Rachel Carson supo enfrentarse a un estado de cultura que encaraba las primeras grandes manifestaciones de la crisis de la fe en el poder omnímodo de la tecnología para garantizar tanto el crecimiento económico sostenido, como la solución de los problemas ambientales generados por ese crecimiento.
Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
La aspiración a la sostenibilidad del desarrollo humano hace parte de una tendencia de ruptura en la geocultura del sistema mundial que ha venido tomando forma desde mediados del siglo pasado. En el marco de ese proceso se ha ido forjando una cultura ambiental que cuenta entre sus grandes eventos la publicación en 1962 del libro La Primavera Silenciosa, de la bióloga norteamericana Rachel Carson (1907-1964). En esa obra, Rachel Carson divulgó la información científica y la perspectiva moral necesarias para sustentar ante el gran público la denuncia de los riesgos ambientales del uso -para entonces ya masivo- de insecticidas como el DDT para el control de plagas en la agricultura industrial.









