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sábado, 19 de diciembre de 2015

La COP21 o la irracionalidad capitalista

Hay que destacar que el Acuerdo de París tiene una profunda limitación. Es solamente un Acuerdo, no un Tratado. Esto significa que no tiene efectos vinculantes, por lo que lo acordado que hoy es celebrado, dependerá de la buena voluntad de las partes.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México.

Los medios de comunicación  en el mundo,  han  destacado como un hecho altamente positivo el acuerdo climático  reciente logrado en Paris por  la comunidad internacional, en el contexto de la XXI Conferencia sobre Cambio Climático llamada también 21 Conferencia de las partes (COP 21). Dada la irracionalidad capitalista que ha imperado en el planeta sobre el tema del calentamiento global, en efecto es muy bueno que  dicha conferencia  haya aceptado  que la humanidad está en peligro por el cambio climático. Que se acepte que el planeta ha aumentado 1 grado su temperatura en relación a la que existía antes de la revolución industrial. Que se  busque limitar el calentamiento global a 1.5 grados antes de que termine el siglo XXI. Que se  pida a los países emisores de dióxido de carbono informes periódicos de las acciones que estarán haciendo para reducirlas. Que se destinen 100 mil millones de dólares (10% de lo necesario)  para las distintas medidas que se deben realizar para frenar el mencionado calentamiento global.

Los retos del cambio climático

El acuerdo político entre 195 países reunidos en París en la Conferencia para controlar el cambio climático del planeta se realizó en medio de una guerra que pronto cumplirá 25 años en el Medio Oriente por la apropiación de las reservas de energía fósil más grandes del mundo.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La Conferencia terminó al mismo tiempo que en América Latina se están devastando los bosques húmedos de la Amazonía, Centro América y Panamá. Los países más poderosos no se comprometieron a retirar sus empresas trasnacionales que saquean literalmente los recursos naturales del mundo.

El país que más daño le hace al ambiente, EEUU, suscribió el pacto que plantea la necesidad de controlar el incremento de la temperatura global en 2 grados Celsius en los próximos 35 años. (La demanda de la mayoría era que la meta fuera de sólo 1.5 grados). Además, EEUU prometió invertir 100 mil millones de dólares en igual período para apoyar las políticas que harían posible el cumplimiento de las metas.

Acuerdo de París en cambio climático: aplausos errados

Diga lo que se diga, observando la situación desde los movimientos sociales, especialmente aquellos que serán más afectados por el cambio climático, y considerando lo que sabemos sobre la ecología planetaria, tenemos que ser realistas: el Acuerdo de Paris es totalmente insuficiente para atacar la problemática del cambio climático.  

Gerardo Honty  y Eduardo Gudynas/ ALAI

Más allá de la celebración "oficial", el Acuerdo
de París resulta insuficiente para atender el problema
del cambio climático.
En París se acaba de firmar un acuerdo sobre cambio climático que ha sido recibido con un júbilo y optimismo bastante exagerado.  Se tolera disimuladamente que siga aumentando la temperatura global, se repiten unos cuantos acuerdos que ya habían sido alcanzados en previas cumbres, y todo descansa en compromisos voluntarios de los países, sin obligaciones precisas.

Eso explica que muy distintos actores, desde los grandes exportadores de petróleo a las corporaciones globales, todos ellos, terminaran aplaudiendo el acuerdo parisino.  Si esos actores celebran el convenio, es que sin duda no se están poniendo límites a la civilización petrolera.

Sin paz con la Tierra, no habrá paz sobre la Tierra

Aceptémoslo, los seres humanos para lograr que la Paz reine en la Tierra debemos empezar por hacer la Paz con la Tierra. Para conseguir ese vital objetivo, los seres humanos podemos y debemos convivir armónicamente con la Naturaleza, con sus plantas, con sus animales, con sus ríos y sus lagunas, con sus mares y sus manglares, con sus montañas y sus valles, con su aire, con sus suelos y con todos aquellos elementos y espíritus que hacen la vida posible y digna.

Alberto Acosta y Enrique Viale / Rebelion

Resulta evidente que la Humanidad atraviesa un momento complejo. Como nunca antes en su historia su existencia está globalmente amenazada. No se trata ya de enfrentar problemas aislados de sequías o de inundaciones, por ejemplo. Ahora los problemas socio-ambientales provocados por el ser humano, (des)organizado en la civilización capitalista, plantean retos globales. Todo indica que estamos cerca de llegar a un punto sin retorno (o que quizás ya lo estamos superando…). Frente estas realidades y amenazas se elevan muchas voces de angustia y también propuestas de acción. A primera vista parecería que hay una coincidencia de que se tiene que hacer algo. Al menos en el discurso, se acepta la necesidad de replantear las lógicas de producción y de consumo de la sociedad moderna para transitar por otros caminos con una relación más armónica con la Naturaleza. Esa aceptación, sin embargo, no se ha traducido en logros concretos. Hasta ahora. Recordemos que los esfuerzos desplegados desde la aprobación del Convenio de Kioto en 1997 no se han cristalizado en resultados concretos. Más aún, el fracaso de la COP 15, realizada en el año 2009, en Copenhague, sentó un duro precedente. La desazón y desesperanza coparon el ámbito de acción en Naciones Unidas. Y desde esa perspectiva, cuando era poco lo que se esperaba, emerge como un logro el acuerdo global conseguido en la COP 21 en París, en diciembre del 2015.

sábado, 5 de diciembre de 2015

La humanidad y su destino

París nos ha lanzado un S.O.S. Primero fueron los atentados causados por  fanáticos entrenados y financiados  por potencias occidentales y sus aliados locales; ahora es la humanidad entera la que allí se da cita para lograr un consenso político vinculante, a fin de detener los efectos deletéreos del calentamiento global.

Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Desde una de las ciudades mas  emblemáticas del mundo como es París, se levantan voces de alarma. Por esos avatares de la historia, ”La ciudad luz”, “La capital del amor” y otros calificativos laudatorios  que han hecho de la capital de Francia la meca del turismo mundial, se ha convertido hoy en el lugar donde la humanidad debe enfrentar su destino inexorable a inicios de un nuevo milenio. Este destino apocalíptico tiene una sola causa: LA VIOLENCIA engendrada por sus propias acciones. Por “destino” entendían los griegos la suerte que los dioses deparaban a los humanos sin tomar en cuenta su albedrío. Dentro de esta concepción fatalista, el ser humano era considerado culpable sin por ello ser responsable. Se le achacaba un delito (hybris) de soberbia (“prepotencia” diríamos hoy). El modelo de ese tipo de hombre era Edipo, el mítico rey de Tebas, asesino de su padre y amante de su madre, sin por ello ser culpable pues cometió esas atrocidades sin su conocimiento. Edipo llegó a ser un monarca todopoderoso porque demostró estar dotado de una inteligencia que indujo a los ciudadanos de Tebas a endiosarlo… ¡Y él se lo creyó!

sábado, 28 de noviembre de 2015

COP21: ¿en ruta al abismo?

Esta COP se realiza en el contexto de la “guerra global al terrorismo”, eje de la diplomacia de fuerza de Estados Unidos, con Obama y Kerry bajo presión republicana, reticentes a otorgar cobertura legal al recorte de emisión de gases de efecto invernadero, urgente desde 1992.

John Saxe-Fernández / LA JORNADA

Con el aumento del calentamiento global (CG) registrado por centros especializados y satélites alrededor del planeta y eventos climáticos que ya afectan a millones en todos los continentes, difundidos al mundo desde agencias noticiosas y redes sociales, crecen los movimientos a favor de regulaciones efectivas y vinculantes para el control de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) CO2, metano etcétera. Con dato duro de la Organización Mundial de Meteorología (OMM), el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, la Asociación para el Avance de la Ciencia y múltiples universidades y academias científicas, se advierte la necesidad de evitar un CG catastrófico e irreversible y que la ventana de oportunidad para hacerlo se cierra rápido ¿modificará la COP21 la ruta al abismo del fundamentalismo petrolero (FP)?

París: Importante conferencia sobre cambio climático

El objetivo de la Conferencia de París (COP21) es lograr un acuerdo internacional para establecer una reducción de la temperatura global en menos de 2º C, para el año 2020.

Carlos Pérez Morales / Especial para Con Nuestra América
Desde Puerto Rico

Una importante Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático, (COP21) se celebrará en París, desde este 30 de noviembre de 2015 hasta el 11 de diciembre de 2015. Esta Conferencia se celebrara bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas.  En los últimos años, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, ha subrayado la importancia que tendrá la COP21, para frenar el impacto del cambio climático en todo el mundo, y en particular en el Sur. El gobierno francés decidió no suspender la reunión “Cumbre” a pesar de haber sufrido unos cruentos ataques terroristas llevados a cabo por ISIS, el pasado 11 de noviembre. Francia se comprometió a ofrecer la seguridad necesaria para que esta actividad internacional pueda llevarse a cabo. Ciento treinta (130) Jefes de Estado y de Gobierno han confirmado su asistencia a esta Cumbre. También participaran numerosos científicos y estarán presentes miembros de la sociedad civil. En la Conferencia participarán alrededor de 195 países.

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Pondrá el Sur la pica en París?

El próximo diciembre, en París, se desarrollará la 21ª Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático. Será la reunión internacional más importante de los últimos años, porque en ella puede sellarse el destino de la civilización.

Fander Falconí / El Telégrafo (Ecuador)

Los grandes contaminadores, los países más ricos, tratarán de ganar tiempo para satisfacer su ambición (¡como si esta pudiera ser satisfecha) y quedar en mejor posición que el resto, antes de que la misma naturaleza paralice la producción.

Esto es obvio, considerando que la delegación de Estados Unidos, por ejemplo, representa los intereses de las mayores empresas petroleras del mundo. ¿Acaso el cinismo de estas petroleras se va a trasladar a la Conferencia? Hace pocos días, una noticia sobrecogió a los científicos especialistas en el cambio climático.

sábado, 17 de octubre de 2015

Los pueblos frente al cambio climático y el capitalismo del desastre

A finales del mes de noviembre, en la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático en París, asistiremos a otro episodio de la gran batalla cultural y ambiental de nuestro siglo. ¿Triunfará, una vez más, el afán irracional de exhibición de fuerza de los poderosos, o por fin la comunidad internacional le dará una oportunidad al planeta, a la naturaleza y a la vida que sostiene? 

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Decir que el cambio climático constituye una de las principales amenazas que se ciernen sobre la humanidad en el siglo XXI es ya una tesis políticamente correcta que, con seguridad, encontrará pocos detractores en los foros internacionales, en los medios de comunicación o la academia. Casi se ha convertido en un lugar común que apacigua conciencias y, por ejemplo, le permite a la clase política dominante exhibir una cierta preocupación ecológica que encubra sus inclinaciones hacia el neoliberalismo que hoy campea en el planeta, caracterizado por su lógica de acumulación de capital por la vía de la desposesión de bienes y recursos.

¿Arde París? Cuenta regresiva para COP21

La COP21 puede ser la gran fiesta del lobby de las industrias fósiles, incluyendo a productores primarios y consumidores fundamentales (aquellos cuyos productos son inútiles sin combustibles fósiles).

Alejandro Nadal / LA JORNADA

Se dice que en agosto de 1944 el general Dietrich von Choltitz salvó la ciudad de Paris de la destrucción. La leyenda cuenta que había recibido órdenes estrictas de Hitler de no rendir la capital francesa a los aliados bajo ninguna circunstancia. El ejército alemán debía luchar hasta el último hombre y la ciudad debería quedar en ruinas antes de ser abandonada. Llegado el caso, Von Choltitz tendría que dinamitar puentes, iglesias, museos y hasta la torre Eiffel antes de dejar la ciudad.

En sus memorias von Choltitz contó cómo había rehusado cumplir esas órdenes que representaban un atentado en contra de la humanidad y la civilización. El título era bueno, ¿Arde París?, pero la historia era falsa.