exgeneral Efraín Ríos Montt podría haber pasado por un anciano inofensivo la mañana del pasado jueves 26 de enero de 2012.

Se encontraba, sin embargo, ante un tribunal que le había requerido para que respondiera ante la justicia por acusaciones que pesan contra él, y que lo sindican de haber cometido actos de lesa humanidad a principios de los años 80 cuando, siendo presidente de facto de Guatemala, el ejército que comandaba impulsó la política de tierra arrasada en el altiplano occidental de Guatemala, especialmente en la zona conocida como el Triángulo Ixil, en donde miles de indígenas de la etnia maya-quiché fueron asesinados, desplazados de sus lugares de origen, secuestrados, violados y, en general, vejados impunemente.

El exgeneral Ríos Montt no fue el único. Hace pocos días se intentó iniciar juicio por cargos similares a otro exgeneral, Oscar Mejía Víctores, pero a través de estratagemas que pusieron como excusa su salud logró evadirlo.

Hay más, pues la lista es larga. Entre los que participaron de forma activa en la atroz guerra fratricida está el actual presidente de la república de Guatemala, Otto Pérez Molina, quien aun no ha sido requerido por los tribunales. Recuérdese, sin embargo, que Ríos Montt logró evadir la justicia por más de 10 años pues la inmunidad de la que gozaba por ser diputado lo cobijaba, así que no sería extraño que dentro de algunos años viéramos también a Pérez Molina en el mismo trance que su colega.

Guerra mediática: La muerte como mensaje

Está en curso una nueva ofensiva política y mediática, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: publicación del diario ABC de España sobre la salud del presidente Chávez)

En América Latina, la tradicional alianza entre los poderes político y económico con las grandes empresas de la comunicación, fortalecida por el festín de las privatizaciones neoliberales, la apropiación de concesiones de frecuencias de radio y televisión, y una concentración de la propiedad de los medios sin precedentes, derivó en la consolidación de un actor de primer orden en nuestros sistemas políticos: el poder mediático.

Tratándose de un poder fáctico, es decir, que se ejerce al margen de las instituciones y procedimientos democráticos, y que además dispone de una enorme capacidad de influencia en la formación y movilización de la llamada opinión pública, no sorprende que los medios de comunicación se hayan convertido en la principal arma de batalla de las derechas, especialmente allí donde el ascenso popular, la resistencia social y el triunfo electoral de fuerzas políticas de izquierda debilitan el entramado de la dominación en nuestra América.

En esta guerra mediática emprendida contra líderes políticos y gobiernos latinoamericanos, en particular aquellos que intentan romper –con más o menos radicalidad- con el sistema neoliberal y neocolonial, está en curso una nueva ofensiva, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.