sábado, 1 de diciembre de 2018

La importancia para Centroamérica de un presidente mexicano como AMLO

Hay en Centroamérica un cuadro político tendencialmente inclinado hacia la derecha, que la llegada de Andrés Manuel López Obrador en México podría eventualmente atemperar o, cuando menos, ayudar a introducir un balance menos desfavorable para las fuerzas progresistas.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México
México y Centroamérica tienen lazos estrechos que van más allá de la existencia de las naciones modernas. Desde los tiempos prehispánicos compartieron el espacio civilizatorio mesoamericano, el universo del mundo de la milpa y el maíz que otorgó una cosmovisión común que pervive como sustrato de la vida cotidiana hasta nuestros días.

Más tarde, Centroamérica formó parte del Virreinato de Nueva España de forma bastante autónoma a través de la Capitanía General de Guatemala, y ya independientes durante algunos años se unió al Imperio Mexicano de Iturbide.

López Obrador: El país saldrá adelante con la obra de la Revolución Mexicana

En entrevista para el diario La Jornada, el nuevo presidente anuncia el arribo de una política económica alejada del modelo neoliberal; plantea recuperar las industrias petrolera y eléctrica con apoyo de los trabajadores; considera que la reelección sería un grave error, y aclara que la Guardia Nacional es la única opción ante el grave problema de la inseguridad y la violencia.

Enrique Méndez, Arturo Cano y Néstor Jiménez / LA JORNADA

Andrés Manuel López Obrador, 
presidente de México.
Antes de entrar en materia, en una larga entrevista que sostuvo con directivos, articulistas y reporteros de La Jornada, Andrés Manuel López Obrador agradeció el encuentro como una “oportunidad de comunicarnos, de conversar, de llevar a cabo, como decía Monsi (Carlos Monsiváis), un diálogo circular”.

El sustento de la transformación que busca impulsar, afirmó, son los ciudadanos. La gente está apoyando, está respaldando, pero eso lo tenemos que mantener. Y eso es lo que vamos a hacer en seis años, porque no vamos a apostar a la relección que, en el caso de México, sería un grave error.


AMLO en las vísperas

Este mes de noviembre condensó todos los conflictos, polémicas, adversarios que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador habrá de sortear y enfrentar en los próximos seis años. Demasiado “populista” para unos, demasiado neoliberal para otros. Usted dirá.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

Este sábado 1 de diciembre tomará posesión de la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador. Será una formalidad porque  al contar con  mayoría en la Cámara de Diputados y Senado,  ha venido de manera creciente marcando la agenda política del país con  iniciativas  que arrancarán el mismo día en que rinda protesta como Presidente de México. Por ello mismo, aun antes de comenzar su período de gobierno, Andrés Manuel ha estado recibiendo embates desde la izquierda y desde la derecha. Lo vivido en el último mes es muestra de lo que se habrá de vivir  en los próximos seis años.

México: Fin o continuación

México vive un corte cronológico, falta aún ver, si es un verdadero cambio de estructuras y formas o sólo el establecimiento de nuevas expresiones del poder revestido de un discurso popular para encubrir la continuidad.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América 
Desde Mérida, Yucatán. México.


I 
Llega a su fin el gobierno de Enrique Peña Nieto, en unas horas será uno más de los ex presidentes de México, culmina una época en el marco del capitalismo mexicano, agudizada por las reformas estructurales a la educación, economía y la política, cuyo impacto se refleja en la pauperización de las condiciones de vida de millones de ciudadanos mexicanos. No fue ni el peor presidente ni muchos menos el mejor (como los apologistas de la derecha ya andan diciendo), fue un continuador de las políticas neoliberales, de la corrupción y la violencia de Estado, de la impunidad servida en bandeja y del cinismo. En su periodo la violación a los derechos humanos, sociales y laborales fue una constante realidad.

Algunas reflexiones en torno a la Cumbre del G2+1+17 en Argentina

Esta Cumbre no tendrá grandes cosas que anunciar. Sólo será un episodio más de la disputa entre las tres potencias. Rusia hará patente esa condición, China, su apoyo al libre comercio y Estados Unidos apostará a lo bilateral por encima de lo multilateral e incluso como contradictorio con éste.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La semana pasada comentaba que nunca antes en la historia las elecciones de medio término en Estados Unidos, habían despertado tal grado de interés en la opinión pública no sólo de ese país, sino que en todo el planeta. Otro tanto pareciera estar ocurriendo en los prolegómenos de la Cumbre del G-20 ha comenzado al mismo tiempo que escribo estas líneas. Resulta complicado escribir sobre un evento sin esperar las conclusiones del mismo, por eso solo me atreveré a mencionar algunos elementos de contexto.

La disputa estratégica entre Estados Unidos y China: pelea de titanes

La cumbre del G-20 en Buenos Aires convoca al análisis acerca de los conflictos que se están desarrollando entre las potencias mundiales. El principal es el enfrentamiento entre Estados Unidos y China. Su raíz no es una “guerra comercial” o la irrupción de una figura política polémica como Donald Trump. El fondo del conflicto es sobre proyectos distintos de esas dos potencias en el orden mundial. La nueva Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos define a China como competidora estratégica y desafiante de los valores e influencia estadounidenses.

Andrés Ferrari Haines / Página12

Los presidentes de China, Xi Jinping,
y de Estados Unidos, Donadl Trump.
La adecuada comprensión del conflicto entre Estados Unidos y China requiere descartar dos falsas interpretaciones: una de que se trata de una “guerra comercial”; otra que se genera por la personalidad peculiar del Presidente de Estados Unidos y que, además, va a contrapelo de los deseos en su propio país. Claro que Donald Trump puede pasar y que el combate se inicia a partir decisiones económicas en su aspecto comercial. Pero el fundamento de la disputa es mucho más profundo y por lo tanto se trata de una cuestión que será duradera y que podrá manifestarse en otros aspectos además del comercial. El fondo del enfrentamiento es un conflicto insoluble sobre visiones o proyectos distintos del orden mundial que son incompatibles, aunque puedan llegar a convivir. Mientras la futurología de la trayectoria del conflicto está siempre abierta y difusa, es pertinente su análisis, que aquí toca solamente la visión de Estados Unidos del mismo.

Frei Betto: “Las izquierdas latinoamericanas debemos pensar por qué los más pobres ya no nos apoyan tanto”

De visita en Uruguay, Frei Betto conversó sobre las razones de la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro, que el 1º de enero asumirá como presidente de Brasil. Al mismo tiempo, habló sobre la “autocrítica” que tiene que hacer el Partido de los Trabajadores (PT) para reconstruirse en este contexto y cómo impacta en la política la influencia de las iglesias evangélicas.

Stephanie Demirdjian / ladiaria.com.uy

Frei Betto
La vida del fraile y teólogo brasileño Frei Betto está marcada por hitos de todos los colores y formas desde el día en que nació, hace 74 años, en la ciudad brasileña de Belo Horizonte. Militó en la Juventud Estudiante Católica, trabajó como periodista, se unió a la orden de los domínicos, fue encarcelado y torturado por oponerse a la dictadura militar, estudió teología, filosofía y antropología, y fue asesor de varios gobiernos progresistas de América Latina, incluido el primer mandato del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Bolsonaro, entusiasta satélite de EE.UU

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, está ofreciendo sus servicios a Estados Unidos para agredir a Cuba, a Venezuela y a todo lo que huela a progresista en nuestra América.

Ángel Guerra Cabrera / La Pupila Insomne

Las calumniosas y sistemáticas declaraciones contra la presencia de los médicos cubanos en ese país, programa al que se opuso vehementemente desde que fue propuesto por la depuesta presidenta Dilma Rousseff, responden a esa condición servil y rabiosamente reaccionaria, decidida a convertir al gigante suramericano en un belicoso peón de la política imperialista de Estados Unidos en la región.

Costa Rica: Golpe de estado blando

La clase política tradicional se ha divorciado de los intereses de las mayorías, por lo  que éstas deben tomar  conciencia y organizarse  para construir una democracia real, esto es, directa y participativa, todo por medios eminentemente políticos sin el recurso a la violencia verbal y menos física.

Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Pocas veces he visto tanta expectativa a nivel nacional como la que se ha suscitado en días recientes en torno al esperado fallo de la Sala Constitucional (Sala IV), respondiendo  a la consulta hecha por el Poder Legislativo sobre la constitucionalidad del procedimiento seguido por los diputados, para aprobar con el voto de 35 parlamentarios el proyecto de ley que impone nuevos tributos a los ciudadanos. Efectivamente, en vísperas de que se venciera el período requerido por la ley para que dicho fallo se diera, los magistrados dieron a conocer el  mencionado fallo, tan ansiosa por no decir angustiosamente, esperado en los círculos políticos nacionales y en los organismos financieros internacionales. La respuesta de los magistrados fue la ordenada por los organismos financieros con la genuflexa complacencia de nuestros políticos.

¿Qué le pasa a la socialdemocracia en América Latina?

El avance electoral de las derechas coincide, en Europa y América Latina, con la retracción de las fuerzas de izquierda y centroizquierda. Pero en América Latina se añade un problema: la socialdemocracia hace tiempo que no logra instalar un discurso en la sociedad. Hoy, las fuerzas progresistas deben abandonar el confortable lugar que da la superioridad moral y forjar fórmulas para volver a poner en el centro de la arena pública el problema de la desigualdad que ha erosionado duramente las pretensiones más básicas de la democracia.

Fernando Manuel Suárez / Nueva Sociedad

El avance electoral de las derechas –en muchos casos, al menos retóricamente, de extremas derechas– coincide, en particular en Europa y América Latina, con la retracción de las fuerzas de izquierda y centroizquierda en el mismo terreno. ¿Se trata de procesos vinculados causalmente o más bien de dos tendencias simultáneas y paralelas que, en sí, no tienen necesariamente puntos en común? La evidencia, muchas veces selectiva y parcial, puede contribuir a fundamentar una y otra opinión de manera indiferente e, incluso, contrapuesta. Está claro que, en tanto hipotético juego de suma cero, los votos que pierde uno se transfieren directamente a otro competidor. Sin embargo, el modo en que esa transferencia opera guarda algunas complejidades que es recomendable considerar y atender.

El regreso de la historia

Para nadie sería grata la posibilidad de que Hitler o Stalin estén agazapados en el porvenir. Pero es que el futuro es algo que tenemos que merecer por nuestros actos, no algo que debamos abandonar a las inercias de la historia.

William Ospina / El Espectador

¿Qué creyeron? ¿Que íbamos a intercomunicar el planeta entero, que íbamos a obrar la revolución de las comunicaciones, la revolución del transporte, la uniformización de las costumbres, sólo para que los grandes capitales se apoderaran de todo y las fronteras estuvieran abiertas para todas las marcas y los ricos del mundo se desplazaran por los reinos bebiendo champaña y tomando fotografías?

He aquí que se ha cumplido plenamente el proceso de globalización que todos alaban, el aprovechamiento de la naturaleza, la generalización del consumo. Ahora pasamos a las consecuencias.

Neoliberalismo: La pesadilla de Polanyi

Las fuerzas del mercado general han deformado las instituciones sociales y han creado una cultura del “sentido común” que cada día nos aleja más de la humanidad y del universo. Han forjado una cultura popular que gira alrededor de la competencia y del individualismo posesivo con consecuencias nefastas para los grupos más vulnerables.

Alejandro Nadal / LA JORNADA 

Para entender el daño que el neoliberalismo ha causado en nuestras sociedades, es bueno tomar algo de distancia histórica. La perspectiva desde horizontes temporales largos permite cuestionar los mitos y leyendas que impiden una crítica certera sobre la economía de mercado y el capitalismo. Un vistazo al pasado ayuda a comprender que las heridas en el tejido social no son superficiales y que se acompañan de una peligrosa mutación hasta en la misma forma de pensarnos.

Vigencia del Informe Macbride

Los medios masivos de comunicación pasaron a ser, por lejos, la principal arma ideológico-cultural del sistema, desplazando a las religiones, a la escuela, a la familia incluso. Cada vez más, somos lo que los medios quieren que seamos.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Como todo dentro de la esfera del capitalismo, también la producción cultural-ideológica en su sentido más amplio es una mercadería, un negocio. Y de hecho, un negocio nada despreciable; esta poderosa industria (periódicos, libros, radio, cine, televisión, internet, discos, videojuegos) factura más de un billón de dólares anualmente. Como todo también dentro del capitalismo, en tanto gran negocio está controlado por pocos gigantes transnacionales.

La producción cultural actual (la comunicación, la información), en vez de ser liberadora de la humanidad, dentro de los parámetros con que viene desplegándose en forma creciente no sólo es un fabuloso negocio monopolizado sino que se ha transformado en una poderosa arma de control social uniformando sociedades e imponiendo un discurso único, favorable obviamente a los cada vez más reconcentrados grupos de poder. La información pública y la comunicación social (la superestructura cultural, diría Gramsci) han pasado a ser con el capitalismo, y más aún en estos años de triunfo neoliberal, quizá el más poderoso medio de sujeción de las poblaciones por parte de las élites, tanto o más que los ejércitos, los misiles o las cámaras de tortura.

sábado, 24 de noviembre de 2018

América Latina: el Trump que llevamos dentro y que nos gana el alma

La ola de conservadurismo retrógrado y agresivo, que rápidamente se apodera de América Latina, no es exclusiva de la clases dominantes que regresan revanchistas después de años de confinamiento en la arena política.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Es una marejada que abarca a todas las clases, que destraba los prejuicios y los resentimientos sociales hasta ahora aguantados por los diques que ponía el predominio de los proyectos progresistas y de izquierda.

Esa ola de revanchismo derechista viene acompañada de una pátina nueva. Antes, la derecha fue terrible, represiva, cruel, insensible y discriminatoria, pero no tan exhibicionistamente vulgar como en esta marejada.

De pronto, en la vida pública no se siente vergüenza de ser racista, xenófobo, homófobo, misógino, ignorante, pedestre o agresivo. Sin duda el modelo dominante de esta forma pública de ser es el presidente estadounidense Donald Trump, quien por su ordinariez y limitaciones parecía que sería solo un incidente sin mayores consecuencias en la vida política norteamericana.

América Latina, entre AMLO y Bolsonaro

En el contexto actual, México y el gobierno de AMLO están llamados a cumplir una misión de contención y resistencia, evocando el papel de faro de esperanza que ya una vez supo desempeñar en la historia de nuestra América. Una tarea nada fácil, tomando en cuenta la complejidad de los desafíos que impone la coyuntura interna mexicana y la oposición que ya anuncian los enemigos del cambio y de la cuarta transformación del país.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro.
En este año 2018, el desenlace de dos elecciones presidenciales aceleró la reconfiguración prácticamente total del mapa político latinoamericano, que había experimentado una importante transformación entre finales del siglo XX y principios del XXI con el llamado giro a la izquierda o ascenso de los gobiernos nacional-populares. Con ganadores diametralmente opuestos, tanto en sus trayectorias políticas, en sus ideas, en sus proyectos-país y en sus devociones republicanas,  los comicios mexicanos y brasileños seguramente pasarán a la historia como el punto de inflexión de un nuevo tiempo en la región.