sábado, 15 de abril de 2017

Tratando de descifrar los designios del emperador

El señor emperador, mientras tanto, con esa cara adusta y ceñuda que lo caracteriza, sentado en su trono dorado en el centro de su apartamento kitsch en el corazón de Nueva York, envía estentóreos alaridos de orangután macho a través de sus artilugios tecnológicos. Nos tiene a todos pendientes de su creatividad, de lo que habrá pergeñado su cerebrito escondido bajo esa mata hirsuta y ridícula de pelo.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El Medio Oriente sigue siendo el lugar por excelencia en donde las potencias se disputan la hegemonía mundial. Dejar que una logre un avance, por muy pequeño que sea, equivale a sembrar una pica en Flandes, y nadie está dispuesto a perder un milímetro de presencia o influencia.

Pobrecita Siria, le tocó su turno, y con ella a Bashar Al Assad, que se ha convertido en el equivalente de lo que en su momento fueron Sadam Husein o Muamar Gadafi. En él se resume hoy el estereotipo del dictador asesino de su propio pueblo que debe ser derrocado para que la humanidad, satisfecha, pueda dormir con la conciencia tranquila.

El Gun-Club, Trump y América Latina

Sea que los halcones hayan tomado el poder en la Casa Blanca, o que simplemente Donald Trump muestra su verdadera faceta de hijo del capitalismo imperialista, los pueblos de América Latina deben ponderar todos los escenarios posibles y prepararse para ellos. El guión de Washington ya está preparado y sus marines listos para empezar la función.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

“¡Reírse de un americano! –exclamó J.T. Maston- ¡He aquí un casus belli!”. Julio Verne (De la Tierra a la luna).

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
En 1865 el escritor francés Julio Verne publicó De la Tierra a la luna, una novela que lo convirtió en blanco de la crítica de la época por sus audaces planteamientos, y que acabaría por encumbrarlo  como precursor de la ciencia ficción. Pero Verne, además de ser un visionario, también fue un agudo observador de las grandes transformaciones que se gestaban en su tiempo y retrató con precisión los perfiles humanos, los elementos sociales y culturales que echaban raíces profundas en las sociedades europeas y estadounidense de la segunda mitad del siglo XIX. En esta obra en particular, ambientada en los años posteriores a la guerra civil estadounidense, el autor se vale de la sátira para retratar la pasión bélica del yanqui, caracterizada aquí en la figura del Gun-Club, una exclusiva sociedad de artilleros que se llenaban “de orgullo cuando un parte de una batalla dejaba como resultado un número de víctimas diez veces mayor que el de proyectiles gastados”, y que no ocultaban su inclinación por “el perfeccionamiento de las armas de guerra consideradas como instrumentos de civilización”.

La guerra de Trump

Cuando comienzan su periplo descendente, los imperios potencian su barbarie y tratan de retrasar lo inevitable lo más posible. No sería de extrañar entonces que Trump intentara “normalizar” el mapa sociopolítico del hemisferio recurriendo también aquí al lenguaje de los misiles.

Atilio Borón / Página12

Acosado por sucesivas derrotas en el Congreso –el  rechazo a su proyecto de eliminar el Obamacare– y en la Justicia, por el tema de los vetos a la inmigración de países musulmanes,  Donald Trump apeló a un recurso tan viejo como efectivo: iniciar una guerra para construir consenso interno. El magnate neoyorquino estaba urgido de ello: su tasa de aprobación ante la opinión pública había caído del 46 al 38 por ciento en pocas semanas; un sector de los republicanos lo acosaba “por izquierda” por sus pleitos con los otros poderes del estado y sus inquietantes extravagancias políticas y personales; otro hacía lo mismo “por derecha”, con los fanáticos del Tea Party a la cabeza que le exigían más dureza en sus políticas anti-inmigratorias y de recorte del gasto público. Por su parte, los demócratas  no cesaban de hostigarlo. En el plano internacional las cosas no pintaban mejor: mal con la Merkel durante su visita a la Casa Blanca, un exasperante subibaja en la relación con Rusia y una inquietante ambigüedad acerca del vínculo entre EE.UU. y China. Con el ataque a Siria, Trump espera dotar a su administración de la gobernabilidad que le estaba faltando.

La verdad ha muerto: relaciones internacionales y medios de comunicación

Cuando en un plazo tan corto, una potencia es capaz de realizar acciones agresivas simultáneas en países de dos continentes y cuatro regiones: América Latina, Medio Oriente, Asia Central y Occidental, violentando el orden jurídico global y regional, además del de su propio país, podemos afirmar que nos encontramos en una situación de alta peligrosidad para la estabilidad política y la mantención de la paz en el mundo.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La humanidad debió recorrer un largo camino para darse un basamento jurídico que intentara darle equidad a colectividades independientes y políticamente diferentes que habitaban el planeta. Sólo en el siglo XVI, en Europa aparecieron los primeros Estados nacionales, pero hubo que esperar hasta el XX, cuando a partir del principio de la soberanía, se creó la primera sociedad internacional que realmente podía ostentar ese nombre. Aunque la Sociedad de Naciones creada tras la primera guerra mundial fracasó estrepitosamente, al no poder impedir el desarrollo de las condiciones que condujeron a la segunda gran conflagración mundial. El eje nazi-fascista pudo ser derrotado y las potencias triunfantes en el conflicto se pusieron de acuerdo para dar origen a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1945.

Con Venezuela, hacia mañana

Solidarizarse con Venezuela, hoy, hace parte de la renovación del interés general de los latinoamericanos en esta etapa de nuestra historia. En esto no caben ni posverdades ni hechos alternativos ni absolutos imaginarios.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Venezuela demanda todo el apoyo solidario de los latinoamericanos – y de todos los pueblos del mundo – en el ejercicio del más elemental de sus derechos: el de resolver sus problemas internos sin injerencias del exterior. Esto no debería ser extraordinario, pero lo es en tiempos en que esa injerencia es abiertamente solicitada por una de las partes involucradas en el conflicto interior, y esa solicitud es abiertamente aceptada, publicitada y ejercida por personeros de organismos regionales y funcionarios de otros Estados de nuestra América, y de la otra.

Quien quiera ver a dónde conduce ese camino, puede remitirse a Panamá en la década de 1980, que culminó con la agresión más sangrienta que haya conocido nuestro país. Sin embargo, lo de hoy en nuestra América y Venezuela es mucho más grave. Aquella agresión liquidó los últimos restos de un proceso de liberación nacional devorado ante todo por sus contradicciones internas. En Venezuela se busca encarar una crisis que sin duda existe como una oportunidad para adelantar un ciclo de restauración oligárquica regional que ya ha incluido golpes de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil, y ha abierto paso a políticas excluyentes y represivas incluso allí donde el ciclo ha progresado por vía electoral.

La hipocresía de la OEA

Es al pueblo de Venezuela soberanamente al que le corresponde decidir el futuro de quién debe gobernarle, y no a una intervención extranjera, ni a la OEA. Veamos el triste ejemplo de Panamá con la invasión de 1989 que no nos trajo ninguna democracia sino un régimen oligárquico corrupto.

Olmedo Beluche / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

A Estados Unidos, a la OEA y la mayoría de sus gobiernos corruptos les importa un rábano la democracia en Venezuela, lo que se demuestra con el doble rasero moral que usan mirando para otro lado ante mucho más graves violaciones a los derechos humanos que pasan en nuestro continente a diario. Lo que quieren es someter a un gobierno que no obedece las órdenes de Washington y que tiene mucho petróleo.

La OEA, Almagro y el gobierno de Panamá, quienes han mantenido un silencio cómplice frente al golpe de estado contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; quienes callaron frente a los golpes de estado contra Fernando Lugo de Paraguay y Manuel Zelaya de Honduras, con su secuela de muertos, pretende condenar a ahora a Venezuela.

Argentina: Siguiendo el ejemplo chileno

La minoría gobernante argentina no deja de añorar el ejemplo chileno, una pequeña minoría europea privilegiada en la cúspide y una gran base proletaria araucana y mestiza que fue disciplinada por la feroz dictadura de Pinochet y sólo aspira a sobrevivir, porque los beneficios de un estado de bienestar les fueron negados.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

A comienzos de la gestión Macri y luego de recibir al presidente Obama, gesto que marcó la orientación de su política exterior, su siguiente paso fue visitar el país trasandino y establecer un fluido marco de relaciones, dispuesto a intensificarlo ante la perspectiva de ingresar a la Alianza Transpacífico. En este sentido, nombró de embajador a un hábil y lúcido representante, José Octavio Bordón, ex gobernador de la provincia de Mendoza, alto funcionario de Educación del BID y posteriormente, embajador argentino ante Estados Unidos. Sociólogo y docente universitario, Bordón, era un viejo conocido del presidente argentino desde fines de los setenta a quien podía confiar la importante gestión de mejorar los mecanismos de integración, sobre todo en infraestructura y tramitaciones aduaneras, relegadas por la preferencia hacia Brasil, nuestro socio estratégico en el Mercosur.

Ecuador: Entre el triunfo y la derrota

Las elecciones de 2017 han sido cruciales para la vida del país. La ultraderecha bancario-empresarial asumió el momento como lucha definitiva por restaurar sus exclusivos intereses en el Estado, en tanto que para Alianza PAIS representó el momento de la continuidad.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

Desde 1979 ha venido consolidándose en Ecuador la democracia representativa. Hasta 1996 se sucedieron 4 gobiernos electos y 1 por sucesión constitucional; pero entre 1996-2006, hubo 7 presidentes y una efímera dictadura nocturna. Los únicos 3 presidentes electos en esta última fase fueron derrocados.

Este amplio período se inició con una Constitución (1979) y un gobierno progresista; aunque desde 1982 comenzaron las políticas aperturistas, que desde 1984 se afirmaron como modelo empresarial, que progresivamente fue edificado por todos los gobiernos posteriores.

“Pro Mundo Beneficio”, la venta de Panamá

A pesar de que el producto interno bruto anual del país se ha multiplicado diez veces en menos de 20 años, la desigualdad aumenta, la pobreza no disminuye y los servicios públicos se deterioran. La pequeña elite concentradora de riqueza, enquistada en los nichos de poder, no tiene los cuadros con capacidad para gobernar.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

A partir de la conquista española, hace medio milenio, Panamá ha tenido una clase dirigente especializada en la venta de servicios, asociados a la posición geográfica privilegiada del Istmo. Durante la colonia (1500 – 1820), primaban los intereses de la Corona española. A los márgenes, una elite comercial se beneficiaba con los negocios legales e ilegales. En el siglo XIX, los comerciantes locales rompieron con la península y se adhirieron a  los intereses de la ‘City’ de Londres. El período colombiano fue caótico por la debilidad de Bogotá frente a los avances de las potencias rivales de la época: Gran Bretaña, Francia y EEUU. En el siglo XX emergió Washington como potencia dominante y también nació la República de Panamá.

Cuba, problemas y desafíos (III parte)

La elevación de la productividad y el estímulo a las innovaciones tecnológicas requieren que los trabajadores se sientan protagonistas de su propio destino y del de Cuba; es decir, una plena democracia sindical y el control obrero en las empresas estatales para evitar la corrupción y los despilfarros.

Guillermo Almeyra / LA JORNADA

Cuando cambian las relaciones jurídicas sin que cambien las relaciones sociales de producción y el Estado pasa a ser propietario de todo, los obreros siguen siendo asalariados y están subordinados a los administradores que deciden como si fuesen patrones, estamos en presencia de un capitalismo de Estado, según la calificación que dio Lenin a la Prusia en guerra en 1870 y a la Unión Soviética mientras él vivió.

El zapatismo y la revolución mundial

Ahora que se cumple un aniversario más del asesinato del jefe revolucionario (10 de abril de 1919), es importante conocer que además de un proyecto de nación con sustento en la propiedad colectiva de las tierras y en el poder organizado de los pueblos, los zapatistas pensaban que el triunfo de su causa requería de la participación de fuerzas revolucionarias de otras latitudes; que el cambio revolucionario, para tener éxito, debería ser total.

Franciso López Bárcenas / LA JORNADA

Emiliano Zapata
(8 de agosto de 1879 - 10 de abril de 1919).
“Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de Rusia la irredenta son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos. Aquí como allá, hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida, empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar.” La anterior es una declaración del general Emiliano Zapata, jefe del Ejército Libertador, formulada el 14 de febrero de 1918, en una carta escrita en su cuartel de Tlaltizapán, dirigida al general Jenaro Amezcua, a quien había encomendado difundir los ideales del zapatismo en América y Europa.

Para que el futuro sea de nuevo posible

¿Será posible un futuro digno entre dos futuros indignos: el minimalismo de mañana y el maximalismo del fundamentalismo? Pienso que sí, pero la historia de los últimos cien años nos obliga a múltiples cautelas. La situación de la que partimos no es brillante.

Boaventura de Sousa Santos / ALAI

Cuando observamos el pasado con los ojos del presente, nos encontramos ante cementerios inmensos de futuros abandonados, luchas que abrieron nuevas posibilidades, pero que fueron neutralizadas, silenciadas o desvirtuadas, futuros asesinados al nacer o incluso antes, contingencias que decidieron la opción vencedora, atribuida después al sentido de la historia. En estos cementerios, los futuros abandonados son también cuerpos sepultados, a menudo cuerpos que apostaron por futuros equivocados o inútiles. Los veneramos o execramos en función de si el futuro que quisieron coincide o no con el que queremos para nosotros. Por eso lloramos a los muertos, pero nunca a los mismos muertos. Para que no se piense que los ejemplos recientes se reducen a terroristas suicidas, mártires para unos, terroristas para otros, en 2014 hubo dos celebraciones del asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, y que condujo a la Primera Guerra Mundial. En un barrio de la ciudad, bosnios croatas y musulmanes rindieron homenaje al monarca y a su esposa, mientras que en otro, serbobosnios hicieron lo propio con Gavrilo Princip, que los asesinó, e incluso le hicieron una estatua.

La frágil situación de la existencia

El tiempo presente es crucial, es definitorio, las campanas suenan en el mundo, se entonan los himnos, se fomentan los muros y las diferencias, se escriben discursos sin palabras, los actos de hoy serán las semillas del mañana, ¿qué futuro queremos para la humanidad?

Cristóbal León Campos / Especial para con Nuestra América
Desde Yucatán, México

Las horas son cruciales, cada instante, cada momento, el tiempo como un todo, cada cosa que podemos hacer, el conjunto de fracciones de la vida y de las acciones que en ella realizamos, todo importa, la unión de los aspectos y los hechos es crucial al momento de preguntarnos ¿quiénes somos y adónde vamos? La frágil situación de la existencia, la efímera manía de mirarnos en el infinito, las horas son cruciales, la risa y la caricia, frente al mar la brisa nos baña y nos recuerda que cada acto es la suma de nuestras pasiones, ante el instante de noche una vela nos ilumina, caen para levantarse quienes el camino andan entregados al corazón, todo es crucial cuando hacemos el amor hablando con el alma desnuda y los brazos cubiertos de confianza, hoy que la humanidad se niega, ahora que las horas son cruciales, ahora más que ayer el amor es la llama de la esperanza.

sábado, 8 de abril de 2017

América Latina: entre Trump y la televisión española

Para quien lo hubiera dudado, la semana  que concluye ha sido rica en recordatorios de quiénes somos y cuál es el lugar que se nos asigna en el concierto de la eufemísticamente llamada “comunidad internacional”, que no es más que el puñado de países poderosos con vocación imperialista y sus respectivas cohortes regionales en distintas partes del mundo.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

José Antonio Sánchez, director de RTVE.
En lo que respecta a nosotros, es decir a América Latina, tanto el actual señor presidente de los Estados Unidos, como el señor director del sistema nacional de radio y televisión de la otrora capital del Imperio, España, nos han puesto los puntos sobre las ies sin ambages de ninguna especie.

En lo que respecta al primero, sin ocultamientos ni rubores ha echado mano de esa institución que con toda propiedad ha sido catalogada de Ministerio de Colonias, es decir, la Organización de Estados Americanos. Lo ha hecho por enésima vez en relación con Venezuela, como parte de un evidente plan articulado de forma coherente para tratar de dar la “estocada final” al gobierno de Nicolás Maduro al que, sin embargo, no solo no logran derrocar sino que por el contrario (¡Oh, Dios mío, por qué nos has abandonado!) da muestras de recuperar legitimidad frente a la población según últimas encuestas.

Trump también ama las bombas


Si el expresidente Barack Obama despidió su último año de mandato con el infame récord de 26.171 bombas lanzadas en siete países (Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán), Trump no se quedará atrás. Y ya proclamó que lo hará en nombre de la civilización, como antes, en Irak, George W. Bush lo hizo en nombre de la democracia occidental.

Andrés Mora Ramírez /AUNA-Costa Rica

Fotograma de la película de Stanley Kubrick.
Quienes hayan visto "Dr. Stranglove o: cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba",  la brillante película de Stanley Kubrick del año 1964, recordarán que una de las escenas más sugestivas, por la fuerza simbólica de la imagen que construyó el cineasta, es la que muestra a T.J "King" Kong, el mayor de la fuerza aérea de los Estados Unidos, cabalgando sobre una bomba nuclear que tiene como objetivo un blanco estratégico en la Unión Soviética. Con el preludio de la banda sonora Bomb run, de Laurie Johnson, que acelera el tiempo narrativo del relato audiovisual, el militar sacude su sombrero de cowboy mientras avanza hacia el vacío, hacia la que piensa es su victoria y que hará posible la ansiada confrontación entre los ejércitos pero que,  paradójicamente, desata el apocalipsis al activar el Dispositivo del fin del mundo, el arma secreta rusa que pone fin a la vida humana en el planeta.