Más allá del resultado
electoral, lo previsible es que el país continuará por derroteros donde los
intereses empresariales, militares, político rentistas, conservadores y
mafiosos seguirán imponiéndose por sobre el interés público y común.
Mario Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de
Guatemala
Como se planteó después
de la primera vuelta electoral del 16 de junio, el resultado principal de la
contienda fue la consolidación de un bloque conservador y pro impunidad, dentro
del cual se ubican los dos partidos que pasaron al balotaje.[1]
El
primero, el partido Vamos, de orientación conservadora y vinculada con los
principales poderes que han mantenido capturado y cooptado el Estado. El
segundo, la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), articulador de un conjunto
de grupos con pretensiones de ampliar su cooptación del aparato estatal.












