Con Argentina y Venezuela, los imperialistas montaron un riel para dos
trenes que debían ir en direcciones contrarias: la primera hacia el éxito y la
segunda hacia el fracaso. Una carrera que tomó máxima velocidad por la forma en
que se ha aplicado el paquete neoliberal en el país austral y la crueldad con
la que se ha atacado, perseguido, bloqueado, saboteado al gobierno y al pueblo
venezolano en los últimos tres años.
Gregorio J. Pérez Almeida /
Para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela
El gobierno de Mauricio Macri es un actor clave en los planes de Washington para América Latina. |
Luego de las casi dos décadas de avances económicos, sociales y
culturales en Suramérica, logrados con políticas antineoliberales y nacionalistas
impulsadas por los gobiernos de Lula, Correa, Evo, Nestor y Cristina Kirchner,
y Chávez y Maduro, el imperialismo estadounidense y sus socios, lograron
retomar el control político en Brasil, Argentina y Ecuador para reinstalar su
agenda económica neoliberal, lo que ha permitido que sus “tanques de
pensamiento” intenten posicionar en los imaginarios populares la convicción de
que ya finalizó el tiempo de los gobiernos “populistas” en América Latina.
Pero, en términos mediáticos, los casos emblemáticos son Argentina y
Ecuador. De éste no podemos sino advertir lo que se trae entre manos el nuevo
presidente que, no es extraño, es un “agente libre” de la CIA que lograron
infiltrar en el equipo de gobierno de Rafael Correa. Decir esto no es una exageración,
ni ataque de paranoia. Basta leer el libro de Frances Stonor Saunders, “La CIA y la guerra fría cultural”, para
tener referencias históricas concretas del trabajo político de dicha compañía
en Europa y el papel de sus “agentes libres”.
Argentina y Venezuela: una
carrera con dos metas
Ambos países están en el “patio trasero” de Estados Unidos, por lo que
han sido y son objeto permanente de su injerencia económica y política.
Venezuela, desde 1999, saltó la cerca del patio y comenzó un proceso de “desconexión”
(el término es de Samir Amin) que se extendió por Brasil, Argentina, Bolivia y
Ecuador. Desconexión es crear y aplicar programas económicos y políticas
públicas que respondan a los intereses nacionales y a las necesidades de sus
pueblos, desobedeciendo los lineamientos neoliberales de Estados Unidos y sus
socios.
Venezuela ha logrado mantener su proyecto por casi 20 años ¿Cuánto hemos
avanzado? No es nuestro tema aquí, pero son evidentes los avances políticos,
sociales, económicos y culturales. Por 12 años, Argentina se desconectó, pero
el neoliberalismo retomó el poder y el gobierno de Macri ha decidido avanzar
atropelladamente hacia un programa de ajuste estructural que en poco se
diferencia del aplicado en los años 70, 80 y 90 del siglo 20. Se diferencia sí,
en que se está adelantando al grito “¡QUE SE VAYAN TODOS!” del 2001 y,
haciéndose el pendejo, el gobierno militarizó la represión a las protestas
populares.
Entre Argentina y Venezuela se juega el futuro de los pueblos del sur.
En el país austral, el neoliberalismo logró reinstalarse en el poder mediante
elecciones legítimas y legales. En Venezuela, el antineoliberalismo
nacionalista, logró el poder mediante elecciones legítimas y legales, pero la
dictadura mediática mundial lo niega y creó la matriz de que es un “populismo
de izquierda” y una “dictadura antidemocrática”. Este es nuestro gran problema.
La estrategia imperialista para estos dos países pareciera ser una
réplica de la estrategia de las “vitrinas” que utilizó en el siglo 20.
Consistió dicha estrategia, en construir y proyectar mediáticamente una imagen
exitosa, política y económica, de los cubanos en Miami y otra de una Cuba
socialista fracasada. ¿Cómo funciona esto ahora?
El machaque mediático mundial del “fracaso total” de las experiencias
antineoliberales en Venezuela y Argentina, tuvo su punto de apoyo con el
triunfo electoral de Macri frente al kirchnerismo. El mensaje fue: “Las fuerzas
populares argentinas –incluyendo al peronismo- dan la espalda a la izquierda
aventurera y retoman el camino más seguro para América Latina”.
En Venezuela, ni la muerte de Chávez logró desplazar al chavismo del
poder del Estado y tampoco la retoma absoluta del poder legislativo por parte
de la derecha les dio “buenos” resultados, por lo que enfilaron sus esfuerzos
hacia la guerra económica. Una guerra no anunciada como tal, sino como “medidas
coercitivas” para detener la consolidación de la “dictadura comunista y
proteger al pueblo venezolano”.
La realidad es que, con Argentina y Venezuela, los imperialistas
montaron un riel para dos trenes que debían ir en direcciones contrarias: la
primera hacia el éxito y la segunda hacia el fracaso. Una carrera que tomó
máxima velocidad por la forma en que se ha aplicado el paquete neoliberal en el
país austral y la crueldad con la que se ha atacado, perseguido, bloqueado,
saboteado al gobierno y al pueblo venezolano en los últimos tres años.
Dos experiencias que ya están siendo comparadas mundialmente, pero cuyos
resultados son todo lo contrario de lo esperado por el imperialismo, con saldo
en contra de Argentina, como muestra la noticia publicada en el diario digital
Página 12, del 30/08/2018, bajo el titular “La crisis argentina es noticia mundial”:
“La
crisis financiera argentina acaparó ayer las portadas de los principales medios
económicos internacionales. El británico Financial Times (FT) destacó en la
portada de su página Web que Argentina “sube la tasa de interés al 60 por
ciento y el Banco Central actúa después de que la fuerte liquidación de pesos
se reanudara en la mañana”. Al respecto, la BBC remarcó que se trata de la tasa
“más alta del mundo y que casi triplica la de Venezuela (22,6)”. “El
sorprendente aumento (de la tasa) que anunció este jueves el gobierno de
Mauricio Macri busca lo mismo que en mayo, cuando empezó la vertiginosa caída
del peso, hacer más atractiva la moneda local”, remarca la BBC News Mundo”.
Esta que pareciera una “excelente noticia” para nosotros, es en realidad
muy preocupante para Venezuela, porque este fracaso del retorno neoliberal en
un país tan importante como Argentina (algunos le dan vida hasta el próximo
verano), hace que los dueños del poder en Estados Unidos y sus socios, aceleren
sus planes belicistas para acabar con el ensayo venezolano, sobre todo porque el
Plan de Recuperación y Prosperidad Económica, implementado por el Presidente
Nicolás Maduro Moros, no puede ser evaluado con sus instrumentos habituales y
por lo tanto no hayan la manera de obstaculizarlo o torpedearlo. En este
frente, sólo les queda la resistencia interna de los agentes económicos
alineados con ellos, pero si el pueblo ejerce su poder junto a la fuerza
militar bolivariana y chavista, no tienen posibilidad de ganar esta batalla que
es definitiva en la guerra económica.
Ante esta posibilidad de triunfo popular, los estrategas imperialistas
están implementando otra “jugada” que se apoya en el fenómeno migratorio.
Fenómeno nunca antes vivido ni por el pueblo ni los gobiernos venezolanos, por
lo que se presenta como una jugada cuyo resultado es imprevisible. Sin embargo,
nuestros “soldados del pensamiento”, más versátiles y efectivos que sus
“pesados tanques”, ya han advertido esta amenaza, como hace Samuel Moncada,
embajador en la ONU, en un mensaje reciente:
“Después
de escuchar a Marco Rubio citando su conversación con Johm Bolton, del Consejo
de Seguridad Nacional, estoy propenso a pensar que estamos en otra fase más
peligrosa de agresión. Estamos hablando de la “securitización” del tema
migratorio, la manipulación de un tema socioeconómico para convertirlo en un
asunto de paz y seguridad regionales.
La
amenaza militar de la portavoz de la Casa Blanca, Sarh Sanders, los comentarios
de Rubio anoche, la gira de Mattis por la región, los movimientos militares de
Brasil, Temer señalando que Venezuela rompe la armonía regional, el Canciller
de Colombia anunciando en la ONU que el impacto migratorio en salud y educación
ya es también un impacto en su seguridad, los ejercicios militares en Colombia,
las declaraciones de Almagro pidiendo mayores sancioens contra Venezuela, el
desconocimiento del PNM, las amenazas de corte de ventas petroleras de EEUU a
Venezuela, la declaración de incapacidad para pagar deudas de Brasil a
Venezuela, etcétera.
Todo
nos dice que no se trata de una resolución sobre migrantes sino de la
declaración de una “casus belli” contra Venezuela”
La
declaración de un Estado fallido que es incapaz de actuar sobre su propio
territorio y genera una crisis humanitaria que desestabiliza a la región y sólo
puede ser frenado con una “intervención humanitaria”. Por eso la demanda de
apertura de un “canal humanitario” controlado desde el exterior. Por eso el
desconocimiento del Estado venezolano y del PNM y el carácter inconsulto de
todas sus reuniones. No les interesa lo que pueda pensar o hacer Venezuela,
sólo lo que ellos puedan hacer sobre o contra Venezuela”.
Dicen los pueblos, siempre sabios, que “guerra avisada no mata soldados
y si los mata es por descuidados” (por pendejos, en verdad), pues bien, a la
vista está: ante el fracaso vertiginoso del “neoliberalismo macrista”, el
imperialismo y sus secuaces están desarrollando un último plan para destruir el
proyecto bolivariano con la manipulación del fenómeno migratorio. Ahí está la
advertencia del embajador Moncada y en respuesta a la manipulación imperialista
está la medida humanitaria del gobierno bolivariano auxiliando y repatriando a
lxs emigrantes venezolanxs que quieren regresar.
Las guerras en estos tiempos contemplan, además de las batallas
territoriales convencionales y no convencionales, carreras de tiempo y, en este
plano temporal, la “astucia” del más débil está en que los cronómetros no sólo
se hallen en manos del contendor más fuerte.
Chávez fue un gran estratega en este plano, Nicolás es su mejor alumno y
ambos son hijos del heroico pueblo venezolano ¡¡VENCEREMOS!!
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