domingo, 24 de mayo de 2009

Colombia: ¿Qué esconde la reforma política?

El trámite de la Reforma Política es un claro ejemplo de cómo el Congreso aparenta regular lo necesario, para en el fondo no hacerlo y en su lugar modificar la Constitución en beneficio de las mayorías coyunturales y en detrimento de la democracia.
Nicolás Montoya Céspedes / Caja de Herramientas
Que el país necesita una reforma política es una realidad; que la que se tramita en el Congreso de la República no es la que el país necesita, es otra. Luego de dos años de debate, el Congreso se prepara para aprobar una reforma política que ha decidido ser inocua para lo que se propuso. En los temas de mayor importancia, las sanciones por responsabilidad política y el fortalecimiento de partidos y movimientos, el proyecto difiere o establece criterios difíciles de cumplir para su aplicación. Por ello, la reforma que se presentó con el deseo de depurar la política se convirtió en la excusa perfecta para que la mayoría afín al Gobierno ajuste las normas a sus necesidades electorales.
Escondidas en los diecisiete artículos del proyecto se encuentran medidas que tendrán grandes efectos, pero que pasarán desapercibidas ante la importancia mediática de la supuesta aprobación de sanciones de responsabilidad política y fortalecimiento de partidos y movimientos políticos. Al concentrarse en estos artículos, algunos aspectos van siendo aprobados sin debate y en medio de la oscuridad del trámite legislativo.
En primer lugar, la coalición de Gobierno ha visto erróneamente como necesaria la aprobación de una consulta interpartidista que les permita llegar a los comicios presidenciales en relativa unidad. Esta premisa es errónea por lo menos por dos razones: Primero, legalmente no se requiere una modificación al texto constitucional que permita la consulta de este tipo. Segundo, y más importante, políticamente desde el Gobierno se está haciendo todo lo posible para que no se requiera dicha consulta, ya que se busca a toda costa la aprobación de la segunda reelección vía referendo.
En segundo lugar, la reforma manifiesta promover el fortalecimiento de los partidos y movimientos políticos, pero a la vez les permite a los miembros de las corporaciones públicas cambiar de partido sin ningún tipo de consecuencias. Esta realineación política lo que permite es la agrupación de los pequeños partidos de la coalición de Gobierno en uno sólo. Lo que los ubica en una mejor posición frente al incremento del umbral, aunque no les garantiza su subsistencia.
En tercer lugar, al regular la financiación de la política, en un parágrafo transitorio se establece que el Congreso de la República la regulará en un término máximo de 6 meses después de la promulgación del Acto Legislativo y que en caso de no producirse esta normatividad, será el Gobierno Nacional el encargado de regular transitoriamente la materia. Conociendo el proceso legislativo colombiano, es de esperar que el Congreso no expida dicha regulación en la legislatura que empieza el 20 de julio, razón por la cual lo más probable es que sea el mismo Gobierno quien expida dicha regulación. Algo que a todas luces es inconveniente, ya que el Gobierno Nacional ha demostrado un especial interés en las elecciones de 2010, ya sea mediante la reelección del presidente Álvaro Uribe o mediante lo que él ha denominado la reelección de la seguridad democrática.
En cuarto lugar, la reforma prevé que las organizaciones políticas que obtienen la personería jurídica por medio de las circunscripciones especiales de minorías étnicas sólo podrán avalar a personas que se encuentren afiliadas al partido o movimiento con por lo menos un año de antelación a la fecha de inscripción de la candidatura.
Esta previsión buscaría que estos partidos y movimientos políticos no se conviertan en recicladores de militantes de otros y, al mismo tiempo, garantizaría una identidad ideológica de los candidatos de dichas organizaciones. Esta intención, que podría defenderse desde la perspectiva del fortalecimiento de las organizaciones políticas en la medida que la militancia previa sea considerada como una señal de futura disciplina, genera la siguiente duda: ¿Por qué sólo se aplica a los partidos y movimientos políticos de origen étnico? ¿No se debería aplicar a todos los partidos y movimientos políticos? De lo contrario esta disposición es tan sólo una forma en la que las organizaciones ‘grandes’ crean obstáculos para las ‘pequeños’.
Finalmente, de ser aprobada la reforma, en menos de un año se deberá expedir una ley que contemple un “Régimen Especial en lo económico, lo político, lo social y lo administrativo, para territorios que comprenden las ecorregiones de la Sierra Nevada de Santa Marta, la Cienaga de Zapatosa, la Serranía del Perija, los Llanos Orientales, Amazonía, Región del Catatumbo, Orinoquía, Choco Biogeográfico, los Montes de María, la Mojana, y los pueblos palafitos del Magdalena y el Pacífico”. Esta orden constitucional, que se encuentra escondida al final de la reforma en un artículo transitorio y no concuerda con los supuestos objetivos del proyecto, tendrá grandes implicaciones para el funcionamiento de dichas regiones. A través de ella, con el noble fundamento de atacar los atrasos en el desarrollo de dichas zonas, el país se encamina de regreso a los territorios nacionales. Esta Ley no establecerá responsabilidad política, no fortalecerá a los partidos y movimientos políticos, pero sí podrá modificar profundamente el régimen municipal.
En síntesis: Primero, no habrá sanciones por responsabilidad política para las organizaciones que fueron negligentes al permitir que sus candidatos se aliaran con grupos armados ilegales. Segundo, la coalición se convenció de aprobar la consulta interpartidista, siendo ésta innecesaria jurídica y políticamente. Tercero, permitir el transfuguismo, sin consecuencias garantiza la creación de un partido uribista fuerte ante el incremento del umbral. Cuarto, los más interesados tendrán la posibilidad de reforma el régimen de financiación de la política en medio del proceso electoral. Quinto, las mayorías impondrán restricciones a las organizaciones minoritarias partiendo de la falsa premisa que son éstas las que realizan la feria de avales. Sexto, en medio de una reforma que prometió sancionar los vínculos con grupos armados se ordenará modificar el régimen municipal en la mayoría del país.
Por todo lo anterior, el trámite de la Reforma Política es un claro ejemplo de cómo el Congreso aparenta regular lo necesario, para en el fondo no hacerlo y en su lugar modificar la Constitución en beneficio de las mayorías y en detrimento de la democracia.
- M. Nicolás Montoya Céspedes es Abogado e Investigador
Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 158, Corporación Viva la Ciudadanía, Bogotá, mayo 15 de 2009.

Bolivia: Juicio contra el genocidio

A pesar de las argucias jurídicas con las que se inició el juicio de responsabilidades contra el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y que, con seguridad, caracterizarán en el futuro este proceso, lo cierto es que se dio el primer paso, el primer paso decisivo para que se escuche el clamor popular que tienen todos los bolivianos y bolivianas: justicia…
Alex Contreras Baspineiro / ALAI
La “Guerra del Gas” de octubre de 2003 es sinónimo de la muerte de 69 bolivianos y bolivianas, más de 400 heridos, cientos de huérfanos y viudas, la huida del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada hacia Estados Unidos y también de incertidumbre e impunidad; hoy, 18 de mayo de 2009, una nueva página de dignidad se escribe en la historia boliviana: se inició el juicio de responsabilidades contra el genocidio.
Después de cinco años y siete meses, la Corte Suprema de Justicia de Sucre, abrió el histórico proceso para juzgar a un ex Presidente de la República elegido en democracia, a su gabinete de ministros y también a cinco ex miembros del Alto Mando Militar.
Se estima que a lo largo del proceso comparezcan alrededor de 2.500 testigos y se presenten unas 4.900 pruebas.
Ante la ausencia de los principales acusados de este caso, la Corte Suprema de Justicia les declaró en rebeldía y ordenó la aprehensión del ex presidente Sánchez de Lozada y sus ex ministros.
Nueve ex autoridades huyeron de Bolivia porque, según dicen, en el país no existe seguridad jurídica y el juicio tendría carácter político: Gonzalo Sánchez de Lozada se refugió en Estados Unidos desde la insurrección popular que se oponía a la exportación del gas natural hacia ese país por puertos chilenos.
Sus ex colaboradores Carlos Sánchez Berzaín, Jorge Berindoague y Guido Áñez radican en Estados Unidos; Mirtha Quevedo y Javier Torres Goitia son refugiados del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Perú y Jorge Torres Obleas es un asilado político en ese mismo país; Hugo Carvajal se encuentra en España y Yerko Kukoc tiene paradero desconocido.
“Lo importante de esta audiencia es que a partir de ahora la señora Quevedo, Torres Obleas, Torres Goitia, Yerko Kukoc y otros fueron declarados rebeldes por la justicia boliviana, eso implica que pesa sobre ellos un mandamiento de aprehensión”, explicó el fiscal Milton Mendoza.
Agregó que como primera medida se informará a la Interpol (Policía Internacional) sobre el mandamiento de aprehensión que pesa sobre las ex autoridades y que solicitarán a los gobiernos de Estados Unidos y Perú la extradición de los acusados por delitos de lesa humanidad que habrían cometido en los hechos de octubre de 2003.
En Sucre, se encuentran los ex ministros Érick Reyes Villa Bacigalupi de Desarrollo Sostenible, Adalberto Kuajara Arandia de Trabajo y Dante Pino Archondo de Servicios Financieros.
También se presentaron los cinco ex jefes militares que fungían como tales hasta el 17 de octubre de 2003: Juan Véliz Herrera ex comandante de Ejército; Roberto Claros Flores, ex comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas; José Quiroga Mendoza, ex comandante de la Fuerza Aérea; Luis Alberto Aranda Granados, ex almirante de la Fuerza Naval y Gonzalo Rocabado Mercado, ex comandante accidental de las Fuerzas Armadas.
El Ministerio Público ha imputado a las 17 ex autoridades, no sólo por haber firmado el Decreto Supremo 27209 que promovió la intervención de las Fuerzas Armadas en los conflictos de octubre de 2003, sino por otros delitos que serán conocidos en el proceso.
Pena máxima
Los familiares de las víctimas de octubre, presentes en este proceso, exigen la pena máxima de 30 años de privación de libertad por el supuesto delito de genocidio y otros.
El abogado Freddy Ávalos, apoderado de la “Asociación de Familiares y Víctimas de la Guerra del Gas”, señaló que lo único que están buscando es justicia.
“Queremos justicia, que la sangre y las vidas que derramaron nuestros familiares, sobretodo en El Alto de La Paz, no quede en la impunidad y los responsables como Goni y sus ministros sean sentenciados con la pena máxima”, aseveró el abogado. “Goni” es el sobrenombre gringo del ex Jefe de Estado.
Varios familiares de las víctimas de la “Guerra del Gas” y dirigentes de movimientos sociales se encuentran realizando una especie de vigilia en la Capital de la República.
Desde Miami, el ex ministro Carlos Sánchez Berzaín declaró al periódico El Deber de Santa Cruz: “Es un juicio político, nulo de pleno derecho, yo no estoy ni siquiera notificado... Me encantaría estar en Bolivia para hacer oposición y luchar para evitar que Evo consolide un gobierno autoritario, pero como él sabe esto, me persigue para anularme. Bolivia tiene en el gobierno de Evo Morales la administración más violenta, antinacional, corrupta e ineficiente de la historia”.
El dirigente obrero, Jaime Solares, aseveró que Goni y todos sus ministros deben ser sancionados por delitos de lesa humanidad. “Ha llegado la hora de que en el país se haga justicia, Goni debe ser procesado por delitos de lesa humanidad y encerrado en la cárcel de Chonchocoro pero también debe pagar sus culpas por vendepatria”, aseveró.
Según el dirigente obrero, es preocupante que cuando varias autoridades del gobierno gonista huyeron del país, el actual régimen recién se preocupe.
Chicanas jurídicas
El fiscal que lleva adelante el caso, Milton Mendoza, informó que con la declaratoria de rebeldía “se suspende cualquier plazo de prescripción”. Las personas en esa condición, podrán ser buscadas, aprehendidas y llevadas al tribunal sin ningún plazo de tiempo y su proceso podrá seguir adelante.
En las últimas horas, el gobierno nacional a través del canciller David Choquehuanca, envió amplia documentación a sus similares del Perú para que reconsideren la situación de refugiados de tres ex ministros del gobierno gonista.
“Antes de dar asilo y refugio, seguro Perú, no contaba con documentos, pero viendo los dos tomos de documentación que enviamos consideramos que van a considerar su decisión”, dijo.
Luego de la declaratoria en rebeldía contra las ex autoridades que no se presentaron al juicio de responsabilidades, el proceso fue suspendido temporalmente por una recusación a los miembros del Tribunal de Sentencia presentada por el ex ministro Kukok.
Este recurso jurídico fue calificado por el abogado Rogelio Mayta como “deplorable” porque intenta “sabotear el proceso”, aunque el jurista informó que solicitó al mismo tribunal que resuelva la petición “en pocas horas, máximo hasta mañana” para continuar con el juicio oral.
El juicio de responsabilidades iniciado hoy contra la administración de Sánchez de Lozada es el segundo en la historia republicana de Bolivia, en 1995 fue sentenciado a 30 años de prisión el ex presidente Luis García Meza que encabezó un sangriento Golpe de Estado para establecer una dictadura militar en 1980.
A pesar de las argucias jurídicas con las que se inició el juicio de responsabilidades y que, con seguridad, caracterizarán en el futuro este proceso, lo cierto es que se dio el primer paso, el primer paso decisivo para que se escuche el clamor popular que tienen todos los bolivianos y bolivianas: justicia…

- Alex Contreras Baspineiro es periodista y escritor boliviano, ex vocero de gobierno.alexadcb@hotmail.com

Chávez, el fantasma al que apuesta la derecha argentina

La postura del establishment local intenta mostrar a Techint como víctima de un “atropello estatizante” en Venezuela, buscando asimilarlo a la política oficial local. Una falacia en clave electoral.
Raúl Dellatorre / Página12
La nacionalización de empresas siderometalúrgicas en Venezuela, una decisión que tiene estrecha vinculación con la política de desarrollo sostenida y plebiscitada más de una decena de veces por el gobierno de Hugo Chávez, se metió insidiosamente en la campaña electoral argentina. Insidiosa pero no subrepticiamente, ya que no entró por la ventana sino por un gran portón, llevado de la mano nada menos que del principal grupo empresario con raíz local y de los voceros habituales del establishment, tanto desde el plano gremial empresario como político. El ejercicio intenta reeditar lo sucedido un año atrás, cuando las entidades que representan al sector terrateniente más concentrado (Sociedad Rural Argentina y CRA) pretendieron y lograron arrogarse la representación del “campo” como si fuera un todo, único y con intereses comunes y no contradictorios entre pequeños agricultores y cabañeros o pooles sojeros. Hoy, mientras un cada vez más nutrido núcleo de empresas industriales argentinas se beneficia y desarrolla a partir de los convenios de complementación con Venezuela, en un esquema de integración que tiene escasos o nulos precedentes para Argentina, Techint y el establishment político y empresario pretenden presentar una acción contra el ejercicio abusivo del poder monopólico como “un ataque a los capitales argentinos en el exterior” que debe ser defendido como una razón de Estado.
El viernes pasado, el gobierno venezolano anunció la decisión de iniciar el proceso de nacionalización de cinco empresas siderometalúrgicas. En tres de ellas (Matesi, Tavsa y Comsigua) tiene participaciones el grupo Techint, al igual que en Sidor, nacionalizada semanas atrás. El proceso de traspaso del control de Sidor en favor del Estado venezolano culminó con el pago de una indemnización de 1970 millones de dólares al grupo Techint, que con eso se dio por conforme. Pero, para llegar a ese acuerdo, primero buscó poner al gobierno de Chávez en la piel del brutal expropiador, al igual que busca hacer ahora por estas tres empresas.
Después de la nacionalización de Sidor, era un hecho casi inexorable que sucediera lo propio con los eslabones inmediatos de la cadena, las empresas procesadoras del acero que produce la primera, para transformarlo en insumos intermedios para uso de la industria metalúrgica venezolana. Alegar que “nos tomó por sorpresa” es abusarse de la ignorancia del interlocutor. Lo sabía Techint, lo sabían las empresas que ahora fueron nacionalizadas, así como todo observador que estuviera atento al proceso de transformación del modelo industrial en Venezuela: de un modelo monopólico, atrasado tecnológicamente y de exclusión se pretende ir a un modelo industrial socialista. Para ello, algunos eslabones y resortes pasarán a manos del Estado, sobre todo los ubicados en lugares estratégicos o monopólicos.
Que muchas de estas empresas aprovechaban su situación monopólica para cometer abusos, tampoco es un secreto. La expropiación de Sidor fue el corolario de una serie de denuncias porque compraba el mineral de hierro a una empresa estatal, a precio subsidiado, y luego ofrecía el acero a precios exorbitantes al mercado interno. Si no se lo aceptaban en esas condiciones, lo vendía al exterior a sus propias filiales (México, por ejemplo) pero a precios menores a los anteriores. El caso de Tavsa hoy es semejante. Recibe el acero para producir tubos para la industria petrolera exclusivamente de Sidor (hoy estatal) y le vende una altísima proporción de su producción a Pdvsa (estatal). Pese a esta condición supuestamente de “encierro”, la empresa logra fabulosas ganancias, además de tener la “llave” que puede bloquear el proceso de inversiones petroleras.
Por otra parte, mientras que los voceros de las empresas más concentradas demandan “protección al capital nacional” en Venezuela ante una política que supuestamente los ahuyenta, decenas de firmas industriales medianas argentinas están obteniendo contratos que les permiten multiplicar los resultados que lograban con su nivel normal de negocios. Los acuerdos de complementación entre las dos naciones han permitido, desde 2007 para acá, que se instalaran en Venezuela empresas nacionales fabricantes de tractores y maquinaria agrícola que, durante los ’90, pasaron por procesos de cierre y liquidación: Roque Vasalli y Pauny son sólo dos ejemplos de ello. La primera de Firmat, Santa Fe, la segunda de Las Varillas, Córdoba, se encuentran en pleno proceso de montaje e instalación de sus establecimientos en tierras bolivarianas. Otras empresas del sector frigorífico seguirán sus pasos, por convenios ratificados durante la última visita de Hugo Chávez a la Argentina, aportando todo el equipamiento para armar la cadena de valor en el interior de aquel país, desde el matadero a la fabricación de calzados.
Esta parte de la historia, la que compete a la industria liviana y mediana del interior del país, está fuera del planteo que realizan la UIA, la Asociación Empresaria Argentina, la Cámara de la Construcción, Techint y Elisa Carrió. El establishment en pleno identificó, ilusoriamente, los intereses de Techint con los de la industria argentina. Ilusoria, pero no inocentemente, porque de esta forma buscó incorporar a la campaña electoral la figura de Chávez, a la que caracteriza con el atropello contra el capital privado, como el irrespetuoso en el trato con los países poderosos, el generador de odio por intolerancia a una oposición que quieren hacer ver como “acorralada” por el abuso en el uso del poder oficial. Y pretenden asimilar al gobierno argentino y a la sociedad política Cristina-Néstor Kirchner con esa caracterización. La táctica de campaña es golpear sobre la imagen; no profundizar, ni por error, en los contenidos.
La candidata Carrió sostuvo ayer, respecto de la nacionalización de las tres empresas vinculadas a Techint, que “está muy claro que Chávez acordó eso con el matrimonio Kirchner, cuando estuvo la semana pasada acá. Se reunió con la Presidenta, contó con el aval del ex presidente y luego vino el proceso de confiscación y apropiación en Venezuela (...). “Esto es muy preocupante para la Argentina, porque el aval de Kirchner a lo que está haciendo Chávez en Venezuela es el modelo de Kirchner, de ganar las elecciones del 28 de junio próximo”. El fantasma del “socialismo del siglo XXI” fue convocado imprevistamente a participar en la campaña.
El gobierno nacional intentó evitar prestarse a la polémica. En una escueta comunicación, el ministro de Planificación, Julio De Vido, señaló que “el Gobierno repetirá sin dudar las gestiones de la misma forma que lo hizo ante la nacionalización de Sidor, respetando como ha hecho siempre las decisiones soberanas de otros Estados, pero protegiendo los intereses de los nacionales”.
Más enfático, Carlos Heller, primer candidato por el FpV en Capital Federal, dio respuesta. Sostuvo que la nacionalización “es una decisión de los venezolanos, que está en el marco de un proyecto que llama socialismo del siglo XXI”. Heller defendió “el libre derecho de nación de elegir el modelo para el desarrollo”, frente a lo cual consideró que “es lógico que los empresarios de AEA estén alarmados y horrorizados por lo que pasa en Venezuela, porque defienden el concepto de libertad empresaria para obtener la mayor rentabilidad posible”.
No sólo AEA lo defiende. Aunque la oposición de derecha al Gobierno pretende evitar poner en debate qué modelo de acumulación defiende, a veces, sin querer, se le nota.

El discurso de “Pepe”

José Mujica se perfila como el próximo candidato del Frente Amplio de cara a los comicios en Uruguay. Una mirada sobre su persona y su pensamiento, donde la juventud es clave en el actual momento político uruguayo.
Juan Diego Restrepo (*) APM
Montevideo- El hombre permanece en el centro de la tarima. A veces mueve los brazos para hacer énfasis. No hay susurros entre la muchedumbre. Expone, cuenta, argumenta. Explica esto, explica aquello. Su voz llena todo el espacio. De repente, la mano empuñada, y ¡ordeñar al buen burgués! aplausos, aplausos y aplausos. Luego, “Pepe” Mujica continúa la lección.
Su futuro político está jugado. Es el precandidato presidencial del Movimiento de Participación Popular (MPP). Aspira a ganar las elecciones internas del Frente Amplio para buscar vencer en las presidenciales. El Frente Amplio, actualmente en el poder, es una coalición de partidos de izquierda donde el MPP es mayoritario.
Es viernes y es de noche. La calle de Tristán Narvaja está llena. Al escenario lo ilumina una luz amarilla y otra roja. En las sillas hay señoras cargando niños, grupos de ancianos, hay hombres maduros con mujeres maduras: todos metidos en una multitud de jóvenes. “Pepe” tiene 74 años. El discurso se centra en una reflexión sobre la lucha social. Se pregunta por cuál es la forma de alcanzar los anhelos de la izquierda. Recuerda la caída del paradigma, la Unión Soviética. Sin embargo, habría que seguir en esa búsqueda por nuevos caminos. Una de sus tesis: multiplicar las fuentes de riqueza para poder repartirlas. “Hay que darle la mano al buen burgués para que produzca y luego ordeñarlo para el desarrollo social”, dice.
Mujica perteneció al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Estuvo preso 14 años en diferentes batallones junto con Raúl Sendic, líder y fundador del movimiento. Salió libre con la caída de la dictadura en 1985 y fue cobijado por la amnistía a detenidos políticos. Siguió haciendo política. Es la cabeza del MPP, y durante 3 años fue Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del gobierno de Tabaré Vásquez. Actualmente ocupa el cargo de senador.
Las paredes están llenas de avisos electorales. Su nombre está pintado en pancartas: PEPE, en letras rojas. Un cartel recuerda el motivo del encuentro: homenaje a Raúl Sendic. El orador principal, “Pepe” Mujica.
“Y la preocupación debe ser garantizar que los niños vayan y aprovechen la escuela”. Explica que la educación es la herramienta que va a permitir el desarrollo de los pueblos. Y entonces, se dirige a los jóvenes. Les dice que el capital más valioso es la mente humana, y concluye que la educación superior debe ser estimulada por la sociedad. “Debe ser prioridad para Uruguay”, afirma.
Una fiesta de estudiantes comienza a sólo tres cuadras del lugar. Es en la Universidad Nacional, sobre la avenida 18 de julio. Se celebra la recolección de las firmas suficientes para un referendo que abolirá la Ley de Caducidad, por la cual muchos crímenes cometidos durante la dictadura podrían quedar impunes. Hablo con algunos chicos que me cuentan que este proceso tuvo su apoyo en la juventud uruguaya que busca investigación y justicia. Una de ellas es Verónica, asiste a la manifestación de “Pepe” para luego ir a ver los grupos que se presentan: Cuatro Pesos de Propina y El Pato Darwin, dos bandas locales que tocan punk y ska, que tocan reggae y hip hop.
Lentamente, palabra a palabra, “Pepe” sigue exponiendo sus puntos de vista. Trata a los asistentes como Amigos y Compañeros.
“No podemos esperar a la utopía del comunismo, hay que actuar ya”, dice refiriéndose a las necesidades sociales insatisfechas. “Sin embargo, hay que creer en esa utopía y luchar por ella ¿Acaso no es utópico también creer en el más allá o creer en la felicidad completa?”. Para Mujica, hay que emprender un camino de reformas, unas más profundas que otras.
“¿Ves como nos habla? Usa un lenguaje muy coloquial, como si nos conociéramos”, me dice Verónica mientras me explica que la mayoría de los jóvenes asistentes irán a la fiesta de las firmas. Son dos hechos afines políticamente.
“Pepe” viene del campo. No ha sido militar como Chávez pero fue guerrillero como Fidel. Admira a Lula. El 13 de abril publicó un texto que se llama El ejemplo a seguir es Lula ¡Grande Lula! Uniendo a diferentes, y en el que dice que sin hacer una revolución, sacó a 50 millones de brasileros de la pobreza. Con los Kirchner la posición es otra. Hace unas semanas, ante un saludo en el que Néstor Kirchner dijo que ojalá gane Mujica, éste le contesta que a los candidatos uruguayos los elegían los uruguayos, y escribió: “Si quiere ayudar que destape los puentes”.
Mujica ha apoyado la posición de Tabaré en los conflictos fronterizos, y deja claro que seguirá en una línea muy similar. La campaña electoral ya ha trascendido la frontera.
Precisamente, un periodista de la televisión argentina le dijo:
- Vaya probándose el traje para ser candidato.
- Tengo una pinta desastrosa, parezco un verdulero- respondió.
- Un verdulero inteligente, parece.
A lo que “Pepe” contestó abriendo las manos en señal de conclusión:
- Viví mucho mi amigo. Cometí muchos errores. No la pasé de turista, y el hombre aprende mucho más del dolor que de la bonanza.
Hombre de mediana estatura, bigote y muchas canas, “Pepe” termina su discurso. La noche sigue despejada. “Luchar por un gobierno de puertas abiertas, abierto a todas las posiciones de la sociedad”. El puño hacia lo alto. Ahora ha caminado un poco por la tarima: la voz firme. Le rinde un homenaje a Sendic. Unas palabras finales ¡lucha social en el Uruguay! y la multitud se deshace en aplausos.
“Pepe” baja por detrás del escenario y conversa con algunas personas. Doy por terminado el acto político. Algunos se van. El presentador anuncia una murga: A contramano.
- Quedémonos, esta murga fue la ganadora del Festival- me cuenta Martín.
A contramano se presenta. Están disfrazados, llevan tambores y narices rojas. “Pepe” la está escuchando, nosotros también. Los muchachos cantan crítica política como la mayoría de las murgas. Hacen teatro, hacen juego de voces y burla política al tiempo.
Una de ellas es una sátira al discurso de la derecha que se basa en pedir aumento en la seguridad, para evitar que la sociedad se descomponga. Consistía en mostrar cómo aumenta el trabajo de un cerrajero, el gran beneficiado.
En Uruguay los jóvenes tienen el poder para decidir el futuro político del país y ejercen ese poder por medio del voto. No hay movimiento social sin el impulso de la juventud. Además, se identifican con el arte:
-El arte local es muy político… bueno y muy local. Habla de todo lo que pasa en nuestra tribu- ,e dice Martín.
Martín tiene 21 años. Esta noche soy testigo del gusto de los jóvenes por el discurso de “Pepe”. La juventud tiene la fuerza para llevarlo a la presidencia. Si así salen las cosas, los jóvenes uruguayos escogerían a la experiencia para liderar su tribu.

(*) El autor de esta nota es alumno del Seminario de grado “Periodismo en Escenarios Latinoamericanos” que se dicta en la Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP en coordinación con APM.

sábado, 23 de mayo de 2009

¿Y cuando todo se corrompe?

Los nuevos movimientos sociales antisistémicos, los ciudadanos de buena voluntad, los sindicalistas que se oponen a los charros, las feministas, los pueblos originarios que nos recuerdan una política nueva, en fin, la población que no ha dejado de luchar por la vida… y por rescatar a la Patria de los corruptos, deberían comprometerse en poner al “mundo sobre sus pies”, en participar en la política obediencial de los que todavía tienen esperanza.
Enrique Dussel / LA JORNADA
Los últimos acontecimientos, con testimonios de los actores políticos del más alto nivel, nos muestran, sean cuales fueren las explicaciones o excusas de los que denuncian y los denunciados, todos sin excepción, actos que expresan una enorme corrupción política que deja a la sociedad civil desconcertada y con una pregunta en los labios: ¿no tendrán razón aquellos que en manifestaciones multitudinarias exclamaron: ¡Qué se vayan todos!”? O como expresaba el gran poeta político E. Galeano recientemente: “¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés” (La Jornada, 9/05/09, p. 38). ¿Es posible que un país resista tanta corrupción de su clase política como para sobrevivir? ¿No han acaso desaparecido sociedades en la historia que no pudieron alcanzar al menos cierta conciencia crítica para poder evitar la dirección de su caminar que los llevaba al precipicio? ¿Cuáles podrían ser las motivaciones que habría que despertar para impedir que el sonámbulo se destroce?
Pienso que para comenzar habría que preguntarse cuándo se origina la corrupción política, ya que pareciera que no se tiene conciencia del huevo donde nace esa serpiente venenosa que termina por comerse a sí misma. ¿Qué es la corrupción política? ¿Dónde nace? ¿Cuáles son sus primeros pasos? La respuesta, por ser simple (aunque no superficial), hará reír a carcajadas al cínico corrupto desde su pedestal, al realista político sin principios y sin escrúpulos.
Como indica el poeta, la “justicia” está parada sobre su cabeza porque el mundo está “al revés”. De manera muy precisa usa una metáfora para indicar un hecho fundamental: hay cierta inversión después de la cual todo queda “patas arriba” –en lenguaje cotidiano–. Esta inversión es un fenómeno cognitivo que se denomina “fetichismo” (en referencia a dioses hechos por hombres a los cuales después se rinde culto como si fueran divinos: se trata de una inversión donde por un espejismo aparecen como dioses meros objetos vulgares).
Bien, la corrupción comienza por una inversión, por un fetichismo que oculta el fenómeno al que invierte el mundo en su provecho, pero permanece igualmente invisible a las víctimas de la inversión. Pasa por ser “justicia” la justicia de un “mundo al revés”. ¿Qué se invierte, quién se aprovecha de la inversión y quién la sufre?
La comunidad política, y en última instancia el pueblo, la totalidad de la población histórica que habita un territorio dentro de cuyo horizonte se han organizado instituciones políticas, es la única sede del poder político, de la soberanía(1). Digo la única instancia, es decir, la exclusiva. Todas las instituciones(2) son sólo el lugar del ejercicio delegado de dicho poder político del pueblo. El Estado no es soberano; el soberano es el pueblo que otorga soberanía a las instituciones políticas que ha constituido para su servicio.
Si quien ejerce el poder participativo tiene presente que, ocupando la sede de alguna institución (sea, por ejemplo, el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial o el poder ciudadano –el cuarto poder de la Constitución Bolivariana de Venezuela–), lo hace en nombre del pueblo, en aquello de que “los que mandan mandan obedeciendo” (que Evo Morales plasmó con la fórmula del “poder obediencial”), dicho ejercicio del poder no es dominación sino servicio, y el político en cuestión ejerce un acto de justicia en un mundo sobre sus pies.
El mundo se pone “al revés” (se invierte) cuando el que ejerce el poder representativo olvida que está al servicio del pueblo, y se desliza el contenido semántico de la sede del poder: desde la comunidad política o el pueblo el poder pareciera ahora tener a la institución como su sede (el Estado se declara soberano, aún con respecto a su propio pueblo). Es cuando, por ejemplo, un presidente cree que tiene el “monopolio del poder”, o que el legislador piensa que es la fuente creadora “de la ley” (siendo que ese Poder Legislativo le ha sido otorgado por el pueblo). En ese momento se corta la comunicación con la fuente, con el fundamento del poder político que es la comunidad política o el pueblo, y éste deja de alimentar, regenerar, dar potencia a la institución y al que ejerce la función institucional. El funcionario, el político, de mero representante, pone ahora su voluntad como el fundamento del ejercicio del poder. Dicho político (y la respectiva institución) se ha fetichizado, se ha invertido, está “al revés”.
Desde ese momento todo ejercicio del poder por el político se ha corrompido. La corrupción originaria consiste en esta simple inversión: el pueblo deja de ser la sede del poder; la institución, que es una mediación al servicio del pueblo, se pone ahora como la sede del poder mismo, y coloca al pueblo como obediente (es la definición de Max Weber de poder político)(3). Desde este momento la “justicia” del “mundo al revés” es injusta. El poeta pregunta: “¿Es justa [esta] justicia?” Respondemos: en el mundo corrupto la justicia del sistema es injusta. Miguel Hidalgo no cumplió con la justicia de la Recopilación de las Leyes de Indias que ordenaba a los colonos de la Nueva España obedecer al rey. Hidalgo consideró esa justicia injusta y no cumplió esas leyes ilegítimas para los patriotas. Pudo haber dicho: “¡Que se vayan todos!” (virrey, oidores, etcétera), al menos luchó y murió para que eso aconteciera. Tampoco E. Zapata aceptó las leyes que pretendían robar las tierras a las comunidades.
Como nos enseñaba el filme La ley de Herodes, el presidente municipal se corrompió cuando aprendió a usar la violencia (el revólver) para hacer cumplir la constitución (que en verdad era sólo, en su cinismo, su propia voluntad fetichizada, corrupta, última referencia del ejercicio de su poder). Se entiende entonces aquello de que “los que mandan mandan mandando” y así comienzan a ocultar sus intenciones, a mentir sistemáticamente al pueblo por la mediocracia (televisiva, radial, etcétera.); a robar ellos, sus familiares y sus cómplices; a asesinar en casos extremos; es decir, a compartir con otros su propia corrupción, que se expande como el virus de las epidemias y se hace sistema, cultura política, donde todos están podridos, hasta ciertos sectores de partidos de izquierda que nunca han atendido al clamor del soberano: el pueblo (que Antonio Gramsci definía como “el bloque social de los oprimidos”).
La corrupción corroe al sistema hasta los huesos; es enfermedad gravísima, exige una terapia urgente y profunda, pero: ¿qué hacer? –se preguntaría Lenin–, ¿en quién confiar? –¿no sería caer en liderazgos nuevamente?– ¿por dónde comenzar?
En un discurso famoso Fidel Castro exclamó: “¡Cuando el pueblo crea en el pueblo!” En eso consiste la conciencia crítica como consenso de las mayorías, de los oprimidos, de los excluidos. Los nuevos movimientos sociales antisistémicos, los ciudadanos de buena voluntad, los sindicalistas que se oponen a los charros, las feministas, los pueblos originarios que nos recuerdan una política nueva, en fin, la población que no ha dejado de luchar por la vida… y por rescatar a la Patria de los corruptos, deberían comprometerse en poner al “mundo sobre sus pies”, en participar en la política obediencial de los que todavía tienen esperanza (como la definía Ernst Bloch).

(1) Véase mi reciente obra Política de la Liberación. Arquitectónica, Trotta, Madrid, 2009, vol. II, pp. 46ss.
(2) En la misma obra, pp. 179ss.
(3) Véase en la obra citada, pp. 110ss.

El “fin de la historia” y las encrucijadas del presente

Las consecuencias sociales de las ideas que fundamentaron la hegemonía neoliberal en los ’90 y su supervivencia bajo la forma de un “sentido común” construido por los grandes medios de comunicación.
Ricardo Forster * / Página12
Durante la década de los ’90 proliferaron los anuncios del fin de la historia y de la muerte de las ideologías. Francis Fukuyama, aquel empleado norteamericano-japonés del Departamento de Estado, escribió, teniendo como telón de fondo la caída del Muro de Berlín y la agonía de la Unión Soviética, un artículo que recorrió las geografías más distantes del planeta y en el que, declarándose heredero de Hegel, confirmaba que estábamos asistiendo al entierro de una época del mundo dominada por la lógica del conflicto, para dejar paso a la entrada en la era de la expansión ilimitada y definitiva del mercado y de la democracia liberal. Fukuyama realizaba unas extrañas piruetas teóricas para apuntalar su visión del fin de la historia; para ello recurría a un poco conocido, al menos fuera de los círculos intelectuales, filósofo ruso-francés llamado Alexander Kojève, quien a lo largo de unos seminarios dictados en el París de los años ’30 interpretaba de un modo harto original a Hegel, inscribiéndolo en esa perspectiva que anunciaba la llegada de un tiempo caracterizado por el reinado de la razón burguesa expandida hacia todos los confines. Lo que en Hegel era una compleja reflexión sobre la travesía del Espíritu Absoluto en la época de la Revolución Francesa y de la expansión napoleónica, y en Kojève una ardua y genial relectura del filósofo alemán a la luz de los acontecimientos de principios de siglo XX signados por la guerra, la revolución social y el ascenso de los fascismos, en el empleado del Departamento de Estado era la apología del libre mercado y de la función imperial norteamericana como punto de cierre de la historia y de sus vicisitudes.
Fukuyama desplegó su hipótesis del fin de la historia en el momento de la hegemonía neoconservadora, en esos años finales de la década del ’80 dominados por la figura bifronte y reaccionaria de Reagan y Thatcher, quienes vinieron a expresar un gravísimo giro del capitalismo que iniciaba el crepúsculo de su era bienestarista para introducirse de lleno en su etapa especulativo-financiera, esa que ha entrado en una crisis casi terminal en 2008, arrasando las expectativas neoliberales y reintroduciendo ideas y prácticas supuestamente arrojadas a los sótanos de una historia clausurada. Para Fukuyama, el final del mundo bipolar traía como resultado la evaporación de cualquier alternativa viable a la hegemonía del capitalismo, creando a su vez las condiciones para un despliegue inmisericorde y salvaje de la especulación financiera que venía a poner en evidencia que la nueva forma de acumulación ya no pasaría necesariamente por la esfera productiva. Entramos de lleno en la era de los flujos financieros, de los paraísos fiscales, de los planes de ajuste recetados por el FMI a los gobiernos del Tercer Mundo y del desmantelamiento del Estado como instrumento de control y regulación de ese mismo capital que ahora se preparaba para zambullirse en las aguas de la más absoluta de las especulaciones. Se trataba de cantar loas a una globalización que permitía la libre circulación de las mercancías, pero que clausuraba a cal y canto las fronteras de los países ricos para que entraran hombres y mujeres, en especial aquellos que provenían de las regiones más pobres del planeta y que buscaban huir de la miseria extrema generada por esas mismas políticas neoliberales. El fin de la historia venía de la mano con el triunfo, aparentemente irrefrenable, de un capitalismo despojado de cualquier eufemismo a la hora de exaltar como el bien supremo de la humanidad a la riqueza y a sus detentadores. La apología de los “ricos y famosos” se convirtió en el nuevo modelo de una ciudadanía restringida.
Pero esa época dominada por la retórica del fin de la historia y la muerte de las ideologías no tuvo sólo consecuencias económicas devastadoras principalmente para los países periféricos, multiplicando la pobreza y la marginalidad y acrecentando el proceso de concentración de la riqueza, sino que también, y de un modo radical y decisivo, desplegó aquello que podría ser denominado como una profunda revolución cultural que logró naturalizar su propia visión del mundo, arrasando con tradiciones e identidades político-culturales que quedaron reducidas a ser piezas del museo de la historia, restos arqueológicos de un pasado definitivamente cerrado a nuestras espaldas. El giro cultural-simbólico se hizo aprovechando el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, tecnologías que, de la mano de las grandes corporaciones mediáticas, fueron imprimiéndoles a la vida de las personas nuevas significaciones. El gigantesco esfuerzo ideológico (aunque esta palabra estaba prohibida en el diccionario de los neoconservadores) apuntó a horadar el sentido común hasta adecuarlo a la construcción de nuevos imaginarios y nuevos modos de producción de la subjetividad que quedarían asociados a las demandas y exigencias del mercado, transformado ahora en la verdad última y revelada de la vida social.
No se trató, por lo tanto, pura y exclusivamente de un giro económico ultraliberal capaz de reconfigurar el conjunto de las relaciones internacionales a partir del paradigma del libre mercado y de la lucha frontal contra toda forma de proteccionismo (claro que eso no dejó de ser una imposición hecha a los países pobres mientras fue apenas un gesto retórico en los países ricos que mantuvieron a rajatabla sus políticas proteccionistas); se trató, antes bien, de una transformación que involucró los núcleos duros de la economía del capitalismo junto con una intensa mutación de las prácticas sociales y culturales de la mano de los lenguajes de la industria del espectáculo y de la información que, herederas de la vieja usina hollywoodense –en especial la que proyectó sobre las geografías más distantes el sueño estadounidense y su estilo de vida– e incorporando las enseñanzas extraídas de la apropiación que el fascismo hizo de las tecnologías audiovisuales como ejes de su ejercicio propagandístico, supieron incidir en la producción de una nueva manera de concebir el mundo y la vida, penetrando hasta el fondo mismo de las conciencias de época.
Comprender el giro neoliberal es salirse de la simple constatación de aquello que se modificó en el plano de la realidad material para penetrar en aquellos ámbitos de la vida privada y de la fabricación de valores y modelos paradigmáticos, desentrañando la decisiva importancia que, en esa construcción novedosa, en tanto generalizada y hegemónica, tuvieron los medios de comunicación. Es inimaginable el mapa de las últimas décadas desprendido de los lenguajes comunicacionales. En el tiempo de la desideologización y de la neutralización de la política transformada en lenguaje empresarial y puramente administrativo, el eje articulador de sentido, la argamasa con la que sellar los bloques de la dominación, pasó de las viejas estructuras político-ideológicas, lo que tradicionalmente se llamaron los partidos políticos, a la máquina comunicacional-informativa que se convirtió, a partir de ese giro económico-cultural, en garante de la reproducción del sistema y de su lógica.
Lo que en el comienzo de los años ’60 Guy Débord definió como la “sociedad del espectáculo”, acabó siendo lo más propio y decisivo de nuestra propia época, el eje alrededor del cual giró la mayor parte de la vida y el ámbito principal a la hora de producir nuevas formas de la sensibilidad adaptadas a las necesidades de un capitalismo en vías de metamorfosis. Devaluadas las derechas tradicionales, astilladas las estructuras partidarias de representación, debilitadas las formas conservadoras emanadas de las retóricas moralizantes de las instituciones religiosas, fueron las corporaciones mediáticas, las grandes empresas del espectáculo y de la comunicación, las que asumieron la enorme tarea de generar una nueva “opinión pública” capaz de sentirse identificada con los valores emanados de la forma neoliberal que asumió el capitalismo contemporáneo.
La alquimia entre mercado, valores hiperindividualistas, espectacularización mediática, fragmentación social, privatización generalizada y desintegración de lo público posibilitó, entre otras cosas, que un modelo inédito en su capacidad de generar desigualdad e injusticia acabase convirtiéndose en referencia ineludible y verdadera de una sociedad capturada por las más diversas formas del prejuicio y la sospecha. Tal vez por eso resulte tan arduo modificar usos y costumbres a la hora de buscar alternativas a un modelo que, si bien hace agua por todos lados, sigue habitando el fondo de las conciencias hasta el punto de oscurecer cualquier vía de salida. Nada más difícil que ir contra el sentido común, que intentar romper la hegemonía del discurso neoliberal que viene desplegando “su imagen del mundo” desde hace varias décadas. Nada más complejo y desafiante que poner en cuestión aquello que nos habita y que se despliega entre los pliegues de nuestra cotidianidad hasta el punto de volverse indiscernible de lo que pensamos e imaginamos. Nada más arduo que ejercer la crítica contra nosotros mismos, en especial cuando esa crítica tiene como destino permitirnos ver de otro modo aquello que está aconteciendo alrededor nuestro. De eso mismo que no podemos ver allí donde seguimos capturados por un “sentido común” que transforma en impostura y ficción aquello que, en nuestro país, y desde mayo de 2003 viene pujando, con enormes dificultades y contradicciones, por doblegar el mandato neoliberal y su prolongación en esas nuevas derechas que hoy se ofrecen, a través de la corporación mediática, como los representantes de una genuina República “democrática” afirmada en la lógica de la rentabilidad de unos pocos, esos mismos que, sin decirlo, desean regresar a ese armonioso fin de la historia que, entre no-sotros, habitó la década del ’90.

* Doctor en Filosofía, profesor de la UBA.

viernes, 22 de mayo de 2009

Homenaje a los desaparecidos en Mayo de 1984

El siguiente texto es un comunicado del Grupo de Apoyo Mutuo, una de las organizaciones emblemáticas de derechos humanos de Guatemala y, en general, de América Latina. Fue fundado en 1985, entre otras personas, por las esposas y familiares de algunos de los desaparecidos políticos durante el conflicto armado en Guatemala.
Grupo de Apoyo Mutuo /Guatemala
En el mes de mayo de 1984 una gran parte de la dirigencia de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) “Oliverio Castañeda De León", fue desaparecida por el régimen militar encabezado por el General Oscar Humberto Mejía Vítores. Los líderes de la AEU fueron capturados ilegalmente cuando se proponían realizar un proceso eleccionario el 21 de mayo, también conocido como día del estudiante, buscando la renovación del Comité Ejecutivo de la esa entidad gremial de los estudiantes universitarios.
La oposición de la AEU de rechazo abierto a las violaciones a los derechos humanos y abusos producidos por el régimen militar, le valió a la dirigencia de la AEU ser considerada un peligro; por lo que se implementó un plan de captura, secuestro y desaparición de los principales líderes populares.
En 1984 al menos seiscientos dirigentes sindicales, campesinos, religiosos indígenas y estudiantiles fueron capturados por agentes de las fuerzas de seguridad. Algunos de los familiares de los desparecidos que se entrevistaron con Mejía Vítores, hablan de la actitud intimidatoria del jefe de Estado, quien abiertamente les expresaba que seguramente estaban metidos en “babosadas”, con lo que se confirma lo que el GAM ha dicho reiteradamente, de que el Estado fue el responsable de la mayor parte de los crímenes cometidos en esa época.
Los familiares de los detenidos – desaparecidos afirman que el mes de mayo de1984 fue uno de los más crueles, por la cantidad de líderes que fueron secuestrados por el Estado. A continuación se presenta una breve cronología de los hechos acontecidos el marco del día del estudiante universitario en 1984:
1. 15 de mayo de 1984, es capturado ilegalmente y desaparecido Carlos Ernesto Cuevas Molina estudiante de Sociología, Presidente del Comité Ejecutivo de la AEU.
2. El 15 de mayo de 1984, es capturado ilegalmente y desaparecido al salir de una peluquería, Otto René Estrada Illescas, estudiante de Ciencias Económicas, miembro del Sindicato de Trabajadores de la USAC (STUSC) y del Comité Ejecutivo de la AEU.
3. El 15 de mayo de 1984, es capturado ilegalmente y desaparecido Rubén Amílcar Farfán, de 42 años, estudiante de Humanidades, miembro del Comité Ejecutivo de la AEU, trabajador de la Editorial Universitaria y delegado en el Consejo de Representantes del Sindicato de la USAC (STUSC).
4. 19 de mayo de 1984, es capturado ilegalmente y desaparecido en la zona 8, por miembros de las fuerzas de seguridad, Sergio Leonel Alvarado Arévalo estudiante de Ciencias Económicas y miembro del Comité Ejecutivo de la AEU.
5. 21 de mayo de 1984, en acciones diferentes, son capturados ilegalmente y desaparecidos Gustavo Adolfo Castañón Fuentes, Irma Marilú Hichos Ramos y Héctor Alirio Interiano, quienes eran miembros del Comité Ejecutivo de la AEU.
Desde 1984 a la fecha han transcurrido varios procesos electorales, siendo el ofrecimiento de algunos de los candidatos presidenciales, la lucha por establecer el destino de los detenidos desaparecidos, sin embargo, al ocupar la silla presidencial sus promesas rápidamente fueron a parar al baúl del olvido.
Guatemala merece un mejor destino, la construcción de la patria, necesariamente debe ir acompañada de la aplicación de la justicia, buscando establecer el destino de los miles de desaparecidos. La búsqueda de la verdad no implica el olvido. Es por ello que hoy al conmemorarse el día del estudiante universitario y el 25 aniversario de la captura, secuestro y desaparición de la dirigencia estudiantil de 1984, el Grupo de Apoyo Mutuo, busca rendir un tributo al ejemplo, abnegación y valentía de los miles de guatemaltecos desaparecidos en el marco de la guerra interna, ya su lucha por la democracia inspira la labor cotidiana de los defensores de los derechos humanos en Guatemala.

¡PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON VIVOS LOS QUEREMOS!

Guatemala 21 de mayo de 2009

domingo, 17 de mayo de 2009

Modernidad, América Latina y José María Aznar

El miércoles 13 de mayo recién pasado, el eximio ex-presidente del gobierno español, señor José María Aznar, visitó los Estados Unidos de América. Aquí recibió el premio del Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso, una organización privada que es presidida por el inefable señor Lincoln Díaz Balart, congresista cubano-americano. Ambos personajes retomaron una vieja advertencia: "América Latina debe modernizarse".
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
Acceder a la modernidad ha sido la máxima aspiración de las elites intelectuales y políticas dominantes de América Latina durante toda su vida republicana. Éstas, han entendido el “ser moderno” con alejarse de lo que dicen que somos, salvajes e incultos, para ser de otra forma. ¿Cómo? Nadie lo dice más claro que uno de los preclaros padres de la patria argentina, Domingo Faustino Sarmiento: “Seamos como Estados Unidos”.
A golpes y trompicones, nuestros padres de la patria latinoamericana fueron ideando modelos de desarrollo que pudieran aproximarnos a tal desiderata. En el siglo XIX pensaron que era indispensable, en primer lugar, civilizar a esa masa inculta y bochornosa que se movía oscura en el área rural y los linderos de las nacientes ciudades, y para ello usaron, como principal instrumento, a la escuela. Ésta impuso patrones de comportamiento, creo sensibilidades, estableció los límites entre civilización y barbarie.
Algunos no se conformaron con educar y decidieron no perder tiempo tratando de cambiar hábitos y costumbres sino mejor eliminar a los que no tenían vocación de progreso. No lograron, sin embargo, avances significativos.

Nos adentramos en el siglo XX y las cosas siguieron de mal en peor, todo por culpa del pobrerío que se seguía negando a modernizarse y que, para peores, se puso reclamón: se organizó, formó partidos, gremios, sindicatos, y aumentó su rol de lastre social que no permitía avanzar hacia delante. Del buen salvaje pasamos directamente, nos recordó el venezolano Carlos Rangel, al buen revolucionario, dos caras de ese espécimen subdesarrollado y aborrecible que no había sido posible eliminar con el etnocidio ni con la guerra contrainsurgente.

Habiendo sido vanos todos los esfuerzos de pronto, sin decir agua va, se declara la posmodernidad. Es decir que no habíamos llegado a la modernidad y ya teníamos que ser posmodernos. No estuvo muy claro eso porque en economía y finanzas se siguió intentando ponerse a tono con eso de la modernidad. Para ello, se dijo, había que abrirse, vincularse a los procesos de la globalización, incorporarse a las dinámicas productivas transnacionales para no terminar siendo furgón de cola del tren del progreso.

A los que se subieron a ese tren con mayores ímpetus no les fue muy bien. Argentina se cayó (no está claro si del último o del penúltimo vagón de la modernidad) en el 2002. México tuvo su “efecto tequila” un poco antes, en 1994, y Bolivia y Ecuador sufrieron varios años de sublevación popular y en el primero hasta llegó a tener un presidente que tenía un acento muy parecido al de Ronald Reagan cuando dijo en español “yo también soy un contra”: Gonzalo Sánchez de Lozada.

El miércoles 13 de mayo recién pasado, el eximio ex-presidente del gobierno español, señor José María Aznar, visitó los Estados Unidos de América. Ahí se reunió con legisladores demócratas antes de recibir el premio del Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso que es, como aclara pertinentemente el diario El País de España, “una organización privada de tendencia conservadora dedicada a impulsar medidas que favorezcan a la población latina en EE.UU.”, y que es presidida por el inefable señor Lincoln Díaz Balart, congresista cubano-americano.
Díaz Balart elogió y agradeció la presencia de Aznar, y resaltó la advertencia que este hizo: “América Latina debe modernizarse”, y a renglón seguido acotó que eso significaba apoyar más el libre mercado y repudiar el intervencionismo estatal “que diversos países latinoamericanos ha emprendido en los últimos años”.
En el mes de noviembre del año 2000, el entonces presidente español visitó la pequeña Costa Rica y dio una conferencia a la que asistió la crema y nata de la clase política y de la intelectualidad costarricense, más algunos arrimados que nunca faltan. Después de 20 minutos de escuchar la disertación, el hombre de cultura y político Alberto Cañas Escalante se retiró del lugar. Al ser interpelado por la prensa sobre la razón de su intempestiva salida dijo: “Es que a estas alturas ya no estoy muy seguro si Aznar es un apellido o un verbo”.

La noche bella no deja dormir

Este 19 de mayo, los pueblos de nuestra América recuerdan el día de la caída en combate de José Martí, en territorio de Cuba que había jurado liberar. En homenaje al Apóstol y la transparencia de su lucha, de auténtico alcance continental, publicamos este artículo del escritor y periodista cubano-costarricense Froilán Escobar González.
Froilán Escobar
En uno de los poemas del libro Flores del destierro, José Martí toca el misterio cuando dice:
Dos patrias tengo yo:
Cuba y la noche.

Y concluye con una pregunta que constituye, sin duda, más que una respuesta, un ensanchamiento del misterio:
—¿O son una las dos?
Cuba y la noche se confunden para él en una misma geografía, en una misma vigilia esperadora. Sin embargo, a la hora de hablar de la vida de José Martí, las noches no cuentan. Por más pobladas que estén, por más que nos dejen innumerables connotaciones y sentidos, nunca hacemos referencia a ellas, como si los ríos no corrieran en la oscuridad, como si el tiempo del mundo, en ese momento de aparente ceguera —en que sólo podemos ver para adentro—, quedase suspendido.
Las noches, pareciera, no tienen implicaciones sociales, políticas y humanas. Tal vez porque tan pronto despertamos, se borran, se pierden de nosotros, como si se tratara de algo que no nos pertenece. Tal vez porque lo que se oculta —aunque es lo que nos completa—, no lo asociamos con el tiempo. O tal vez porque la historia, que suele ser excluyente con lo que soñamos, sólo ve y recoge el acto.
José Martí, como es sabido, vivió 42 años. O como suele decirse de manera habitual buscando mayor exactitud: vivió 15 mil 411 días, de los cuales, más de la tercera parte estuvo fuera de su patria, con su patria a cuesta, soñando con su patria, porque le faltaba. Pero sus días, por más que se alarguen en el dolor y la impaciencia de un hombre profundamente comprometido con el independentismo antimperialista y el americanismo como declaración de identidad, resultan fragmentarios e insuficientes, pues se le está amputando a su vida la otra mitad germinatoria. Leer más...

Guatemala: El caso Rosenberg

Estamos ante el repunte de la lucha de clases. Frente al Palacio de la Cultura dos clases sociales se enfrentan a gritos. Estamos nuevamente divididos. En peligro por una confrontación que puede tener alcances inimaginables e indetenibles si sigue la ruta del enfrentamiento e intolerancia.
César Montes* / Siglo XXI
Pido procesar a los principales sospechosos, quienes, conociendo el video, omitieron la denuncia.
No hay que seguir jugando con fuegos que luego no podrán apagar, por lo que pido calma y tolerancia.
Estamos ante la crisis política más seria desde la firma de los Acuerdos de Paz. Momento de dura prueba de las instituciones ante los impactantes hechos de los asesinatos del señor Musa, su hija y el abogado Rosenberg. Como columnista, analista y dirigente campesino, llamo a la cordura, al respeto del Estado de Derecho.
“El Movimiento de Organizaciones Sociales de Guatemala (Mosgua) manifiesta: Su repudio por el asesinato del Lic. Rosenberg, y expresa sus condolencias a su familia. Exige la inmediata, imparcial y plena investigación de este asesinato, por parte del Ministerio Publico, la CICIG y el FBI, a efecto de que se dé con los autores materiales e intelectuales de dicho asesinato y se les aplique todo el rigor de la Ley. Que se establezca la veracidad de las acusaciones Rosenberg, la autenticidad del video y de los documentos que en él se mencionan y se investigue a quienes tenían conocimiento previo de los mismos, a quienes lo distribuyeron y sean vinculados al caso. Rechaza la incitación de sectores interesados que, aprovechándose de este hecho violento, están promoviendo abiertamente la inestabilidad e ingobernabilidad en el país para provocar el rompimiento constitucional e institucional del Estado de Guatemala. Finalmente, repudia la continuidad de los asesinatos en contra de pilotos del transporte público, de dirigentes sindicales, populares y de la población, que profundizan la impunidad en el país, por lo cual también exigimos que se investiguen, esclarezcan y que se dé con los autores materiales e intelectuales y se les aplique todo el rigor de la Ley”.
Con fecha 12 de mayo, esta declaración ha llegado a diferentes medios de prensa y direcciones electrónicas. Es importante por representar la visión de organizaciones campesinas, urbanas, ecologistas y sociales muy activas y representativas. Estamos ante el repunte de la lucha de clases. Frente al Palacio de la Cultura dos clases sociales se enfrentan a gritos. Por un lado, pantallas gigantes, olores a lociones caras, lentes obscuros de marca, pieles blancas con bloqueador, rubias cabelleras y elegantes vestidos, guardaespaldas obviamente armados, carros de lujo y ostentación tan insultante, como sus expresiones contra el Presidente, la Primera Dama y, sobre todo, contra quienes manifiestan a favor del Gobierno. Por el otro lado, olor a sudor laboral, las doñitas de los mercados y asentamientos acompañadas de pobladores que reciben el sol plenamente o con gorritas populares, siendo insultados una y otra vez por los patronos, provocándolos. Estamos nuevamente divididos. En peligro por una confrontación que puede tener alcances inimaginables e indetenibles si sigue la ruta del enfrentamiento e intolerancia. Pido desde esta tribuna que se procese a los principales sospechosos, quienes, teniendo previo conocimiento del video de Rosenberg, omitieron la denuncia y nada hicieron para impedir que fuera asesinado. Pido que sensatamente se espere la investigación de la CICIG. No hay que seguir jugando con fuegos que luego no podrán apagar. Calma y tolerancia.
*César Montes es un legendario exguerrillero guatemalteco –y centroamericano- que participó en la lucha armada de su país desde principios de la década de los años sesenta, junto a Turcios Lima y Yon Sosa. Luego participó en la guerra de Nicaragua y en El Salvador. Actualmente es columnista del diario Siglo XXI de Guatemala, analista y colabora con distintas organizaciones en su país, El Salvador y Nicaragua.

Inventar o errar: la ruta nuestroamericana

Nuestros pueblos envían al orbe el “fulgurante ejemplo de desobediencia ante la tiranía global del fascismo económico conocido como neoliberalismo”. Una desobediencia creativa.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
En su intervención en la clausura del II Congreso Nacional de Economía Social, celebrada en el Teatro de la Ópera de Maracay (8 de mayo), el periodista y escritor Ignacio Ramonet afirmó que “hoy día la Revolución Bolivariana atrae la atención del mundo entero (…). Muchos pueblos, muchos jóvenes, muchos estudiantes miran lo que se está realizando aquí, observando en qué medida las decisiones que se toman podrían ser adoptadas en sus países”.
Sin decirlo abiertamente, Ramonet evocó con sus palabras en tierras venezolanas aquella fórmula, sabia y visionaria, del maestro Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”. Con esta idea, quien fuera el mentor de Simón Bolívar advirtió tempranamente, al inicio del proceso de gestación de las repúblicas hispanoamericanas, sobre un camino que, desde entonces, se nos presentaría como inevitable para construir una vía o ruta nuestroamericana: la de buscar soluciones propias, de acuerdo a la realidad social y la cultura de cada uno de nuestros pueblos, para alcanzar la segunda y definitiva independencia y garantizar la justicia social y los derechos de las grandes mayorías populares. Un camino que, tal y como lo observamos a diario, ha sido tenazmente obstruido por los sectores más reaccionarios de las sociedades latinoamericanas.
Por sobre el dato histórico, vale destacar que expresiones y análisis como los de Ramonet se han sucedido en los últimos años, coincidiendo en el enfoque que resalta las particularidades y riquezas de los actuales procesos políticos latinoamericanos. Intelectuales de innegable valía como Aníbal Quijano, Noam Chomsky o Marta Harnecker, por citar sólo tres, han expresado criterios similares destacando el lugar que ocupa no solamente la Revolución Bolivariana, sino la América Latina toda, como el más importante laboratorio social contemporáneo, desde donde se gesta un nuevo tipo de resistencia mundial y se ponen en marcha alternativas al (des)orden dominante.
Así, siguiendo a John Berger en su caracterización del movimiento zapatista en Chiapas, pero que también es extensible a otros procesos sociopolíticos de la región por su efecto de onda expansiva, podríamos decir que nuestros pueblos envían al orbe el “fulgurante ejemplo de desobediencia ante la tiranía global del fascismo económico conocido como neoliberalismo”. Una desobediencia creativa.
Por supuesto que nuestra América, desde mucho tiempo antes de la Revolución Bolivariana, y siguiendo una tradición heredada por lo mejor del pensamiento social latinoamericano, por sus hombres, mujeres y pueblos, emprendió su propio camino, afirmando el derecho inalienable a decidir su destino y a romper con ese fardo de la modernidad colonial que nos ató, primero, al parecer de las cortes, las casas de contratación y los palacios cardenalicios, y más tarde, a los decretos del mercado global, los organismos financieros internacionales y al espejo de una identidad cultural que, negándonos, nos imponía el molde civilizatorio europeo o norteamericano.
En la contracara de esta ofensiva de los pueblos, se encuentran aquellos personajes y grupos hegemónicos que, por estos días, llaman a que olvidemos el pasado y nos dediquemos a mirar solamente el futuro. Son los que pretenden construir una nueva historia sobre la nada, sin memoria ni raíces. En sus admoniciones, que encuentran eco en las cumbre presidenciales y los nunca bien ponderados medios de comunicación independientes, se percibe un fuerte aire fukuyámico ­–si se me permite el neologismo-, que retoma aquel artefacto ideológico del final de la historia, según el cual el mejor de los mundos posibles es únicamente el mundo del capitalismo global hegemónico y de la Democracia Absoluta. Esa democracia que tan fina e irónicamente definió Antonio Tabuchi: la que “enseñaron grandes presidentes como Johnson, Nixon, Reagan, Bush I, Bush II”.
Pero del olvido a la impunidad, y de ahí al entierro de la memoria, hay solo un paso. Y ese es uno de los grandes peligros de los que debe salvarse nuestra América, afirmando sus procesos socialmente más avanzados que los “planes de rescate del mercado” -que algunos gobiernos latinoamericanos copian del norte- y reivindicando su lugar, geográfico y simbólico, como la tierra de la esperanza en medio de la crisis de la civilización occidental.

Cuba: La ignorancia imperial

Palabras de clausura en la Conferencia Internacional “La magnitud de una Revolución: Cuba, 1959-2009”, Mayo 7-9, 2009 Universidad Queen, Kingston, Canadá.
Ricardo Alarcón de Quesada / LA JIRIBILLA
Debo comenzar con unas palabras de gratitud para la Universidad de Queen y para todos aquellos que participaron en la organización de esta conferencia. Su iniciativa, hospitalidad y excelentes preparativos han facilitado tres días de útiles discusiones en una atmósfera abierta y constructiva.
No fue una tarea fácil. Cualquier intento de considerar a la Revolución Cubana y de analizarla con objetividad plantea retos que desafían la integridad intelectual y, muchas veces, la honestidad y la sinceridad personal.
En un brillante trabajo por el cual nunca podremos agradecerle lo suficiente, Louis A. Pérez Jr. escribió:
“Cuba ocupaba muchos niveles dentro de la imaginación norteamericana, frecuentemente todos a la vez, de ellos casi todos funcionaban al servicio de los intereses de Estados Unidos. La relación norteamericana con Cuba era por sobre todas las cosas servir de instrumento. Cuba ―y los cubanos― eran un medio para alcanzar un fin, estaban dedicados a ser un medio para satisfacer las necesidades norteamericanas y cumplir los intereses norteamericanos. Los norteamericanos llegaban a conocer a Cuba principalmente por medio de representaciones que eran por completo de su propia creación, lo cual sugiere que la Cuba que los norteamericanos escogieron para relacionarse era, de hecho, un producto de su propia imaginación y una proyección de sus necesidades. Los norteamericanos rara vez se relacionaban con la realidad cubana en sus propios términos o como una condición que poseía una lógica interna o con los cubanos como un pueblo con una historia interior o como una nación que poseía su propio destino. Siempre ha sido así entre Estados Unidos y Cuba.”
Esa persistente resistencia a asumir a Cuba como era e ignorar su historia y realidad ha acompañado a ambas naciones durante toda su vida. Ese fue un inmenso obstáculo para muchos norteamericanos cuando tratan de comprender qué pasó en la Isla hace 50 años. No hubo muchos héroes intelectuales que trataran de saltar esa brecha. Leer más...

Socialismo venezolano con Argentina de aliado

El intercambio científico aplicado en agroalimentación y energía es un eje central de la nueva relación Argentina-Venezuela. Jessie Chacon, ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias de Hugo Chávez, explicó aspectos clave del modelo.
Raúl Dellatorre / Página12
Los trece nuevos acuerdos de cooperación que firmaron Argentina y Venezuela esta semana tuvieron, como eje estratégico, la agroalimentación y el área energética.
“Identificamos en Argentina un socio estratégico, un aliado, en el que podemos confiar para desarrollar nuestra agricultura y nuestra agroindustria; pero no pretendemos recibirlo por nada, estamos en condiciones de brindarle todo lo que nosotros hemos avanzado en materia de desarrollo energético”, afirmó Jessie Chacon, actual ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias, e integrante de la misión que acompañó al presidente Hugo Chávez durante su paso por Buenos Aires. Chacon va más allá de eso en su definición: sostiene que el aporte de los países aliados será fundamental para que Venezuela pueda avanzar velozmente en la construcción de su modelo industrial socialista.
Durante una visita al INTI (organismo que está ocupando un rol central en toda la dinámica de interrelación Argentina-Venezuela, al igual que el INTA), Chacon dialogó con miembros de la comunidad científica argentina y definió muchos de los aspectos que caracterizan la actual etapa estratégica de Venezuela.
“El modelo industrial venezolano está en proceso de definirse, no podemos decir que ya esté”, sostiene. Pero subraya que en ese camino hay cuestiones avanzadas, como la identificación de potencialidades en la relación con aliados (China en el desarrollo satelital, Argentina en agroalimentos), o el desarrollo de nuevas industrias a partir de la demanda y necesidades populares. Dio un ejemplo: “Venezuela es uno de los mayores exportadores de cacao a Suiza, pero los chocolates y bombones se los compramos a ellos; ahí se comprendió que había una necesidad de empezar a producir chocolate venezolano, con las familias de plantadores y cosechadores participando en el proceso de apropiación del conocimiento, de cómo llegar a hacerlo. Y ya hemos empezado a hacerlo”. Otro aspecto interesante es que todo el desarrollo industrial se da en la misma región campesina pobre en la que antes se extraía el cacao para exportar, con mínima o nula apropiación local de la renta.
La investigación científica del modelo venezolano es alentada con el mismo criterio de dar prioridad a las necesidades del pueblo. “La investigación es alentada o subsidiada, siempre que la investigación básica se transforme en ciencia aplicada que pueda volcarse en la producción y satisfaga necesidades del pueblo. Si no hay aplicación, no hay recursos. No se subsidia para que el estudio termine en un ‘paper’ que simplemente prestigie a su autor”, resumió Jessie Chacon.
Pero este ordenamiento de prioridades también lleva a permanentes conflictos políticos. La cadena de producción de bienes para atender necesidades básicas de la población está mayoritariamente dominada por empresas privadas, que en muchos casos no acompañan el proceso de desarrollo del gobierno y en algunos, incluso, hasta buscan ponerle palos en la rueda. En estos casos, el gobierno venezolano no vacila en tomar el camino de la expropiación. Tal fue el caso de Sidor, la empresa siderúrgica cuyo accionista mayoritario es el grupo Techint. Sidor adquiere el mineral de hierro que le vende una empresa extractora estatal a precios subsidiados. Sidor es la mayor productora de acero de Venezuela, y como tal había entrado en conflicto con la industria metalmecánica, que se quejaba de que le vendía la chapa a precios de monopolio, abusando de su posición dominante.
Si no colocaba en el mercado local, Sidor exportaba el acero, aun a precios inferiores a los exigidos internamente, a sus propias filiales en el extranjero para procesarlo allí. Sidor terminó nacionalizada, porque se juzgó que “su actitud rompía el encadenamiento productivo que posibilitaba poner más bienes a disposición de la población”.
Venezuela no le compra soja a la Argentina, porque no admite la venta de transgénicos producidos en base a semillas híbridas y fumigadas con glifosato. Pero está interesada en la maquinaria agrícola y en los sistemas de producción agrícola que está aportando el INTA. En este sentido, el país de Hugo Chávez se encamina a convertirse en un aliado estratégico de peso, aunque medido por una vara diferente a la suma de cantidades comercializadas, en las que se destacan los que hoy adquieren las oleaginosas y derivados que inundaron el suelo argentino.

Alberto Acosta: "El reto de Correa es construir poder más horizontalmente"

"Correa tiene méritos propios pero él es sobre todo el resultado de un proceso político-social de larga data y eso es lo que tiene que entender él mismo, que se debe a ese proceso, que debe obedecer el mandato de los sectores populares", afirma en esta entrevista el economista Alberto Acosta, uno de los fundadores de Alianza País.
Mariano Saravia / Río Negro
(En la fotografía, Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador)
Todos lo sindican como el mentor de Rafael Correa, aunque él lo niega enfáticamente. Alberto Acosta, economista (especializado en energía y comercio exterior), es docente en el área de Economía de Flacso Quito y uno de los fundadores de Acuerdo País, el movimiento que lleva adelante en Ecuador la "Revolución Ciudadana".
Fue un miembro clave del gobierno en distintos cargos y presidió la Asamblea Constituyente del 2007 que sentó las bases de un cambio radical en este país, con la sepultura de la partidocracia y la inclusión de sectores históricamente relegados como los indígenas y los negros. Ahora está alejado del gobierno y del presidente y mantiene un discurso crítico, pero no destructivo. Incluso rechazó propuestas opositoras para ser candidato presidencial en las elecciones que Correa ganó en primera vuelta.
En su despacho de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) recibe a "Río Negro" y desgrana su "apoyo crítico" al proceso político ecuatoriano. Dice que el de Correa es un gobierno popular y no populista, pero que debe volver a las bases.
-¿Festejó el triunfo de Correa?
-Estoy contento porque fue un paso importante en la consolidación de la democracia en Ecuador, estamos atravesando la última fase de un proceso que estuvo previsto desde un inicio. Cuando lanzamos la candidatura de Rafael Correa en el 2006, lo hicimos conscientes de que no se trataba sólo de llegar a la presidencia porque con sólo eso no se alcanzaba el poder sino que era necesario consolidar una transformación social profunda que permitiera ir construyendo un poder alternativo, orientado hacia la solución de los graves problemas de las mayorías, que indispensablemente requiere la participación de esas mayorías en el proceso. Por eso, en ese momento no propusimos candidatos al Congreso sino que dijimos que íbamos hacia una asamblea constituyente. El 15 de abril de 2007 se hizo el referéndum para reformar la Constitución y ganó el sí por un 82%. El 30 de setiembre se eligieron constituyentes y obtuvimos 80 de 130 bancas. Ese proceso constituyente duró ocho meses, fue complicado y conflictivo y finalmente se llegó al 28 de setiembre de 2008, cuando el pueblo aprobó la nueva Constitución. Con la elección se va completando un ciclo político que busca transformar las bases estructurales de Ecuador.
-¿Está vigente ese objetivo de transformación profunda o se ha desvirtuado?
-Yo creo que el objetivo está vigente. Si vamos a la gestión misma del presidente, hay muchos puntos positivos, pero en muchos aspectos tengo diferencias. Creo que por ejemplo la forma en que se trató y el contenido de la nueva ley de minería deja mucho que desear porque creo que está en contra de algunos principios básicos de la Constitución como los derechos de la naturaleza, la participación ciudadana, el buen vivir y los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Fue una ley aprobada acelerada y atropelladamente. Es sólo un ejemplo; como esa ley, muchas cosas más.
-¿Será por eso que Correa gana con un alto porcentaje de votos pero sus candidatos a la Asamblea Nacional no tanto?
-Por un lado, los candidatos de Alianza País no tuvieron la fuerza y el carisma necesarios, pero también hay problemas derivados del personalismo de Correa, su escasa capacidad para trasladar votos al resto. El reto de Correa es construir poder más horizontalmente. Él se siente el portador de la voluntad política colectiva, no entiende que esa voluntad colectiva tiene que ser ejecutada con participación democrática, ése es uno de sus puntos débiles. No ha logrado sintetizar un movimiento político sólido.
-¿Mesianismo político?
-Sin duda, lamentablemente eso hay que decirlo con claridad, es una constatación que tiene que ser a tiempo para que se corrija.
-Para entender el fenómeno y el proceso, cuente cómo surgió Alianza País, que intenta ser un movimiento revolucionario.
-Después de participar individualmente en las marchas callejeras que echaron a Abdalá Bucaram en 1997 y a Yamil Mahuad en el 2000, hacia el 2005 nos empezamos a juntar cinco o seis amigos que empezamos a discutir cómo llevar adelante una propuesta de cambio. Para ese tiempo, en el gobierno interino de Alfredo Palacio, Rafael Correa ocupó el Ministerio de Economía durante 104 días y logró posicionarse en la vida política con mucha fuerza, inteligencia y gran carisma. Salió del ministerio muy fortalecido y entonces estos cinco o seis amigos nos aglutinamos en torno a él, y el movimiento se fue construyendo paulativamente. Recuerdo que nos reuníamos en mi casa y no llenábamos todas las sillas de la mesa del comedor. Eso sí, nosotros hicimos esto y discutíamos ideológicamente, pero por otro lado muchos sectores fueron consolidando las condiciones para que se produjera el cambio. Para decirlo con claridad, Correa no es un relámpago en cielo despejado. Las nubes estaban cargadas por las luchas de los pueblos del campo y de la ciudad, de los indígenas, de los estudiantes, de los ecologistas, de los obreros, empresarios responsables y patriotas, jubilados maltratados... por todos los actores que querían un cambio. Y aquí radica otro de los problemas de Correa: que él no logra entender que las condiciones estaban dadas por esos sectores, por eso no logra tener una relación fluida con el movimiento indígena, por ejemplo.
-Éste fue el proceso del pueblo ecuatoriano pero ¿cómo fue el proceso de Correa, de un economista formado en universidades privadas de Ecuador y EE.UU., a este heterodoxo revolucionario?
-Él podría haber sido una persona confiable para el establishment, pero fue siempre muy crítico. Lo conozco desde hace 19 años y siempre tuvo clara su vocación de servicio a la sociedad. En una época fue parte de un grupo de catequistas y trabajaba en barrios marginales y estuvo más de un año en una comunidad indígena de Cotopaxi, donde aprendió a hablar quichua y comenzó a darse cuenta de la realidad de la miseria.
-Todos dicen que usted inventó a Correa...
-Correa es un invento colectivo, él no es ni un autoinvento ni tampoco tiene un mentor. Hay algunos que me sindican a mí como inventor. No es así, Correa tiene méritos propios pero él es sobre todo el resultado de un proceso político-social de larga data y eso es lo que tiene que entender él mismo, que se debe a ese proceso, que debe obedecer el mandato de los sectores populares, algo que entiende mejor Evo Morales cuando dice que manda obedeciendo a sus bases. Claro, Evo viene de bases populares; Rafael no, pero debe entender que producto de un proceso histórico él está en la presidencia.
-¿Sigue sintiéndose parte de este gobierno?
-Sigo sintiéndome parte del proceso de cambio en la medida en que puedo opinar, apoyar y criticar, pero no soy parte de este gobierno.
-¿Descarta volver?
-Para integrar este gobierno debería ser un equipo mucho más democrático, respetuoso, y creo que puedo aportar más desde afuera con una posición de crítica constructiva que con una posición sumisa desde adentro.
-Usted le critica al gobierno falta de diálogo y de consensos, pero ¿se puede dialogar o consensuar con sectores que defienden intereses tan distintos?
-En principio creo que se puede conversar con todos los sectores si el interés nacional está de por medio. Ya buscar consensos con quienes están en contra del proceso es imposible, es real. En el marco de un proceso de transformaciones profundas y radicales es difícil consensuar con quienes van a perder sus privilegios, y es perder el tiempo. Pero sí es verdad que la Revolución Ciudadana tiene un déficit de ciudadanía, tiene que haber más participación y no tomarse las decisiones desde el buró.
-A Correa, como a Chávez y a Evo Morales, lo acusan de populista. ¿Correa lo es?
-El término "populista" se usa con demasiada ligereza, una muletilla a la cual se recurre cuando uno no puede explicar algo. Pretende ser un insulto o al menos algo despectivo y peyorativo. Yo creo que el gobierno de Correa no es populista sino popular. Lo que pasa es que está dentro de un patrón de acumulación económica y dominación política propio de una economía extractista sustentada principalmente en el aprovechamiento de recursos naturales como el petróleo o la minería. Esos países, ricos en recursos naturales, normalmente tienen estructuras económicas basadas en prácticas rentistas, estructuras sociales sustentadas en prácticas clientelares y sus gobiernos son de raíz autoritaria. Entonces, otro de los desafíos de Correa es dar pasos para superar la economía extractivista y prepararse para una economía pospetrolera sustentada en el esfuerzo del ser humano y en mayor medida en un enorme respeto y convivencia con la naturaleza y en una sociedad democrática.

Paraguay tiene memoria y repudia

El mes de mayo obliga a los paraguayos recordar el golpe de Estado de 1954, uno de los más cruentos de la historia latinoamericana. Coincide con el regreso al país del represor Sabino Montanaro. María Victoria Romero / APM
(En la fotografía, Alfredo Stroessner y Sabino Montanaro)

Hace 55 años se instalaba en Paraguay una de las dictaduras más largas y sangrientas de la historia de América Latina. El 4 de mayo de 1954 el general Alfredo Stroessner, con un guiño de Estados Unidos, encabezó el golpe de Estado contra el entonces presidente Federico Chávez.
El saldo de 35 años de dictadura fue de más de 4.000 opositores asesinados, 360.000 presos políticos y un millón y medio de exiliados. (Ver: “Murió un dictador”. APM 16/08/2006)
Con Stroessner se instauró el reinado de la impunidad en el Paraguay, expresaron en un comunicado la Mesa Memoria Histórica y Archivos de la Represión, el Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia, el Sindicato de Periodistas del Paraguay, la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Asesinados del Paraguay, la Coordinadora de Luchadores Víctimas de la Dictadura Stronista, y el Servicio de Paz y Justicia.
Durante otro mes de mayo, el régimen de Stroessner provocó otro hecho trágico para la historia paraguaya. El 1º de ese mes del año 1986, durante una misa de Acción de Gracias en la Parroquia Cristo Rey de Asunción, varios obreros fueron golpeados por la “Policía de Montanaro”. Los policías dispersaron a los feligreses con agua y tinta roja para identificarlos en la cacería que sobrevino después, y que se extendió por toda la ciudad.
Veintitrés años más tarde, reapareció el líder de aquella policía, Sabino Augusto Montanaro, brazo ejecutor de las torturas, persecuciones y desaparición forzada de personas durante la dictadura de Alfredo Stroessner.
Con una apariencia de viejito débil, enfermo, afectado del mal de Parkinson, bronconeumonía y fractura de caderas, arribó de madrugada al aeropuerto internacional Silvio Petirossi, de Asunción.
Desde allí fue trasladado a un sanatorio privado, en carácter de detenido. Montanaro sufre las tradicionales “dificultades físicas y mentales” que siempre afectan a los acusados por delitos de lesa humanidad y que de forma impune actúa como el “milagro” que los puede salvar de la justicia.
Montanaro fue uno de los hombres más temidos de la dictadura de Stroessner. Desempeñándose como Ministro del Interior, el “tiranosaurio” como lo calificó el escritor Augusto Roa Bastos, autorizó el secuestró del sacerdote uruguayo Uberfil Monzón, llevado adelante el 27 de febrero de 1971. Montanaro justificó la detención alegando que el religioso pertenecía a la organización Tupamaros.
Exilado durante 20 años en Honduras, donde vivía en un exclusivo piso en Tegucigalpa, alucinaba que lo querían matar y dejó las creencias apostólicas romanas para pasar a venerar las evangélicas. Retornó a Paraguay, a los 87 años, el 1 de mayo pasado y con pasaporte vencido en el año 2001.
El Ministro del Interior, Rafael Filizzola, admitió que el arribo de Montanaro “tomó por sorpresa” al gobierno y añadió que Paraguay no cuenta con servicio de inteligencia y que tampoco hubo notificación formal por parte del gobierno de Honduras.
En ese sentido, el gobierno hondureño reiteró que Montanaro regresó a Paraguay por voluntad propia y sin previo aviso a las autoridades. El viceministro hondureño de Relaciones Exteriores, Eduardo Rosales, dijo que Montanaro tenía estatus legal en el país centroamericano, por lo que no se podía ejercer una vigilancia policial sobre él.
Por su parte, el presidente paraguayo Fernando Lugo, reclamó al ex represor que revele el lugar donde fueron enterrados los cadáveres de decenas de presos políticos torturados en dependencias policiales durante la dictadura de Alfredo Stroessner. “Es nuestro deber moral, es una exigencia de estricta justicia (…) el Paraguay democrático necesita descorrer el velo que encubre esa oprobiosa vergüenza de la dictadura” , sostuvo el mandatario.
A veinte años de finalizada la dictadura, aún quedan resabios de ella en la sociedad. El caso más evidente son las cuentas pendientes de la justicia, el paradero de los desaparecidos y el enjuiciamiento a los represores.
La semana pasada, Martín Almada referente de los derechos humanos en Paraguay y querellante en varias causas contra represores, se dirigió a Ticio Escobar, ministro de Cultura guaraní, para que inicie el proceso de cambio de nombres a los monumentos, calles y edificios que estuvieran relacionados con la dictadura de Alfredo Stroessner.
Almada recomienda asignar los nombres de las victimas y defensores de derechos humanos a calles, plazas, monumentos, lugares y edificios públicos con nombres relacionados a esa etapa negra.
Entre las instituciones que Almada propone rebautizar figuran la Escuela Patricio Colman, nombre de uno de los integrantes del equipo del temible Ministro del Interior de Stroessner, Edgar L. Ynsfrán. Según las declaracines de las víctimas, Ynsfrán era quien ordenaba que a los presos políticos se los arrojara al Río Paraná.
Asimismo, Almada reiteró su pedido de emplazar un Museo para la Memoria en el edificio de la Dirección de Investigaciones de Pastor Coronel, ex Centro de Tortura del Plan Cóndor.
Esa misma idea plasmó el presidente Fernando Lugo, durante una conferencia dada el martes último en el Palacio de Gobierno.