sábado, 22 de septiembre de 2012

Obama y los musulmanes: No es un problema de imagen

Los que han promovido el irrespeto al derecho internacional no pueden entender que hoy se viole la soberanía de su Embajada y que incluso ello haya llevado al lamentable asesinato del Embajador de Estados Unidos en Libia, a quien consideraban “salvador” de ese pueblo cuando solo unos meses antes se fotografiaba ufano ante el cadáver de Gadafi.  

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

En el año 2008, se realizó en Caracas un evento académico al cual asistí junto a innumerables colegas de varios países del continente. El mismo se desarrollaba, semanas antes de la campaña electoral que llevó a Barack Obama  a la presidencia de Erados Unidos. Una noche fui invitado a cenar junto a un grupo de participantes la mayoría de las cuales no me eran conocidos. Por avatares del destino me toco sentarme junto a un estadounidense que investigaba sobre los movimientos sociales en América Latina.

La conversación derivó en el proceso eleccionario estadounidense. El hombre no ocultaba sus simpatías pos su condiscípulo de Harvard, resaltaba esa condición mientras manifestaba su exultante emoción por la posibilidad de que un “afroamericano”  como él lo denominaba, fuera presidente de la primera potencia mundial. Mi vecino de mesa se autocalificaba como “liberal” en política y un firme creyente en el libre mercado. Lo que comenzó como un debate a dos voces fue ocupando a todos los contertulios hasta que finalmente y de manera inevitable terminamos todos discutiendo sobre el tema.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Guatemala: “gracias a los soldados y no a los poetas podemos hablar en público”

Añoro el día en el que en Guatemala no sean loados los soldados sino los poetas (y los maestros). 

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Otto René Castillo, poeta asesinado
en 1967 por el ejército de Guatemala.
Hace unos pocos días ocurrió una marcha de protesta en Ciudad de Guatemala. Fueron aproximadamente 300 personas entre familiares de militares y militares retirados, que decidieron manifestarse contra los juicios que tribunales guatemaltecos están llevando a cabo contra quienes han sido sindicados de asesinatos y genocidio durante la guerra que asoló a Guatemala durante 36 años pero, especialmente, en la década de 1980.

Entre los acusados está el tristemente célebre ex general Efraín Ríos Mont quien, durante más de diez años, escudado en la inmunidad que le daba el ser miembro del Congreso Nacional,   escapó a la justicia. Pero no solo es él, ni mucho menos, y los juicios avanzan, aunque lentamente dadas las múltiples estratagemas que la defensa de los acusados urde.

Los familiares de los acusados reclaman que son víctimas de un complot comunista. En primer lugar, niegan que haya habido un genocidio y para ello se escudan en definiciones de lo que es y lo que no es genocidio. A esa tesis adscribe, también, el actual presidente de la República, el ex general Otto Pérez Molina, quien fue un activo y visible actor en las acciones del Ejército guatemalteco que hoy están siendo cuestionadas.

Cambio de época e integración regional (II)

La Cumbre de Mar del Plata marcó un punto de inflexión en la historia reciente de la integración político-económica del continente, en términos de confrontar los empeños de Estados Unidos para imponer su proyecto de hegemonía continental y global.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Mar del Plata: el punto de inflexión

“Estoy un poco sorprendido. Acá pasó algo que no tenía previsto”. Palabras de George W. Bush a Néstor Kirchner, al cierre de la Cumbre de Mar del Plata 2005[1]. 

Los expresidentes Bush y Kirchner
en la Cumbre de Mar del Plata.
A la Cumbre de Mar del Plata en Argentina, en noviembre de 2005, América Latina llegó en condiciones adversas: salvo los casos de Venezuela, donde la Revolución Bolivariana y el presidente Chávez habían derrotado el golpe de Estado de 2002 y el paro patronal; de Brasil, donde Lula da Silva sentaba las bases de una nueva hegemonía del Partido de los Trabajadores; y de la Argentina de Néstor Kirchner, que se poco a poco se levantaba de los escombros de la crisis del 2001; el resto de gobiernos latinoamericanos (menos Cuba, aislada por el consenso panamericano, pero firme en su resistencia antiimperialista) adherían sin mayores reticencias al neoliberalismo privatizador y entreguista, y al proyecto de libre comercio impulsado por los Estados Unidos como alternativa –única- de desarrollo para la región.

A pesar de esto, los llamados a la unidad y la integración de signo nuestroamericano se escuchaban desde mediados de la década de los noventa. En 1993, ante el Foro de Sao Paulo reunido en La Habana, Fidel Castro dijo que la integración “es una cuestión vital, es una cuestión de supervivencia, estamos viviendo en un mundo de grandes gigantes económicos e industriales, de grandes comunidades económicas y políticas. ¿Qué perspectivas de independencia, de seguridad y de paz, qué perspectivas de desarrollo y de bienestar  tendrían nuestros pueblos divididos?”[2]

Nuestra casa común, la Tierra, está en peligro. Un problema que toca a todos

El desastre ecológico en que vivimos no es sino parte del desastre social que nos agobia. Si el desarrollo no es sustentable en el tiempo y centrado en el sujeto concreto de carne y hueso que somos, no es desarrollo.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

"No entiendo por qué nos matan a nosotros y destruyen nuestros bosques sacando petróleo para alimentar carros y más carros en una ciudad ya atestada de carros como Nueva York".
Dirigente indígena ecuatoriano

La "Flor de las Indias", como las llamara Marco Polo cuando las conoció, es decir: las mil doscientas pequeñas islas e islotes de coral desperdigadas por el Océano Indico más conocidas como Islas Maldivas, con sus 225.000 habitantes (hoy día paraíso turístico… para quienes pueden pagar el viaje), están condenadas a desaparecer bajo las aguas oceánicas en un lapso no mayor de 50 años si continúa el calentamiento global de nuestro planeta -fundamentalmente debido a la sobreemisión de gases de efecto invernadero, en especial de dióxido de carbono (CO2)- y el consecuente derretimiento de casquetes polares y glaciares con el subsiguiente aumento de la masa líquida de la superficie terrestre. Lo curioso -¿tragicómico?, ¿incomprensible?- es que los habitantes de esta región geográfica no han vertido prácticamente ni un gramo de este agente contaminante.

La globalización -término hoy "demasiado" de moda; en todo caso, eufemismo por decir "triunfo del capitalismo sobre las primeras experiencias socialistas"- es un proceso no sólo económico. Es más: si queremos extremar el concepto, donde más podemos verla, sufrirla incluso, es en la perspectiva ecológica que viene trayendo el nuevo modelo de producción industrial surgido hace doscientos años, hoy triunfador absoluto en todo el mundo. La globalización, en términos estrictos, es ante todo la mundialización de los problemas medioambientales, de los que nadie, en ningún punto del globo, puede sustraerse (tal como nos lo ilustra el ejemplo de apertura).

Guatemala: Violencia desbocada, ¿culpa del gobierno?

La violencia que azota  a los países  del triángulo norte de Centroamérica no es solamente un problema de mal gobierno. En lo esencial es un problema de Estado.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El candidato Otto Pérez Molina ganó las elecciones de 2011, básicamente porque logró convencer a buena parte de la ciudadanía de que con mano dura se  acabaría con la violencia delincuencial que azota a Guatemala. También ganó las elecciones porque contrastó exitosamente su imagen de hombre recio y enérgico con la blandengue y vacilante del entonces presidente Colom. Supuestamente el  carácter dubitativo de éste,  había permitido  la violencia desbocada. Buena parte de la propaganda negra que corrió en los meses anteriores a las dos vueltas electorales, fue que el presidente Colom no mandaba sino que en realidad lo hacía su cónyuge. No ocurriría eso con el don de mando que blasonaba el general. Al evaluar la presencia de la súper vicepresidencia ustedes dirán si ahora también existe o no, una  pareja presidencial. Con esa imagen de hombre fuerte que tanto ama buena parte de los guatemaltecos, Pérez Molina logró  ser electo sustentándose en gran medida en el 71% de los votos de la zona metropolitana. Es explicable este triunfo: los cascos metropolitanos de Guatemala y El Salvador y la costa atlántica de Honduras son las regiones más violentas del mundo.

Guatemala: Identidad nacional ¿para qué?

La importancia de crear una identidad nacional que reagrupe al conjunto de identidades étnicas, reside en el hecho de que sólo sintiéndose parte de un proyecto de nación común a todos, los guatemaltecos podrán unir esfuerzos, diseñar estrategias y relacionarse con los demás países del mundo con objetivos claros que favorezcan al conjunto de la nación.

Jorge Murga Armas [1] / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Existen diferentes enfoques o maneras de plantear la identidad, y la importancia que en cada uno de ellos se otorgue al aspecto social o individual, condicionará el procedimiento y la definición del concepto. Para mí, en cualquier caso, la identidad es historia, representación y estrategia.

La identidad es historia, puesto que el conjunto de rasgos culturales propios de un grupo étnico (lengua, religión, modo de vida, organización social, costumbres, vestimenta, etc.), son el fruto de un contexto social y temporal específico, pero también porque esos rasgos culturales llevan la marca de la historia.

La identidad es representación, porque los individuos y grupos sociales, condicionados por el medio social y natural en que viven, construyen formas específicas de percepción de sí mismos (percepción de la persona), modalidades propias de concepción de la divinidad (percepción de la divinidad), formas específicas de relación de los hombres con la naturaleza (taxonomía, modos de apropiación) y formas propias de relación con los demás (relaciones sociales).

Venezuela, ¿realidad o ficción?

Venezuela necesita de instituciones sólidas que proyecten en el tiempo lo positivo de las transformaciones y que destierren para siempre los vicios del pasado, la corrupción, el clientelismo y el paternalismo que hicieron pobre a un país que no tiene porque serlo, habida la gran riqueza de su tierra, su subsuelo y su gente.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Mucho se ha hablado de Hugo Chávez y su gobierno en los últimos años. Me impresiona  la superficialidad con la que se analiza la situación de Venezuela, pero lo que más me sorprende es el desconocimiento, la ignorancia y el análisis del país a partir de ideas pre concebidas que desde uno u otro lado del espectro político ya tienen un diagnóstico antes de comenzar a examinar  los hechos. Asumen posturas basadas en posiciones ideológicas que sólo admiten como ciertos los enfoques extremos, los cuales no dejan espacio a un estudio más o menos objetivo de las realidades que se pretenden investigar.

No es un secreto que ningún científico social es absolutamente imparcial. Todos asumimos posiciones frente a un objeto de estudio tan complejo como el que tenemos. El cuestionamiento de la sociedad con sus múltiples dimensiones obliga al analista a ser lo suficientemente profundo para no caer en apasionamientos extremos que confundan la toma de posición con la investigación seria.

La pendiente independencia de Centroamérica

En el siglo XXI, Centro América, por su ubicación geopolítica, se ha convertido en un terreno de fuego cruzado en el que la soberbia del Norte prepotente y la soberanía digna del Sur definirán el éxito o el fracaso de la vida en el planeta.

Ollantay Itzamná / ALAI

Marines estadounideses realizan ejercicios de
entrenamiento en la selva guatemalteca.
Hace 191 años, el 15 de septiembre del 1821, la Capitanía General de Guatemala, conformada por las provincias de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Chiapas, proclamaba su “independencia” del dominio español sin rupturas revolucionarias, ni actos heroicos. Los invasores se “fueron” como vinieron, y quedaron élites criollas y ladinas rentabilizando el régimen de despojo establecido por la Colonia. Los primeros se aglutinaron en el partido conservador, y los segundos, en el partido liberal.

La motivación de aquella “independencia” sin cambios revolucionarios no fue ningún proyecto político, sino las ansias de legalizar el comercio de contrabando que ya practicaban durante la Colonia. Ante la incapacidad de gestar un proyecto político independiente, la élite “independentista” anexa el territorio centroamericano al dominio del Imperio mexicano de Iturbide hasta 1823, fecha en la que éste emperador disolvió su Imperio.

Panamá: Crece la deuda: más pobreza y mayor desigualdad

Los liberales de mediados del siglo XX endeudaron el país en varias decenas de millones de dólares que aún estamos pagando. Los militares de fines del siglo pasado nos endeudaron por varios centenares de millones de dólares. En la actualidad, los neoliberales nos han endeudado en varios miles de millones de dólares que tendrán que pagar nuestros hijos y nietos.

Marco A. Gandásegui, hijo / ALAI

Algo que los panameños tenemos que recordar –se nos olvida con muchas facilidad– es que nuestros problemas son el producto de las políticas que aplican los gobernantes para favorecer algunos pocos inversionistas o especuladores que forman parte de círculo del poder. El crimen organizado y la creciente violencia que sacude al país es consecuencia de las políticas gubernamentales. El caos urbano en el transporte y en las construcciones son el resultado de las resoluciones que aprueban nuestras autoridades. El alto costo de la vida y el incremento del precio de la canasta básica están directamente asociados a los tratados de “libre comercio”.

El círculo de poder que concentra la riqueza del país tiene a su servicio inmediato un ejército de servidores que se especializan en engañar, convencer, castigar y reprimir al resto de la población. Este sector – los pobres que conforman mas del 75 por ciento de los panameños - está dividido en dos grupos. Por un lado, los trabajadores que producen riquezas para la acumulación de los ricos. Por el otro, una creciente masa de panameños que se encuentra en el sector informal y sin trabajo decente, y que se encuentra en peligro constante de ser privada de su libertad por el delito de ser pobres.

Ecuador: Romper las ataduras

El “orden mundial” –es decir, el orden neoliberal– y sus testaferros criollos harán todo lo posible para que las cosas no varíen; es decir, para mantener la misma matriz productiva. Harán todo lo posible para que firmemos tratados de libre comercio, para que fracase la ALBA, la UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Fander Falconí / El Telégrafo

Hay varios logros concretos de política pública que permiten afirmar que las aspiraciones y realizaciones del Buen Vivir son positivas. Quizás lo primero que puede sustentar esta afirmación se refiere a la forma de gestionar el Estado.

Desde el año 2006 al presente, podemos reconocer que la atmósfera en el país cambió muchísimo. La renuncia y las actitudes entreguistas se esfumaron y quedaron solo sus malos recuerdos: el manejo de los fondos petroleros y de la deuda externa, la obsesión para negociar tratados de libre comercio por parte de los gobiernos de turno, la subordinación al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, la presencia sospechosa de la base de Manta y la cesión de la política de seguridad interna. Fue un alivio que desde 2007 pudiéramos encontrar, como ciudadanos con voluntad política, el camino de nuestra autodeterminación.

México: La antigua paz

Siglo y medio es poco tiempo para que una tierra olvide sus heridas.

William Ospina / El Espectador

En esta calurosa frontera del norte de México, algunas de esas heridas duelen todavía, y la mayor sin duda es el propio río Bravo o río Grande. Dice una vieja canción que un vaquero que llegó del norte, perdido en la arena reseca, después de matar a miles de indios “hizo un tajo en el desierto” y que ese tajo se convirtió en el río.

Algo hay de verdad, porque este era un río interior que corría por el centro de México, y las guerras del siglo XIX lo convirtieron en la frontera norte del país. Frontera que nunca se ha resignado a serlo del todo. El tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848 le cedió a los Estados Unidos los sedientos, indómitos territorios de Nuevo México, Utah, Texas, Nevada y California. El dinero y la guerra continuaban su alianza y ese fue uno de los capítulos más duros de la conquista de América.

Por entonces, decididos con tenacidad a ser el país más poderoso, los Estados Unidos se expandían en todas direcciones. Compraron Florida a los españoles, Luisiana a los franceses, arrebataron a México casi la mitad de su territorio, compraron Alaska a los rusos e intentaron hacerse a Puerto Rico y a Cuba. Una verdadera orgía de crecimiento.

Jugando al imperialismo

El Departamento de Estado de EE.UU. adjudicará 4.200.000 dólares a organizaciones que fomenten la “democracia” en Cuba. De ese monto, 700 mil dólares se destinarán a videojuegos que promuevan “el compromiso cívico”. ¿De qué se trata esta nueva (y no tanto) política de propaganda psicológica?

Santiago Mayor / Marcha

"Trópico": uno de los videojuegos de la guerra psicológica contra Cuba.
Es conocido y reconocido por el propio gobierno de los Estados Unidos que desde sus distintas instituciones y también mediante organizaciones no gubernamentales (ONGs) se financia a la oposición cubana. Organizaciones de Derechos Humanos, ONGs que fomentan la “democracia” y la “participación ciudadana”, medios de comunicación “libres” o directamente mercenarios que atacan a la población civil cubana son algunas de las herramientas utilizadas.

En este sentido, se dio a conocer hace pocos días que el Departamento de Estado dirigido por Hillary Clinton prepara una partida de 4.200.000 dólares para fomentar estos objetivos. Sobre ese monto, 700 mil dólares irán a parar a los bolsillos de creativos de videojuegos que logren diseñar un entretenimiento virtual para la juventud cubana que fomente “el compromiso cívico”. Pero la propaganda ideológica impulsada desde los juegos para niños (en este caso juegos de video) tampoco es novedosa. Desde que se desarrollaron los soportes para este tipo de actividades lúdicas se ha buscado utilizarlos con fines que van más allá de la recreación y el esparcimiento. En Marcha hacemos un breve repaso de algunos ejemplos que dan muestra de cuál es el “compromiso cívico” que se busca fomentar.

El diálogo de América: Salvador Allende y Fidel Castro en 1971 (Video)

Canal Encuentro / Argentina

A 39 años del golpe militar en Chile, la Televisión Pública de Argentina (Canal 7 Buenos Aires) presentó en estreno exclusivo el documental "El Diálogo de América" que registra el encuentro del Presidente Salvador Allende y Fidel Castro en la casa presidencial de Tomás Moro, en noviembre de 1971 en oportunidad de una extensa visita que Castro realizara a Chile. Vea el documental completo en el video adjunto.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Latinos, hispanos, hispánicos: nosotros en Estados Unidos

El voto hispano es muy importante en la actual coyuntura electoral estadounidense, y de ahí el coqueteo de los que, si no fuera por esa circunstancia, seguramente ni los volverían a ver. Como se sabe, un tema crucial es el de las posibilidades de permanencia en ese país de forma legal.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Julián Castro, alcalde de San Antonio (Texas),
fue uno de los oradores principales
en la convención del Partido Demócrata.
Al acercarse las elecciones norteamericanas se acentúan los coqueteos de los dos grandes partidos de ese país con los latinos, hispanos o hispánicos, es decir, la parte de nosotros que se ha ido al Norte.

Hispano es un término que corresponde a una categoría pan-étnica creada por decreto hace tres décadas, en tiempos de Richard Nixon. En Estados Unidos, son una comunidad antigua y nueva al mismo tiempo, compuesta tanto por recién llegados, como por descendientes de familias con un arraigo más profundo que cualquier otro grupo, salvo los pueblos indígenas. Los hispanos, de esta manera, pueden reivindicar una presencia anterior, incluso al nacimiento de los Estados Unidos; pero su influencia de hoy en día se debe, sobre todo, a las inmigraciones más recientes. Actualmente son la primera minoría, y en el 2050 constituirán la cuarta parte de la población de ese país. Ante esto, no faltan quienes, como Samuel P. Huntington, consideran que esta inmigración amenaza la identidad nacional.

Cambio de época e integración regional (I)

En América Latina se levanta una nueva arquitectura de la integración que se distancia de los enfoques estrictamente económicos y pragmáticos ensayados desde la segunda mitad del siglo XX, primero bajo el influjo de las tesis de la CEPAL, y más tarde por las tesis del “libre comercio” de la tecnocracia neoliberal, para incluir ahora otras dimensiones tradicionalmente relegadas por los acuerdos entre elites y oligarquías.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

 Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez:
 protagonistas de la Cumbre de Mar del Plata 2005.
Uno de los rasgos  característicos del llamado “cambio de época” en América Latina en el siglo XXI, ese giro político y cultural que desplazó por la vía de la insurreción popular y en las urnas electorales a buena parte de los gobiernos neoliberales instalados en nuestros países desde la década de 1990, es el nuevo impulso de la integración latinoamericana y caribeña, tanto a nivel de instituciones y acuerdos, como de los contenidos políticos e ideológicos que sustentan esos entendimientos.

Esta renovada opción por los procesos de integración ocurre en un contexto global marcado por  dos grandes momentos: primero, el ascenso y consolidación de los bloques económicos –como la UE, los países de sureste asiático y los Estados Unidos- en el período que va de la recomposición del sistema internacional tras el colapso de la Unión Soviética (el nuevo reparto del mundo) hasta principios del siglo XXI, cuando China –y después los países del grupo BRIC- despunta en el horizonte económico como una potencia capaz de disputar la hegemonía del Occidente Noratlántico; y un segundo momento, todavía en curso, que corresponde a la crisis capitalista, largamente incubada, que explota en 2007 con la crisis inmobiliaria y financiera en los Estados Unidos y, más tarde, en Europa.