No mentir, dicen los
preceptos bíblicos; pero en nuestra cultura política hay grandes mentiras
aceptadas por todos como verdades. Una de esas, quizá la más escandalosa, es la
mentira panamericana o inter-americana, inventada por los Estados Unidos para
hacernos creer que nuestro continente es una gran isla de paz y amigable
convivencia.
Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo
Esa mentira fue
inventada en el siglo XIX, precisamente para oponerse al proyecto alfarista de
reunir un gran Congreso Continental que normara la Doctrina Monroe y refrenara
el expansionismo estadounidense. Surgieron, así, las Conferencias
Panamericanas, convocadas por los EE.UU. para tratar de convertir a la América
Latina en una zona de influencia suya y un coto cerrado para su comercio.
La primera se reunió en
Washington en 1889 y de ella surgió la Oficina Internacional de Repúblicas
Americanas, convertida en 1910 en la Unión Panamericana y en 1948 en la
tristemente célebre OEA, a la que Fidel Castro llamara “Ministerio de Colonias
Yanquis”.














