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sábado, 21 de agosto de 2021

Cuba: defenderse es necesario

 Los EE.UU, no contentos con el bloqueo económico y la guerra mediática, entre muchos otros recursos, utilizan ahora contra Cuba las tecnologías (las plataformas digitales), como armas de guerra no convencional, para continuar agrediendo a la mayor de las Antillas. 

José A. Amesty R. / Para Con Nuestra América


Por ejemplo, se han identificado y denunciado desde suelo norteamericano, transmisiones de estaciones de radio, promoviendo contenido desestabilizador, propiciando el desorden público y la violencia, noticias falsas, desinformación y tergiversando la verdad sobre Cuba heroica. 

sábado, 29 de mayo de 2021

Telefonía celular y redes sociales: ¿vicio, problema, aporte?

 La invención de la rueda, la agricultura, el manejo de los metales, la navegación a vela, la máquina de vapor, la electricidad, son momentos que marcan la historia humana. Otro tanto sucede con la aparición del internet y la cultura virtual que va abriendo.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


Hace algunos años, digamos una década y media atrás, se perfilaban ya los teléfonos celulares como un elemento que había llegado para cambiar la cotidianeidad de gran parte de la humanidad. Hoy, 2021, con el agregado de una pandemia que obligó a confinamientos y cuarentenas a nivel planetario, la cultura del uso de esos aparatos se disparó en forma absolutamente exponencial.

sábado, 4 de julio de 2020

La ventana angosta

Hasta hace meses los gurús que animan a las masas, con relatos de lo que ocurrirá en el futuro, nos contaban que la interconexión mediatizada de los seres humanos era inevitable. El futuro entre las personas estaría mediado por artefactos, conectados a redes cada vez más rápidas, además de una relación con la vida cotidiana, a través del “internet de las cosas”. Una visión concebida, en suma: inminente y hegemónica.


Jesús A. Rondón / Especial para Con Nuestra América

Desde Venezuela


Los hechos parecen no contradecirlos, en apariencia; pues hoy millones de personas hacemos uso de artefactos que nos comunican a través de redes de internet. Millones de seres humanos miramos la realidad desde una ventana digital. Nos desplazamos de una pantalla a otra y al final del día, nuestra exposición pasa sin escrutinio alguno.  Una ventana que se puede medir en pulgadas y se puede valorar por la velocidad y la calidad de la experiencia de las aplicaciones. Es habitual que en los encuentros personales, cada uno se encuentre individualizado con su dispositivo, sustraído o intermitente de una experiencia común. ¿Cuán inusual es encontrar a alguien que sea capaz de mantenerse en una conversación, sin contacto con un artilugio de comunicación?

sábado, 10 de agosto de 2019

Redes caníbales

El Leviatán cibernético previsto por el fraile dominico francés Dominique Duberle hoy tiene un nombre: Google, Facebook, WhatsApp, etc. Esas corporaciones devoran todos nuestros datos para que los algoritmos los transmitan a las herramientas incapaces de vernos como ciudadanos. Para ellas, somos meros consumidores. Es la era del Big Data.

Frei Betto / Rebelion

Caníbal es todo aquel que devora a individuos de su misma especie. Para hacerlo, necesita dominar a la presa, tornarla indefensa, entonces tratar de devorarla. Ese es el rostro alarmante de las redes digitales, tan útiles para facilitar nuestra intercomunicación. Al igual que los vehículos –aviones, autos, motos– que resultan útiles para movilizarnos más rápidamente y, sin embargo, son utilizados para llevar a cabo actos terroristas como el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, las redes digitales tienen su lado sombrío.

sábado, 17 de febrero de 2018

Redes sociales e ideología

La cultura digital que ha llegado con una fuerza fabulosa, abre un reto: obviamente, en tanto tecnología, no es “buena” ni “mala”. Plantearlo así es sumamente reduccionista, equivocado en definitiva. Pero no se puede dejar de considerar cómo funciona, quién la maneja, qué papel juega para los grandes poderes globales como negocio y como mecanismo de control social.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

En algún Congreso sobre Medios Alternativos se decía que: “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva transformadora, quizá revolucionaria incluso, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.

sábado, 1 de octubre de 2016

El estado de vigilancia en los países libres

Las actuales políticas están pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendiéndolos contra un enemigo muy temido: su propia población, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Noam Chomsky / ALAI

En los últimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus políticas, además de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el señor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

sábado, 21 de febrero de 2015

Academia y “copia y pega”: un cáncer creciente. ¿Hacia una cultura del facilismo?

El capitalismo mafioso y corrupto actual, basado en las finanzas, la especulación, la guerra y la narcoactividad como sus pilares fundamentales (¿delito?) ¿se corresponde también con una cultura mafiosa y corrupta como puede ser la del “copia y pega”?

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

“Si tengo un libro que piense por mí, un pastor que reemplace mi conciencia moral, un médico que se encarga de mi dieta y salud, y así, sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo.” Immanuel Kant

Palabras preliminares

También podríamos titular este texto como “Se venden tesis para graduarse”, o “¡Viva la corrupción! Hacia una cultura del plagio”. Lo que queremos provocar aquí es una reflexión en torno al modelo de sociedad que estamos construyendo con las tecnologías “hedonistas” que, día a día, pareciera van entronizándose sin retorno. Copiar íntegramente un texto y colocarlo dentro de otro cuando estamos estudiando, puede ser una maravilla técnica que nos ahorra engorrosos esfuerzos. Pero, ¿qué pasa cuando eso se convierte en el delito de plagio?

Para un porcentaje creciente de personas en el mundo es ya un lugar común en su cotidianeidad el “copia y pega” (o “copy and paste”, como suele decírsele con frecuencia, evidenciando así la presencia anglosajona que rige buena parte de nuestra vida actual en cualquier punto del planeta).

sábado, 1 de noviembre de 2014

La lectura: ¿una práctica en extinción?

Cómo será el ser humano del mañana, no lo sabemos. De lo que no caben dudas es que se está construyendo un nuevo sujeto que -pareciera- puede echar por la borda una actitud crítica y pensante producto de años (siglos, ¿milenios?) de maduración.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de… perdidos/desconectados”. Albert Einstein.

Reivindicar la lectura y abrir una crítica contra las tecnologías audiovisuales, abrumadoramente dominantes hoy día y no propiciadoras de la lectura precisamente, podría parecer retrógrado. Sin dudas, hacer una crítica contra cualquier tecnología que nace, corre ese riesgo. Pero en este caso, aun sabiendo que podemos ser tildados de “vejestorio anti-modernización”, preferimos la posibilidad de la denigrante etiqueta. Lo que se quiere hacer notar es un peligro en ciernes que, hoy por hoy con esta ideología de la fascinación por la novedad (impuesta por un capitalismo vorazmente consumista), pareciera que se va dejando de lado con demasiada liviandad.

sábado, 25 de enero de 2014

Tecnologías y poder

Si la tecnología no sirve para un genuino desarrollo humano integral, ¿para qué está entonces? ¿Por qué termina siendo más importante tener cosas –y cambiarlas cada vez más rápidamente– que su aprovechamiento? No podemos estar fatalmente condenados a valorar la vida en función de las cosas que, en todo caso, nos deben servir para ayudarnos a vivir.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
Si somos incapaces de preservar la especie humana,
 ¿qué objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?
Wangari Muta Maathai

I

Desde la primera piedra que el primer homo habilis afiló hace dos millones y medio de años, la tecnología humana no ha parado de superarse. Y sin duda, no se detendrá jamás, porque justamente en ello consiste la esencia de nuestra especie: la búsqueda perpetua de lo nuevo. La tecnología, en definitiva, no es sino eso: la forma de desarrollar instrumentos que nos permitan aumentar nuestra capacidad natural, nuestro poder, de defendernos de lo hostil y desconocido. Es decir: la tecnología es la posibilidad de llevar a cabo esa búsqueda, de dejar atrás la indefensión natural descubriendo cosas nuevas. En eso, sin dudas, no hay límites: la búsqueda del poder como resguardo contra la finitud de origen es el sentido mismo de la vida. Desde la primera piedra afilada hasta el misil nuclear hay una línea común que nos conduce ininterrumpidamente como especie, llamémosla afán de poderío, intento por saltar los límites o fascinación por el saber y lo novedoso.

sábado, 11 de enero de 2014

Luces y sombras de la sociedad de la información

Aunque las TICs no constituyen por sí mismas una panacea universal, ni una herramienta milagrosa para el progreso humano, en un mundo globalizado cada vez más regido por las pautas de la información y la comunicación, pueden ser importantes instrumentos que contribuyan al mismo. No apropiárselas y aprovecharlas debidamente coloca a cada individuo y al colectivo social en una situación de desventaja comparativa en relación a quien sí lo hace.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Hoy por hoy las tecnologías de la información y la comunicación (TICs)* parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrás. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio. Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de jóvenes –fenómeno que se da en mayor o menor medida en todo el mundo, con variaciones según los distintos países pero todos, en general, con notas bastante comunes– ya no concibe la vida sin estas tecnologías. Sin dudas, están cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir! La pregunta inmediata es: ¿en qué medida contribuyen al genuino mejoramiento de las cosas? ¿Traen desarrollo?

sábado, 3 de agosto de 2013

Información es revolución

El espionaje exacerba la guerra de clases entre una minoría de monopolistas del conocimiento y el inmenso proletariado seudoinformado, la guerra entre imperios superinformados y países subinformados. La concentración de información replica exactamente la de capital.

Luis Britto García / ALAI

1

En su antiutopía Nosotros, Evgeny Zamiatin imagina un mundo de rascacielos con paredes, techos y pisos de cristal, donde ningún acto pasa desapercibido para los demás. En 1984, de George Orwell, ubicuas pantallas de televisión inapagables nos espían. El utilitarista liberal Jeremy Bentham hizo construir el Panoptikon, cárcel aterradora en la cual todas las celdas pueden ser vigiladas por un solo guardia desde un punto de vista privilegiado. Somos reclusos de esas pesadillas: ninguno de nuestros actos puede ser ya ocultado ante observadores que nos escrutan detrás de espejos impenetrables. Saber es poder. Los espías conocen todo de nuestras llamadas telefónicas, correos, ingresos, gastos, hábitos de consumo, ideas, enfermedades, relaciones, ubicación. Micrófonos ultrasensibles podrían captar el monólogo interior que vocalizamos incluso cuando no hablamos, vale decir, nuestro pensamiento. Analizadores del ritmo cardíaco, del lenguaje corporal y de la expresión podrían acceder incluso a aquello de lo que no somos conscientes. Este flujo de información es unilateral. Espiar es poder. La guerra contra el terrorismo nos ha llevado al terror total.

sábado, 20 de julio de 2013

Sobre el caso Snowden: Todos somos sospechosos

Las explosivas declaraciones que hiciera recientemente Snowden permiten ver que los programas diseñados hace una década atrás en la administración Bush, hoy día son una realidad, no importando qué partido gobierne en la Casa Blanca.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Para el ojo imperial, todos somos sospechosos (ilustración de Magu para La Jornada)
Algunos años atrás, luego de los atentados contra las torres del Centro Mundial de Comercio en Nueva York en el año 2001, el gobierno estadounidense lanzó el Acta Patriótica como inicio de lo que en ese momento la administración Bush llamó "guerra total contra el terrorismo". Así se pusieron en marcha: 1) las llamadas guerras preventivas, y 2) el control –por cierto anticonstitucional– de su propia población.

En nombre de la "defensa de la patria" se pisoteó la soberanía de todos los países del mundo, pasando por encima de la Organización de Naciones Unidas, comenzándose una serie de invasiones a países supuestamente "focos de terroristas" (en realidad: grandes reservas de petróleo, de gas, de agua dulce o de campos de amapola, con la que se elabora la heroína –de la que la DEA es el principal cartel traficante–). Y en lo interno, siempre con esa arrogante política de corte fascista, se conculcaron derechos históricos de la población estadounidense, haciendo de cada ciudadano un posible objeto de espionaje sujeto eternamente a control.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Jugando al imperialismo

El Departamento de Estado de EE.UU. adjudicará 4.200.000 dólares a organizaciones que fomenten la “democracia” en Cuba. De ese monto, 700 mil dólares se destinarán a videojuegos que promuevan “el compromiso cívico”. ¿De qué se trata esta nueva (y no tanto) política de propaganda psicológica?

Santiago Mayor / Marcha

"Trópico": uno de los videojuegos de la guerra psicológica contra Cuba.
Es conocido y reconocido por el propio gobierno de los Estados Unidos que desde sus distintas instituciones y también mediante organizaciones no gubernamentales (ONGs) se financia a la oposición cubana. Organizaciones de Derechos Humanos, ONGs que fomentan la “democracia” y la “participación ciudadana”, medios de comunicación “libres” o directamente mercenarios que atacan a la población civil cubana son algunas de las herramientas utilizadas.

En este sentido, se dio a conocer hace pocos días que el Departamento de Estado dirigido por Hillary Clinton prepara una partida de 4.200.000 dólares para fomentar estos objetivos. Sobre ese monto, 700 mil dólares irán a parar a los bolsillos de creativos de videojuegos que logren diseñar un entretenimiento virtual para la juventud cubana que fomente “el compromiso cívico”. Pero la propaganda ideológica impulsada desde los juegos para niños (en este caso juegos de video) tampoco es novedosa. Desde que se desarrollaron los soportes para este tipo de actividades lúdicas se ha buscado utilizarlos con fines que van más allá de la recreación y el esparcimiento. En Marcha hacemos un breve repaso de algunos ejemplos que dan muestra de cuál es el “compromiso cívico” que se busca fomentar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Internet y sus mitos

En esta nueva “aldea global”, las tecnologías de punta ligadas a las comunicaciones marcan el ritmo: sociedad digital, sociedad basada en la inteligencia artificial y en la virtualidad, donde quien no puede seguir ese ritmo –y de hecho, es la gran mayoría planetaria– queda en una situación de desventaja comparativa cada vez mayor con quien sí lo impone.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

mmcolussi@gmail.com

Un cuchillo puede servir para cortar la comida…., o para apuñalar a alguien. Del mismo modo, la energía nuclear puede servir para alumbrar toda una ciudad, o para hacerla volar por el aire. Conclusión: la tecnología en sí misma, permítasenos apelar a este maniqueísmo un tanto reduccionista, no es ni “buena” ni “mala”. El aprovechamiento de los avances técnicos está en función del proyecto humano en que se despliegan. Los instrumentos que el ser humano va creando, desde la primera piedra afilada del Homo Habilis hasta la más sofisticada estación espacial actual, son herramientas que ayudan a la vida. Las herramientas no tienen un valor por sí mismas: son la perspectiva ética, el modelo de ser humano y de sociedad a la que sirven, quienes les da su valor.

Es importante empezar diciendo esto para aclarar un mito que se ha venido dibujando en el mundo moderno, el mundo de la industria basado en la siempre creciente revolución científico-técnica: el mito de la tecnología y del progreso sin par.

Las herramientas, los útiles que nos ayudan y hacen más cómoda la vida cotidiana –el tenedor, la presa hidroeléctrica, el calzador para ponernos un zapato o el microscopio electrónico– son pasos que nos van distanciando cada vez más de nuestra raíz animal. Pero con la aceleración fabulosa de estos últimos dos siglos que se da con la industria surgida en Europa y hoy ya globalizada ampliamente, el poder técnico pareciera independizarse obteniendo un valor intrínseco: la tecnología pasa a ser un nuevo dios ante el que nos prosternamos. En muchas ocasiones terminamos por adorar la herramienta en sí misma, independientemente de su real utilidad o de las consecuencias nocivas que pueda acarrear.

sábado, 1 de octubre de 2011

Nuestro trato con la realidad virtual

La virtualidad es justamente un tema cultural, intelectual, psicológico muy importante en nuestra relación con las TICs. Estamos inmersos en el mundo virtual, pero el mundo real sigue estando ahí. ¿Cómo compatibilizarlos? ¿Cómo evitar las confusiones en la mente de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores?

Manuel Barrera / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

En una entrevista periodística el arquitecto chileno Enrique Browne afirmó: “Para Le Corbusier, el ícono cultural de su época fue la máquina…”

El entrevistador le preguntó enseguida:

-"¿Cuál sería el ícono ahora?"

Browne respondió:

“La virtualidad. Cómo hacer calzar el mundo virtual con el mundo real, porque este sigue existiendo”[1].

Ese es justamente un tema cultural, intelectual, psicológico muy importante en nuestra relación con las TICs. Estamos inmersos en el mundo virtual, pero el mundo real sigue estando ahí. ¿Cómo compatibilizarlos? ¿Cómo evitar las confusiones en la mente de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores?

En 1994 Paul Milgram y Fumio Kishino definieron el concepto de realidad mixta como cualquier espacio entre los extremos del continuo de la virtualidad. Este continuo se extiende desde el mundo completamente real hasta el entorno completamente virtual, encontrándose entre medio de éstos la realidad aumentada y la realidad virtual.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Globalización y nuevas tecnologías

Cuando la crisis económica arrecia en todo el orbe, se hace necesario la indagación acerca de lo que está ocurriendo en cada sociedad con su incorporación a la economía globalizada y a las innovaciones tecnológicas conocidas como TICs. La actitud en América Latina en general, y en Chile en particular, ha sido hasta ahora la del entusiasmo acrítico.

Manuel Barrera Romero / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

En el concepto de globalización conviene distinguir con fines analíticos dos significaciones. Por un lado, la globalización económica, es decir, la formación de un mercado global que es, sin duda, una arista esencial del fenómeno total. Ella ha tenido como instrumento fundamental en su despliegue a las empresas multinacionales (ET). Éstas y no los gobiernos ni la sociedad civil han estado a la vanguardia del proceso, para bien y para mal. Debido a ello es que los problemas se han globalizado con mayor facilidad que las soluciones, como lo ha mostrado la crisis financiera y económica que estalló en el 2008. La crisis evidenció, y lo sigue haciendo, una carencia de normativas internacionales para encarar los profundos quiebres que aún hoy persisten tanto en el sistema financiero como en el empleo y en la economía en general. Es que aún hoy la globalización económica carece de gobernabilidad.

Por otro lado, la globalización en su sentido amplio, cultural y social. Ella está fuertemente ligada a la expansión de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Comportamientos políticos, actitudes sociales y problemáticas psicológicas, forman parte de la mundialización tomada en este sentido.

Ambos procesos –el económico y el cultural- se retroalimentan. Como es obvio, los dos están entroncados con fenómenos políticos, sociales y tecnológicos. Desde ahí impactan al hombre común. Su cotidianeidad no permanece invariada. Sus esperanzas, aspiraciones, intereses, zozobras y conflictos no son los mismos[1].

sábado, 17 de septiembre de 2011

Las nuevas tecnologías y su impacto en la sociabilidad

Varios gobiernos en América Latina entusiasmados por la tecnología están apostando a ella gran parte de las opciones para elevar la calidad de la educación sin tener claridad acerca de sus límites y de las necesarias restricciones cuando se trata de la formación humana.

Manuel Barrera Romero / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

De todas las novedades que ha traído la globalización sin duda la que tiene un mayor impacto en la vida de todos es el despliegue rápido, masivo y avasallador de las tecnologías de la comunicación y la información (TICs). El conjunto de ellas ha dado origen a la expresión Sociedad de la Información, porque se ha generado un cambio en las conductas familiares, en la relación interpersonal, en la entretención, en la frecuencia y modalidades de la comunicación, y en la participación ciudadana. La vida política se ha transformado. Ha nacido el “e-goverment”, facilitando la gestión pública y el contacto de los servicios públicos (también los privados) con el usuario. El “e-mail” se ha convertido en una herramienta de comunicación instantánea cuasi universal. De todos los nuevos “gadgets” tecnológicos que han traído las nuevas tecnologías sobresale la universal acogida que ha tenido el teléfono móvil o celular.

El teléfono móvil ha sido recepcionado por todas las clases sociales con gran entusiasmo, al punto de existir, en varios países, tantos de estos aparatos habilitados como personas. Para las familias de menores ingresos ha sido una gran solución para sus necesidades de comunicación. Lo mismo se puede decir de los jóvenes, quienes son los más entusiastas en utilizarlos y no sólo como medio de comunicación sino también de entretención.

Las TICs tienen una característica que ha sido fundamental para su rápida expansión y aceptación por parte de las más diversas sociedades y culturas. Se trata de su capacidad para penetrar en el lado imaginario de la estructura psicológica que poseen todos los seres humanos. Es necesario advertir que esta dimensión de la vida individual y social ha acompañado desde siempre a las sociedades humanas.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Hackers: ¿la nueva guerrilla?

Los hackers, quizá, no son sino una expresión del desconcierto en que vivimos, de la cerrazón de caminos para plantear transformaciones, de la angustia de enormes cantidades de jóvenes que no hallan salida ni ven claridad en su futuro.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

“Hoy la ficción ha pasado a ser subversiva, los terroristas del futuro podrían ser los ficcionistas.” Edgar Borges

Hace ya más de un siglo, en 1902, Vladimir Lenin se preguntaba cómo enfocar la lucha revolucionaria; así, parafraseando el título de la novela del ruso Nikolai Chernishevski, de 1862, igualmente se interrogaba ¿qué hacer? La pregunta quedó como título de la que sería una de las más connotadas obras del conductor de la revolución bolchevique. Hoy, 110 años después, la misma pregunta sigue vigente: ¿qué hacer?

Es decir: qué hacer para cambiar el actual estado de cosas. Si vemos el mundo desde el 20% de los que comen todos los días, tienen seguridad social y una cierta perspectiva de futuro, las cosas no van tan mal. Si lo miramos desde el otro lado, no el de los “ganadores”, la situación es patética. Un mundo en el que se produce aproximadamente un 40% de comida más de la necesaria para alimentar a toda la humanidad sigue teniendo al hambre como principal causa de muerte; mundo en el que el negocio más redituable es la fabricación y venta de armamentos y donde un perrito hogareño de cualquier casa de ese 20% de la humanidad que arriba mencionábamos come más carne roja al año que un habitante de los países del Sur. Mundo en el que es más importante seguir acumulando dinero, aunque el planeta se torne invivible por la contaminación ambiental que esa misma acumulación conlleva. Mundo, entonces, que sin ningún lugar a dudas debe ser cambiado, transformado, porque así, no va más.

Entonces, una vez más surge la pregunta: ¿qué se hace para cambiarlo? ¿Por dónde comenzar? Las propuestas que empezaron a tomar forma desde mediados del siglo XIX con las primeras reacciones al sistema capitalista dieron como resultado ya en el siglo XX algunas interesantes experiencias socialistas. Si las miramos históricamente, fueron experiencias balbuceantes, primeros pasos. No podemos decir que fracasaron; fueron primeros pasos, no más que eso. Nadie dijo que la historia del socialismo quedó sepultada. Quizá habría que considerarlas como la Liga Hanseática, allá por los siglos XII y XIII en el norte de Europa, en relación al capitalismo: primeras semillas que germinarían siglos después. Los procesos históricos son insufriblemente lentos. Alguna vez, en plena revolución china, se le preguntó al líder Lin Piao sobre el significado de la Revolución Francesa, y el dirigente revolucionario contestó que… aún era muy prematuro para opinar. Más allá de la posible humorada, hay ahí una verdad: los procesos sociales van lento, exasperantemente lentos. De la Liga Hanseática al capitalismo globalizado del presente pasaron varias centurias; hoy, terminada la Guerra Fría, se puede decir que el capitalismo ha ganado en todo el mundo, dando la sensación de no tener rival. Para eso fue necesaria una acumulación de fuerzas fabulosas. Las primeras experiencias socialistas –la rusa, la china, la cubana– son apenas pequeños movimientos en la historia. No ha pasado aún un siglo de la Revolución Bolchevique, pero la semilla plantada no ha muerto. Y si hoy nos podemos seguir planteando ¿qué hacer? ante el capitalismo, ello signfica que la historia continúa aún.