sábado, 12 de marzo de 2022

El estado democrático y poderoso

 Una profunda reflexión sobre el tema del Estado es muy necesaria después de años de vigencia en nuestra vida política y cultural de la concepción neoliberal que en Chile exageró aquello de que “cuanto más pequeño el Estado tanto mejor”. 

Manuel Barrera Romero / Para Con Nuestra América

Desde Chile


Una sana reacción en contra de la excesiva burocracia o, en extremo, en contra del totalitarismo estatal es comprensible. Pero pensar que todo lo puede resolver el libre juego de las fuerzas del mercado es complotar en contra de una sociedad democrática capaz de promover un sentido, una dirección al desarrollo y de proteger a los pobres y, en general, a los que no tienen amparo. Nuestro propósito es tener un Estado fuerte que oriente a la sociedad, dándole al desarrollo un sentido; que sea amable con toda la gente, pero en especial con los pobres y desvalidos; que funcione en forma eficiente, no burocrática y donde el poder actúe con transparencia.

Por una autocrítica de Europa

 Debido a que Europa no ha sido capaz de hacer frente a las causas de la crisis, está condenada a hacer frente a sus consecuencias.

Boaventura de Sousa Santos / Rebelion


El polvo de la tragedia está lejos de haberse asentado, pero, aun así, nos vemos obligados a concluir que los líderes europeos no estaban ni están a la altura de la situación que estamos viviendo. Pasarán a la historia como los líderes más mediocres que Europa ha tenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El cuento de la lechera

 El sueño norteamericano de la hegemonía absoluta es una trampa mortal.

Carolina Vásquez Araya / https://carolinavasquezaraya.com


Cuenta la fábula de Samaniego cómo una lecherita construía castillos en el aire con el producto de la venta de la leche, hasta tropezar y romper la vasija que la contenía, perdiéndolo todo. Una lección de vida, pero también un ejemplo de cómo la ambición lleva al ser humano a perder la perspectiva. Enfrentado al riesgo inminente de una guerra insensata -como todas las guerras- con el objetivo primordial de expandir sus dominios geopolíticos, territoriales y acabar ¡por fin! con su más acendrado enemigo, el eje occidental, liderado por Estados Unidos, tiene al mundo en vilo.

Derrota, no implosión

 He manifestado en varias ocasiones mi desacuerdo con  intelectuales de izquierda que utilizan el término “implosión” para caracterizar la desintegración de la Unión Soviética.

Juan Félix Montero Aguilar*  / Para Con Nuestra América


Desde su nacimiento las grandes potencias del capitalismo de la época se empeñaron en destruirla en su misma cuna, haciendo 14 de ellas una invasión para apoyar a los guardias blancos en su guerra mediante la cual pretendían  restaurar la monarquía o en su defecto instaurar el capitalismo naciente que impulsaba Kerenski, derrotadas ambas por la revolución bolchevique encabezada por Lenin.  Esto que  se ha denominado  “guerra civil”, costó a Rusia tres millones de muertos y gran destrucción y atraso en su economía.

Revolución Socialista: tarea titánica, pero no imposible

 La historia nos sigue enseñando que, pese a las dificultades, el socialismo es necesario. Si no, como dijera Rosa Luxemburgo: “la barbarie”.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Introducción

 

Hoy, en un mundo ganado por la ideología capitalista neoliberal, manejado por megacapitales que tienen en la guerra y en las finanzas sus más grandes negocios, con un afán de lucro insaciable que ha orillado a la humanidad toda a la catástrofe medioambiental en que se vive, y luego de “revertidos” (idea a discutir) algunos importantes procesos socialistas en el mundo, hablar de revolución parece –o nos quieren hacer parecer– algo “pasado de moda”.

sábado, 5 de marzo de 2022

La danza macabra

 Oscuros tiempos nos toca vivir a todos, los tiempos de la descomposición, de la decadencia de un mundo, sin que, desafortunadamente, se atisbe otro que, aunque pudiera estar al final de un túnel, fuera una luz que arrojara algo de esperanza.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica


El tiempo de la decadencia en el que cualquier cosa puede pasar; en el que, en medio de la tormenta, se ha apropiado del timón del barco el bobo de la clase, el malcriado de la familia, el matoncito del barrio. 

Se erigen estos timoneles desquiciados sobre una masa informe enloquecida, enfebrecida, desorbitada. Algo aflojó las ataduras de la cordura y ha permitido que eche a galopar lo impensable, lo que estaba escondido y no se veía.

Los tiempos del tiempo

 Para nosotros, en nuestra América, lo realmente importante es preguntarse por el origen de nuestro cambio de épocas, las opciones de futuro que nos ofrece, y lo que podemos hacer al respecto.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


“Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas. Confirmar es crear. Lo que hace crecer el mundo no es el descubrir cómo está hecho, sino el esfuerzo de cada uno para descubrirlo.”

José Martí, 1890[1]


En verdad, vivimos tiempos de gran incertidumbre, en los que por momentos no parece haber siquiera dónde reposar la mirada. El mundo está sumergido en una crisis ambiental – en gran parte provocada por nosotros mismos, los humanos –, en la cual va tomando forma un sistema Tierra muy distinto al que ayer apenas dábamos por normal. A eso se agrega una crisis geopolítica, que por momentos parece llevarnos a los linderos de una nueva guerra mundial, y transformaciones geoeconómicas que anuncian una etapa enteramente nueva en la historia del mercado mundial.

Rosas para Rusia

 ¿Por qué estamos obligados a tomar partido en el borde de un conflicto nuclear? La paz y la vida son valores latinoamericanos que debieran imponerse.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com 


Desde la época colonial, América Latina se incorporó al mundo de Occidente. Las independencias estuvieron vinculadas a las revoluciones burguesas en los EEUU (1776) y Francia (1789). Las economías primario-exportadoras de las repúblicas del siglo XIX crecieron determinadas por Europa. Durante el siglo XX se consolidó la dependencia frente a los EEUU. De manera que Rusia, así como todo el Oriente, Medio Oriente y África no solo quedaron demasiado lejos, sino que poco o nada se relacionaron con nuestro continente.

Ucrania y el cerco imperialista

 La tragedia que ha empezado a vivir Ucrania a partir del 24 de febrero, tiene derechos de autor: Washington y su agenda imperialista. En efecto, hay una razón de Estado imperial en el haber alentado a Ucrania a traspasar la "línea roja" que Putin declaró intolerable de ser traspasada.  

Carlos Figueroa Ibarra / Para Con Nuestra América

Desde Puebla, México


En 1991, en el contexto del derrumbe soviético, James Baker, a la sazón Secretario de Estado de EUA, le prometió a Mijail Gorbachov que la OTAN no se movería ni una pulgada hacia el este por lo que la renacida Rusia tendría su seguridad garantizada. Por supuesto esto resultó ser una mentira, pues a partir de 1997, 14 países de Europa oriental (los ex países socialistas y algunas de las antiguas repúblicas soviéticas) se integraron a la OTAN. EUA tiene alrededor de 800 bases y centros de actividad militar  en todo el mundo. En América Latina éstos ascienden a 76 y son 29 los verdaderamente importantes teniendo sus centros en Panamá, Colombia y Perú aparte del enclave que tiene en Guantánamo.  Además tiene 29 bases militares en Europa occidental y oriental, oriente medio, Japón y Corea del Sur. Hoy Rusia ha invadido Ucrania, porque el gobierno de este país animado por Washington, quiere culminar el cerco que  dicha alianza militar ha tendido a Rusia desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro.

Nuevo orden internacional: más capitalismo

 Para las grandes mayorías populares del mundo, para quienes, por lejos, somos más: la amplia clase trabajadora, los oprimidos, excluidos, los olvidados pueblos originarios, para quienes viven de un salario que nunca alcanza o sobreviven en la informalidad, para todas y todos aquellos que con nuestro trabajo alimentamos la riqueza de un minúsculo grupo de poderosos, la guerra no nos trae nada positivo. 

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala


- Para los civiles ucranianos traerá muerte y destrucción; para los mortales de a pie del resto del mundo, seguramente nada nuevo, quizá aumento en los precios del petróleo, por tanto más inflación de la que ya está trayendo la crisis del sistema desde antes del inicio de la pandemia del Covid-19, potenciada ahora por el cierre general de la economía dado por los confinamientos.

EU y la OTAN asedian a Rusia

Sin duda, el mejor escenario para los pueblos hermanos de Rusia y Ucrania, es llegar a una negociación diplomática en su nación hermana como es Bielorusia. El punto central de esa negociación debe ser establecer la paz y alejar a EU y a la OTAN de su intervención en esa región de Europa del Este.

Adalberto Santana / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

Rusia al iniciar la llamada “operación militar especial” el 24 de febrero de 2022, tuvo esencialmente el interés de defender la autodeterminación de Donietsk  y Lugansk, ubicadas en la región de Donbás al oriente de Ucrania. Pero junto con ello lo dijo pública y contundentemente el presidente Vladimir Putin: “He decidido comenzar una operación militar especial cuyo objetivo es defender a las personas que en los últimos ocho años han sufrido vejaciones, un genocidio perpetrado por el régimen de Kiev. Y por eso vamos a procurar desmilitarizar y desnazificar Ucrania. Asimismo, vamos a juzgar a todos aquellos que cometieron crímenes sangrientos contra civiles pacíficos, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa”.

En que consiste el “gran juego” geopolítico hoy. Es ofensivo o defensivo

 Las estructuras de poder del ordenamiento sistema-mundo, reflejan no solo el equilibrio de los estados en un momento determinado; reflejan también, cambios en las competencias del sistema global.

Enoch Adames M. / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá


En su influyente libro “Auge y Caída de las Grandes Potencias”, Paul Kennedy sentenciaba: “Las fuerzas relativas de las naciones líderes en el escenario mundial nunca permanecen constantes, sobre todo a causa del índice irregular de crecimiento en las distintas sociedades y de los avances tecnológicos y organizativos que proporcionan mayores ventajas a una sociedad que a otra” (pág. 10). En esa misma dirección apuntaba Henry Kissinger en su libro “La Diplomacia”, sobre la posible trayectoria de EE. UU. en el siglo XXI: “Los Estados Unidos serán la nación más grande y poderosa, pero una nación que tendrá sus iguales; los Estados Unidos serán primus inter pares pero serán, no obstante, una nación como las otras” (pág. 807).  

El escenario bélico del conflicto en Ucrania

 El avance ruso en el terreno de las acciones militares hace que cada día las capacidades negociadoras del gobierno de Ucrania sean menores.


Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


El Consejo de Seguridad de la ONU no logró aprobar una resolución contra Rusia, que la vetó. Así funciona la estructura de poder mundial, mientras no se cambie y surja algo mejor. Lo cierto es que las Naciones Unidas, tal como está hoy, no tiene razón de existir, es incapaz de evitar la guerra, mucho menos un genocidio cuando el que lo comete es una potencia global. La semana pasada, una cosa condujo a la otra, y ante la imposibilidad de que los organismos multilaterales, el derecho internacional, el diálogo y la negociación consiguieran evitar el exterminio humano, la guerra (que es la continuación de la política por otros medios) hizo su aparición como vía de consagrar el primer derecho humano: el derecho a la vida. ¡Que paradójico!

Había una vez un presidente de Rusia

Había una vez un mandatario de Rusia que hizo todo lo posible por integrar su país a Occidente. No estoy hablando del venerado Pedro el Grande ni de Boris Yeltsin, tan aficionado al vodka él. Me refiero al mismísimo Vladímir Putin.


Roberto M. Yepe / Para Con Nuestra América

Desde La Habana, Cuba


A raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, con su incuestionable sagacidad política, Putin vislumbró una extraordinaria oportunidad histórica, un verdadero cambio de época a partir del cual los Estados Unidos y Rusia no seguirían siendo adversarios. El presidente, entonces con 49 años, consideró que debía adoptar una decisión impactante, que pudiera marcar el inicio de una nueva alianza ruso-estadounidense contra el terrorismo islámico y en los temas de seguridad de manera general. Y no se le ocurrió nada mejor que cerrar la Base de Lourdes en Cuba, decisión con la que se trasladaba un mensaje claro a la contraparte estadounidense: el gobierno de Rusia reconocía así de una vez por todas que Cuba formaba parte de la zona de influencia exclusiva de los Estados Unidos.

¿Todavía es posible pensar con complejidad?

 Como la crisis global causada por la pandemia no es suficiente, el mundo acaba de entrar en una nueva y grave fase de deriva bélica, que podría sumergirlo en una crisis aún mayor. La causa próxima de este agravamiento es la invasión de Ucrania, y el autor próximo es Rusia y el autor remoto es EE. UU., habiendo ignorado las preocupaciones rusas sobre su seguridad durante tres décadas. 

Boaventura de Sousa Santos / www.other-news.info


Hay un momento de tensión extraordinaria que se expresa en la cobertura mediática de la crisis de Ucrania, especialmente en el eje del Atlántico Norte, que también incluye a Australia, Japón y Brasil. En otras partes del mundo, la crisis de Ucrania, o se relativiza porque se refiere a agresiones armadas (invasiones, bombardeos, muertes de civiles inocentes) de las que han sido víctimas repetidamente, o porque ahora se enfrentan a otros problemas que parecen   más graves o al menos más cercanos a ellos (hambre, falta de agua y vacunas, violencia yihadista).