Así las cosas, se siente uno tentado a pensar que lo realmente decisivo en Los Ángeles fueron la Cumbre de nuestra América que tuvo lugar en su seno y fuera, en las calles, la de los pueblos de Latinoamérica, que la respaldó y avaló.
Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
“No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados”
José Martí, 1891[1]
La historia dirá algún día que a comienzos de junio del 2022 hubo tres reuniones de las que entonces llamaban “Cumbres” en la ciudad de Los Ángeles, allá en California. Una fue la cumbre (así, en minúscula) organizada por el gobierno anfitrión, que puso a la puerta el bien conocido cartel de “nos reservamos el derecho de admisión”, ante el cual varios presidentes latinoamericanos se reservaron el derecho a no asistir y otros ejercieron el de disentir.


















