La
cacareada democracia ha tocado fondo en América Latina. Todos la esgrimen como
justificativo de sus acciones u omisiones, denuncian y buscan respaldo
internacional y se erigen como impolutos defensores de sus sacrosantos valores.
Rafael Cuevas Molina/Presidente de
AUNA-Costa Rica
Luego
de las dictaduras, las guerras, los coroneles, los Planes Cóndor, las Escuelas
de las Américas, los golpes de Estado, los desaparecidos y los asesinados por
fin, dijimos, arribamos a un espacio de sosiego y respeto.
Pero
no, era un espejismo. Creímos ingenuamente que la derecha, representante
política de los que siempre han tenido la sartén por el mango, se avergonzaría
de esos años oscuros, recapacitaría y aceptaría las reglas de juego del sistema
que decían defender.
Es
decir, que como tontos entramos por donde querían. Deben haberse reído mucho
entre bambalinas porque habíamos caído en la trampa que nos tendieron.









