Un centro comercial situado al oeste de
San José de Costa Rica pone en evidencia las tendencias socioeconómicas y culturales del modelo
neoliberal en este país centroamericano: un exclusivo paraíso del consumo
rodeado de pobreza, desigualdad y barrios marginales.
Rafael
Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
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| Un complejo comercial de lujo que contrasta con la desigualdad que predomina en Costa Rica. |
El domingo 6 de enero pasado quise ir a
ver con mi familia una película española que, a la postre, resultó excelente, La voz dormida, basada en una novela de
Dulce Chacón y dirigida por Benito Zambrano, que tiene en su haber varios
Premios Goya del año 2011. Viendo la cartelera, resultó que el
sitio más cercano para ir a verla era un cine al que no había ido nunca,
ubicado en un lugar que, en San José, capital de Costa Rica, se llama Avenida
Escazú, así que hacia allá nos dirigimos.
Escazú fue un antiguo y pequeño poblado
cercano a San José, ubicado en el Oeste del Valle Central (sitio en el que se extiende lo que ahora se conoce como el Gran Área Metropolitana
–GAM-), pero ahora es asentamiento del crecimiento impetuoso del polo de
viviendas y comercios favorecidos con el modelo de desarrollo neoliberal: se ha
llenado de edificios (lo que es toda una novedad en Costa Rica, acostumbrada a
las casitas bajas, muchas con su propio jardín) en donde viven quienes pueden
pagar más de 150 mil o 200 mil dólares por un pequeño apartamento, centros
comerciales lujosos, restaurantes con comidas exóticas y una fauna humana
acorde con todo esto.














