sábado, 22 de abril de 2023
Diez tesis sobre el mundo de hoy
sábado, 27 de noviembre de 2021
Los (supuestos) límites del capitalismo
Hoy sabemos que el capitalismo no tiene límites. Ni siquiera las revoluciones han podido erradicar este sistema ya que, una y otra vez, en el seno de las sociedades posrevolucionarias se expanden relaciones sociales capitalistas y desde dentro del Estado resurge la clase burguesa encargada de hacerlas prosperar.
Raúl Zibechi /LA JORNADA
leyesque harían inevitable su (auto) destrucción. Esas leyes son inmanentes al sistema y se relacionan con aspectos centrales del funcionamiento de la economía, como la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, analizada por Marx en El capital.
sábado, 30 de mayo de 2020
La pandemia acelera una crisis que ya existía
sábado, 11 de abril de 2020
La caída del capitalismo
sábado, 4 de febrero de 2017
Las contradicciones intercapitalistas cada vez más ásperas
sábado, 13 de junio de 2015
La multifacética crisis del sistema-mundo: Una mirada crítico-prospectiva a su impacto en Nuestra América
sábado, 7 de febrero de 2015
Mirar la realidad de frente para cambiarla
sábado, 24 de agosto de 2013
La dilatación de una crisis sin precedentes. Un aporte sobre el caso de Costa Rica en la región centroamericana.
sábado, 24 de noviembre de 2012
El Estado de Bienestar como estrategia capitalista en un mundo bipolar
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| Los movimientos populares, como los de España, tienen en sus manos el futuro de Europa. |
sábado, 17 de noviembre de 2012
Un mundo convulso: ¿los dolores del parto?
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| La solidaridad de los pueblos: la bandera de lucha frente al neoliberalismo y el ajuste en Europa. |
sábado, 25 de agosto de 2012
Cambio de época
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| Para las potencias occidentales, el uso de la fuerza se convierte en el único camino. |
sábado, 11 de agosto de 2012
Expropiando a los expropiadores
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| Militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores irrumpieron en supermercados para llevar alimentos a los comedores social afectados por los recortes. |
sábado, 14 de enero de 2012
2012: El fin del tiempo del no-tiempo
Los mayas dirían que andamos hace ya por lo menos dos decenios en el tiempo del no-tiempo, un periodo en que la humanidad se ha visto forzada a pasar por grandes conflictos y cambios con sus correlativos aprendizajes. Con el 2012 las transformaciones, tanto negativas como positivas, representarán la necesidad y la posibilidad de un quiebre civilizatorio.
Carlos Rivera Lugo / Semanario Claridad (Puerto Rico)

El año 2012 ha llegado con todo tipo de augurios, incluyendo los apocalípticos. El renombrado astrofísico Stephen Hawking recién pronostica que hemos entrado en “un periodo crecientemente peligroso de nuestra historia”. Según el Premio Nobel de Física, tanto el exponencial crecimiento poblacional así como el uso indiscriminado de los recursos finitos del planeta, combinado con lo que califica como “nuestro código genético” mayormente egoísta y agresivo, hará casi imposible que se pueda evitar un desastre planetario en los próximos cien años. Si bien ha crecido nuestra capacidad tecnológica para cambiar estas circunstancias para bien, no percibe la voluntad humana que sería necesaria para salvar a la humanidad y a la Tierra. De ahí que, según Hawking, la única posibilidad de supervivencia humana en el largo plazo es poblar el espacio. De ahí que la exploración espacial constituye para éste el más urgente reto para la humanidad.
Por otra parte, en su más reciente reflexión, del 8 de enero de 2012, titulada La marcha hacia el abismo, Fidel Castro Ruz señala: “No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.”
viernes, 9 de diciembre de 2011
¿Hegemonía o emancipación?
Si una década atrás los aires de primavera americanos inundaban el resto del planeta, hoy regresan refrescantes aunque enigmáticos desde tierras árabes hasta nuestro continente.
Ana Esther Ceceña / ALAI

Las revueltas americanas inauguraron un ciclo de luchas por la descolonización y la desalienación; por la desobjetivación de los sujetos; por la complementariedad y las diversidades; por la recuperación de la intersubjetividad; por la humanidad y contra la carrera suicida de un sistema insustentable y perverso. Partiendo del mundo en el que caben todos los mundos, proclamado por los zapatistas desde el fondo más profundo de las diversidades negadas, hasta las revueltas andinoamazónicas que llaman a refundar la relación con la naturaleza y a restablecer la integridad de la Pacha Mama,se ha recorrido un camino conceptual del que emana una politicidad transformada, subversiva y libertaria cuya potencia sólo puede ser medida en el tiempo y el espacio de los amplios horizontes, en los que se encuentran y a los que contribuyen los movimientos emancipatorios que crecen en todos los rincones del mundo.
El momento actual puede muy bien ser definido como de oportunidad y peligro, como de catástrofe y esperanza. Atendiendo a la alta inestabilidad sistémica que lo caracteriza, las rutas posibles de bifurcación están abiertas e invitan a esa creatividad sujética con que los pueblos reinventan su historia. No sólo hay un rechazo a la perpetuación del sistema sino un afloramiento de alternativas que van construyendo nuevos imaginarios y sus consecuentes cables a tierra, ya sea que aparezcan como políticas públicas, como nuevas institucionalidades o como construcciones autonómicas y comunitarias.
viernes, 25 de noviembre de 2011
“Para que hoy una revolución tenga lugar, debería situarse a escala planetaria”
El descubridor de los “no lugares”, el inventor del concepto de la “etno-ficción”, desgrana aquí la realidad de un mundo enfermo de imágenes, ilusionado con un conocimiento de espejismo. Marc Augé muestra cómo la instantaneidad y la profusión de imágenes sólo crearon más confusión y más soledad. La ilusión de Internet y el humanismo de la bicicleta.
Eduardo Febbro / Página/12
Desde París

–Muchos comentaristas vienen evocando desde hace unos 10 años una suerte de malestar generalizado que se ha acuñado en casi todas las sociedades humanas. ¿Cuál es, para usted, el origen de esta extraña sensación planetaria?
–Creo que el gran malestar proviene del cambio de escala. Cuando reflexionamos sobre el contexto de cualquier acontecimiento, este se sitúa a escala planetaria. Ello conduce a que, incluso con un acontecimiento pequeño, el mundo entero está en tela de juicio. También somos conscientes de que el capitalismo consiguió su internacionalización. Estamos encerrados en el sistema, y no sólo en el del mercado. Las referencias locales son insuficientes, los individuos son más individuales pero o son consumidores o excluidos del consumo. Este conlleva cierto vértigo, y bajo cientos ángulos un vértigo metafísico. Creo entonces que la instalación del sistema planetario nos hace sufrir. Podríamos tener una percepción gloriosa de todo esto y decirnos que todos los seres humanos son hermanos, o celebrar la humanidad y la universalidad. Pero estamos lejos de todo esto por dos razones: la primera porque estos cambios intervienen bajo el signo de la economía; la segunda porque las transformaciones acarrean resistencias que a menudo son opacas y un poco locas. Vemos por ejemplo el desencadenamiento de los integrismos más radicales. Uno se pregunta hacia dónde habría que mirar para encontrar algo alentador.
viernes, 18 de noviembre de 2011
A un paso de que el Partido Popular llegue al poder en España
Los que realmente deben estar felices, satisfechos, con el inminente triunfo de la derecha en España, son los grandes capitales, los de los bancos, los de las instituciones financieras que especulan en las bolsas de Madrid, de Londres, de Nueva York, porque ellos los únicos que, estando tras bambalinas, nunca pierden.
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Se le acabó el tiempo al PSOE en España, y el próximo domingo ganarán “los populares”, mismos que de populares solo tienen el nombre porque se trata de la derecha más recalcitrante, con dejos y matices franquistas, que no dudarán en impulsar no solo lo que las recetas neoliberales del FMI y de los organismos comunitarios europeos le dicte, sino otras más, siendo como son más papistas que el Papa.
El argumento será que debe evitarse caer en la situación de Grecia, de Portugal, de Irlanda, de Italia y, quién sabe, también puede ser que de Francia, y para ello hay que ajustarse los cinturones, renunciar a conquistas sociales que no han sido dádiva de nadie, sino resultado de la lucha política de muchos años.
Caerá el peso de la crisis sobre la población y le echarán el muerto al PSOE cuando, después de unos meses, la economía siga sin levantar cabeza y siga siendo abrumador el número de parados. Dirán que fueron las políticas miopes de Rodríguez Zapatero, y que ahora todos deben apechugar a costas de los errores cometidos por sus rivales políticos.
Pero la verdad es que así hubiera sido el PSOE o los mismos populares los que hubieran estado en el poder, las circunstancias habrían sido las mismas, porque no se trata de una crisis española sino de una crisis sistémica que va mucho más allá de ella, que la envuelve y la arrastra pero que no nace y no morirá en España, y que tardará mucho tiempo en ir cediendo.
Claro que esto no se le dice a los electores españoles y muchos de ellos, la mayoría, votará por el Partido Popular con la esperanza de que las cosas mejoren para ellos. Si levantaran la cabeza un poco, sin embargo, y vieran más allá de la Plaza de Cibeles, verían que se trata de una vana ilusión, de un espejismo, de una falta de visión de lo que está pasando en el mundo. No se trata, pues, de que estén en el poder los socialistas o los populares porque, al fin de cuentas, ambos gestionarán la crisis de manera muy parecida, sino de la salida que los grupos dominantes de este mundo globalizado le están dando a la misma: una salida que lo único que ofrece es dar más de lo mismo, profundizar el modelo y las políticas responsables de lo que está pasando. En otras palabras, huir hacia adelante sin variar el rumbo.
Sería para reírse si no fuera porque esta estrategia arrastra a todos a la debacle y el cataclismo. Ya los latinoamericanos sufrimos en carne propia los efectos devastadores de estas “soluciones” fondomonetaristas y hemos ido saliendo adelante, poco a poco, debido precisamente a que nos hemos ido apartando de ellas. Y donde esto no ha sucedido, están aún pagando las consecuencias, como en Chile, por ejemplo, paraíso de los Chicago Boys, ejemplo siempre invocado por los neoliberales de toda laya que hoy se encuentra sumido en un estado de efervescencia social al que no se le vislumbra salida.
Así que, como corderitos, irán los españoles agitando banderas el próximo domingo a sacar al PSOE del poder y a poner al Partido Popular, y después, ya en la noche, cuando se sepan los resultados, se abrazarán los ganadores y verterán lágrimas de alegría; y Rajoy dirá que gobernará para todos los españoles pero todo eso no es más que una gran mentira: los que realmente deben estar felices, satisfechos, son los grandes capitales, los de los bancos, los de las instituciones financieras que especulan en las bolsas de Madrid, de Londres, de Nueva York, porque ellos los únicos que, estando tras bambalinas, nunca pierden, y menos aún con estos cambios de gobernantes que no gobiernan sino administran las políticas que solo a ellos favorecen.
Afortunadamente para los grandes capitales, para los organismos financieros internacionales y comunitarios, para los gobernantes derechistas de Francia y Alemania, en España se votará este domingo de acuerdo a lo estipulado en el libreto, es decir, eligiendo más de los mismo pero peor. No hubo, pues, necesidad de provocar una crisis política como en Grecia o en Italia, en donde ni siquiera hubo elecciones ni consultas sino que, directamente, sin muchos rodeos se sustituyó a Papandréu y a Berlusconi.
Y después, que no nos vengan a dar lecciones de democracia en América Latina.
¿Después de Berlusconi sigue Obama?
Asistimos impávidos a golpes de Estado bancario en donde las destituciones de las autoridades políticas no son asumidas por el pueblo vía elecciones democráticas, sino por grandes corporaciones y transnacionales avaladas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América
Desde Lima, Perú
Si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) actuara teniendo como principios éticos normativos la equidad, la justicia y el derecho internacional , el próximo en ser relevado en su cargo sería Barack Obama y no Mahmud Ahmadineyad (محمود احمدی نژاد), Bashar al-Assad (شار الاسد), Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa o Cristina Elisabet Fernández de Kirchner.
¿Acaso la situación de los EE.UU no califica como una amenaza no contra la estabilidad de los países de la región sino del planeta? ¿Acaso la situación de los EE.UU no amerita que se ponga en consideración el envío de una misión de evaluación o, en el peor de los casos, el de un “Consejo Nacional de Transición…que apela a la unidad, la reconciliación nacional y la justicia…” como ellos lo decidieron en el caso último de Libia?[1]
Latinoamérica enseña a Europa
Hay modos de salir de la crisis por vía de aumentar las funciones del Estado, no de achicarlas. Pero el eurocentrismo no permite advertir en Europa que es hora de que ellos empiecen a aprender de lo que hacemos sus denostados congéneres del Sur del planeta.
Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

Basta leer algunos diarios de la nunca del todo europea España -o de alguna de sus naciones constitutivas como Catalunya o Euskadi-, para comprobar cómo nos “entienden” en Europa. Una mezcla de sus intereses empresariales en nuestros países (caso Telefónica Española, por ej.) con cierto racismo mal disimulado contra países que ellos entienden “atrasados”, los lleva a pretender que nuestros países serían una mezcla pintoresca de demagogia, caudillismo y corrupción, muy lejanos a la institucionalidad madura que -según los europeos suponen- ellos habrían logrado.
La mirada eurocéntrica que los llevó a colonizarnos violentamente creyendo que nos hacían un unilateral favor civilizatorio, continúa hoy en la noción displicente por la cual suponen que pertenecemos a una esfera inferior de la vida social y económica, a una especie de etapa atrasada de la cual no seríamos capaces de salir.
Europa: “La democracia está desapareciendo”
El economista y parlamentario alemán Michael Schlecht, del Partido Die Linke -La Izquierda-, analiza en esta entrevista el trastorno de las democracias europeas y denuncia el papel que ha desempeñado el capitalismo alemán en esta mega crisis. Para Schlecht, la democracia se está esfumando del Viejo Continente.
Eduardo Febbro / Página12 (Argentina)
Desde Atenas, Grecia

Afuera el primer ministro griego Giorgos Papandreu, reemplazado por un emisario del sistema bancario. Afuera el presidente del Consejo Italiano, Silvio Berlusconi, reemplazado por otro tecnócrata interlocutor del sistema financiero. La crisis de la deuda se cobró más que estas dos víctimas: en España se modificó la agenda electoral, en Portugal los partidos implementaron reformas dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, en Irlanda el desastre condujo al mismo callejón. La democracia europea se convirtió en una democracia bancaria. El diputado y economista alemán Michael Schlecht, responsable del grupo parlamentario del partido Die Linke, La Izquierda, analiza en esta entrevista el trastorno de las democracias europeas y denuncia el papel que ha desempeñado el capitalismo alemán en esta megacrisis. Para Michael Schlecht, la democracia se está esfumando del Viejo Continente.
–La democracia europea la están construyendo los bancos, no los electores que deciden por una mayoría. Más allá de lo que pensemos de ellos, Papandreu y Berlusconi son las víctimas más recientes de esta nueva doctrina.
–La respuesta es muy simple. La democracia está desapareciendo día tras día en Europa. Por ejemplo, cuando el pasado 5 de junio se organizaron las elecciones en Portugal, la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Unión Europea) pidió a los dos partidos políticos portugueses que podían ganar las elecciones que firmaran un acuerdo, mediante el cual se comprometían a implementar las condiciones impuestas por la Troika. Ahora eso ocurrió con Grecia y le toca el turno a Italia. Por consiguiente, se puede decir que los portugueses no tuvieron elecciones verdaderamente libres. Se usó un arma contra ellos. En realidad, con esta política europea, Alemania está defendiendo con uñas y dientes los intereses financieros, los intereses del mercado. El gobierno de Angela Merkel tiene una actitud muy agresiva en este punto. Es una agresión sin tanques. Pero el resultado es el mismo.
viernes, 4 de noviembre de 2011
¿Hemos entrado en una nueva era?
La disminución del peso del dólar, la desintegración de los sueños europeos, la carrera armamentística en Asia y la parálisis de la ONU son indicadores de cambio que anuncian que hemos cruzado una línea divisoria histórica.
Paul Kennedy / El País

Un parteaguas es una línea divisoria de aguas, un límite entre dos zonas en las que las aguas caen en direcciones opuestas. La palabra puede emplearse también para describir un fenómeno histórico y político: un hito, un momento trascendental, el instante en el que las actividades y circunstancias humanas atraviesan la línea divisoria que separa una época de la siguiente. Mientras ocurre, son muy pocos los contemporáneos que se dan cuenta de que han entrado en una nueva era, a no ser, claro está, que el mundo esté saliendo de una guerra cataclísmica, como las de Napoleón o la II Guerra Mundial. Pero esas transformaciones históricas tan bruscas no son el objeto de este artículo. Lo que nos interesa aquí es la lenta acumulación de fuerzas transformadoras, en su mayor parte invisibles, casi siempre impredecibles, que, tarde o temprano, acaban convirtiendo una época en otra distinta. Nadie que viviera en 1480 podía reconocer el mundo de 1530, 50 años después; un mundo de naciones-estado, la ruptura de la cristiandad, la expansión europea hacia Asia y las Américas, la revolución de Gutenberg en las comunicaciones. Tal vez fue la mayor línea divisoria histórica de todos los tiempos, al menos en Occidente. Lea el artículo completo aquí...











