Tan injusto y arbitrario como el resto
de las más de trescientas cincuenta cesantías ordenadas por el ingeniero
Hernán Lombardi en la agencia de noticias Télam, notificadas días atrás, es el
despido del destacado fotógrafo gráfico Carlos Brigo al que no tengo el honor
de conocer personalmente. Sin embargo yo
como muchos otros, recuerdo y admiro en
él su arte comprometido con las causas nacionales y populares.
Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra
América
Desde
Buenos Aires, Argentina
Sin ir más lejos, Brigo nos emocionó hace poco, igual
que a tantos compatriotas, al inmortalizar con su cámara el velatorio del
sacerdote Luis Farinello, que cumplió su apostolado en los barrios más
marginales de los empobrecidos cordones suburbanos bonaerenses; nos llenó de rabia e impotencia
con sus tomas de la actuación policial frente a manifestantes sin palos ni
caras tapadas reprimidos en el contexto del tan mentado protocolo contra los
piquetes o nos trasmitió el más noble
sentimiento de patriotismo –“Amar
la patria es el amor primero/ y es el postrer amor después de Dios,”
escribió en un soneto el padre Leonardo Castellani- con sus instantáneas de
multitudes portando la bandera argentina
en las marchas recientes contra el FMI reunidas ante el convencimiento que “la
Patria está en peligro”.










