Se nos viene encima la hora de
pasar de la denuncia al análisis, y de la protesta a la propuesta. Hemos
tenido, tenemos, una tradición de debate muy rica en adjetivos. Ha llegado el
tiempo de lo sustantivo, y habrá que estar a ello, o encarar las consecuencias
de no haber sido capaces de hacerlo.
Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
Empieza a ser común en el
debate público en Panamá que se reconozca que el crecimiento económico es una
condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. Eso es un gran
progreso respecto a las ingenuidades que aún se dejan pasmar por la danza de
los millones. También es un progreso denunciar lo que falta en las medias
verdades de la propaganda oficial, así sea en la misma lógica de esa
propaganda. Se empieza a entender que los problemas sociales no se resuelven
mediante dádivas de filantropía interesada, meros subsidios pagados con los
impuestos de todos, o inversiones millonarias en infraestructura que a menudo
luce más de lo que resuelve, y nos deja en legado deudas que serán pagadas –también– con los impuestos de todos.













