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sábado, 14 de junio de 2025

Libertad: ¿libre mercado o sociedad libre?

Lo que en la vida efectiva sucede en la América Latina del presente es la contraposición entre dos “modelos” de economía: uno afincado en la libertad del mercado y la acción exclusiva de la empresa privada y otro que se construye con dificultades, entre avances y retrocesos, para lograr una economía de tipo social…

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

En América Latina se ha producido una exitosa apropiación del concepto “libertad” por parte de las derechas políticas y económicas. Con distintas variaciones como “libre mercado”, “libre empresa”, “economía libre” e incluso, muy recientemente, tras la ideología “libertaria” y al mismo tiempo “anarcocapitalista”, lo que se pretende sostener es que una economía basada en el mercado y la empresa privada es la expresión genuina de la
 libertad humana, en general. Con ese redondeo, sus seguidores e ideólogos juzgan al progresismo latinoamericano, al marxismo y a cualquier postulado de izquierda o socialista, como teorías contrarias a la “libertad”.

sábado, 4 de marzo de 2023

¿Libre comercio? “Al infierno con eso”

 Lo cómico en estos tiempos de inflexión histórica es ver a los fósiles criollos del liberalismo latinoamericano repetir con fe cuasi religiosa el deshilachado mantra neoliberal del “Estado mínimo”, “austeridad pública”, privatización y libre mercado. Son patéticos espectros melancólicos de un mundo “que el viento se llevó”.

Álvaro García Linera / Página12

El presidente norteamericano Joe Biden es un católico confeso. Asiste regularmente a los oficios religiosos de su congregación y, como todo presidente de EEUU, ha jurado a su cargo colocando su mano en la biblia. Por eso, se puede decir que sabe de la carga moral negativa que tiene entre los suyos la palabra “infierno”. Es lo execrable por antonomasia; lo que hay que rechazar sin apelación. De lo que hay que huir en cada acto personal.

sábado, 1 de febrero de 2020

Oscar Laborde, presidente del PARLASUR: “Necesitamos acuerdos de cooperación, más que de libre comercio”

Es muy difícil que el tratado entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) pueda ser aceptado por los parlamentarios de Argentina, e incluso, de algunos países europeos. En particular, si se tiene en cuenta tanto el resultado final como el proceso de elaboración. Reflexión contundente de Oscar Laborde, personalidad de primer nivel en la diplomacia sudamericana, desde 2016 diputado argentino en el PARLASUR (Parlamento del Mercosur), y a partir de enero del 2020, presidente de este legislativo regional.

Sergio Ferrari / Para Con Nuestra América

“Dicho acuerdo fue el resultado de un secretismo total, sospechoso e injustificado” subraya. “Nosotros, en tanto parlamentarios regionales, no tuvimos información precisa sobre el contenido del documento que se estaba negociando. Los legisladores argentinos, tampoco. Los empresarios y los sindicatos, en su mayoría, fueron descartados de su elaboración”, enfatiza Laborde, ex intendente de la populosa ciudad bonaerense de Avellaneda (entre 1999 y el 2003) y director del Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL), perteneciente a la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

sábado, 6 de julio de 2019

Del acuerdo Mercosur-Unión Europea

Concebidos por las grandes potencias coloniales hace más de 200 años, el libre comercio, la libre competencia y el librecambio nunca existieron. Sin embargo, tales eufemismos del capitalismo excluyente siguen en pie de guerra contra los pueblos, vulnerando su independencia económica, emancipación social y soberanía política.

José Steinleger / LA JORNADA

Ideales todos (independencia, emancipación, soberanía) que los tecnócratas de excelencia académica omiten a la hora de proyectar sus inversiones. Impulsando, por ende, acuerdos ideológicos y políticos estratégicos depredadores, como el suscrito entre el Mercosur (MS) y la Unión Europea (UE) en Japón, durante la última reunión del G-20.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Fracaso de Macri y Temer: el TLC Mercosur-UE se postergó para el año próximo

Lo que pasó (o no pasó) en Buenos Aires, es otro fracaso para Mauricio Macri, Michel Temer y las imposiciones del capital trasnacional.

Rubén Armendáriz / CLAE

Desesperados por firmar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, los negociadores del Mercosur, en especial los de Argentina y Brasil, presentaron una nueva propuesta con una desgravación del 90% del mercado… pero los europeos siguieron presionando a sabiendas del apuro conosureño y postergaron las nuevas conversaciones para marzo de 2018, aguándole el anunciado festejo al mandatario argentino.

sábado, 25 de noviembre de 2017

OMC, TLC, ONG. ¿Cuál es nuestra prioridad? ¿Quién marca nuestra agenda?

Hoy, mientras debiéramos estar juntos quienes defendemos la producción y el trabajo nacional y regional –sindicatos, empresarios, académicos, movimientos sociales, estudiantes, desocupados, pequeños y medianos empresarios, campesinos- para que no se concrete un asimétrico tratado de libre comercio (TLC) del Mercosur con la Unión Europea que los gobiernos plantean acordar inmediatamente, los vendedores de espejitos nos imponen otra agenda.

Aram Aharonian / Rebelion

Es difícil desprenderse de vicios que vienen de muchos años. A veces nos sorprende que mientras los pueblos bregan por sus conquistas y sus futuros, la dirigencia de partidos progresistas y de movimientos sociales asume otra agenda o, simplemente, se suma por mimetización o conveniencia a una agenda contraria.

Hay dos formas de inclusión en la vida política y social: siendo proactivos o siendo reactivos. Desde el campo popular, ante un periodo enormemente regresivo, suele asumirse siempre la postura defensiva, reactiva, dependiente de contrarrestar la agenda de la derecha, sin capacidad de desarrollar la propia, la que prioriza nuestras necesidades, intereses, anhelos. O sea, nuestra agenda.

sábado, 28 de enero de 2017

Un adiós al TTP con impacto en América Latina: ¿barajar y dar de nuevo?

La decisión de Trump abre para América latina una nueva serie de interrogantes, una sobre la vigencia de la Alianza del Pacífico (AP), que dependía del contexto librecambista impulsado por Washington, lo que obliga a las gobiernos a barajar y dar de nuevo, a buscar el afianzamiento de instancias regionales integracionistas como Unasur y Mercosur, las que en el último año trataron de vaciar e invisibilizar.

Claudio Della Croce / NODAL

“Lo que acabamos de hacer es una gran cosa para los trabajadores estadounidenses”, dijo este lunes [23 de enero] el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras firmar la orden ejecutiva mediante la cual retiraba a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), decisión que tendrá su impacto en varios países latinoamericanos.

sábado, 20 de agosto de 2016

Veinte años después: la OMC y la agenda de Nairobi

El modelo neoliberal de comercio y libre mercado hoy vigente y del cual esta organización es su más preciado símbolo y representación, solo ha servido para profundizar aún más las inequidades y las injusticias económicas y ha empobrecido a muchas naciones en el mundo.

Pedro Rivera Ramos* / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Dentro de algunos meses hará un año, que culminara en Nairobi, Kenia, la Décima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la cual se adoptó el llamado “Paquete de Nairobi”. En esta ocasión, como en la anterior Cumbre en Bali y en otras tantas, los defensores de este sistema multilateral de comercio, se apresuraron a declarar el éxito logrado en sus deliberaciones y acuerdos. Seis Decisiones Ministeriales sobre agricultura, algodón y cuestiones sobre los PMA (países menos adelantados); que incluyen el compromiso de los países desarrollados de eliminar inmediatamente --con algunas excepciones-- las ayudas internas a su producción agropecuaria destinada a la exportación, bastaron para que esta Cumbre fuese considerada por la OMC en sus ya dos décadas de existencia, como la más histórica y trascendental de las convocadas.  Sin embargo, no sería ninguna novedad que algunos de estos “históricos” acuerdos no fueran cumplidos por las naciones desarrolladas, tal como sucedió cuando en la VI Cumbre Ministerial realizada en Hong Kong en el 2005, se había decidido eliminar las subvenciones a los productos agrícolas en un período de ocho años.

sábado, 12 de mayo de 2012

Colombia: TLC contra soberanía económica

Con la entrada en vigor del TLC, prácticamente se desarticula la soberanía del país pues sus 1531 páginas se convierten en ley regida por lineamientos internacionales (la Constitución solo tiene 108 páginas) y por tanto, nadie en algún nivel u organismo del Estado, podrá aprobar algo que contradiga su texto. Solo Washington tendrá derecho a realizar modificaciones al texto con las consabidas ventajas a su favor.

Hedelberto López Blanch / Rebelión

Los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos
celebraron el TLC en la Cumbre de Cartagena de Indias.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos confesó en conferencia de prensa junto a su homólogo estadounidense, Barack Obama que desde hacía dos décadas soñaba con la suscripción del Tratado de Libre Comercio (TLC).

Al parecer, Santos no oyó las declaraciones del ex secretario de Estado norteamericano, Colin Powell cuando en 2005 afirmó “nuestro objetivo con el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del polo Ártico hasta la Antártica, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio”.

El ALCA (después se convirtió en TLCs) fue derrotado en la IV Cumbre de las Américas, efectuada en Argentina en 2005, por las posiciones soberanas y nacionalistas asumidas por varios presidentes latinoamericanos presentes en la cita. El pacto neoliberal (TLC) entre Colombia y Estados Unidos entrará en vigor el próximo 15 de mayo, pero los esfuerzos por firmarlo comenzaron con el anterior gobierno de Álvaro Uribe, quien convirtió su adopción en una verdadera paranoia, política que continuó Juan Manuel Santos.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Centroamérica: los militares están de vuelta

En Centroamérica vemos el triple encuentro del poder político, militar y económico: recientemente se lanzó el proyecto multimillonario de un corredor seco entre las costas del mar Caribe y las del Océano Pacífico en Guatemala, de 362 kilómetros de extensión, para el que el Ejército ya participó formando técnicos, y en el que algunos de los principales accionistas son exmilitares que, por su cercanía con el presidente electo, se sienten eufóricos con el futuro de esta obra de infraestructura.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía ilustrativa: soldados del ejército de Guatemala)

De distintas formas y maneras, los militares vuelven a ocupar lugares centrales en la política y la economía centroamericana. Alguien podría preguntarse, en buena lid, si en algún momentos éstos se fueron realmente y sí, se le puede responder que los militares tuvieron un período de reflujo en la política después de la culminación de la guerra, que puede identificarse simbólicamente con la firma del último tratado de paz de la región entre la guerilla guatemalteca y el gobierno; eso sucedió en 1996.

En función de ellos, los ejércitos de El Salvador y Guatemala redujeron sus efectivos considerablemente, y el estamento militar dejó de participar activamente como instrumento principal de la política estatal. Los organismos policiales se desmilitarizaron y, por lo menos formalmente, disminuyó la influencia que tenía el Ejército sobre ellos.

En Guatemala, sin embargo, algunos de los protagonistas de la aplicación de la política de seguridad nacional siguieron participando, pero en su calidad de exmilitares. Un caso ejemplar en este sentido es el del exgeneral Efraín Rios Montt, quien llegó a ser presidente del Congreso de la República. Sin embargo, el protagonismo de los militares ha conocido una escalada en los últimos años, tanto en la política como en la economía o, para decirlo más claramente, en la política y la economía, pues éstas se encuentran estrechamente vinculadas en su accionar.

Un factor que coadyuva de forma importante a este retorno de los militares al protagonismo es la llamada guerra contra el narcotráfico, que tiene como principal impulsor a los Estados Unidos de América, y que necesita de la presencia de la “mano dura” que los militares respresentan. Los militares son, también, socios fiables, con los que han trabajado en Centroamérica desde, por lo menos, los años 30 del siglo XX, cuando pusieron a Tacho Somoza al frente de la recién creada Guardia Nacional de Nicaragua, y del cual nunca ignoraron que se trataba de un corrupto y cruel dictadorzuelo de una Banana Republic,pero que servía fielmente a sus intereses políticos: “Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” dijo de él Franklin Delano Roosevelt.

Ahora, cuando el poder norteamericano flaquea en América Latina, Centroamérica retoma, con toda nitidez, el destino de ser su patio trasero, y ahí están los militares para echarles una mano.

No se trata, sin embargo, de un camino de una sola vía, es decir, de ser ejecutores fieles de los dictados del imperio, sino de ida y vuelta, a saber, en el que los intereses de ambos se satisfacen.

En medio de la vorágine que vive diariamente la sociedad a causa de la violencia, los militares aparecen para mucha gente como el último salvavidas al cual agarrarse antes de morir. Son la imagen de la represión por excelencia, de la mano dura, y ya han demostrado en el pasado que pueden ser implacables con quien se ensañan. No sabe la mayoría, sin embargo, que mandos medios y altos de los ejércitos centroamericanos se encuentran profundamente penetrados por el narcotráfico y la criminalidad organizada, constituyendo eslabones imprescindibles para el trasiego de drogas por la región. No sabe, tampoco, que en ese negocio se encuentra inmerso hasta las cachas los mismos Estados Unidos de América que, en muy buena medida, como afirma el salvadoreño Carlos Rojas, tienen en el narcotrafico al gran sustentador subterraneo de su quebrada economía, por lo que no les interesa resolver el problema ni en su propio territorio; al contrario, lo exacerba asegurando el libre flujo de narcóticos en la región.

Por eso, los militares cuentan con un horizonte prometedor para su retorno. En El Salvador, a pocos días de cumplirse el vigésimo aniversario de los Acuerdos de Paz, y violándolos claramente, el gobierno de Mauricio Funes nombra a un militar en la cartera de seguridad. En Guatemala es electo el general retirado Otto Pérez Molina, lo que envalentona a la recalcitrante derecha guatemalteca.

No se trata solo de política. Atrás de todo, ocultos y silenciosos, están lo negocios millonarios que consolidan al estamento militar como un grupo con poder económico importante: en esta semana que termina se lanzó el proyecto multimillonario de un corredor seco entre las costas del mar Caribe y las del Océano Pacífico en Guatemala, de 362 kilómetros de extensión, para el que el Ejército ya participó formando técnicos, y en el que algunos de los principales accionistas son exmilitares que, por su cercanía con el presidente electo, se sienten eufóricos con el futuro de esta obra de infraestructura.

En la Cuenca del Caribe, Estados Unidos mantiene 28 bases militares. Ha impulsado el Plan Colombia, el Plan Mérida, La Iniciativa Mesoamérica, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y otro con Centroamérica y República Dominicana.

La cuenca es su mare nostrum y los militares una pieza vital de su estrategia.